Hugh Laurie canta el tangou como ningunou


“Beso tus labios y al besarlos centellean,
y una vez más a sus mentiras hoy me entrego.
Ante el peligro de tu llama que me invade,
he de rendirme a tu fatal beso de fuego”.

Por Matías Rótulo 
publicado el 1/9/13 en Voces


Olvídense de Hugh Laurie en Dr. House. No tengan en cuenta su actuación en películas menores previas a Dr. House. Ni siquiera piense en aquellos papeles humorísticos iniciales en programas de televisión de inalcanzable calidad emitidos en Estados Unidos e Inglaterra, que hoy son un fetiche de rareza para los fanáticos de la serie del médico lisiado. Tampoco lo tenga en cuenta como escritor del libro El vendedor de armas, traducido por todo el mundo llegando a ser uno de los libros más vendidos de los últimos tiempos sin apenas una crítica, ni buena ni mala. Siéntalo, a este actor, escritor y fundamentalmente músico inglés, como un cantante de tango que se juega la ropa ante el prejuicio local. Porque ya llegará la crítica patriótica y fanática, la crítica artística, histórica y popular desde el Río de la Plata que condenará al anglosajón de “atrevido” por cantar un tango que no es ya un tango simplemente.
Experimentando con nuestra música local, al borde de hacerla parecer originaria de los negros padres del rock, Laurie ensaya con el blues y el jazz en la cornisa de una casita vieja en los suburbios de La Boca. Lejos de los cien barrios porteños, diseñando sonidos desde alguna gran manzana, el músico arremete con su arte, ese que a veces es más llamativo por ser quien es el artista: un gran actor que fue el rostro visible de una de las series norteamericanas de televisión más exitosas e inteligentes de los últimos cien años, doscientos años.
Didn´t it rain se llama el último disco de Hugh Laurie, el segundo que edita. En la portada aparece él en un parque, en el inicio infinito de un camino de árboles que se pierde en la  nebulosa de otoño, o invierno. Laurie el músico, está sentado frente a un pianito. El pianito es pequeño y él queda muy ridículo al tratar de tocarlo con sus enamores manos. Cuenta el autor en el librillo del disco que en Buenos Aires, tras un recital, le despertó un gran interés aquello del tango, que conocía pero no tan de cerca. Su disco de blues-jazz, o blues a secas (con tinta de tango), incluye así en el track cinco la versión adaptada al inglés de “El choclo” de Ángel Villodo. Antes, ya en la primera canción, parece anunciarnos una melodía reconocible con nuestra carta de identidad rioplatense que permite augurarnos algo familiar.
La historia de aquel malevo –El Choclo-, que Jorge Luis Borges reivindicó alguna vez como al resto de su estirpe, a mediados del siglo XX se convirtió en “Kiss of fire”. Habían pasado cincuenta años desde el nacimiento sonoro en 1903 de la versión sonora de la vida del malevo cuando el tango “Kiss of fire” renacía con una adaptación más apasionada y dolorosa: la del beso que quema, que arde, allá por 1953 bajo la autoría (o re-autoría) de Lester Alien y Robert Hill. Fue el mismo Discépolo el que le agregara su impronta literaria a finales de los cuarenta a la versión original de “El Choclo” antes de la mutación del castellano al inglés. Louis Armstrong en 1955 la volvió a grabar y desde ahí “Besos de fuego” o “Kiss of Fire” es uno de los sonidos del mundo. La obra, producto de reformas abruptas, agregados y por entonces hasta una traducción con nuevo título fue llevada al cine con Jack Palance y Barbara Rush que hicieron ese 1955 Kiss of Fire en la pantalla grande ¿Y del Choclo alguien se acuerda?

Tango que me hiciste mal
El Choclo, personaje que quedó en la memoria de un pueblo, tuvo un tango que fue atravesando el mundo como aquel malevo haciéndose valer en el viejo puerto. "Con este tango que es burlón y compadrito/ se ató dos alas la ambición de mi suburbio" comienza cantando Gaby Moreno en la versión de Laurie. Después, la fusión aquella, inicial,  la aventura de los años, agregados y fusiones se sintetizan en el tango-jazz-blues del británico. Tanto que por momento Laurie canta encimado de Moreno, ella en español y él en inglés. ¿Vanguardia le dicen a eso?
En Internet ya casi no se le atribuye la autoría a Villodo y al contrario, la última versión famosa (la de Armstrong) parece imponerse como la última y definitiva. Esta versión de Laurie, tal vez sin el mismo éxito que las anteriores (el tiempo establecerá lo del éxito), es una canción que propone un retorno al origen de la historia siguiendo una línea de tiempo desde Villodo hasta la última adaptación hasta el momento: la de Laurie y su fusión. Así, un buen  día, la reivindicación del tango “El Choclo” llega de la mano de un británico que no se arriesga en cantar en un español que perderá la esencia del estilo tanguero y lo hará víctima de las críticas del “bien hablado” porteño (porteño montevideano y bonaerense).
Si los japoneses bailan el tango con la exactitud de una foto turística, y lo cantan sin la pasión local pero con el espíritu de un pueblo que lo adoptó como cliché perdurable, ¿Por qué un británico no tan valorado como músico así como actor, no puede hacer el tango bur-lóun y compadritou?

Escuche Kiss of Fire de Hugh Laurie