viernes, 20 de diciembre de 2013

Las barreras para ser universitario





Las universidades públicas y privadas tienen cada vez más egresados y estudiantes matriculados. Sin embargo, los datos estadísticos siguen mostrando que hay sectores de la población que deben sortear barreras invisibles para poder alcanzar este nivel educativo. Quedan por el camino los estudiantes que abandonan el Ciclo Básico,  el Bachillerato y aquellos que optan por no seguir estudiando y se vuelvan al trabajo. También los afrodescendientes, discapacitados, y los provenientes de sectores sociales más pobres.

Por Matías Rótulo (Publicado en Voces el 19/12/13)

No solamente cuesta caro comprar los libros para estudiar, y por ese lado se encamina la campaña del Centro de Estudiantes de Derecho tras el sonado caso de arresto a fotocopiadores de 18 de Julio frente a la Universidad. El gasto de transporte, residencia, distancia, o el pertenecer a colectivos históricamente relegados, son algunos de los factores que inci
den para que persista la brecha de acceso a la educación terciaria.
El Censo de estudiantes de la Universidad de la República (Udear) realizado en 2012 y el Anuario Estadístico de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), ambos publicados este mes, coinciden en que es difícil el acceso a las universidades para algunos integrantes de ciertos colectivos sociales.
“El Censo de la Udelar muestra que el 54% de los estudiantes de la Udelar de hoy son la primera generación de su familia que ha ingresado a la educación terciaria. Esa cifra fría entibia el corazón y redobla las energías: trabajamos para que el esfuerzo por enseñar y aprender sea fuente fundamental de progreso social”, finaliza el rector Rodrigo Arocena su presentación escrita en el informe del Censo estudiantil de la Universidad de la República correspondiente al año 2012.
El ímpetu de Arocena, cuyas dos gestiones son destacadas por la expansión de la institución pública al interior del país, se acompaña además por el aumento de estudiantes no solamente a la Udelar sino a todo el sistema terciario, pero esto casi no tiene que ver con otra realidad que muestran el Censo de Estudiantes y el Anuario Estadístico del MEC. Este último considera que para dar cumplimiento total a las Metas Educativas  al año 2021 de la Organización de Estados Iberoamericanos, Uruguay deberá mejorar los siguientes aspectos: las brechas relativas y absolutas de acceso a la educación terciaria y universitaria, tanto para con los afrodescendientes como para con las personas provenientes de los hogares del primer quintil de ingresos, el porcentaje de escuelas de tiempo completo y el porcentaje de profesorado de secundaria con formación docente universitaria. 



Las dificultades
Las dificultades no son solamente económicas, aunque la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU) advirtió semanas atrás que genera preocupación entre los estudiantes, el acceso a los materiales de estudio. Otro de los factores que genera una barrera en el acceso se da en el bajo índice de personas con discapacidad estudiando en la Udelar. El 1,3 % del estudiantado universitario posee alguna discapacidad (total o parcial), porcentaje distanciado del 16% de la  población total del país, de acuerdo a los datos del Censo Nacional realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas en 2011. De hecho, el apartado sobre la discapacidad se llama “Barreras in-visibles: la discapacidad desde la perspectiva de los estudiantes”. El informe del Censo de Estudiantes explica que “según los datos obtenidos, el 1,3% de los estudiantes consideran presentar alguna discapacidad” y advierte “en el caso del acceso y permanencia en la educación universitaria, la discapacidad estaría siendo reproduci­da por el colectivo institucional en caso de no generar espacios de inclusión de personas con alguna deficiencia concreta”. Sostiene que “en el tema de la discapacidad, cuan­do se plantea el concepto de integración, la responsabilidad de apropiarse del espacio educativo, permanecer en él y egresar, depende de los esfuerzos específicos que realice la persona (por ejemplo, para deficiencia motriz solicitar una rampa y que no esté ya de antemano puesta; para deficiencia auditiva pagarse los intérpretes en len­gua de señas y no estar dados por la institución; para deficiencia visual, deber traducirse el estudiante los textos a braille o solicitar su pasaje a un procesador de texto para utilizar lectores como el Jaws o Lupa, y que no esté pensado como dispositivo educativo con anterioridad, etc.)”. En contraposición, “la inclusión educativa es aquella que, reconociendo la discapacidad como una construcción de la sociedad hacia sujetos singulares, se propone la eliminación de las distintas barreras (materiales, comunicacionales y simbólicas) que pudieran producir y reproducir tal situación de discapacidad”.
Además de la discapacidad, otra barrera parece ser la del acceso a los afro descendientes y otros (descendientes indígenas, etc.). Si bien hay un 10% de afrodescendientes según el Censo Nacional 2011, el 87,1% de los estudiantes universitarios considera que la principal ascendencia racial es la blanca, mientras que para el 2,7% es la indígena y para el 2,1% es la afro o negra. El porcentaje de estudiantes que declararon no creer tener ascendencia racial fue de un 7,6%.


Apoyo

La Udelar brinda becas a de apoyo económico tales como el Fondo de Solidaridad. “Se trata de una beca de apoyo económico a estudiantes uruguayos de la Universidad de la República y del nivel terciario del Consejo de Educación Técnico Profesional, con base en la situación socioeconómica del estudiante y su escolaridad” se explica en el informe del Censo de Estudiantes 2012. En 2012, el Fondo de Solidaridad entregó 6.677 becas de apoyo económico donde los más beneficiados fueron los estudiantes del interior del país (86,3%). La posibilidad de acceder a centros en el interior y hogares estudiantes es un factor determinante para facilitar el acceso de los estudiantes de todo el país, ya que la diferencia territorial sigue siendo desequilibrante. Montevideo tiene la mitad de la población del país, y es su población la que más accede al sistema terciario. El Censo de estudiantes determinó que “el 58,5% de los estudiantes de grado de la Udelar nació en Montevideo, el 38,6% nació en departamen­tos del interior del país, mientras que el restante 2,9% nació en el exterior”.  Por otro lado, el 76,7% de los estudiantes universitarios reside en Montevideo, el 22,9% en departamentos del inte­rior, mientras que el 0,4% declaró residir en el exterior. Por otro lado un 3,5% lo hace en hogares estudiantiles y el 1,5% vive en pensiones u hoteles. El 95% de los estudiantes vive en hogares particulares (casa o apartamento).

Cada vez más estudiantes
De acuerdo a los datos del Anuario Estadístico de Educación, en 2012 la Universidad de la República tuvo 85.905 estudiantes (130.941 matriculados); la Universidad Católica del Uruguay contó con 9478 estudiantes; la Universidad ORT Uruguay, con 7511; la Universidad de la Empresa, con 3475, y la Universidad de Montevideo, con 2.222. Además en 2012 las universidades privadas tuvieron 2,5 matriculados por cada estudiante de 2004, y en los institutos universitarios privados esta relación se eleva a 3,6. Asimismo aumentó el egreso en todos institutos terciarios y en casi todas las áreas de conocimiento.

Explica el Anuario de Educación que “las universidades y los institutos universitarios privados cuentan con ofertas educativas no terciarias extremadamente heterogéneas y dinámicas que cambian año a año siguiendo la evolución de la tecnología y la demanda empresarial. En 2012 estas ofertas contaron con 1260 estudiantes nuevos, completando una matrícula de 4497 alumnos, fundamentalmente de la Universidad ORT de Uruguay (84,9 %)”.