sábado, 13 de septiembre de 2014

Como dos ratones





Y cuando el mundo se caía a pedazos, corrió el telón de la ratonera y los roedores salieron a escena. La máquina de humo emitía un gracioso sonido, dulce, constante, como si fuera las entrañas mismas de una bestia enamorada chillando y escupiendo agua evaporada de lado a lado del escenario minúsculo. El sonido se sentía cada vez que salía el humito.
 La ratona empezó su discurso sobre la idea de los átomos que se le cruzan a una chica de dieciséis años en el momento justo de ser besada por primera vez. El ratón tenía que dar dos aplausos de fondo, al fondo del escenario, empezando su actuación de espaldas al público, debía hacer un gentil saludo, sacarse el sombrero y agitar el bastón. La ratona protagonista lo miraría interrumpiendo su diálogo y sonriendo mientras salían de cada lado dos ratoncitos vestidos de jirafas: los cuellos fueron hechos de zanahorias secas.
El ratoncito tenía marcado tomar de las manos a la ratoncita. La tomó de las manos…

Escena única
La escena es un planetario dinámico. De fondo hay una luna que también es un gran queso. En el piso hay arena blanca o harina que hace de arena. Sobre el costado derecho del escenario, unas cajas de medicamento hacen de piedras. Una rosa marchita encima de un cenicero que hace de nave espacial. Es de noche.
En escena: Ratoncita adelante y atrás de espaldas el ratoncito. A la vista del público pero en los costados los ratoncitos disfrazados de jirafas. Los tres payasos permanecen en escena pero acostados boca arriba.

Ratoncita. Y entonces la muchachita tembló y él con algo de miedo se acercó para besarla.
El ratoncito debe emitir una risa fuerte. Se despiertan a la vez en la escena los ratoncitos payasos que aplauden una, dos o tres veces para hacer sus piruetas. Un payaso más aparece desde la izquierda. Explota un fuego verde que desprende un humo constante. Caen estrellas azules hecho de papelitos brillantes desde el cielo.
Payaso 1. (a Payaso 2) Vos sos un ratón.
Payaso 2. (aparte, con enojo visible) ¡Soy un payaso!
Ratoncita. (tomando las manos del ratoncito y mirando con desprecio al Payaso 2) Usted me parece que es un tonto.
Ratoncito. (eufórico) La estuve mirando, usted es hermosa, hermosa. Como aquella estatua (señala al público). Esa estatua me mira. Espere que me tengo que lamer las patitas delanteras (se lame las patas).
Ratoncita. Es un tonto. No me haga reír. Déjeme contarle lo que le pasó a la muchachita.
Payaso 3. (desde el fondo y fuerte grita como llorando mirando a la payasita) Cuente la historia de la chica del beso.
Ratoncita. (con tristeza nostálgica)  Si, ya se la contaré (los tres payasos aplauden a la vez con alegría visible).
Ratoncito. ¿Me permite alimentar a mis jirafitas? (se aleja rápidamente de la ratoncita y toca a las jirafitas en el cuello con una espada mágica y mientras las toca suenan cornetas. Luego comienza a bailar un tango sólo al fondo y los payasos se sientan a observarlo en ronda como sorprendidos y alegres).
Ratoncita. (en soliloquio y hablándole al público) Entonces, la chica lo fue a visitar. Entró a la farmacia, él la saludó con un perfume encantador y ella (hace ademanes de perfume sabroso), se dejó caer en sus brazos. Entonces el beso fue demoledor. Las bocas se juntaron, allí mismo crujió el lugar más seco del mundo, el punto más alto de la tierra se derrumbó y el costadito más caliente del continente tembló de un chuchito de frío ratonero, murmurándose que allí mismo el Dios de los roedores haría llover el quesito más rico de la Colonia.
Payaso 1. Mire, puedo hacer paro de mano.
Payaso 2. Escuche, mi guitarra está afónica.
Payaso 3. Huela, soy una abeja ahogada en miel.
Ratoncita. Yo creo que puedo ser o no ser. Ya no hay cuestión.
Payaso 1. (Toma las manos de la ratoncita y la besa). ¿Le gustó mi beso?
Ratoncito. (furioso pero con una sonrisa temerosa) Oiga, usted, payaso. Ella era mi señorita novia. (aparte) La perdí, sé que la perdí.
Ratoncita. Ella lo perdió después de aquel beso. Él la perdió después de aquel beso. Se quieren mucho.

Empieza a caer agua del cielo. El ratoncito se vuelve a poner el sombrero. Agarra su bastón y abraza a la ratoncita que empieza a llorar. Las jirafitas se van de escena. Los payasos se secan las gotas en su cara quitándose desprolijamente la pintura. Cae un rayo.
Los ratoncitos vuelven a andar sin entender nada. En la ratonera los ratones se olvidan de su acto. El público no aplaude el mamarracho ínfimo y absurdo. 
La chica y el chico se sienten como dos ratones, atrapados en una ratonera. Llamen a los payasos, los músicos llegan tarde. Cae el telón. Llueve en el Prado. Alguien que estudia bellas artes pinta uno de los momentos de la obrita. Todos salen y saludan una vez, se agachan, y suena una melodía dulce de flauta. Se apagan las luces. Se sienten como dos ratones. 
Se cierra el telón. Un ratón asusta a una señora. Hay corridas en el teatro. 
Ellos se besan. Se besan y uno de los dos se imagina una escena de mil roedores corriéndole por el cuerpo. Se besan. Ella tiene dieciséis.  

m.r. setiembre de 2014. 
Para A.L.E.C.