Divididos y la apología del rock

Por Matías Rótulo (Publicado el 28 de abril en La República)

Divididos llega hoy a Uruguay con dos discos a cuestas. Cuando "Amapola del 66" seguía sonando como una novedad, "Audio y Agua", música e imagen, dvd y disco compacto, apareció para seguir haciendo del rock and roll tema central de una obra, ni más ni menos de rock.
Hoy tocan en el Teatro de Verano. Eso me llevó a volver a escuchar toda la discografía de Divididos, lo cual no es carga alguna. Por algo le llaman la aplanadora del rock, pues el tema central de su obra no es ni más ni menos que el rock, y cómo el rock es un actor más de la sociedad argentina. Ellos revisan historias y pasan a escribirlas como parte de la historia del rock del vecino país.
Luca Prodan le dijo a su hermano que Sumo tenían un bajista genial. Eso fue contado por el hermano de Prodan en un documental emitido por el Canal Encuentro. Se trataba de Diego Arnedo, ese bajista genial que parece tomar al bajo como a una mujer que acaricia, mientras él sonríe, virtud propia de varios bajistas que con una sonrisa parecen querer sacarle la gravedad al acto musical.
Base y alma de Divididos al igual que Ricardo Mollo, Arnedo es un multifuncional compositor, cantante, bajista, pero fundamentalmente, un artista tal y como lo definió Prodan.
Tapa de "Viveza Criolla"
Su obra, la obra de Mollo y la media docena de bateristas que pasaron por el power trío, es la fundamentación de la existencia del rock argentino. Pues el meta diálogo que mantienen con la obra y estilo del género, anexando el folclore y el tango, por momentos ska y funk, hace una suerte de historia de la música, desde Tanguito en adelante. No los nombra, pero ahí está presente la temática, Spinetta, Serú Girán, Atahualpa Yupanqui, Aníbal Troilo. En el repaso por la obra, "Cuarenta dibujos ahí en el piso", primer disco de la banda, trae en el año 1989 un intento por mantener viva la historia que le permitió a Divididos existir como banda. Mollo cantó como Prodan, tuvo su acento, pero sin ser una copia. La División, nombre original de la banda que refería al hecho de división de Sumo tras la muerte de Prodan, generó que además surgiera Las Pelotas. Ambas bandas llegaron a juntarse en un histórico recital cuyo título fue “Divididos, las pelotas”, que echaba por tierra los rumores de peleas entre los ex Sumo. Divididos mantiene a Sumo y en particular a Prodan como una guía. La canción “Luca” del disco “Gol de mujer” diez años después de la primera placa, hizo que Mollo volviera a cantar como el homenajeado. “Mañana en el Abasto” de Sumo es hecha por Divididos desde el nacimiento de la banda, y ahí está en el disco doble “Vivo acá” de 2003 y en “Audio y Agua” (2011), también en vivo.
El rock y nosotros
Cantarle a Prodan, a Sumo, y canciones de Sumo es cantarle al rock argentino. Pues ese es el tema de Divididos. En “Amapola del 66″ (2010) sobran las referencias sobre el rock, la música, como en “Muerto a laburar”, donde explica en canción el fenómeno de la muerte y el éxito póstumo de los artistas. “¡Ay, si volvieras acá no podrías creer lo que pasó! ¡Hoy, sos el morbo pasión, capo del algodón, bandera y ringtone!”.
Tapa de "Amapola del 66" (2010)
Pero además de rock, hay crítica social, y testimonio de la historia. En “Vengo del placard de otro” 2002 se situó en el momento histórico de Argentina (y la región). La canción “Casitas inundadas a votar” no descubre nada al contar la historia de la inundación y la pobreza que se reproduce, pero también el aquelarre de presidentes “un ratito cada uno” tal como canta Mollo en “Ay qué Dios boludo” también en “Vengo del placard de otro”. Así como el rock es tema, también lo son los temas rurales. “No se le da voz al gaucho”, pues darle voz al otro es también una forma de dominio, el dominio por la palabra. Divididos exploró y explora el folclore al cual toma como objeto estético para reconvertirlo en rock. Canta a la pobreza rural y la riqueza cultural de una zona poco explorada por la guitarra eléctrica.
Divididos casi no tiene canciones de amor, esas que hablan del desencuentro de dos corazones. Sí tuvo procesos de variaciones, experimentación, hermosas baladas y adrenalíticos golpes en el pecho, que aplanan el tedio, la bronca con la bronca de la batería que actualmente lo tiene Catriel Ciavarella, con un guitarrista y vocalista que para algunos simplemente es esposo de una famosa uruguaya y que le pudo haber puesto un mejor nombre a su hijo (habría que preguntarle al hijo si le gusta el nombre o no), y un bajista, que al decir de Prodan con su acento tano es “genial”.