Retraso en programa de apoyo a liceales vulnerables por falta de presupuesto


Por Matías Rótulo

Diferencia. El PIU se atrasó en 2011 porque el presupuesto no cubría más horas docentes.

El Programa de Impulso a la Universalización (PIU) del Ciclo Básico ha logrado mejorar los niveles de aprobación en una población vulnerable que concurre a la enseñanza secundaria. Este programa, que da seguimiento y apoyo a los estudiantes en los tres primeros años (ciclo básico), a través de alimentos como de útiles y vestimenta (de ser necesario), no ha podido comenzar a pleno este año por falta de presupuesto.

Según el Anuario Estadístico del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), en el ciclo básico el crecimiento de la matrícula se viene sosteniendo en los últimos cinco años, por lo que se debieron abrir 3.574 nuevas plazas. La repetición y deserción alcanzaba a uno de cada cuatro estudiantes. Esto obligó a la pasada administración a tomar medidas de contención con apoyos especiales mediante tutorías para los estudiantes con mayor posibilidad de fracaso.

Para el CES, unos 25.000 estudiantes deben recibir apoyo de tutorías e integrarse al PIU. En el año 2010 el 56% de esta cantidad de alumnos recibió efectivamente las tutorías mediante el programa que logró que el 45% de quienes atiende aprobara el año en diciembre.

En 2008 el PIU atendió a alumnos de 74 liceos. De 2009 a 2010 integró a 78 y este año alcanzará a 82. La mayoría de los centros está ubicada en Canelones y Montevideo.

Este año cambió el mecanismo en cuanto a las tutorías y se establecieron áreas de conocimiento: matemática, idioma español y literatura (para trabajar las competencias lingüísticas), ciencias sociales (geografía, historia, educación social y derecho), ciencias experimentales (biología, física y química) e inglés. Este cambio provocó que de las horas iniciales se pasara a 5.900 horas, lo cual sobrepasó el presupuesto destinado inicialmente al PIU. Es por eso que este año no se ha podido comenzar con el programa porque las direcciones no pueden hacer las designaciones de los docentes tutores.

Por otro lado, lo que sí está funcionando es la planificación de los rubros económicos y el trabajo de los equipos multidisciplinarios. El consejero de Secundaria Daniel Guasco explicó a LA REPUBLICA que el PIU "cambió su estructura para acercarlo a otra dimensión y, sin dejar de lado el apoyo a los estudiantes, se abre a otra instancia del vínculo con ellos y de la inserción del docente en la institución educativa". Agregó que "se busca que los profesores tengan horas de permanencia dentro del aula para apoyo al estudiante, con la coordinación con otros colegas".

El jerarca dijo que se busca que "se llegue a abarcar a todos los liceos de ciclo básico y posteriormente extender el plan a bachillerato". Según Guasco "se solicitaron 107 millones de pesos" que "el Codicen no habilitó". Por eso "tuvimos que suspender la toma de posición de algunos docentes nuevos para trabajar en el PIU", dijo el consejero. Aclaró que esto "se "está procurando solucionar" y aseguró que "a partir de abril los docentes cobrarán y comenzará a funcionar efectivamente".

OBJETIVOS CUMPLIDOS

La inspectora Margarita Romero está a cargo del programa y se refirió al PIU desde el punto de vista técnico. Según Romero "se han mejorando los resultados". El 45% de los estudiantes debían, según las metas planteadas el año pasado, promover el año en diciembre. Se llegó a esa cifra, superando por 38 alumnos el número mínimo planteado. El PIU se puso como meta que en 2011 la población bajo tutorías sea de 25.000 alumnos, lo que sería poco menos que el 10% de la población liceal total del país. En 2010 se llegó al 56% de los estudiantes. El objetivo es "lograr que aquellos liceos con más vulnerabilidad y posibilidades de repetir o desertar tengan un apoyo extra para estudiar", dijo Romero. Por un lado, el PIU otorga apoyo a través de profesores referentes que trabajan con los adolescentes en cuanto al vínculo y tutores que colaboran con los alumnos en cuanto a lo académico. Además, cada liceo participante del PIU recibe montos presupuestales "para que se les dé una merienda ­ya que los alumnos se deben quedar más tiempo en el liceo­ y no pasen hambre aguardando las tutorías", destacó Romero. Además, el liceo puede comprar útiles y vestimenta en caso de que sea necesario. "Puede haber estudiantes con un gran potencial y un buen rendimiento pero que en invierno tienen frío; el liceo les compra una campera", ejemplificó. Los liceos además están dotados de equipos multidisciplinarios, aunque las autoridades de Secundaria reconocen que no se han podido cubrir los equipos completos de un asistente social y un psicólogo en cada liceo participante. La mitad de los liceos, según los datos proporcionados por el PIU, tuvo un solo integrante, mientras el 42% tuvo dos y el 8% no tuvo ninguno.

Según el documento "Orientaciones para el trabajo con alumnos derivados a las tutorías", de abril de 2010, el proyecto se basa en el seguimiento de las tareas de aula de los estudiantes, tales como los cuadernos de clase y trabajos domiciliarios.

"El cuaderno de clase se constituye en un registro privilegiado de la actividad del alumno en las diferentes asignaturas", expresa el documento orientador para los docentes.


Publicado en La República el 1 de abril de 2011