sábado, 14 de abril de 2012

Quilmes Rock 2012: Ante la pregunta: “¿Cómo está Charly?”


Por Matías Rótulo, Desde Buenos Aires. (Publicado el 14 de abril de 2012 en La República).

Charly García cerró el festival Quilmes Rock el sábado pasado, que duró tres días.
Casi nadie me preguntó cómo tocó Charly. Pero sobraron las preguntas sobre si hizo algún relajo, o si se desnudó y alguien me aseguró que se seguía drogando a escondidas (esa persona no me interrogó sobre nada).
Charly García vistió un sobretodo y llegó en una limusina que subió al centro mismo del escenario. Se dio un beso en la boca con uno de sus músicos y molestó mucho, toda la noche. La limusina le sirvió al músico para reclamar algo de reconocimiento frente a tanto cuestionamiento personal (algo que viene haciendo hasta en los momentos que algunos parecen recordar con cariño: cuando estuvo a punto de morir). Tal vez por esas preguntas molestas sobre el Charly ex adicto, y no por el Charly genio de la música, el actual García molesta cada vez más.
Debajo del sobretodo estaba la imagen del payaso, portada del primer disco de “Almendra”. Charly está viejo, se podría responder sin analizar el contexto al evocar a una banda que ya no existe pero cuyo líder, en parte constructor junto al propio García del rock en América Latina, murió hace poco tiempo. García se puso la remera en recuerdo de Luis Alberto Spinetta, nombrado hasta el cansancio por el líder de Catupecu Machu y motivo de una nueva canción de Fito Páez, con lindos acordes, letra en la pantalla gigante para que la gente cante y estrofas tales como “la vida sin Luis”, dejando de lado la riqueza metafórica que caracterizó al rosarino en sus letras en el pasado.
Volviendo a Charly, a él le bastó con tocar “Rezo por vos” (tema que compuso con el homenajeado), poner la imagen de Spinetta en la pantalla gigante y de vez en cuando abrir el sobretodo para mostrar al payaso de la tapa del disco.
Porque Charly está viejo y tiene memoria. Tanto como para hacer lo que su mejor alumno, Fito Páez, no supo hacer minutos antes: reversionar sus propias canciones, hacer algo distinto de lo que se escucha en las radios. Fue así que con Pedro Aznar, con quien compartió escenarios en la legendaria Serú Girán, tocó “Perro andaluz”. Por cierto, Aznar logra que su bajo sea un instrumento de agudo elevamiento artístico.
Ahí estaba Charly con su banda, dirigiéndola y mostrando el trabajo de los arreglos que le dieron a “Instituciones”, legendario tema de Sui Generis, un matiz renovado, al igual que su clásico “Los dinosaurios”, que cambió la nostalgia por aquellos que “pueden desaparecer” a momentos de intensa vertiginosidad, como la propia historia que envuelve el tema: la dictadura.
Con Páez interpretó “Desarma y sangra”, canción que Fito revivió en 2008 de la época de Serú Girán. Los violines y el piano de Páez lograron que la voz de García interpretara una de las más hermosas canciones jamás compuestas, en poco más de cuatro minutos que dejaron en silencio al Monumental de River: cuando los genios hacen música, los demás deben hacer silencio.
García está loco, porque de lo contrario nunca podría haber dado un espectáculo donde demuestra que sigue siendo de una vanguardia que él mismo refundó en los noventa. La vanguardia en el más amplio sentido de la palabra: sin respetar formas, pero con una conducta hacia el arte absoluta. ¿Cómo está Charly? Charly está bien. Quédense tranquilos, nos va a seguir molestando con su exceso de arte, porque si hay algo que tienen que hacer los artistas es molestar; y Charly (más aún estando bien) molesta.