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Mostrando entradas de junio, 2017

El esposo de Isabel

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Por Matías Rótulo



El esposo de Isabel la engaña por las noches y la ama por las tardes.  De mañana duerme y sueña con un viaje a algún lugar bien lejos que lo haga olvidar del sufrimiento. 
El esposo de Isabel tiene cuatro hijos, todos con Isabel. A veces en su trabajo la llama a Isabel y luego a la otra mujer. 
A veces no se acuerda a quien llamó y repite las llamadas para que nadie le reproche su falta de amor. 
El esposo de Isabel gusta del buen comer, beber y del sexo, algo que nunca desperdicia si tiene la oportunidad de zafar del sexo con Isabel.

La no sociedad del fútbol

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Por Matías Rótulo
En un no gran pedazo de territorio de un planeta no pacífico vivía una no sociedad no solidaria, no organizada pero con no poca historia. Ellos no descreían de su pasado, de sus no símbolos históricos y no renegaban entonar bien fuerte sus no canciones no apatrióticas que hablaban de un tiempo no presente y no cercano.
En esas canciones se mencionaba la idea de lograr la no libertad o la no muerte, aunque nadie estaría no indispuesto de cumplir con el canto Consideraban que un no mal ejemplo sería cuando medio siglo antes, un grupo de no políticos que corrían de detrás de una pelota, lograron no perder en ese juego de meter la pelotita en un arco con los no visitantes del torneo: un país no lejano que no habla su mismo idioma. Medio siglo después, la historia demostró que ese país no solidario, no bien organizado y orgulloso de sí mismo y de su gente, veía en otros jugadores de ese juego un no mal ejemplo de no desorganización, de no humillación y de no egoísmo. E…

Como dos ratones

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Y cuando el mundo se caía a pedazos, corrió el telón de la ratonera y los roedores salieron a escena. La máquina de humo emitía un gracioso sonido, dulce, constante, como si fuera las entrañas mismas de una bestia enamorada chillando y escupiendo agua evaporada de lado a lado del escenario minúsculo. El sonido se sentía cada vez que salía el humito.  La ratona empezó su discurso sobre la idea de los átomos que se le cruzan a una chica de dieciséis años en el momento justo de ser besada por primera vez. El ratón tenía que dar dos aplausos de fondo, al fondo del escenario, empezando su actuación de espaldas al público, debía hacer un gentil saludo, sacarse el sombrero y agitar el bastón. La ratona protagonista lo miraría interrumpiendo su diálogo y sonriendo mientras salían de cada lado dos ratoncitos vestidos de jirafas: los cuellos fueron hechos de zanahorias secas. El ratoncito tenía marcado tomar de las manos a la ratoncita. La tomó de las manos…
Escena única La escena es un planetar…

El orgasmo del fútbol

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Eduardo Galeano en el cuento “El gol” (del libro El fútbol a sol y sombra) intenta explicar qué es un gol. Dice “el gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna. Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles: 0 a 0, dos bocas abiertas, dos bostezos”.
Por Matías Rótulo
Si el gol es el orgasmo del fútbol, el bostezo del que habla el narrador del cuento de Galeano es la ruptura próxima de una pareja que está en crisis. Dos bocas abiertas que se besan, que cruzan saliva pero sin pasarse pasión alguna. El fútbol es como la relación de los novios famosos cuyas intimidades son contadas por Jorge Rial en la televisión. Hay periodistas deportivos que se ocupan de eso, de las intimidades, de los pormenores noticiosos, del chusmerío detrás de la pelota. Pero del fútbol, de la moña, la chilena, y el penal ¿se ocupan?
El fútbol hace girar la pelota en el medio de un mar de sangre: en una cancha de fútbol del tamaño de nuestro Est…

Cuando Dostoievski escribió sobre Paul

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El fenómeno social por la llegada de Paul contado en 1849.

El ruso Fiodor M. Dostoievski (1821 – 1881) publicó en 1849 una novela llamada Netochka, obra de un músico frustrado que consideraba que tenía un talento infinito pero muy poco valorado. Allí menciona un episodio, un fenómeno ocurrido en la sociedad de San Petersburgo cuyo parecido con la realidad montevideana actual no es mera coincidencia.


Por Matías Rótulo (Publicado el 14/4/12 en La República) Obviamente Dostoievski no escribió sobre nuestro visitante ilustre sir Paul. Murió varias décadas antes que The Beatles se hicieran conocidos. Pero en una de sus obras, el ruso describió la llegada de un músico a San Petersburgo. La novela (en realidad es una novela corta) se llama “Netochka” y cuenta la historia de la hijastra de Éfimov, el músico fracasado y volcado al alcohol que al enterarse de la llegada de Shumann se angustió ante la imposibilidad de no llegar a verlo por no poder pagar la entrada, o quedarse sin ella. En el capítu…

El estadio olvidado de 1950

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Retumba en la tumba el eco. He colaborado para espantar a los visitantes desde épocas lejanas, mucho antes de mi nacimiento, porque mi madre ya realizaba esta misma tarea, y yo me agitaba ante el más mínimo susto de los curiosos. 

Aquí nació el mito.Uruguay le ganó aquí a Bolivia. Pero la historia enterró aquel ocho a cero en la memoria de los olvidados. Había 5.248 personas que fueron tragadas por la tierra. Los jugadores y técnicos, así como el juez, tampoco son los mismos que luego siguieron jugando la copa. 
Todo fue por culpa de Maracaná. 
Desde aquel día, nosotros quedamos marcados por el olvido eterno de la hazaña. El día que nosotros, habitantes e hijos del Brasil continental, fuimos humillados. 
Este estadio es la tumba del fútbol. Aquí ha muerto lo esperanza.  Uruguay le ganó ocho a cero a Bolivia. 
Yo tengo que espantar a los fantasmas que vienen, curioseando. Más ahora, que por aquí no habrá mundial. En Maracaná viven otros fantasmas pero con tanta prensa y gente, y recuerd…

Navidad en el 76

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Por Matías Rótulo 

Sube el que vende tarjetas navideñas. "Diez por diez", dice mostrando a un Papá Noel.  La señora se va al fondo con sus regalos, los aplasta al pasar junto a un gordo que ocupa el pasillo. El guarda se pelea con una vieja, porque la vieja le dice, le reclama que es una vergüenza que hasta las 19 horas del 24, que sólo hasta esa hora, uno tenga ómnibus para viajar. Es el mismo 24 y son las 17 horas. Parece que la ciudad se conmociona. Los autos corretean. El ómnibus va lento, muy lento. La gente quiere llegar de una vez a sus hogares, pues es un día de encuentro, un día de felicidad, y de recogimiento. Un día de pensamiento.


Sube un niño a cantar una canción. Una de esas dulces canciones de Navidad que cantada por un niño, es hermosa, pero por ese niño, paradójicamente a muchos le da lástima. El niño mientras canta mira para afuera. La canta entonando, pero como con un reflejo de la costumbre de salir a pedir dinero, o de pedirlo a cambio de algo. Pide algo, alguna…

La angustia del periodista

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Los muertos y los moribundos

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Lo muertos celebran su cumpleaños llorando.
                      Miran desde el más allá a sus esposas desnudas encima de otro hombre.

                                  Notan a sus hijos riéndose en fiestas musicales sin acordarse de ellos, a sus esposos regalándole las flores que nunca les regalaron a ellas. Salvo -claro está-, cuando se dignaron a poner una rosas rojas en la tumba.

Los muertos ven desde el más allá cómo sus cadáveres son mordidos por gusanitos. Orinados por ratas. Violados por marmotas.

   Los muertos se miran en el espejo y descubren que por la comisura de sus labios se dibuja una sonrisa
          con dientes
                            con lengua desgarrada 
                                                               con hematomas violeta. 

Los muertos no bailan, no corren, no sueñan, no esperan, no suspiran. Los muertos no mienten, no dicen la verdad, no se aparecen entre los vivos, eso es un mito que los vivos inventaron para no extrañar a los muertos. 
Los muertos …

Vamos al bosque

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Si alguna señal de sueño o paraíso se cruza por el camino de sensaciones que trazamos al escucharla, buena parte se debe a los efectos sonoros, la melodía que podría ser decorada con un video de adolescentes fumando algo en los sesenta.

En "Vamos al bosque", el paraíso se entremezcla con los temores del sueño, con el mito bíblico, con la mujer inalcanzable en tono romántico.

En el Génesis bíblico (28:11) Jacob tuvo un sueño: 


"Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque el sol se había puesto; tomó una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acostó en aquel lugar. Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella..."

Bajo esta misma idea puede ser interpretada la canción "Vamos al bosque" del disco Spinettalandia y sus amigos del año 1971 ya que la idealización de lo divino, lo onírico y hasta el espacio ideal (quizás …