domingo, 15 de abril de 2012

Veinte años luchando contra la adicción al juego


Por Matías Rótulo (Publicado el 15 de abril en La República)

La organización no gubernamental Jugadores Anónimos cumplió veinte años de realizar una importante tarea social en la lucha contra la adicción al juego, un mal que afecta a miles de uruguayos.
juego
Son anónimos no por vergüenza “sino porque la sociedad mira el tema como desde afuera, y prejuzga, sin entender que nos puede tocar a todos”. Así lo explica J.L. uno de los integrantes de Jugadores Anónimos, institución que desde hace veinte años ayuda a las personas a recuperarse de esta adicción.
Se festejó ayer por parte de la comunidad de JA (Jugadores Anónimos de Uruguay) el veinte aniversario de la organización en Uruguay. Ayer se realizó una junta abierta informativa en la Torre Ejecutiva, donde se discutió este problema. Además, el encuentro contó con el apoyo de la Junta Nacional de Drogas. JA es un grupo de autoayuda sin fines de lucro, que brinda apoyo a decenas de personas en el país. “Llegué ahí porque no me quedaba otra” explicó J.L. recordando aquellos años en los cuales “llegué a robarle a mis hijos para poder jugar”. Un día “fui al Casino y me prohibieron la entrada tras una denuncia que mi familia hizo por medio del sindicato y desde ahí pensé que me desesperaba”.
El juego compulsivo, según JA es “una enfermedad emocional, reconocida por la Asociación Mundial de la Salud desde 1980, de naturaleza progresiva que no puede curarse, pero puede detenerse”.
Julio Calzada explicó a LA REPÚBLICA que “nosotros desde la JND trabajamos en general con todos los grupos que tienen que ver con la adicción. Obviamente que por las características de la JND trabajamos con la adicción química y con otros tipos de actores que tienen organizaciones que atienden este tipo de cosas. Es un grupo organizado y que brinda un importante aporte en la materia”. Añadió que esta “es una adicción que impacta mucho en la sociedad”.
En la adicción al juego, también “se juega con las emociones” explica Ricardo, otro de las personas que padeció este problema. “En realidad lo sigo padeciendo, esto es una adicción y siempre se está en riesgo de recaer”. Ricardo empezó con quiniela y tómbola “y terminé vendiendo mi casa, y regalando, porque no hay otra forma de llamarlo, el futuro de mis tres hijos”. Se separó de su esposa y después “mi vida comenzó a caer” porque “empezás pensando que vas a ganar porque generalmente tenés un golpe de suerte, pero después es pura frustración, cuando perdés sufrís. Es una adicción a la frustración. La banca siempre gana” dijo. En JA se dice que “antes de venir a Jugadores Anónimos, muchos jugadores compulsivos se veían a sí mismos como personas moralmente débiles y simplemente sin valor alguno”. J.L. explicó que “yo estaba débil, me sentía que no servía para nada, que no podía lograr dinero si no era jugando. En mi laburo me bancaron, hasta que un día por faltar me despidieron”. Para Ricardo “la cosa fue muy complicada, no perdí el trabajo, pero me di cuenta de que no me pagaban porque había conseguido una licencia médica. Todo lo que me pagaba el BPS lo gastaba al minuto”.