lunes, 2 de noviembre de 2009

Campañas I


ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS

Cada vez que llegan las elecciones, nos acordamos de dos cosas. Primero de lo sano que es votar. Y después, de la madre de los políticos, los publicistas, la radio y televisión que me parió.

Por Matías Rótulo

Los políticos trepan en un palo enjabonado. No me refiero a los nenes de la propaganda de la Lista 10 de Pedro que en cualquier momento van a aparecer en Cacho Bochinche con sus pelucas de colores tratando de subir a un poste para agarrar un sobre que de premio tenga un juego Royal. Hablo de los políticos en campaña. De Pedro y de Hugo en la versión de maestra jardinera del subdesarrollo. Pedro te sube los hombres, frunce el ceño, te mete trompita, y te dice que hay una nueva forma de hacer política. Si Vázquez gobernó desde Suárez y Reyes, Pedro tiene alquilado el pelotero de McDonald`s.

También está Mujica y Astori que lograron superar sus diferencias en la interna, no en la política, sino en la interna que se llama “la Vida”, desde que ambos se conocen, y ahora viajan juntos en un avión haciendo que discuten. Vale aclarar que discuten en un idioma neutro, para que Mujica pueda entender los tecnicismos de Astori, y Astori pueda entender los populismos de Mujica. El “Pepe” dice que “los socialistas chilenos son un ejemplo de prolijidad”. Afirma “Crecen y reparten, crecen y reparten”. De inmediato uno se acuerda de la erección algún actor porno, pero llevado al plano de la política. Si serán prolijos los chilenos que a veces hasta tengo ganas de conseguir una lista de Bachelet y ponerla dentro de mi sobre de votación ante tanto desconcierto.

También tenemos a Lacalle y Larrañaga en los actos, escupiendo palabras. Ojo que esto no lo digo por el guapo que en cada palabra pierde un litro de saliva que se va a depositar en la frente de las viejas pitucas que lo van a ver en los actos.

No me olvido de Pablo Mieres y su candidato a la vicepresidencia. De hecho ¿Por qué no aparece Iván Posada en las propagandas del Partido Independiente? Será que hay algún rencor porque el que liga el laburito de legislador siempre es Iván, y no el dueño del circo?

Cuando uno espera en el aviso del Partido Independiente un mensaje como “cuídate del Sida” o “el colesterol mata”, surge Mieres, medio perfilado, (ni para la izquierda, ni para la derecha, obviamente) mirando a la cámara, y pidiendo un voto. El aviso te muestra a un tipo con cara de nabo con un cartel que dice “nabo”, y una mujer gorda que dice “gorda”, y luego aparece Pablo Mieres (con un cartel que aunque no esté, uno se lo imagina, el cual dice imaginariamente “eterno perdedor de elecciones”), pidiendo que no se etiquete. En el fondo Mieres deja un mensaje implícito y es que los demás tiene la etiqueta de “etiquetadotes”.

El mensaje de Mieres es “unificador”. Tan unificador como la campaña televisiva de la Lista 10 del Partido Colorado. Una de ellas es la de los niños jugando, tirando de la cuerda en una inteligente metáfora de lo que es esta etapa electoral: un puterío al pedo sin propuestas e insultos por doquier.

Ahí aparece el niño gordito que bien podría ser para un aviso de salsa ketchup, intermediando entre los niños que representan, con pelucas de los colores que los identifican a los otros partidos.

Otro aviso del mismo partido muestra sin embargo, a cuatro niños corriendo alrededor de una silla representando una banca legislativa. ¿En qué quedamos? ¿Hay que disputar o no hay que disputar?

El juego de la silla deja dos mensajes. Uno es que Pedro y Hugo bien podrían dedicarse a animar fiestas de niños, y dejar a Sanguinetti que haga las cosas serias, como por ejemplo: putear a García Pintos en nombre de todos nosotros. El otro mensaje es que para el Partido Colorado, los legisladores del Frente Amplio son los únicos que pueden competir con ellos, ya que los niños que quedan disputando la última silla, son los de la peluca colorada, con el de la peluca roja, blanca y azul.

Lacalle Pou

es del pueblo

Para terminar, quiero reivindicar a Luis Lacalle Pou. Contra la naturaleza de su ser, él siempre se refugió en camionetas 4x4 y casas de Pocitos. Pero nunca perteneció a ese mundo. Lacalle Pou es un tipo de barrio, de pueblo pueblo. Luego de ver el aviso de su lista, me di cuenta que el hijo del presidenciable es un hombre más, que bien podría haber compartido una tarde en algún Comité de Base del Frente Amplio (preferentemente en Punta Carretas), con el camarada Lorier o el compañero Ortuño. ¿Lo vieron tomando mate a Lacalle Pou? Yo le creí. Aunque mantiene su pose aristocrática, y agarra el mate y el termo tal como un vaso de coñac importado, en su propaganda televisiva nos dio un baño de pueblo. Eso es darle categoría a una costumbre bien uruguaya. Le falta tocar el tambor con Maria Julia y Páez Vilaró, dos personas que también son bien de pueblo, y listo, tenemos a un nuevo Lacalle Pou, que nos demuestra que no es un “Oligarca” tal como le dijo algún legislador.

Fuente; www.vocesfa.com.uy