miércoles, 16 de mayo de 2012

Memoria sonora: "La ciudad de los pibes sin calma"




Por Matías Rótulo

Son días en los que se habla de menores. Tenemos rehenes. Los tenemos nosotros, los adultos. Pues siempre se habla de menores. No de los temas que le preocupan a los menores, sino de lo que hacen los menores. Los menores, para algunos "hacen", pero cómo y por qué lo hacen, no les importa. "Ningún pibe nace chorro" dicen alguno escritos en las paredes de Buenos Aires, Montevideo y Santiago.
Parece que nos olvidamos de un siglo y medio de conocimiento, y nos creemos el cuento. El cuento que nos dice que un adolescente (la palabra "menor" más arriba utilizada, hoy es algo despectivo y está muy mal visto), nace espontáneamente asesino, delincuente. Nos olvidamos del conocimiento empíricamente demostrado por la sociología, la pedagogía y la psicología que la personalidad del individuo se forja por el ambiente, por la sociedad, en la niñez, en la educación.
Nos conviene olvidarnos, para no sentirnos responsables, pues tenemos a un rehén, rehenes: esos adolescentes a los que no les damos una salida, no en la adolescencia, sino en su niñez.
Lo que si es cierto es que muchos nacen condenados a una vida de pobreza, sin educación, sin esperanza. ¿De quién es culpa? ¿De ellos?
Esos son los pibes sin calma a los que le canta Fito Páez. Esta es una versión de 1994 en vivo, de una canción del año 1987 del disco EY!. Porque tenemos un rehén, atrapado a nuestros pies, algún día escaparán, protegidos por rayos y ratas. Vamos a ver, vengan a conocer, no es un sueño mi amor, la ciudad de los pibes sin calma.