sábado, 14 de julio de 2012

Uruguay a la espera de un plan contra la discriminación

Por Matías Rótulo (Publicado el 9 de julio en La República)


Uruguay se comprometió en 2009 ante las Naciones Unidas (ONU) a elaborar un plan contra toda forma de discriminación. En Uruguay la discriminación convive con nosotros cada día. Ahora se espera por una etapa de propuestas para elaborar un plan que hasta el momento no ha avanzado más que en el diagnóstico.
El compromiso del Estado es ante la ONU, pero particularmente con las personas discriminadas y la sociedad en su conjunto. La discriminación en Uruguay existe, se da todos los días y constantemente: en la escuela, las oficinas, las calles, los hogares, pero en general, en la limitación al acceso laboral, educativo, cultural, etc. Si bien desde el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) se comenzó a trabajar en el plan nacional contra la discriminación, el proceso está paralizado y a la espera de voluntad política para avanzar. Desde las organizaciones de la sociedad civil se reclama que prospere la iniciativa. Uruguay está comprometido a realizar un plan nacional contra la discriminación y de hecho se avanzó en el diálogo con las organizaciones de la sociedad civil. Tal como informó LA REPÚBLICA, los resultados de la parte exploratoria, un diagnóstico de situación, fueron concretados pero “ahora hace falta avanzar en la otra fase que es la de proponer un proyecto definitivo”, explicó a LA REPÚBLICA Alicia Saura, de la Comisión Honoraria contra el Racismo, la Xenofobia y la Discriminación en la órbita del MEC. Fuentes del gobierno (Poder Ejecutivo) revelaron que si bien el tema está en la agenda no sería prioritario.



El proceso de coordinación en el marco del diagnóstico rumbo a un plan nacional contra la discriminación estuvo a cargo de Mauricio Coitiño, militante del Colectivo Ovejas Negras. Coitiño, ya alejado de la Dirección de Derechos Humanos del MEC, explicó que “desde antes de lanzarse el plan, los colectivos sociales reclamamos una estrategia nacional de coordinación y acción contra todo tipo de discriminación”. Dijo: “Yo mismo trabajé en la coordinación pero una vez que me alejé del área cuando terminó mi contrato en julio de 2011, no supe nada más del avance del plan”.
Coitiño destacó: “Me he enterado que se publicaron los documentos de evaluación en el sitio web pero nunca más he recibido una comunicación oficial al respecto”.
Retrasos
Según Alicia Saura “estamos tratando de avanzar para trabajar en una propuesta”. Saura aclaró que se refería a título personal, sobre la necesidad de una coordinación a nivel nacional contra las políticas contra la discriminación. Varias dependencias estatales promueven planes contra la discriminación, pero estos planes no están coordinados tal como esperan las instituciones sociales. Coitiño explicó que “sería muy importante saber el avance del plan nacional contra la discriminación”. LA REPÚBLICA consultó a otras instituciones sociales donde los actores consultados prefirieron no referirse a la situación por no haber sido tratada por las integrantes de las mismas. Cuatro organizaciones sociales, manifestaron su preocupación por el lento avance del plan. Alicia Saura indicó que falta “llegar a algunos acuerdos políticos”; Coitiño, por su parte, explicó que “no se conoce el futuro del plan, su financiación ni si se concretará finalmente”. Para el comunicador social Martín Nieres, quien viene trabajando desde el colectivo afrodescendiente, “la confección de un plan nacional contra el racismo y la discriminación en el Uruguay representa un avance significativo en cuanto a la problemática que se quiere abordar. La sola enunciación de este plan representa un avance en la reflexión no solamente del Estado uruguayo sino de la sociedad uruguaya en un esfuerzo de comenzar a solucionar los graves problemas de discriminación y racismo por origen étnico, religioso, sexual, etc”.
Nieres explicó: “Participé activamente en algunas de las instancias de consulta y diagnóstico de este plan, especialmente en las que tuvieron que ver con el componente afrodescendiente. Existió una buena voluntad en cuanto a la confección de espacios de consulta y participación por parte de la sociedad civil y sus organizaciones; sin embargo las aguas en las organizaciones afrouruguayas estaban divididas”. Sostuvo que “por un lado aquellos que acompañamos la propuesta y creímos en un proceso que a pesar de sus errores implicaba e implica un antecedente inédito en la materia. Por otro las organizaciones que entendían que el proceso iniciado era un proceso que había dejado por fuera la experticia, el conocimiento específico y la generación de insumos acumulativos tras décadas de lucha en las organizaciones civiles afrouruguayas”. Agregó que “un plan nacional contra el racismo y la discriminación debe tener en claro cuáles son los nodos focales sobre los que se cimenta este fenómeno que es el racismo y la discriminación. Por un lado es relacional, implica un vínculo entre discriminador y discriminado; por esto es imposible solo trabajar en la órbita del discriminado. También hay que trabajar en la órbita del discriminador”.
Discriminación detectada
Los documentos de diagnóstico elaborados tras la consulta a los actores sociales en el marco del plan nacional contra la discriminación revelaron la preocupación de los colectivos por la falta de respuesta desde las instituciones religiosas. Los colectivos de la diversidad sexual, afrodescendientes, discapacitados, representantes de las instituciones religiosas y demás, denunciaron distintos hechos de discriminación relacionados a la falta de acceso a la educación (particularmente los afrodescendientes, y los discapacitados), la discriminación en los medios de comunicación, y la falta de accesibilidad (para los discapacitados), entre otros.

M,R.