jueves, 27 de septiembre de 2012

Fito Páez en Montevideo: lo predecible después de lo predecible


Por Matías Rótulo - (Publicado el 27 de setiembre de 2012 en www.rock.com.ar. Click aquí para acceder a la nota)

¿Por qué Fito Páez no celebró los veinte años de sus otros discos? Ey! No fue tan vendido pero quienes conocen del mismo entenderán el por qué del comentario. Páez eligió celebrar otro disco. Entonces, predeciblemente sorprendente, hubo un rosarino en Montevideo haciendo su música para diez mil personas. Lo sorprendente radica en aquello que no se lee o ve en Internet en cuanto a la gira aniversario de su disco de año 1992, para poder así esperar la sorpresa. La sorpresa duró hasta el final del homenaje a El amor después del amor. Luego llegó lo predecible.

Fito en vivo. Foto de archivo: Romina Richi


Fito Páez parece extender en sus recitales de aniversario por las dos décadas de su disco más recordado (puede ser discutible si es su mejor disco o no), el largo ritual de los éxitos radiales, sumados a aquellos casi 14 hits que hacen de El amor después del amor uno de los trabajos discográfico más escuchados, y el más vendido del rock argentino.
En estricto orden, El amor después del amor fue hecho el pasado sábado en el Velódromo Municipal de Montevideo por Rodolfo y su banda. Rodolfo, que además de compositor, pianista, cantante y figura mediática, es un estricto director de orquesta que atiende el detalle mínimo de cada instrumento en el escenario.
El rosarino ordena, se enoja y se nota. El amor después del enojo es la música perfecta… sin novedades, pocas improvisaciones, y versiones hiper ensayadas: muy poco espíritu rocker.
Por eso, tal vez tuvo que aclarar que en “Pétalo de sal”  (canción cinco del disco y del recital) “vamos a hacerla con todos los arreglos originales”. Entonces, la pantalla gigante al centro y al fondo del escenario que primero tuvo a Thelma y Louis en la narración cantada (y bailada) de Celeste Carballo y Fabiana Cantilo (tema dos del disco y del recital), contó luego con Luis Alberto Spinetta acompañando desde la grabación original esos hermosos versos que dicen “algo tienen estos años, que me hacen poner así. Y decirte que te extraño y voy a verte feliz”. Fito extraña a Spinetta y lo demuestra. Entonces los homenajes abundan y abundan. Spinetta aparece en “Pétalo de Sal”, en el primer intervalo donde se pone de música de fondo para cualquier fiesta emotiva a “La la la” (tema que da nombre al disco de ambos en 1986 y cuya letra es “la la la la…” acompañado de guitarras) y con la imagen del Flaco en la pantalla gigante. Spinetta también surge en la incorporación improvisada (ya no tanto porque lo hace en todos los recitales) de la letra en “Al Lado del Camino”, canción interpretada en la segunda parte del recital, pero también en “La Rueda Mágica” (en la primera parte del recital). Entonces, la sorpresa del principio quedó por el camino por la sobre mención.

Los dos recitales
El primer recital fue el del recuerdo, la memoria emotiva, y el auto homenaje. La segunda parte fue un mimo a los incondicionales seguidores de la música de Páez. Seguidores por los repetitivos hits radiales. Radios que no exploran su amplio espectro musical (al menos no en Montevideo). Entonces, en la primera parte, las no tan irradiadas “Sasha y Sissi y el círculo de baba” o “La Balada de Donna Helena”, pasaron en la parte de delante del público con un acompañamiento de voces de diálogo impaciente por escuchar melodías y letras conocidas.
Luego llegó la parte segunda del recital, la de los hits poco predecibles. Fito Páez sigue haciendo los mismos temas de siempre, de la misma forma (siempre, al menos en Montevideo y en cada una de sus visitas). “Dar es Dar” lo extiende con mensajes de paz y amor que contrasta con la letra de la violenta “Ciudad de pobres corazones”. Si Páez en algún momento se quejó de los críticos musicales por hacer crítica de la letra y nada más, habría que ver también, teniendo en cuenta las teorías de crítica en base a la recepción, que su público más fiel se queda con ganas de algún guiño de aquellas canciones que no fueron festejadas en sus veinte años.
Por lo demás, el recital en su primera parte, con Charly García  y Andrés Calamaro en la pantalla cantando “La Rueda Mágica” y con “Chirola”, vocalista de la banda uruguaya Héreford haciendo “Brillante sobre el Mic” en  el escenario, fueron de los puntos más altos de un recital exquisito, predecible y  sorprendente.

M.R.