viernes, 13 de junio de 2014

Nota elogiosa a Rufo Martínez nunca antes publicada

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS

Hace algunos años, quizás cinco años, escribí este artículo que por ser bastante alcahuete, preferí no publicar en el por entonces Voces del Frente. Hoy, a la luz de los hechos, tengo la responsabilidad de hacerla pública. Dejo en negrita los apuntes que hicieron y me devolvieron los editores de Voces del Frente que leyeron el artículo en su momento.



Por Matías Rótulo (publicado en Voces 433)

Desde su Mundo Cañón -1410 Am Libre-, y tras algunos pasajes veloces por la pantalla chica, el hermano no bailarín de Laura Martínez se merecería un espacio en la televisión.  Rufo es uno de los comunicadores más rápidos e inteligentes de nuestro medio. Es un cuestionador nato, un sobreviviente de un medio cada vez más frívolo y pensado para el mundo del entretenimiento y nada más (Si le gusta la hermana admítalo, no intente comprar al hermano. No se olvide que es la esposa de Cacho aunque dicen que están en crisis de pareja).
Rufo es la gran promesa de la televisión nacional (promesa era Petinatti y así terminó, bien lejos de la televisión). Si logra en la televisión lo mismo que en la radio, seguramente nuestro medio se revolucionaría y sería una nueva televisión (no ponga la palabra “revolucionaría” en este semanario oficialista).
Rufo se distingue del resto de los comunicadores porque no entra en la estupidez fácil, la mediocridad, el chusmerío. Nunca lo veremos conducir un programa matinal  de esos que procuran hacer de la televisión una charla de peluquería. (Eso me gusta señor periodista, coincido con usted en que el señor Martínez no caerá nunca en la mediocridad… por eso creo que sería bueno no mencionar quién es su hermana, la intérprete del “Pajarito Amarillo” así no le bajamos el nivel a él).

Rufo Martínez es un lector muy agudo de la realidad (¿Más que Vilar?), que en Mundo Cañón apela a darle un marco crítico, le da relevancia a la cultura, y se destaca junto a Guillermo Amexeiras como un buen entrevistador en su ya clásica “entrevista animal” de Mundo Cañón (confirmado, te querés tirar a Martínez, no a Laura sino al propio Rufo).
En su programa radial le da lugar a la buena música, a la buena literatura y apuesta a la pluralidad pero también a la opinión comprometida. (Qué columna aburrida ¿No prefiere escribir sobre La Santa Misa? Tal vez Cotugno le agradezca)
Rufo está para cosas importantes, pudiéndole competir mano a mano al programa de Rial en la tarde, demostrando que no todo es entrometerse en la vida privada, rodearse de mujeres ligeras de ropa… (¿En serio no le hace mandados a Cotugno usted? Lo que le falta es escribir a favor de la familia y contra el condón)
Por suerte en Uruguay no han penetrado (Rótulo, si escribe la palabra “penetrado” Cotugno lo va a sancionar) ese tipo de programas que juegan con la miseria del otro.
Rufo se merece un lugar en la televisión (y yo me merezco un lugar en Búsqueda pero acá estoy).
Como dijo Umberto Eco en su ensayo… (Me tomé el atrevimiento de cortarle esta parte porque es realmente aburrida y muy académica. ¡Escriba algo gracioso!).

Rufo Martínez jamás entrará en el juego de la televisión chatarra, de la mediocridad, de los panelistas que miran a la cámara con una solemnidad de periodista importante para hablar de alguna tanga mal lavada. Nunca lo hará, salvo que tenga la necesidad de hacerlo. ¿Quién lo podría cuestionar entonces?

De hecho, sostengo que no habrá nunca un programa de televisión así en Uruguay, anhelando la lucha a primera sangre en la confrontación de egos afectados. No habrá un programa así porque en Uruguay las cosas las arreglamos de otra manera… (Rótulo, no sea ingenuo y no cante victoria, ¡Gil!)