Por Matías Rótulo (Publicado el 15 de abril en La República)
La organización no gubernamental Jugadores Anónimos cumplió veinte años de realizar una importante tarea social en la lucha contra la adicción al juego, un mal que afecta a miles de uruguayos.
Son anónimos no por vergüenza “sino porque la sociedad mira el tema como desde afuera, y prejuzga, sin entender que nos puede tocar a todos”. Así lo explica J.L. uno de los integrantes de Jugadores Anónimos, institución que desde hace veinte años ayuda a las personas a recuperarse de esta adicción.
Se festejó ayer por parte de la comunidad de JA (Jugadores Anónimos de Uruguay) el veinte aniversario de la organización en Uruguay. Ayer se realizó una junta abierta informativa en la Torre Ejecutiva, donde se discutió este problema. Además, el encuentro contó con el apoyo de la Junta Nacional de Drogas. JA es un grupo de autoayuda sin fines de lucro, que brinda apoyo a decenas de personas en el país. “Llegué ahí porque no me quedaba otra” explicó J.L. recordando aquellos años en los cuales “llegué a robarle a mis hijos para poder jugar”. Un día “fui al Casino y me prohibieron la entrada tras una denuncia que mi familia hizo por medio del sindicato y desde ahí pensé que me desesperaba”.
El juego compulsivo, según JA es “una enfermedad emocional, reconocida por la Asociación Mundial de la Salud desde 1980, de naturaleza progresiva que no puede curarse, pero puede detenerse”.
Julio Calzada explicó a LA REPÚBLICA que “nosotros desde la JND trabajamos en general con todos los grupos que tienen que ver con la adicción. Obviamente que por las características de la JND trabajamos con la adicción química y con otros tipos de actores que tienen organizaciones que atienden este tipo de cosas. Es un grupo organizado y que brinda un importante aporte en la materia”. Añadió que esta “es una adicción que impacta mucho en la sociedad”.