lunes, 19 de marzo de 2012

Un comedor universitario peligroso para comensales y cocineros


Por Matías Rótulo (publicado el 19 de marzo de 2102 en La República)
comedor 
Hace pocas horas cayó la campana de la cocina encima del horno. La ausencia de personas en el lugar propició que no hubiera heridos. Pero a diario, comensales y cocineros del Comedor Universitario Nº1 viven situaciones que consideran “de peligro” y que ahora denuncian públicamente, en un comedor recientemente inaugurado.
Funcionarios y usuarios del Comedor Universitario Nº 1 del Cordón se quejan de problemas en la estructura edilicia recientemente inaugurada. Esto se suma a la falta de ventilación y protección en una de las paredes del ascensor, fuego en las hornallas que sobrepasa la capacidad de las ollas, y la reciente caída de una campana de la cocina. Todo esto hizo que los funcionarios reclamen mejores condiciones de trabajo y de seguridad. También reclaman por las humedades en la despensa donde se guardan los alimentos del centenar de estudiantes que allí concurren a diario.
Los comedores universitarios brindan una atención esencial para los estudiantes de la principal casa de estudios del país. Solucionan la alimentación de cientos de usuarios y facilitan parte de la vida (la esencial), particularmente, de los estudiantes de bajos recursos y del Interior que viven en Montevideo.
El sábado 17, en uno de ellos cayó en la cocina una campana entera, lo que para los funcionarios pudo haber sido una tragedia, de haber habido alguien cerca.
La campana de metal que tiene el sistema de ventilación de la cocina cayó en la mesada principal en un momento en que no había nadie allí y fue a dar encima del horno. Esto provocó que los funcionarios del turno de la mañana volvieran a reclamar por las condiciones de trabajo.
Según un comunicado oficial del Servicio de Bienestar Universitario del cual dependen los comedores, enviado en noviembre de 2011 sobre la futura inauguración del Comedor Nº 1 se explicaba que “el edificio en construcción, tendrá techo liviano y una estructura sencilla, con mucha vidriera para una buena ventilación”. Sin embargo, la ventilación,  es uno de los puntos de reclamo junto a otros aspectos que tuvieron su punto cúlmine para los funcionarios del turno de la mañana cuando la campana de la cocina cayó encima del horno.
A raíz de lo sucedido el viernes, los funcionarios del turno vespertino salieron con un comunicado público, “creemos conveniente dar nuestra versión de los hechos”, explicaron en una carta que fue enviada al sindicato de la Universidad de la República (Affur) y a la cual tuvo acceso LA REPÚBLICA. En la carta se narra una de las situaciones que tuvieron que vivir al iniciar la tarea diaria: “Al llegar al comedor –dice la carta- los primeros funcionarios del turno reciben la noticia del compañero de mantenimiento de la mañana, de que no se puede brindar el servicio pues si se dejaban abiertos los tanques el comedor se queda sin agua”. Agregan que “esto traía aparejado que el tanque que alimenta las cisternas de los baños debía quedar cerrado”. Afirman que “lo denunciable es que estando los baños sin poder ser utilizados para la higiene personal y necesidades básicas, nos informaron  que de igual forma debíamos realizar tareas de limpieza en la cocina, viéndonos impedidos de utilizar los SSHH”. Ante todo esto, “lo que nos sugieren es que llenáramos un balde con agua cada vez que lo necesitáramos, debiéndolos llenar en planta baja y subirlos al primer piso, ya que no existe una canilla directa para esa tarea, o de lo contrario utilizar las duchas para cumplir con esa sugerencia”.