lunes, 1 de abril de 2013

Flor de Ceibo: el cultivo social del Plan Ceibal


Uno de los aliados del Plan Ceibal es el proyecto Flor de Ceibo que lleva adelante la Universidad de la República. Estudiantes y docentes universitarios cubren con su trabajo todo el país en una acción que favorece la formación profesional de los participantes trabajando en terreno, pero fundamentalmente, brinda un apoyo que ayuda a sostener al propio Plan Ceibal y al crecimiento de la comunidad integrándola y dándole herramientas para que aprovechen las nuevas tecnologías.

Por Matías Rótulo (publicado en Voces el 21/03/13)

Combatido, criticado, apoyado, impulsado, revolucionario, ejemplo mundial… el Plan Ceibal tiene decenas de adjetivos que acompañan el nombre propio de un proyecto que se propuso terminar con la brecha digital, brindar una nueva herramienta de trabajo en las clases, y asegurar el acceso a las tecnologías de información y comunicación.
El Plan Ceibal no son solamente las computadoras entregadas a los estudiantes y docentes. Detrás de la estructura tecnológica, inversión presupuestal, plan educativo y político, se mueve un grupo de personas que intervienen desde el terreno con ideas y proyectos que favorecen al desarrollo del Plan Ceibal, pero también al desarrollo social de cada localidad.
Se trata de Flor de Ceibo, que desde la Universidad de la República contribuye a romper el mito del enclaustramiento de la institución detrás de sus cuatro paredes. En la extensión, es decir, desde el trabajo en la sociedad devolviendo lo que la sociedad aporta a la institución, la investigación y la enseñanza, los participantes de Flor de Ceibo recorren todo el país con proyectos que logran modificar las realidades cotidianas de los beneficiarios. En el medio: las computadoras que son utilizadas como excusa y herramienta fundamental.

La licenciada en ciencias de la educación y coordinadora mesa Centro de Flor de Ceibo Beatriz Amorín, la licenciada en psicología y coordinadora de la mesa Este, Dayana Curbelo y la magister en Sociología, coordinadora mesa Oeste, Natalia Moreira explicaron que los estudiantes realizan tareas de extensión, e investigación, pero que además se les acredita el trabajo realizado en la carrera que llevan adelante. A su vez, el proyecto que es financiado conjuntamente por la Universidad de la República, y el Centro Ceibal cubre los gastos por concepto de viáticos de los participantes. El informe correspondiente al año 2011 indica que ese año trabajaron uno mil quinientos estudiantes. En el informe de 2012 que todavía no fue dado a conocer públicamente y que fue cedido por Flor de Ceibo para esta nota destaca que durante 2012 participaron en Flor de Ceibo cuatrocientos treinta y cuatro estudiantes de la Universidad de la República. Del total, trescientos cincuenta y tres (81%) se inscribieron por primera vez y ochenta y uno (19%) ya habían aprobado Flor de Ceibo en años anteriores. Estos son “Estudiantes Referentes” que serán apoyo de los nuevos integrantes que se suman al proyecto. Por otro lado –de acuerdo al informe- “se desarrollaron además, siete  proyectos estudiantiles en los que participaron veintisiete estudiantes orientados por docentes de Flor de Ceibo”. Según el informe “estos proyectos fueron evaluados y aprobados al inicio del año: tres de ellos se orientaron a la investigación y cuatro propuestas se desarrollaron en el eje de intervención”.
Según las entrevistadas “el proyecto establece que los participantes presenten proyectos de trabajo, se les da libertad de acción y apoyo en lo que hagan” y a partir de ahí “se trabaja en el terreno, buscando la mayor integración posible tanto de estudiantes como de la comunidad”. El trabajo “se realiza viendo las necesidades sociales” detallaron las entrevistadas.
Beatriz Amorín explicó que Flor de Ceibo nació en 2008 “con el objetivo  de acompañar la implementación del Plan Ceibal proponiéndose  integrar la extensión, investigación y enseñanza, áreas fundamentales de trabajo en la Universidad de la República. Este trabajo se realizan interdisciplinariamente en la integración de estudiantes de distintas carreras y niveles”. Los docentes también provienen de distintas disciplinas”. Amorín destacó que esta interdisciplinariedad logra “a nivel estudiantil un contacto distinto al que se puede dar en un aula normal de la Facultad”.


Proyectando el año
En el sitio web de Flor de Ceibo (www.flordeceibo.edu.uy) se leen las propuestas de trabajo de los docentes que participan en la iniciativa. Laura Aguerre en Colonia del Sacramento explica que para 2013 "nuestro grupo viene trabajando en la ciudad de Colonia desde mediados del 2012. Este año nos proponemos retomar las intervenciones en la Escuela Nº 2 y en el Cecap (centro de capacitación para jóvenes)”. Se buscará “contextualizar nuestros abordajes en el contexto social y partir de la coordinación con las propuestas pedagógicas de ambos centros educativos. El eje temático que atravesará nuestra tarea será la apropiación tecnológica”. 
Por su parte, Cecilia Amorín trabaja en un proyecto que pretende desarrollarse en la sala de espera de consultorios de atención en salud. Su propuesta para este año será la creación “la creación de un espacio lúdico, informativo y formativo, dirigido a los pacientes niños que concurren a la Facultad de Odontología para su atención”. De esta forma se busca “estimular la apropiación tecnológica de los adultos que los acompañan”, realizar un relevamiento de: Procedencia (escuelas, barrios) y los usos y estado de las computadoras XO evaluando las dificultades y necesidades que tienen los usuarios.
La propuesta de trabajo del docente Hugo Angelelli para 2013 en los barrios Brazo Oriental y Bolivar de Montevideo es: crear vínculos a través del arte, la música y la tecnología”. Dirigido a estudiantes interesados en: artes visuales, arte digital, programación y animación. vj's, video, proyecciones, mapping, instalaciones tecnológicas, escultura electrónica. dj's, sonido, programación, edición digital, y producción. Para eso se propone como actividades el visitar centros educativos,  plazas y parques del área metropolitana  e interior, contactando maestros, profesores y estudiantes. De esta forma, se evaluarán las necesidades y problemáticas a estudiar en el campo: accesibilidad (Assistive Technology), usos y apropiación de las laptop XO y otros, pero también favorecer a la comunicación. El docente también propuso el  desarrollo creativo de objetos, dispositivos e instrumentos analógicos, digitales y electroacústicas.
Otra de las propuestas es la de la docente  Esther Angeriz que intervendrá en las escuelas Nº13 de La Blanqueada (turno matutino), y Nº 73 de la Unión (turno vespertino). Este proyecto apunta a “desarrollar intervenciones que articulen la formación universitaria interdisciplinaria con la realidad escolar y las necesidades en materia de TIC (tecnologías de información y comunicación). Para eso “en una de las áreas de intervención, el proyecto articulará actividades con el Instituto de Física (Facultad de Ingeniería) y el Instituto de Psicología, Educación y Desarrollo Humano (Facultad de Psicología), buscando potenciar los aprendizajes de las ciencias en las escuelas, intentando descubrir y aprovechar las posibilidades que brinda la XO en la construcción de conocimientos y en las nuevas formas de aprendizaje”. Se apuntará “al aprovechamiento de la potencialidad de las TIC en los aprendizajes y la construcción de conocimientos en diferentes ámbitos, tratando de coordinar alguna actividad en una biblioteca comunitaria del Barrio de La Teja”.
La docente Mónica Da Silva para la escuela Nº 254, Montevideo, y para el Centro de Barrio del Pinar Norte “la construcción del conocimiento basada en el aprendizaje colaborativo mediado por TIC que sustenta el modelo Quinta Dimensión (5D)”. Este modelo, “buscará construir un contexto de actividad que permita desarrollar habilidades necesarias para la inclusión escolar de los niños y niñas participantes de la propuesta”. La Escuela 254 atiende a niños con discapacidad intelectual por lo que el trabajo de Flor de Ceibo allí apuntará a potenciar “la utilización de recursos tecnológicos y producir efectos positivos en el aprendizaje en el mediano plazo” explica la docente en su propuesta.
En el Pinar Norte, Da Silva y los estudiantes universitarios trabajarán en un contexto comunitario fuera de la escuela donde se desarrollará un entorno de colaboración, donde se compartirán significados, metas y herramientas integrando intervención e investigación utilizando metodologías cualitativas y participativas.
Entre los proyectos también hay propuestas para cárceles, por ejemplo en la Cárcel Femenina el Molino o en el Centro Metropolitano de Reclusión Femenino Lezica. Pablo Villamil, que trabaja en educación en contextos de encierro, explicó en su proyecto que se pretende trabajar con los docentes para potenciar los usos de las computadoras como herramienta de uso diario en el aula. Según el docente “consideramos pertinente la participación del proyecto Flor de Ceibo en las unidades de internación de personas privadas de libertad pues tenemos en cuenta que la mayoría de las personas recluidas integran grupos sociales provenientes de sectores altamente desfavorecidos, cuyas condiciones de vida están enmarcadas en una cultura caracterizada por la pobreza, el desempleo, la violencia, las adicciones y la inasistencia sanitaria, cultural, entre otras y esto se refleja generalmente en un bajo nivel cultural y educativo”.
Intervención
Según las coordinadoras de Flor de Ceibo el proyecto pretende abarcar tanto en lo institucional, en lo social y en lo territorial. Recientemente se firmó un acuerdo con el Consejo de Formación en Educación que permitirá que estudiantes de formación docente se integren al proyecto.  Además –de acuerdo al informe- las instituciones comprendidas en el sistema educativo formal concentraron más de la mitad del trabajo de Flor de Ceibo. Los datos de la evaluación 2012 revelan que un 59% de las actividades durante 2012, se llevaron adelante en instituciones de educación forma lo que incluye escuelas y liceos, centro CAIF, e inspecciones departamentales de la Anep e Instituto de formación docente. Según el informe 2012 este año se trabajó en sesenta localidades ubicadas en once departamentos del país. Se explica en el informe que “más de la mitad (51%) de las actividades realizadas por Flor de Ceibo durante 2012 se desarrollaron en Montevideo (Las actividades realizadas en Montevideo se distribuyeron en veinte barrios) mientras que los departamentos del Interior que realizaron mayor cantidad de actividades fueron Salto (11%) y Rivera (10%). Estos últimos contaron con la actuación de dos grupos de Flor de Ceibo, mientras que en Paysandú y Rocha se conformó un grupo en cada uno”. A su vez, el informe revela que las actividades realizadas contaron con la participación un 36% de niños y niñas, un 15% de docentes y un 15% de familias.

A futuro
El proyecto Flor de Ceibo trabaja casi en silencio en Uruguay pero generando una amplia red social y tecnológica en paralelo con el Plan Ceibal. Según las entrevistadas la comunidad ha logrado integrarse con los universitarios y el trabajo ha trascendido lo que en principio se les pedía a los participantes: la reparación y ayuda con las computadoras.
Las coordinadoras explicaron que todavía queda mucho para hacer en el Plan Ceibal, coincidieron que en cuanto a la conectividad se necesita mucho más, así como en la renovación de las computadoras que han quedado estancadas tecnológicamente hablando, teniendo en cuenta el avance de los programas que se utilizan.
El Plan Ceibal y Flor de Ceibo van de la mano en los rincones a veces más olvidados del país. Los universitarios, muchas veces cuestionados por quedarse en su casa (y en su trabajo) después de egresar trabajan desde el llano con los niños y adolescentes que  integran las nuevas tecnologías a sus vidas, pero también con las comunidades: discapacitados, privados de libertad, centros de salud, comunidades vulnerables o centros de participación ciudadana. Eso es lo que cosechan los universitarios.