lunes, 25 de junio de 2012

“Le vendo a los más débiles, de eso vivo”


Por Matías Rótulo (Publicado el 25 de junio en La República
Tras las medidas adoptadas por el gobierno en materia de seguridad, entre las que se incluyó la elaboración de un proyecto de ley que despenalice la producción y venta de marihuana, LA REPÚBLICA procuró el contacto con un vendedor de pasta base.
pasta base
LA REPÚBLICA dialogó con un vendedor de pasta base. ¿Por qué no hablamos con más vendedores, o con el público en general, o con los adictos? Sin pretender que lo que dijo el entrevistado sea representativo del resto, la entrevista no busca ser algo totalizador (de hecho no lo es) y sí un llamado a la reflexión, no solo al gobierno, sino también a aquellos que sufren a diario el problema de la adicción a la pasta base.“Pensamos que la prohibición de ciertas drogas le está creando más problemas a la sociedad que la droga misma”, dijo Eleuterio Fernández Huidobro el miércoles en una conferencia de prensa. Ni bien el ministro de Defensa pronunció sus palabras, comenzamos a la búsqueda de un entrevistado clave: una fuente que constantemente colabora con LA REPÚBLICA y que anónimamente trabaja para ayudar a adictos a la droga. Se llama Carlos y mediante su ayuda localizamos a un vendedor de pasta base (ver recuadro). El vendedor se hace llamar “Paco”. “No, no es mi apodo real, pero si querés hablar de la pasta (base), vamos a usar el nombre que le dan en Argentina”.“Paco” fue escueto en sus respuestas. Dice que no consume “salvo alguna vez pero no pasta” y que “todos saben en el barrio quién soy, no aprieto a nadie, pero me tienen miedo”.

 ¿Tenés conciencia de que le hacés mal a la gente?
¿Qué es hacerle mal? Los guachos están hechos mierda de antes.

¿Y no estás ayudando a empeorar las cosas?
No. ¿Vos me llamaste para darme clases de moral? A mí no me da pena lo que hago, le vendo a los más débiles y lo de la pena es un cuento… Yo también me las vi negras. No sé hacer nada…

¿Estudiaste? ¿Trabajaste en otro lado?
Trabajé en una distribuidora. En… (el entrevistado dijo el nombre de la distribuidora pero no lo reproduciremos), y eran muy hijos de puta. Me fui porque me agarré a las piñas con el gerente. Fui a la escuela, empecé el liceo pero como todo… me fui para la joda.

¿Tu familia?
Muerta.

¿Muerta porque no los querés ver o muertos literalmente?
Están muertos. No los quiero ver.
¿Consumís lo que vendés?
Ni loco. Es mierda… Me vas a preguntar por qué lo vendo. Lo vendo porque es fácil vender. En realidad sí me da pena, pero alguien quiere comprar, y si alguien quiere comprar alguien tiene que vender.

¿Y los vecinos no te denuncian?
Nada. Me miran, saben lo que hago. Me tienen miedo. Ojo, que ni siquiera tengo un chumbo (un arma) en casa. Como no molesto no pasa nada. Un día vino un tipo a decirme que su hermano estaba consumiendo. Le dije que se fijara en el hermano. Nos fuimos a las piñas. Fuimos en cana los dos, pero el loco no me hizo la denuncia por vender. Igual te aclaro, cada tanto me muevo, si no tarde o temprano te caen (se refiere a la Policía).

¿Qué opinión te merece la despenalización de la venta y producción de marihuana?
- Yo vendo maruja (marihuana), y de la buena. Los de la pasta no me la compran, tienen la cabeza liquidada. Me da pena eso.

Antes dijiste que no.
Uno es humano. Pero de algo hay que vivir. ¿La dejamos por acá?
Inicio del consumo
La pasta base genera efectos dañinos tanto físicos como mentales en quienes la consumen, alterando el sistema nervioso central de las personas y provocando una devastadora adicción.
El entrevistado dijo a LA REPÚBLICA que los compradores que tiene varían entre los 15 y los 30 años. “Algunos me vienen a comprar marihuana y son los que más seguido vienen, pero son los menos. A ellos no les gusta comprar donde se vende pasta”. Dijo que “hay algunos que compran pasta que son pibes, pero que no vienen siempre, van a otros lados porque acá está lo del trueque. Si me traés un par de championes buenos te doy, si me traés un trapo sucio no te doy”. Según el estudio del año 2012 titulado “Relación droga y delito en adolescentes infractores de la ley”, en Chile, Colombia y Uruguay la iniciación en alcohol y marihuana es prácticamente simultánea (con un promedio de 13 años y una desviación estándar de alrededor de 2,0 años en los
tres países semejantes), por lo que estas edades de inicio, para este grupo particular de
adolescentes, difieren menos entre ellas respecto de otros grupos poblacionales donde es
más clara la secuencia de inicio de alcohol primero y luego marihuana. La iniciación en
cocaína y pasta base (bazuco) es más tardía en estos países, alrededor de 14 años”.
El informe “Sobre ruido y nueces” del año 2011, que mostró el consumo de drogas ilegales en estudiantes de Secundaria, reveló que el consumo experimental de inhalantes, pasta base, alucinógenos y éxtasis en los estudiantes de educación media es marginal: en ninguno de estos casos supera el 3%; en tanto que el consumo actual, aún más reducido, no alcanza al 1%.
 M.R.