lunes, 18 de marzo de 2013

Educación en el Inau: los que empiezan las clases todos los días

Los estudiantes del Inau: foto cedida por el Sirpa

Según los datos oficiales del mes de febrero de 2013, el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) atiende directamente a setenta y cuatro mil niños, niñas y adolescentes. Son personas que se educan, alimentan, divierten, sueñan, reciben asistencia sanitaria y cariño en un mundo donde por alguna razón quedaron desamparados. Todos los días viven una nueva experiencia de aprendizaje. Todos los días empiezan las clases, donde el aula es la propia vida.

Por Matías Rótulo (Publicado en Voces el 14/03/13)

La legisladora pidió la palabra y se lamentó de no conocer ni ella ni sus compañeros de la Comisión cuál era el alcance de la educación que recibían los niños y adolescentes del Inau. Dijo que le daba “vergüenza” que los representantes nacionales no supieran lo que la funcionaria del Inau les contaba sobre la educación de miles de niños. La legisladora era la Susana Dalmás, recientemente fallecida. Tiempo después, la misma funcionaria del Inau que presentó el informe al Parlamento viajó a un departamento del interior del país, y presentó un resumen similar al mostrado en el Parlamento sobre la educación. Ese informe dejó sin palabras a una Junta Municipal que de inmediato proclamó de interés del departamento el apoyo a la educación de niños, niñas y adolescentes. Esto ocurrió en Río Negro.

Ahora llegó marzo, un mes que atrae la atención pública de padres, estudiantes y medios de comunicación por el comienzo del año lectivo en la enseñanza formal. En cuanto a los sindicatos y el gobierno, se vuelven a replicar pujas del pasado con reclamos del presente (condiciones edilicias, salarios y otros asuntos). De los seiscientos mil estudiantes que comenzaron este mes las clases en Primaria, Secundaria y UTU hay setenta y cuatro mil que tienen que emprender una lucha personal todos los días del año, sobreponiéndose a situaciones de vulnerabilidad social, familiar, y económica entre otras: son los niños y adolescentes del Inau que viven tanto privados de libertad como aquellos que hacen uso de los planes educativos, y los niños y adolescentes que están a cargo de la institución en los hogares. Ellos también deben convivir en una sociedad que los mira con indiferencia y que los estigmatiza en su conjunto.

Protagonistas invisibles
El jueves 28 de febrero, la noticia de la mañana fue la fuga de cinco menores recluidos en el Hogar “El Hornero” del Inau. Robert Alonso, director del Sirpa (Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente) llegó sobre las diez de la mañana a su despacho en el edificio central del Inau sobre la calle Piedras. Llegó saludando como cada día y respondiendo algunas preguntas al pasar que le hacían los funcionarios sobre el hecho del día. No fueron los únicosque preguntaron. A los diez minutos del arribo de Alonso llegó un canal de televisión y en el correr de la mañana los periodistas lo iban a llamar constantemente, o visitarlo sin previo aviso. “Cada vez que pasa algo así sucede esto, llegan los medios todo el tiempo, pero después, cuando uno les pasa el dato de que los gurises se entregaron nadie publica nada” explicó Alonso. A dos semanas de esa situación, muy poco se sabe qué fue lo que ocurrió con esos fugados, qué los motivó a escaparse, qué hicieron mientras tanto, y cuántos volvieron a ingresar al hogar. Mucho menos, los medios informaron si al ingresar al Inau fueron escuchados, castigados, aislados, contenidos o si ya están siendo reinsertados en el sistema educativo y en la sociedad. De fugas, peleas, conflictos y denuncias los medios de comunicación se nutren todos los días. ¿Pero de la educación de los setenta y cuatro mil niños y adolescentes del Inau alguien se entera?

Educación y contención
La educación brindada por el Inau contempla varias áreas: la de los hogares de veinticuatro horas, a los privados de libertad, la educación en primera infancia y talleres barriales, entre otros. La maestra Marisa González es la directora del área de educación del INAU. Explicó que “el trabajo se hace de manera coordinada con otras instituciones, específicamente con la UTU que acredita saberes”. Dijo que “además de lo formal, tenemos que tener en cuenta que es importante que los niños y adolescentes reciban contención,  apoyo por parte de los adultos, y al decir esto no sólo me refiero a los del Inau, sino a todos los niños y niñas en general que deben ser respetados en sus derechos y protegidos”. El Inau es el organismo que debe asegurar el cumplimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes. “Pero también debemos darles contención. Son niños y adolescentes que han vivido distintas situaciones de vulnerabilidad” dijo González. Es por eso que la institución está facultada para designar familiar adoptivas, generar programas de participación (como la experiencia “Propia” que funciona en todo el país con niños y adolescentes representantes de cada departamento con un fin democrático e integrador), y facilitar el acceso a la educación en todo el país, complementándose con el sistema de educación formal – obligatoria que brinda la Anep.
 “La gente en general no sabe lo que hace el INAU en materia de educación. En Fray Bentos en la Junta Municipal no lo sabían. Fuimos y lo mostramos. Lo declararon de interés departamental” señaló González al hablar de una especie de tour que tuvo que hacer cuando asumió en su cargo para pedir apoyos interinstitucionales para que la educación que brinda el Inau sea reconocida y avalada a nivel nacional. “Hay un desconocimiento tal, que cuando  damos a conocer las propuestas educativas en cada mes de abril, y así lo hacemos desde 2011, los periodistas nos preguntan si la propuesta es nueva. No, no es nueva. Hay una difusión muy débil del trabajo institucional en educación” se lamentó, aunque también reconoció que la culpa podría llegar a ser de la propia institución que representa.

Demanda al tope
Los cursos superan cada vez más las expectativas “y vemos con preocupación que la demanda dobla en muchos casos la capacidad que tenemos”, aseguró González. En la órbita de la maestra a cargo de la educación en el Inau hay una enorme estructura que cuenta con cientos de docentes especializados “que han realizado cursos de capacitación con los estándares más alto de aprobación”, explicó la entrevistada. “Áreas Pedagógicas” desde el año 2001 es parte de la propuesta educativa de la institución. Actualmente hay un 100% de cobertura de educación primaria “lo cual se realiza en una coordinación directa entre el Inau y los maestros de la educación común”, además, la educación en la primera infancia es otro de los puntos fuertes del Inau. Según el Anuario Estadístico de Educación del año 2011 casi tres de cada diez niños asisten a centros Caif coordinados por el Inau (26,1% del total de niños de cero a tres años). Un 15,4% en lo hacen en la modalidad diaria, es decir más de doce horas semanales, pertenecientes al nivel inicial.
En el caso de Secundaria los estudios realizados por el Inau detectaron que la mayor parte del público atendido en las experiencias educativas proviene de la falta de contención de esos estudiantes en el liceo. “Los chiquilines que acceden al programa del Inau Áreas Pedagógicas vienen de centros con experiencias negativas y buscan las propuestas como formas de reivindicarse y dicen yo sí puedo”, explicó González. Al consultársele al Inau sobre el logro particular de los niños y adolescentes en la educación, se explicó que no había datos oficiales al respecto. Tampoco los hay a nivel del Departamento de Estadísticas del Ministerio de Educación y Cultura ni en la Anep.

Contra la estigmatización
El Inau no son solo los quinientos adolescentes privados de libertad, aunque en la opinión pública son esos quinientos adolescentes son los que tienen un protagonismo mayor sobre los otros setenta y tres mil quinientos. A veces, al querer reivindicar al resto se dice “por unos pocos torcidos paga el resto” estigmatizando a aquellos jóvenes que cometieron alguna falta. Esto es algo que desde la oficina de Robert Alonso intenta ser cambiado como discurso y acción con una herramienta eficaz “en la cual creemos: la educación” señaló Alonso. El funcionario explicó que “hace unos cuatro meses cuando un menor privado de su libertad se fugó de uno de los hogares del Inau tuvimos a la prensa todos los días preguntando por acá (en el edificio de la calle Piedras)”. Pasaron algunos días y el propio Alonso, cuando el menor se entregó a la policía tomó una decisión: “Llamé para dar la noticia de que el menor se entregó. Nadie publicó nada”. Más allá de la indiferencia periodística, Alonso quiso explicar algo importante al respecto: ahora, ese menor que está en el Inau por un homicidio y que se había fugado está estudiando, “se encuentra muy contento y con ganas de salir adelante”, explicó el director del Sirpa entre señales de aprobación de unos cinco colaboradores de su área que escuchaban el momento en el que se  hacía la entrevista. “Pero de eso, de la superación de un muchacho que vivió una vida muy dura, que llegó a lo que llegó porque fue un desplazado, que hizo lo que hizo y debe comprender que lo que hizo estuvo mal, nada se dice” dijo Alonso. Muchas veces, esos adolescentes que son noticia por escaparse o cometer otro delito, viven una especie de reivindicación entre sus pares. “Eso sucede, y en eso estamos trabajando para que el delito no sea bien visto” destacó Alonso.

Fugarse desde la educación
Los datos manejados por el Inau indican que en el programa educativo con una fuerte base de inserción laboral del cual participan unos sesenta adolescentes privados de libertad, no hubo ninguna reincidencia en el delito una vez que salieron en libertad. Las pasantías laborales, el seguimiento y apoyo posterior (el Inau no tiene la potestad judicial para esto pero se procura general un plan de acción con otras instituciones), y el lograr que el adolescente gane dinero a partir de su esfuerzo son algunos de los cambios en la vida de estos jóvenes que no tuvieron  oportunidades en la vida, a pesar de que muchos uruguayos piensan que cometen delitos porque son naturalmente malos.
Para los técnicos del Inau, la pelea se da desde la educación y el trabajo conjunto con los adolescentes, dándoles además tareas que le sirvan para la vida. Eso se realiza en coordinación con otras instituciones públicas y privadas, y en particular con docentes, psicólogos y orientadores sociales. Cuando asumió el nuevo directorio del Inau el Presidente Javier Salsamendi dijo en su discurso que “lo importante es que los adolescentes tengan en cuenta que cometieron un delito y que asuman sus responsabilidades”. Bajo ese criterio, la línea de trabajo de los expertos es que “deben trabajar desde lo que hicieron. Ellos consiguieron algo, consiguieron lo que querían, pero les planteamos cómo lo consiguieron, qué le pasó a la otra persona (la afectada), y si la otra persona sufrió por ese hecho” explicó Alonso.

Ser menor no habilitado
Una de las campañas más fuertes en lo político es la de la baja de edad de imputabilidad. El diputados colorado Fitzerald Cantero del sector “Vamos Uruguay” explicó que “no es solo una campaña que apunte a eso, al contrario, creemos en la rehabilitación por medio de la educación” pero “como lo de la baja de la edad es un tema fuerte los medios destacaron eso, y no lo otro”.
Sobre la estigmatización de los adolescentes privados de libertad y de todos los adolescentes en general, Alonso considero que “los menores son transgresores, ¿quién no se tomó una copa de más?, ¿quién no tiro una piedra?, ¿quién no hizo una manifestación?” Explicó que se ha ido cargando en la sociedad de que la culpa es de los jóvenes y en particular los menores infractores”. Por algo “hay un solo juzgado de menores y treinta y seis de mayores” y comparó “hay quinientos menores privados de libertad contra miles de presos adultos” y se preguntó “¿Cuántos delitos cometen los menores por día y cuántos los mayores?” La relación, según el Ministerio del interior es que de cada diez delitos cometidos por mayores, se comete uno por menores. Por otro lado, según datos del Inau el crecimiento de menores privados de libertad va en aumento cada mes. Cuando hace dos años había unos trescientos cincuenta menores, en la actualidad el número supera los quinientos veinte.
El objetivo, según el director del Sirpa “es tener en cuenta que muchos de los adolescentes que están ahora privados de libertad, de acuerdo a  los datos que manejamos, abandonaron la escuela en primero o en segundo” por lo que “cuando se habla de ´rehabilitar´ tenemos que pensar que nunca estuvieron habilitados”.
Según un documento entregado por las autoridades de Sirpa para este informe-, “en el año 2011 en el área educativa nos centramos en la consolidación de la propuesta de educación formal y en gestionar frente a distintas instituciones cursos de educación no formal”. Además se desprende del texto que será la base para un informe que será divulgado en todo el país, el trabajo en educación primaria, secundaria, UTU. “Debemos asegurar que se cumpla con la obligatoriedad de educación primaria y bachillerato”, indicó Alonso. Además, entre las actividades que llevan adelante los adolescentes privados de libertad se destaca la implementación del Plan Ceibal en todos los centros, espacios de recreación y capacitación profesional. Pero también “necesitan no estar encerrados todo el día, tener una actividad, entender que es posible, poder encontrar sus espacios” sostuvo Alonso. De todas formas el Inau debe cumplir con la ley y hacer cumplir la sanción. Una sanción que muchas veces se paga con más rigidez de la necesaria.

Desde adentro
Los funcionarios no pueden hablar a la prensa sin permiso de las autoridades (los permisos nunca fueron gestionados para esta nota). Desde el sindicato del Inau la respuesta a las preguntas venía por el lado político y salarial. Por eso hablamos con Guzmán (reservamos su verdadero nombre) un educador del Inau que trabaja en uno de los centros de privación de libertad. “Todo lo que se pueda decir de bueno sobre esto, sobre este trabajo está bien, pero hay que tener en cuenta el contexto real de trabajo”. Su opinión está dada en relación  a que “por un lado, son gurises que la sufrieron toda la vida, por otro lado que la sociedad los estigmatiza, pero también porque las autoridades hacen  un esfuerzo político enorme, pero no práctico” y “nosotros en segundo lugar, después de los chiquilines somos los culpables de todo, según lo que se da a entender por parte de las autoridades”. Guzmán dijo que “acá somos carceleros, docentes, la oreja que los escucha, quienes los castigamos, y sí… siempre hay una oveja negra en la familia que tranza con los chiquilines, y caemos todos”. Consultado al respecto de estas palabras de Guzmán Alonso destacó que “se está trabajando en la capacitación del personal” y aceptó que “muchas veces los funcionarios deben prestar una oreja para escuchar, porque es necesario, ya que son botijas que vienen de una historia de silencios histórica en sus vidas”.
El lunes 12 de mayo de 2008 algo cambió en la Colonia Berro. Unos 45 jóvenes privados de libertad fueron los primeros tras nueve años sin actividad, en ingresar a un aula de Secundaria dentro de las instalaciones de la institución del INAU. Si bien hubo logros (y el del 12 de mayo de 2008 fue uno), otras situaciones no pudieron cambiar del todo. El diario El Observador publicó el 5 de febrero de 2013 un informe en el cual se revelaban fotografías  de mayo de 2012 tomadas durante la visita del representante de la Organización Mundial contra la Tortura Eric Sottas a la Colonia Berro. Según recoge el periódico, Sottas dijo que “existen condiciones de reclusión inaceptables en algunos centros, incluyendo hacinamiento crítico, encierro prolongado y total ausencia de trabajo técnico y actividades educativas”. La comparación que hizo el experto fue con África, lo que provocó un revuelo mediático y la consecuente respuesta de las autoridades desmintiendo las afirmaciones. Alonso lamentó que “habiendo un nuevo informe y demostrándose que hay un plan educativo delineado, meses después, un diario se encargara de difundir las fotos de aquella visita de Sottas y no decir nada de lo otro”. En la entrevista con Alonso, sus asesores aseguraron que “puede haber fotos de esas, estamos trabajando para que las condiciones edilicias cambien, pero también hay fotos de los gurises trabajando, generando cosas, estudiando, que nadie muestra” ya que “la educación sigue demostrando que sí se puede”.