martes, 25 de septiembre de 2012

Carta de un hombre a un niño por nacer

Por Matías Rótulo


Niño por nacer, esta es mi carta: 

Cuando nazcas la leerás. Antes deberás aprender a leer. Si no la querés leer no la leas, no importa, la escribí antes que nacieras, por lo cual, la gracia de la carta es que la leas antes de nacer. 
En Uruguay se discute una ley. La ley es para la interrupción voluntaria del embarazo. No, no te vas a asustar porque no la vas a leer ahora que no naciste, sino que la leerás después. 
Por cierto, esta carta es una parodia a las cartas terroristas. Esas que circulan por mails o redes sociales cada vez que el sistema político discute un tema tan sensible. 
Se trata de esas cartas famosas en las cuales un feto le escribe a su padre, a su madre, y le escribe aún después de haber sido abortado. 
He leído mucho, mucha ficción, de todo tipo, y sé que con las palabras se puede lograr mucho. Se puede conquistar un continente, ganar una elección, asustar, amenazar, enamorar... Se puede escribir una carta, una ficción en nombre de un niño por nacer que enuncia su dolor por no haber llegado al mundo. 
Curiosamente, esas cartas las elaboran quienes pretenden sensibilizar al mundo sobre la decisión unilateral que los adultos que abortan, las mujeres que abortan, a un niño que no se puede defender. 
No es lo mismo, amiguito que estás por nacer, pero darle voz a alguien que no la tiene es asumir en cierta medida una posición de poder, de superioridad, de dominio. 

Niño que estás por nacer, que no leerás la carta antes de nacer y tal vez no la leas nunca, o si la lees de grande no sabrás que es para vos porque no digo tu nombre, porque todavía no lo tienes, por lo que no sos nadie en un lugar donde sin nombre no existís... Por cierto, acabo de decir algo que quienes arman esas cartas y quienes la llevan encima deberían tener en cuenta. Sí, son personas que creen en las cosas porque tienen nombre, pues así lo dice la Biblia, entonces como no tenés nombre, y simplemente se te llama feto, no sos una creación como las de la Biblia que sostienen en una mano, y la carta que circula en Internet se abriga en sus páginas casi transparentes. 

Qué difícil juego de palabras. Es cierto, es todo un juego de palabras niño que estás por nacer pero no has nacido. Será un gusto.