lunes, 30 de marzo de 2009

Estudiantes del Liceo 19 piden no ser estigmatizados


Tras los hechos de violencia, quedan otras historias, de estudiantes que trabajan con sus docentes, preocupados por la situación, de vecinos afligidos por un problema que excede al centro de estudios, y de padres convencidos de que la solución "se logra entre todos".

Por Matías Rótulo (publicado el 27/03/09 en La República)

Los padres definieron el lunes pasado, debatiendo en asamblea con los docentes, algunas medidas a tomar por la situación de violencia registrada el 18 y 19 de marzo pasado.
Liceo 19. El trabajo de los estudiantes contra la violencia.
Las clases desde ese momento estuvieron suspendidas. La causa fue que se detectaron tres alumnos con armas blancas dentro del liceo, y declararon tener la intención de enfrentarse con otra barra. Pero, ¿qué pasa en el Liceo 19? Algunos medios expresaron que el centro educativo había entrado en "estado de guerra". Ahora los estudiantes no quieren ser estigmatizados. Los docentes apoyarán con charlas a los jóvenes una vez que se reanuden las clases, en un centro que desde hace cuatro año viene haciendo una intensa campaña contra la violencia. Secundaria, además, colabora con nuevas soluciones. Pero la situación que generaron esos tres jóvenes dejó al margen a otros 1.790 adolescentes que cursan el Ciclo Básico. El barrio se queja de "algunos pocos" jóvenes que van a la puerta del liceo y son ajenos a este centro en la gran mayoría de los casos. Ayer de mañana, LA REPUBLICA realizó una recorrida por la zona adyacente al liceo y se encontró con un panorama de tensa tranquilidad: los jóvenes en sus clases, en tanto que una oficial de policía cumplía el servicio 222 en la puerta del instituto, mientras espiaba en una pequeña radio el informativo.Una jornada en la que no se habló del centro de estudios como en los días previos. Pero en los alrededores sigue la conmoción de las jornadas que pasaron. Poco queda del sonido de los autos y ómnibus de la cercana avenida 8 de Octubre. La escuela contigua al Liceo 19 aparenta un silencio que de a poco se convierte en charla de padres a la espera de la salida de sus hijos.

Un ómnibus de recorrido 77 abre su puerta trasera y allí aparece RS (16 años). "Hola, si querés vamos ahora, pero no te prometo nada". El destino era cercano. Allí está uno de los jóvenes señalado por los vecinos como uno de los "revoltosos" que se paran en la puerta del liceo de tarde y más de una vez son invitados a retirarse. Recién levantado, de gorra roja con la marca Nike, musculosa azul, y short rojo, hace sus pedidos. "No digas ni mi nombre ni mi apellido porque se arma. No encares con fotos, ni con nada". El joven, llamado por nosotros D, tiene 16 años, se para en la puerta del liceo y "jode", explica. Tampoco se puede grabar su voz, apenas tomar notas.
¿Por qué jodés?
Por que encara
¿Qué encara?
No sé, está de más.
Dicen que te parás en la puerta del liceo con una barra y armas lío.
Más bien.
¿Fuiste vos el de las armas?
No tengo nada que ver con eso, esos son del liceo.
¿ Estudiás? ¿Tus padres?
No estudio, ¿para qué? Mis padres, bien.
Dicen que ustedes están vinculados a la pasta base.
¿Qué encajás? No me vendás y no encajés.

Allí se terminó la entrevista. Los vecinos en muchos casos dicen tener miedo, pero no generalizan "en los jóvenes", sino en personas de todas las edades que viven en asentamientos cercanos al liceo. El parque César Díaz, frente al liceo y detrás de la plaza de deportes, cuenta, además de un gran espacio verde, con un puesto de ropa entre dos columnas. En frente, en la puerta del liceo, dos puestos más; en uno de ellos está María Ferreira con sus golosinas, a la espera de los niños y adolescentes, sus fieles clientes. "Desde hace nueve años que estoy, y esto no es tan así, no es como los medios mostraron el tema de la violencia. Los botijas son bien, pero por tres pagan todos". Sin embargo, dijo que es verdad que "se paran acá, sobre todo de tarde, y molestan a los demás". El mismo día que se abrió el liceo, luego de los incidentes, se denunció un nuevo problema entre estudiantes, "que no fue tan grave como dijeron, llegaron los de la Comunidad Educativa Segura y se fueron tranquilos". Sus dos hijos concurren al Liceo 19, uno a primero y el otro a cuarto. "Nosotros estamos bien. Nos gusta y es tranquilo" explicó uno de ellos.

"COMO UNOS MALANDRAS"

M, de 14 años, es alumno de segundo. "Creo que nos mostraron como unos malandras y no lo somos", se quejó el estudiante. Varios estudiantes consultados coincidieron en que el liceo "es tranquilo", y algunos admitieron que al decir "que soy del liceo, me tratan mal en mi barrio", expresó F, alumno de 14 años.Los vecinos no tienen reparos en hablar con LA REPUBLICA, pero no se quieren dar a conocer. Sara es vecina de la zona desde hace años. "El problema no son los chiquilines del liceo, sino los padres de los pibes de la zona que los mandan a robar". En el liceo 19 los docentes y padres solicitaron una reja perimetral a pesar de que los problemas se dieron adentro. "Es que hace años que se pide", dice María, la vendedora de golosinas. El reclamo también se basa en la distancia entre la ventana y el muro perimetral, que en otras ocasiones determinó que personas ajenas a la institución se metieran a robar.