martes, 28 de abril de 2015

Escolares uruguayos que hablan con la zeta




Una investigación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República, demuestra que los textos escolares de tercer y cuarto año cuentan la historia de la nación desde una visión Europea, dominante, y discriminatoria.

Por Matías Rótulo (publicado el 11/07/13 en Voces)

¿Por qué no ha salido ningún político, de aquellos que cuestionaron que la educación pública enseñara la historia reciente, a pelear por la versión de la historia contada por los libros utilizados en la Escuela Pública que ponen a España como la salvación para este lugar del mundo apartado y desolado? La antropóloga Leticia D’Ambrosio, egresada de la FHCE no da respuesta porque ni siquiera se lo pregunta en su avance de investigación “Un estudio sobre la representación del territorio nacional en los textos escolares y en el aula” publicado en el libro Avances de Investigación – FHCE- 2011-2012; Egresados (FHCE-2012). Pero la antropóloga realiza un importante aporte sobre cómo es contada la historia en los libros escolares.
D’Ambrosio explica (en las conclusiones de su avance) que “el territorio (la autora se centra en el estudio histórico – antropológico del territorio oriental) es representado en los textos escolares de tercer y cuarto año desde una visión euro céntrica, que lo describe como territorio ‘descubierto’, ‘vacio’, ‘ganadero’ y ‘semipoblado de salvajes’”. Alguien podría decir “D’Ambrosio no descubrió la pólvora” porque lo que nos cuenta no es ninguna novedad. No lo es porque los que fuimos a la Escuela Pública nos sabemos de memoria el verso… ese verso. Fuimos “descubiertos”, nos decían a los alumnos que en 1992 tuvimos la suerte de cosechar várices tempranas de tantos actos conmemorativos por los quinientos años de la llegada de Colón a este continente.
Según el estudio de la antropóloga, hay una identificación desde los textos escolares que se traslada a los niños basado en una idea de “nosotros uruguayos” donde “el indígena habría sido expulsado, pues su ocupación del territorio es presentada en un tiempo lejano y remoto”. Uno se lo imagina a Sergio Gorzy en la escuela gritándolo bien fuerte: “nosotros uruguayos” acariciándose la moña y babeando restos de un caramelo.
El indígena, de acuerdo a los libros escolares “ocupaban” las tierras, es decir, no pertenecían a ellos sino que previo a la llegada del europeo se las usurpaban a alguien, por ejemplo a Dios (interpretación mía, de los españoles, de muchos otros). Por otro lado  “la ocupación indígena –explica D’Ambrosio- es suplantada por la ocupación española, que viene a ‘fundar Montevideo’”. Es así que “el indígena desaparece del escenario del territorio nacional” agrega la investigadora, de acuerdo a lo publicado en los libros que leen los niños. Entonces, uno podría suponer que gracias a Rivera se fundó Montevideo y todo el Uruguay, y el caudillo colorado tuvo la viveza de dejar a algunos vivos para que hagan el trabajo pesado (otra interpretación mía, burda por cierto, aunque también podría ser la interpretación de varios riveristas todavía existentes en el Partido de Sanguinetti… perdón de Rivera).

 No te veo… “joer”
La historia la cuentan los que ganan y la reproducen los que pierden. A partir de la oposición entre el buen español: un hombre que vino a ayudar a los indígenas a salir de la barbarie, y ese  indígena bruto, que ocupaba un lugar sin hacer nada productivo o cultural es que nosotros nos construimos como uruguayos. Algo así nos cuenta Hernán Cortés en sus memorias, y lo mismo contradice el Inca Garcilaso en sus Comentarios Reales con respecto a México y Perú respectivamente.
Somos independientes del poder europeo levantando las banderas de libertades europeas (revoluciones liberales y burguesas), diría Ángel Rama. Defendemos la imagen del gaucho y el indígena (en particular del Charrúa cuando juega la selección de fútbol) interpretándonos como ajenos a todo aquello, pero asumiendo un papel cultural que no nos corresponde ni les corresponde, idealizándolos pero rechazándolos a la vez. La reforma escolar de Varela tuvo como objetivo al gaucho ignorante, el gaucho matrero que anteriormente acompañó los movimientos revolucionarios, políticos y sociales a la fuerza. Basta con leer a Bartolomé Hidalgo y después a Antonio D. Lussich y sus Tres gauchos orientales, para entender el cambio de perspectiva cultural donde hay un gaucho patriota primero, y un gaucho desplazado después. Los Charrúas acompañaron a Artigas (héroe reivindicado en esos libros escolares) según la historia oficial, pero D’Ambrosio demuestra que los textos de primaria mencionan que lo que hoy es Uruguay estaba “despoblada” o “semi poblada de salvajes”, desconociéndolos o reconociéndolos desde su cualidad negativa. Los libros escolares tampoco identifican a los esclavos africanos “que aparecerán marginalmente en la construcción de las ciudades, en el Montevideo colonial junto al indígena”. Esos mismos que nos heredaron la cultura nacional del Candombe, patrimonio de la Humanidad.
Esto se asocia a que la historia de los libros escolares omite decir que los indígenas que vivían por aquí tenían una cultura propia ya que “algunas frases aparecen describiendo el territorio americano, y más específicamente el de la Banda Oriental que lo evoca como un territorio vacío culturalmente” explica la investigadora.

Yo maestra, yo, yo, yo.
El estudio de la antropóloga incluyó observación de clases en primaria:
“Maestra: - ¿Si acá no tuviéramos ganado, qué haríamos?
Chicos: (silencio)
Maestra: - Porque la mayoría de las cosas que comemos se hacen con leche”

La mirada oficial (ista) de la historia oficial (ista), es decir la de los textos escolares, plantea que el territorio “´fue rescatado del olvido’ recién con la introducción del ganado”. La Asociación Rural que tanto defiende el no pago del Impuesto de Primaria para los inmuebles rurales, acá tiene una razón: son protagonistas de la historia oficial (ista) que se cuenta en los libros escolares. También se percibe la idea de “tierras sin ningún provecho”, previo a la llegada del conquistador, previo a la existencia de la Asociación Rural (los nombramos de nuevo para quedar bien).
Explica la investigadora que “se asocia… la idea de un pasado ganadero- que posibilitó la existencia de un presente- con la predestinación de que si tal cosa no hubiera ocurrido no existiríamos hoy”. ¿Vieron, todo esto justifica la grandeza de los ruralistas?
La investigadora recoge cómo se construye la idea de lo que somos a partir del relato histórico, construido por un elemento de transmisión de conocimiento nada inocente: el sistema educativo. Muestra la forma en el que se cuenta la historia en una edad en la que queda marcada a fuego la versión oficial y oficial (ista). Los niños y niñas de este país terminarán hablando con la zeta… como los españoles salvadores, parafraseando a un político uruguayo que decía que las futuras generaciones serán guerrilleras (como Mujica por ejemplo), por enseñarles la historia reciente en la Escuela Pública.