lunes, 14 de enero de 2013

Fiebre de violencia los sábados de noche


Por Matías Rótulo (publicado el 20/12/2012 en Semanario Voces)

Todos los fines de semana en los bailes y boliches nocturnos suceden hechos de violencia, abusos, discriminación por parte de propietarios, funcionarios y clientes. Se reciben decenas de denuncias por casos de violencia en la policía, y por problemas de convivencia entre los boliches y los vecinos. El caso de una joven militante social, afro descendiente ella, atacada por una barra de mujeres el fin de semana generó un fuerte impacto social y mediático, pero poco se sabe de otros casos que suceden de igual forma cada fin de semana.

Hay peleas callejeras o dentro de los boliches. No son infrecuentes las agresiones por parte de guardias de seguridad y a esto se suma que hay patotas que se identifican con un boliche y se enfrentan con los de otros boliches. Hay fiesta el fin de semana y por cada fin de semana queda uno de cada tres jóvenes adolescentes con coma etílico, y otro tanto con lesiones a causa de alguna pelea o agresión. También hay vecinos que amenazan de muerte a dueños de boliches por los ruidos y dueños de boliches que no respetan las normas que protegen a los vecinos. La Policía dice que casi no tiene marco de acción y se le reclama a la Intendencia más control. 



Las noches de “fiesta”, en Montevideo son el preludio de una catástrofe. Entre las risas, la música y el alcohol, algunos “clientes” se la rebuscan para atender su negocio: venta de drogas, ajustes de cuentas y demás. Hablar del tema con los actores involucrados (guardias de seguridad y dueños de boliches) es fácil, pero es muy difícil que se identifiquen, aunque todos confirman las versiones que se conocen ni bien ocurre algo desgraciado. Pues la idea de “mafia” nocturna no es exclusiva de películas históricas estadounidenses y convive con nosotros ni bien comienza a girar la bola de espejos.
Las situaciones de violencia se conocen una vez ocurrido un hecho  como el del fin de semana pasado, o en 2005 cuando una pelea multitudinaria dentro de un baile de la zona de la Unión se llevó la vida de Fernando Costas de 23 años. Esa noche, la pelea (según informó en 2005 La República), fue por un problema de gustos musicales, pero en el fondo se venía gestando desde mucho antes entre grupos de personas enfrentadas. Esa noche de 2005 hubo un ajuste de cuentas según informaron fuentes policiales en aquel momento y la indiferencia de algunos presentes determinó que una persona muriera al no ser asistida, tras como fue denunciado a la Justicia.


Violencia presente
La violencia en la noche, particularmente en la movida montevideana, no es generada por un grupo social determinado, ni dirigido a un grupo social específico. Varios tipos de discriminación, violencia simbólica, violencia física, daños al Medio Ambiente y la convivencia son algunas de las formas de violencia que no generan marchas ni manifestaciones públicas.
Según supo Voces, se llegó a plantear la preocupación por parte de choferes de ómnibus capitalino o sub urbano por los hechos de violencia que comienzan en “las previas” a los bailes cuando las personas se dirigen a los centros nocturnos. En octubre, la Policía de Montevideo tuvo que intervenir ante una pelea arriba del ómnibus de José. Todos iban a un baile de la zona de Pocitos.
Es allí, en las previas, donde los comercios cercanos a los boliches -según datos proporcionados por el INAU- venden bebidas alcohólicas tanto a menores como a mayores de edad.  En todo el país, las autoridades del INAU (Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay) registran varios hechos de violencia que incluye como marco, la venta de bebidas alcohólicas a menos de 18 años, algo que está expresamente prohibido por ley.
José, un chofer experimentado de una empresa privada de transporte colectivo  contó que “se suben de noche para ir al baile, y ya suben borrachos. Si vomitaran sería lo de menos, pero se pelean entre ellos, saltan, prefiero llevar a una barra brava de fútbol que a los de los bailes nocturnos”. La comparación de José es identificable con una de las preocupaciones sociales actuales: la violencia en el deporte que el fin de semana se llevó otra vida, la de una mujer de 28 años, pero que además dejó varios heridos. Sin embargo, a nivel legislativo si bien se planteó una comisión especial para atender la violencia en el deporte, no existe un ámbito de trabajo expreso sobre la violencia social, a pesar del reclamo de varias instituciones públicas y sociales al respecto.
Este año por lo menos cuatro hechos de violencia en centros bailables generaron atención mediática. Ayer mismo se conoció la noticia de que las cinco personas identificadas en Salto como los agresores de tres jóvenes de Montevideo que habían ido a un baile de aquel departamento quedaron en libertad por un error administrativo de la Justicia salteña.
Uno de los jóvenes agredidos tuvo serias consecuencias físicas a causa del ataque con cadenas de moto por el simple hecho de ser montevideano.


Violencia y más violencia
Así como la violencia surge dentro de los boliches y muchas veces es controlada o generada por los guardias de seguridad, la policía se encuentra inactiva frente a estas y otras situaciones que implican distintos tipos de violencia.
Fernando Rodríguez, defensor del vecino de Montevideo explicó a Voces que la violencia no se vive solo dentro de los boliches. Hay otro tipo de violencia “contra el Medio Ambiente, contaminación sonora y demás”. La Intendencia de Montevideo viene estudiando la contaminación sonora, y la Junta Departamental tiene en carpeta varias propuestas para regular la ubicación de los boliches. Expresó que “la policía debería actuar pero muchas veces dicen que no actúan siendo que hay un marco legal que regula el tema de los ruidos molestos”.
Según Rodríguez, “antes de instalarse un boliche debería revisarse si tiene las condiciones necesarias para que no moleste a los vecinos” dijo Rodríguez que aseguró que se reciben varias denuncias por daños a la propiedad privada, contaminación acústica, ambiental, y demás”.
En algunos casos, la falta de previsión por parte de los propietarios de los centros bailables determinó que “muchos vecinos se enfrentaran a ellos, inclusive con armas de fuego, ya que tras mucho pedir que se bajar el volumen   y no hacerse caso a las normas vigentes, generó este tipo de problemas”.

Sin acción
Por noche de fin de semana, en el centro de Montevideo, la policía realiza entre veinte y veinticinco intervenciones por disturbios fuera y dentro de boliches. “Vamos por disturbios, llevamos gente pero nadie hace la denuncia, los dejamos libres” explicó uno de los policías consultados y que trabaja en la zona céntrica.
Algunos códigos internos determinan que “si una persona es agredida por otra no la denuncie porque la semana  próxima se ven en el baile, y arreglan las cosas a su modo” indicó el funcionario policial. 
Según supo Voces, la violencia llega extremos de formarse grupos o barras entre personas que concurren a un baile de la zona de Arroyo Seco que se enfrentan con personas de otros bailes céntricos. La causa “es que unos son chetos y los otros son planchas” explicó a Voces un guardia de seguridad privado que trabaja en uno de los centros nocturnos.
De la misma forma, el año pasado un joven fue herido de muerte en los alrededores del Montevideo Shopping tras un disturbio entre barras. Según el Defensor del Vecino “esa zona se ha vuelto muy complicada y violenta”. De acuerdo a datos proporcionados por el INAU, allí se realizan controles constantes por la venta ilegal de alcohol a menores.