lunes, 15 de julio de 2013

Como mierda (perdón por lo de “mierda” y por lo de Miguel Bosé)


Por Matías Rótulo


L
a mosca se colgó del techo. La miraba Miguel Bosé  y un oso viejo sobre la caja de la persiana. La mosca voló y voló. Espió entre las hojas de un Bucay, pasó al Cortázar, saltó al Potter (el mago), bajó por la solapa de un diario íntimo, llegó al suelo de la biblioteca y voló al televisor. La mosca se colgó de la cortina, y saltó a la panza de una cucaracha muerta boca arriba. La mosca se dio contra el vidrio, una, dos, tres veces. La mosca se trepó a la almohada, hizo silencio, escuchó pasos, vio la puerta abierta y se coló entre la cara molesta del dueño del cuarto y el marco. 
El hombre dio una palmada al aire para espantar a la mosca, que antes ya se había espantado, de lo imbécil que se quedó del golpe en el vidrio la pobre imbécil que no descubrió las migas de pan sobre la mesa de luz: un banquete que cambió por los restos del inodoro de una mala comida de la noche anterior.