jueves, 9 de octubre de 2014

La primera vez que me siento feliz de ser uruguayo es gracias a los sirios

Sirio: ¡Gracias por venir!

En el criterio más liviano y comercial del patriotismo, aquel que espera que los uruguayos nos embanderemos atrás de una selección de fútbol (emprendimiento privado y no nacional) para vendernos productos "celestes" innecesarios, en ese criterio, no entro. 

Tampoco soy de los periodistas que busca las repercusiones en los medios del mundo de cualquier cosa que ocurre en Uruguay. Porque que nos vean parece que nos sube el ego colectivo.
esos colegas míos que si hay una epidemia de gripe en China buscan a los uruguayos en aquel país para saber si podemos titular "uruguayos víctimas de la gripe china". 

No soy de esos uruguayos que considera al argentino como un enemigo, y más que eso, Argentina es una nación tan hermana, tan amiga, tan amada que me conmueve con su música, con su literatura, con su historia...

No soy un Uruguayo que cree que el mundo está siempre en contra de nosotros: la FIFA nos odia y sanciona al tramposo jugador que no para de hacer trampas,  Argentina nos odia por poner trabas en nuestra contra, Brasil nos detesta y por eso manipula su dólar para que impacte en el nuestro. 

No soy un Uruguayo que ande por el mundo (las veces que he andado por ahí) mostrando que mi nación es la mejor, la más importante, la más amada. 

No soy de los uruguayos que ame Uruguay. Simplemente vivo acá y me rompo el alma para intentar cambiarla con mi trabajo (como docente, como periodista, como militante sindical). 

No me pongo orgulloso por Uruguay, ni me importa si Gardel o el dulce de leche es uruguayo. No me importa, que sea todo de Francia, me da igual. Es una lucha estéril. 

Es muy difícil que yo diga que estoy orgulloso de ser uruguayo. Simplemente soy uruguayo, vivo acá, me tocó nacer acá y vivir acá. Si fuera de Camboya sería lo mismo. Trabajaría por cambiar la realidad de Camboya. 

Pero esta es la primera vez en la que estoy orgulloso de pertenecer a un Estado como el uruguayo. Creo que también estoy un poco contento de tener un Presidente como José Mujica (aunque la mayoría de las veces no lo estoy).

La llegada de las familias sirias valen más que cualquier gol del tramposo, que cualquier otra noticia nuestra en el mundo donde pasamos desapercibidos.

Me pone muy feliz que nuestros impuestos sean puestos al servicio de una causa tan noble. No es la falsa solidaridad de la donación a causas nobles con fines impositivos oscuros de fondo. No. Es una causa nacional: darle abrigo al herido, darle techo al desamparado. 

Si pudiera decirles algo a los Sirios, les diría "gracias por venir, bienvenidos". 

Si pudiera decirle algo a Mujica le diría "gracias por la iniciativa".

Si pudiera decirle algo a mis futuros hijos sería: "tu papá por primera vez en su vida se sintió orgulloso de ser uruguayo y fue gracias a nuestros nuevos vecinos, injustamente expulsados de su tierra.

M.R.