lunes, 17 de diciembre de 2012

Se convirtió en la noche. Canciones de Spinetta en el año que dijo "chau"

Por Matías Rótulo
"El destino te hizo tallo,
 como un tallo creces y luego chau"

(Luis Alberto Spinetta)


Spinetta surcó en los jardines de gente mirándola con amor, pero eso no le alcanzó para vivir en el mundo de los vivos para siempre. La primera vez que escuché a Spinetta me habrá pasado como la primera vez que escuché a The Beatles: no entendí la letra, pero supe ahí lo que era la belleza. 

El día que murió Spinetta, el 8 de febrero de 2012 tuve que abandonar para siempre mi pensamiento sobre la necesidad de la muerte para la vida. Lo había (a ese pensamiento utilitarista) dejado tres veces, antes de su muerte: cuando murió mi padre, mi abuelo y mi hermano. Spinetta no fue mi padre, no fue mi abuelo, no fue mi hermano: fue Spinetta en la vida de un hombre triste.

Porque la tristeza tiene algo de belleza. En Fuego Gris está "Penumbra" que empieza con un golpe, como si un corazón latiera, y Spinetta canta "No voy a hablar de la penumbra, mejor voy a ver si puedo despertar". En el medio de la canción, en un corte de guitarra lejana enloquecida pero amable, Spinetta parece murmurar algo, como si fuera un suspiro, no entiendo lo que dice ni quiero entenderlo más que como eso: un suspirar, una latido más, pero este, de la voz.



Penumbra fue uno de los temas que escuché el 8 de febrero, y ahí entendí que se había muerto.
En Pescado 2 de Pescado Rabioso está "Poseído del Alba". Una avalancha de rock y blues sin género definido. Pienso que las ciudades modernas deberían hacer una pausa para escuchar esa furia tranquilizadora, rítmica, veloz y paciente. 

"Diana" me recuerda a alguien y "Maribel se durmió" no me recuerda a nadie pero me hace imaginar a una niña flotando en la angustia. Ambas flotan. Ambas. "Ludmila" tenía unos ojos hermosos. Fue compañera mía en la Facultad, le pregunté si su nombre se debía a la canción de Spinetta. Me dijo que sí, conseguí unas entradas en 2008 y la invité: ella nunca lo había visto y yo noté en sus grandes ojos celestes un ancho mar que brillaba de lágrimas. Diana me recuerda a alguien que recuerdo. Recuerdo que en un avión... Recuerdo que bailabas Beatles en alguna vieja casa del lugar. 

"Que ves el cielo" dice "hoy tu pollera, gira en el viento, quiero verte bailar". He tenido una hermana bailarina, y un cielo pollera. La versión en vivo de Fito Páez -inédita y pirateada- no supera la de Spinetta, pero le da un nuevo sentido: una fuerza misteriosa. 

"Muchacha ojos de papel" es la desesperación de un hombre que ama a una mujer pero desde su propio amor de hombre. Hermosa pieza que algún día dejará de ser un hit, y servirá para que luchemos contra el machismo. 

Nos matamos y "La Bengala Perdida" retoma el absurdo de una muerte absurda. Un hincha de fútbol asesinado en una cancha de fútbol en Argentina. Alguien tiró una bengala de una tribuna a la otra. La bengala se le clavó en la garganta, el hombre murió en el estadio. Cromagnon fue siempre una cuestión, no solo del rock and roll. Es una lástima que una de las melodías más hermosas que he escuchado decore una canción tan cargada de sentimiento de impotencia.  

Con "Mula Alma" me dejaría caer, con "Panacea" volvería a nacer. 

Estas son las canciones de Spinetta nombradas (dejo los audios de todas), canciones que por ser nombradas existen. Las hizo existir Spinetta. Porque para saber cómo es la soledad, hay que escucharlo sabiéndonos solos, sin Spinetta, siendo todos nosotros, desde este 2012, esos hombres tristes. 



1. Se convirtió en la noche (título y epígrafe de este artículo)


2. Jardín de gente

3. Penumbra

4. Poseído del alba

5. Diana

6. Maribel se durmió

7. Ludmila

8. Que ves el cielo

9. Muchacha ojos de papel

10. La bengala perdida

11. Mula Alma

12. Panacea

13. Tema de Pototo (para saber cómo es la soledad)
14. A estos hombres tristes