Julio 2026
¿Por qué pinto bailarinas?
Porque el movimiento de las
personas y de las cosas me consuela.
Degas
La grandeza del arte consiste en que podemos sentir aromas en el cine, percibir movimientos en la literatura o escuchar voces en la pintura. Cuando el mensaje está construido con claridad, sensibilidad y técnica, esa experiencia es posible. En Qué ves el cielo, de Invisible, esa premisa se cumple plenamente y la danza, literatura, música y hasta las artes visuales se contactan en esta canción.
La bailarina y coreógrafa estadounidense Martha Graham (1894-1991) definió a la danza como "el lenguaje oculto del alma". El filósofo francés Paul Valéry (1871-1945) dijo que "la danza es un acto que engendra su propio tiempo". Por su parte, la bailarina, coreógrafa y dramaturga estadounidense Agnes de Mille (1905-1993) sostenía que bailar implica estar "fuera de uno mismo, más grande, más hermoso y más poderoso".
Hay dos versiones que quiero destacar. de Qué ves el cielo, teniendo en cuenta que su tema, es la danza. La primera es la de Invisible (1976), con un comienzo de guitarra acompañado por un metrónomo que sostiene el pulso de la canción. La segunda pertenece al recital Exactas (1990), donde ese metrónomo aparece todavía más expuesto, adelantándose al resto de los instrumentos y marcando el paso con una presencia casi obsesiva.
Ese ritmo, en ambas, recuerda al de un corazón acelerado y acompaña a la protagonista de la composición firmada por Luis Alberto Spinetta, Machi Rufino, Pomo Lorenzo y Tomás Gubitsch. Esa protagonista es una bailarina, cuya edad desconocemos.
En medio de ese pulso constante aparece la imagen de una mujer que parece ser observada desde cierta altura. Su pollera gira pero no hay vértigo, pero tampoco lentitud. Hay un movimiento continuo que se equipara entre música, voz y siginifcantes:
"Hoy tu pollera gira el viento
Quiero verte bailar."
Spinetta con su voz no solo describe ese movimiento: lo produce. Lo consigue tanto con las palabras como con la manera de decirlas. La continuidad melódica atraviesa el significado de los versos y les da vuelo. El deseo del yo lírico está puesto en contemplar el baile.
Es ella quien danza, aparentemente entregada al placer de bailar. Sin embargo, también disfruta quien la observa. Y el oyente participa de un curioso juego de reflejos: la bailarina baila, el yo lírico la contempla y expresa aquello que ve, mientras nosotros contemplamos la escena a través de la mirada del poeta.
En ese sentido, resulta inevitable recordar a Edgar Degas. En obras como La clase de danza o Las cuatro bailarinas azules, el pintor francés logra transmitir el movimiento sin que exista un solo desplazamiento real. Hay gracia en las poses, belleza en la contemplación y una sensación permanente de continuidad.
Del mismo modo, en Qué ves el cielo la pollera de la bailarina nunca deja de girar.
Me resulta interesante una interpretación publicada en 2010 por el bloguero Lean Buka:
"Y siguiendo la línea continua de 'Qué ves el cielo', donde el Flaco describe como una chica o mujer o niña, muy bella, llena de ilusiones, alegrías, casi inocencia; lo cual a continuación nos puede remitir a una frase tan hermosa como espantosa cuando dice 'Son tantos tus sueños / que ves el cielo', que se lo puede tomar de dos maneras: la primera, que los sueños sean de tan alta expectativa como si fueran celestiales; la segunda, que sean tan prósperos que la hayan matado y por eso ahora esté en el cielo... Impresionante la capacidad de interpretación que da el poeta." (1)
La primera lectura parece asociar el baile con una aspiración artística. Si suponemos que se trata de una bailarina profesional, el movimiento puede entenderse como la búsqueda de una meta. Pero también es posible pensar en alguien que simplemente baila por placer, como una forma de aislamiento o de libertad.
La canción sitúa al personaje entre la multitud y, como tantas veces ocurre en Spinetta, la interpretación vocal potencia el sentido de las palabras. La insistencia, el dramatismo y la curva melódica de la frase transmiten una necesidad casi desesperada:
"Entre la gente
Entre la gente
Quiero verte bailar."
Puede tratarse del tumulto de una fiesta, de una puesta en escena o simplemente del deseo de escapar de la realidad. Allí reside uno de los grandes efectos artísticos de la canción.
Como canta Joaquín Sabina, bailar también es soñar con los pies. A partir de esa idea puede abrirse otra línea de interpretación. Lean Buka imagina a esa "mujer o niña" entre hadas o incluso como un personaje ya muerto. Sin embargo, también existe otra posibilidad.
*"No importa tu nombre
Si me puedes contestar
Son tantos tus sueños que
Cuando vemos el cielo, no necesariamente pensamos en la muerte o en el paraíso. También podemos pensar en la elevación que produce el arte. El baile, incluso cuando lo practicamos sin ser bailarines —acompañando apenas con la cabeza la música mientras viajamos en un ómnibus—, nos abstrae de la realidad, nos distrae y nos hace ingresar en un pacto ficcional. Por un instante podemos creer que somos los bateristas de Van Halen o que compartimos el escenario con nuestros músicos favoritos.
Escapar de la realidad a través del arte es, precisamente, una de sus mayores virtudes. Nos permite imaginar aquello que no somos, o descubrir aquello que, en el fondo, siempre fuimos.
Esa abstracción también nos lleva a preguntarnos: ¿en qué piensa la bailarina de espaldas de Degas? ¿En la próxima pieza? ¿En el esfuerzo que exige la danza? ¿En sus sueños? ¿En sus sacrificios? Quizás, en ese instante, ya ni siquiera piense en el arte: simplemente baile.
Spinetta construye un procedimiento semejante. No le da nombre a la bailarina porque su identidad resulta secundaria. Lo mismo sucede en muchas obras de Degas: las bailarinas rara vez poseen una identidad individual; representan un gesto, un movimiento, una experiencia compartida. Por eso cobra tanta fuerza el verso: "No importa tu nombre". La bailarina deja de ser una persona concreta para convertirse en una representación universal del acto de bailar.
En la tercera estrofa aparece un nuevo elemento. Ya no solo contemplamos el movimiento del cuerpo: también descubrimos el rostro. La sonrisa de la bailarina introduce una cercanía emocional que antes no existía. La grafopeya permite imaginar ese acercamiento físico al personaje, como si la cámara pasara de un plano general a un primer plano, revelando una alegría que hasta entonces permanecía sugerida.
Hoy tu sonrisa
Es limpia y gira
Quiero verte bailar
Entre la gente
Entre la gente
Quiero verte bailar
Si antes la observábamos desde cierta distancia —desde arriba o de perfil—, siguiendo el giro de su pollera, ahora la mirada se acerca y descubre su sonrisa. Ese gesto revela una alegría serena, una abstracción completa, como si el movimiento y la felicidad formaran parte de un mismo impulso. La sonrisa también gira con la danza y es el emisor poético quien amplifica esa imagen, convirtiéndola en una experiencia compartida por el oyente.
Qué ves el cielo se asemeja a un cuadro de Degas. En sus pinturas, las bailarinas rara vez son retratos individuales: el protagonismo pertenece al movimiento, a la postura del cuerpo, al vuelo del vestido y a la tensión del instante. Del mismo modo, Spinetta no construye un personaje con una historia definida; construye una imagen en permanente transformación. Un punto de diferencia con Degas es que no hay bailarinas sonrientes en su obra, lo que sí ocurre en la obra de Invisible.
La canción puede sugerir un espacio de comunicación con lo trascendente, incluso con la ausencia, como propone la interpretación citada. Sin embargo, antes que nada, es una celebración del movimiento. Todo en ella gira: la pollera, la sonrisa, la melodía y el propio tiempo, marcado por el metrónomo que acompaña la composición como si fuera un corazón.
Al terminar de escucharla, es difícil permanecer inmóvil. Uno acompaña el pulso con la mano, con el pie o con la cabeza. Allí radica uno de los mayores logros de Spinetta: no solo nos hace contemplar a la bailarina, sino que, por un instante, nos invita a bailar con ella. Porque el metrónomo marca el corazón de la música, y la música, desde siempre, ha sido el corazón de la danza.
Notas
1: https://ssaynomore.blogspot.com/2010/09/el-jardin-de-los-presentes.html?utm_source=chatgpt.com
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Matías Rótulo.