jueves, 20 de mayo de 2010

Mañanas informales I


ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS

Les cuento: el lunes, “Buen Día Uruguay” tuvo un programa monotemático. En realidad fue monotemático hasta que un especialista en algo que le da un título de licenciado, habló sobre la felicidad, y luego mezcló cierto asunto paranormal, para terminar todo en la venta de un libro o algo así. También fue monotemático, hasta que un representante del “Colectivo Ovejas Negras”, y la actriz, cantante, bailarina, metelío, rubia, travesti, ex estudiante de enfermería, ex participante de Bailando por un Sueño, Abigail Pereira, hablaron del tema de la
discriminación sexual. Pero lo más importante del lunes fue el chorizo. No, usted no diga que soy un desubicado,
ni que relaciono todo lo que pasa en esta vida con chistes de doble sentido estúpidos. Ese es Carballo. Es que el
tema del lunes fue “el asado”. Lo del asado -lo aclaro por las dudas-, no es una metáfora del programa, sino que
efectivamente “el asado”, fue el tema del día del lunes. De hecho, una de las notas que mostraron, fue la del proceso de una chica, comprando carne en la carnicería. La gente pudo presentar sus “historias de asado”, en esa especie de ágora televisiva dónde se plantea un tema pensado largamente por un equipo de producción que se rebana las tripas (fíjese el relacionamiento de todo esto con el asado), para llegar a algo inteligente, diferente, y entretenido. Perdón, se me mezclaron las críticas y mientras escribía me puse a pensar en la producción de “Prohibido Pensar”. Volviendo al asado, en Buen Día Uruguay sacaron a la calle Paraguay un medio tanque para hacer in situ un fueguito y cocinar la carne y demás. De fondo, estaba uno de los galpones a punto de caerse en la vereda de en frente con algunas pintadas políticas. Además, salió Sara Perrone a dirigir el momento del asado. Todo esto nos dejó una mezcla entre el asado de una obra en construcción, con la voz finita de Sara Perrone, y su forma de hablar, dignas de un obrero de la constru medio encopetinado, al rayo del sol, levantando
una carretilla de mezcla, pero como si le estuvieran -al obrero-, apretando las pelotas con un ladrillo.

CUESTIÓN DE LA MAÑANA
Los programas de mañana tienen una estructura básica. Un montón de conductores. Cuantos más son, mejor. La suma de opiniones democratiza el asunto. La suma de cabezas amplía los pensamientos. La sumatoria de bocas, hace que escuchemos más voces, que expresan pensamientos. Listo, ponemos a tres conductores poco informados, pero informando de todo lo que hay en la vida, opinando sobre cualquier cosa, una movilera
poco informada y formada, y entre ellos se festejan los errores, en una suerte de comparación constante de “pocas luces”, para ver quien es más digno de lástima. Hace pocas semanas, Sergio Puglia, María Inés Obaldía
y Blanca Rodríguez, decían en “Puglia Invita” que algunos comunicadores, particularmente de la televisión, hacían
una especie de “culto” a la “no lectura” y a la “no formación”. Comparto absolutamente lo de esta suerte de culto que en particular, uno de los programas dónde se fomenta es -entre otros-, Buen Día Uruguay. La cuestión de la mañana, es plantear un tema, si es controvertido mejor, lanzar el tema en cuestión al aire, proponer algo relacionado con el asunto para que el público opine, y completar el programa con mensajes que llegan por Facebook, o mensajes de texto. Le agregamos el condimento del horóscopo, o del fenómeno paranormal.
La comida mexicana, el postre barato, el chiste interno (si es grosero, impertinente, agresivo y directo mucho mejor). La entrevista a algún artista. La repetición de los mejor de Zapping, CQC, y de la nota más sangrienta de Telenoche (queda fuera del ranking de “lo sangriento” el estado del tiempo, y la entrevista a algún político).
El comentario sobre los titulares de las revistas de chimentos. El comentario sobre Ricardo Fort y sus excentricidades, así como de Zulma Lobato y las mismas excentricidades que Fort pero sin dinero. Si la depilación de la axila de alguna actriz de Estados Unidos fue beneficioso para que el novio, otro actor del mismo país, le pudiera lamer o no el entre brazo durante el acto sexual. Y la autoreferencia constante. Las acusaciones
directas de egos que se hacen Perrone a Da Silva, Da Silva a Lorenzo, Lorenzo a Perrone. Todo esto conforma
el gran chusmerío de la mañana, cuya defensa es “que la gente nos mira”, aduciendo indirectamente que “la porquería que lo ofrecemos a la gente es vista”, por lo tanto “la gente es idiota” por vernos. Si uno fuera consciente de que su producto es bueno, diría: “la gente nos mira, pero más allá de eso, creemos que somos un gran aporte a la sociedad, la cultura, el entretenimiento”. Estas son las mañanas cada vez más informales. La competencia por el rating, pero también, una aparente competencia por hacer las cosas cada vez peor.

Publicado en el Semanario Voces del jueves 20 de mayo de 2010.