jueves, 5 de abril de 2012

Héctor Florit: “Hay 4.000 niños fuera de Enseñanza Primaria”


Por Matías Rótulo (Publicado el 5 de abril en LA REPÚBLICA)

Presidente De Primaria Héctor Florit
El presidente de Primaria, Héctor Florit, planteó la necesidad de mejorar el acceso de niños de cuatro y cinco años a la escuela. Entre sus planes figura también la necesidad de un perfeccionamiento docente continuo y llegar a 300 escuelas de tiempo completo. En entrevista con LA REPÚBLICA explicó cómo se siente en su nuevo rol, los proyectos del organismo y lo que significa para él su pasado sindical.

El maestro Héctor Florit afirma: “Extraño el ambiente de la escuela”; sostiene que su vida “es el movimiento sindical” y off the record anuncia que para asumir un cargo como el que tiene, supo que tenía que sacrificar muchas cosas. La entrevista fue ayer por la mañana, cuando el Consejo de Educación Inicial y Primaria estaba absolutamente vacío por Turismo. Florit se fue a sacar sangre y luego volvió a su despacho “a trabajar” dijo. Mostró que en estos días avanzó “muchos expedientes y cosas que tengo que leer pero todavía me falta todo aquello”. Señala entonces su escritorio con cinco filas de diez expedientes cada uno.
Florit destacó que uno de los mayores problemas de la educación inicial es la desvinculación de unos 4.000 niños de los contextos más desfavorable.
Afirmó que “se deben facilitar espacios de participación social” y consideró que la baja de edad de imputabilidad no es el camino para mejorar la convivencia social. Dijo además que le duelen las críticas, aunque se sigue sintiendo parte del movimiento sindical. Además explicó cómo considera al ex presidente del Codicen Germán Rama, que planteó una reforma durante el gobierno de Julio María Sanguinetti (1994 – 1999), y con el cual Florit, al frente del sindicato de maestros tuvo fuertes enfrentamientos.
¿Uno de los ejes de su gobierno es la universalización de la educación de cuatro y cinco años?
Es un primer gran desafío. Tenemos alrededor de 4.000 o 5.000 niños fuera del sistema, un importante porcentaje se corresponde al área rural porque es entendible que ante largas distancias, hay cierta retracción de las familias a enviar a un niño a una o dos leguas a una escuela. Pero esta no es la situación más apremiante porque hay un espacio de socialización a nivel de la familia rural con una socialización y una cultura propia.
¿Cuál es la situación más compleja en cuanto a la desvinculación?
La que se da en las áreas metropolitanas y en particular en las condiciones de vida más graves, en familias con necesidades básicas insatisfechas, excluidas, por lo general del mercado de empleo, sin protección social entre otras cosas.
Además está el problema de la asistencia irregular.
Uno de cada tres niños de educación inicial falta cincuenta días o más a la escuela, por lo que la obligatoriedad se transforma en letra muerta. Tenemos un porcentaje que son los más pobres, los que más necesitan, los más chicos, los que concurren de forma discontinua en la educación inicial. Estamos conversando con la Inspección Nacional de Educación Nacional sobre qué parte del modelo institucional de la educación inicial se debe profundizar. ¿Debe ser un modelo de cuatro horas o de ocho horas de tiempo completo. ¿Debe ser un modelo mixto? Estos son algunos de los debates que nos estamos planteando.
¿Se está controlando la asistencia de los niños?
Hay un programa de gestión escolar (“Gurí”), y en ese marco se está estudiando en qué momento se debe pasar de la persuasión a la sanción y que la prestación económica se suspenda si la asistencia no es regular.
¿Hoy funciona el programa de control “Gurí”?
No. Va a funcionar a pleno a partir del segundo semestre. Estamos avanzando en registrar a los alumnos en las bases de datos.
¿La escuela actual, diseñada para un mundo moderno, está adaptada al tiempo de hoy donde prima el individualismo?
Estas son sociedades que mutan rápidamente, y hay una institución que se encarga de transmitir la cultura, que es la escuela. Las pautas de cultura y consumo se modifican a una velocidad impresionante y los sistemas educativos se encargan de transmitir la cultura socialmente validada. Ese proceso de validación de la cultura, el propio aprendizaje de los docentes de ese recorte cultural y la transposición didáctica en la enseñanza es un proceso mucho más lento con la consecuente crisis de valores. Tenemos una sociedad competitiva, y una cultura escolar colaborativa. Tenemos una sociedad mediática y un sistema educativo basado en la presencialidad (más allá de los aportes de Ceibal). La escuela primaria debe construir la lógica de la colaboración, y los sistemas modernos deben saber discernir cuándo la lógica de la cultura moderna y la posmoderna pueden ser utilizadas para la transmisión a la sociedad.
¿Qué opina de los pactos educativos políticos?
La palabra pacto tiene significados poco aceptables en el mundo sindical. Yo prefiero hablar de políticas de Estado. Esto implica que los administradores del servicio estén de acuerdo y que los actores sociales le den acogida y respaldo, así como un acuerdo de los gobiernos. Ojalá que implique siempre acuerdo con la oposición. Sin estos acuerdos es muy difícil que las políticas perduren en el tiempo. Por eso creo que los acuerdos interpartidarios colaboran a que se construya una política de Estado en educación.
Recién habló de una postura sindical con respecto al “pacto” ¿Cuánto tiempo estuvo al frente de la Federación Uruguaya de Magisterio?
Gané una primera elección en mayo de 1990. Antes había integrado listas que habían ganado. En la primera elección integramos la misma lista Danae Sarthou, Nora Castro, Daysi Iglesias y yo.
¿Usted se sigue sintiendo parte del sindicato?
Mi corazón está dentro del movimiento sindical, no tengo dudas. Mis amigos, mi compadre, la gente que veo en los cumpleaños, son todos del movimiento sindical.
¿Cuánto le duelen las críticas? Una vez, dirigentes sindicales y estudiantes le gritaron en la puerta del cuarto piso del ANEP que antes usted era “peón y hoy patrón”
Eso me dolió. Sí, duele (silencio). Creo que, en esta función, uno tiene que tener la prudencia de no comprometer al sindicato con plataformas o reclamos sindicales, porque eso enturbia la relación. Yo fui uno de los poquísimos maestros que festejó su casamiento en la Casa del Maestro, ahí en Maldonado 1170. Integré todas las ATD, fui secretario general por elección desde el año 1992 a 2002 con siete elecciones consecutivas que gané. No es sensiblería, mi vida es el movimiento sindical.
Ahora que está en esta oficina de presidente de Primaria, ¿entiende algo de lo que siendo dirigente sindical no entendía?
Algunas cosas que hablé con Rama, me resultan ahora más entendibles. En cuanto a los presidentes de Primaria, más allá de las diferencias percibí las cosas antes y ahora de la misma manera. Hubo consejeros anteriores, no presidentes, que eran autoritarios y las discrepancias de antes, hoy las mantengo porque no son aceptables.
Cuando dijo que entendía algunas cosas que habló con Rama, ¿a qué se refirió?
A la necesidad de tener definiciones políticas precisas y contar con la energía suficiente para impulsarlas, sabiendo que mejorar la educación (en lo que cada uno entienda lo que es mejorar, y no estoy diciendo que yo haya compartido las medidas de Rama), algunas decisiones hay que tomarlas porque los tiempos son breves. Creo que con el tiempo muchos uruguayos hemos sabido ver en el profesor Rama un número importante de aciertos y eso lo digo por mí, nada más. Hace quince días tuvimos que resolver quince mil porciones más de bandejas de comida. Cuando firmaba la resolución no podía dejar de recordar mi enfrentamiento casi personal con la decisión de Rama y el Codicen de incorporar las bandejas en la alimentación escolar.
¿Qué pasa con la situación edilicia?
Hay dos respuestas: una es por las obras que se hacen y las que no se hacen. Nosotros recibimos hoy más quejas de los maestros o comunidades cuyas escuelas están en obras de los que no las tienen en obras. Las que están en obras, bienvenidas sean. Es como estar en la casa de uno, cuando se ahorra para una reforma, cuando se comienza esa reforma sabe que si bien se va a estar un mes en obras, va a tener una recompensa. Las que no están en obras tienen que entrar en un plan de mantenimiento. Lo que es difícil es que una planta física del tamaño de la ANEP, con casi 3.000 edificios, se sostuviera con el presupuesto de mediados de la década del noventa, que era de 16 millones de dólares, los que divididos en los 3.000 edificios nos damos cuenta de que no es nada.
Sigue bajando la repetición
¿Cómo se está avanzando en el proceso de baja de la repetición, particularmente en primero?
Estamos en alrededor del 13, que es uno de los mínimos históricos alcanzados en los últimos cuatro o cinco años. El promedio de repetición en Primaria está alrededor del 6%. Cuando tantas veces se apela a la educación de los años sesenta como una escuela de calidad, más de la tercera parte no terminaba primaria. Cuando se evocan “los años dorados de la educación pública”, es decir los años sesenta, era una etapa donde la educación era excluyente, con una alta tasa de repetición.
“La baja de edad de imputabilidad no es el camino”
José Pedro Varela planteaba en su “Educación del Pueblo” que el castigo, la cárcel no era el mejor camino para disminuir los crímenes sino que el camino era la educación. ¿Qué piensa sobre esto y el debate de la baja de edad de imputabilidad”.
Por un lado creo que institucionalmente a Primaria no le corresponde opinar. Es un debate legislativo y los legisladores son la expresión de la democracia representativa y Primaria es una administración de un servicio administrado por ley. No es materia específica de Primaria. En ese sentido no es conveniente que los organismos públicos se extralimiten en sus competencias. En lo personal, tengo opinión como ciudadano, creo que la baja de edad de imputabilidad no es el camino para mejorar el clima de convivencia. Se deben facilitar espacios de participación social y ese es el sentido de la escuela, una escuela que incluye y construye ciudadanía en esencia y destino de quienes tienen características diversas. Por ejemplo, en los campamentos educativos los niños de una escuela rural se identifican con unos de una escuela urbana como a un igual, y viceversa.