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El Liceo N.º 71 de Montevideo levanta el telón

 

Hace poco más de una década, en el barrio Paso Molino, se funda el Liceo N.º 71 de Montevideo. Fundado en 2010, el centro se consolidó como un espacio educativo significativo para la comunidad y proyectó, desde sus inicios, convertirse en un referente cultural del barrio. En 2013 se mudó a su local actual, antigua sede del Colegio San José de la Misericordia.

Alumnos actuando.

El teatro cuenta con aproximadamente 500 plazas, uno de los escenarios públicos más grandes de la capital. Sin embargo, con el paso del tiempo, las luces se apagaron, las butacas se deterioraron, el piso quedó sumergido en agua y el telón, indefectiblemente, cayó. Una década después, Carlos Somaruga, profesor de Historia, y Matías Rótulo, profesor de Literatura, se propusieron encender nuevamente la pasión teatral.


Años previos, ambos habían trabajado juntos en otro Liceo y ya habían coordinado un espacio de taller para darle vida a las artes escénicas. Carlos Somaruga, conocedor de la existencia del teatro, motivó a Matías Rótulo a  tomar horas en el Liceo Nº 71, en donde él ejercía su labor de adscripto, elaboraron un proyecto cuyo objetivo es poner en valor el capital cultural del liceo. Así fue que en el año 2025, se embarcaron en el proceso. Junto a ellos, encabezaron la idea Natalia Fidel y Andrea Mansilla, ambas profesoras de Literatura. y posicionarlo como un centro de expresión artística para la comunidad y el departamento.

Todos ellos contaron con el apoyo del equipo de gestión, de las Inspecciones de Literatura y de Institutos y Liceos y de los padres organizados en APAL. Todos los integrantes de la comunidad, siempre tuvieron como objetivo comprender el escenario más allá de los muros que lo habitan; contar con este espacio significa instaurar una dinámica de intercambio con otros actores de la comunidad, como la escuela de discapacidad visual, la Escuela N.º 198 y la Escuela Técnica de Paso Molino.  


A principios del 2025, el teatro se encontraba en un estado de total abandono: pisos y paredes cubiertos de humedad, instalaciones eléctricas en situación de riesgo debido a su antigüedad, butacas dañadas por el paso del tiempo y todo envuelto por un persistente olor a moho. Era un espacio olvidado, no reconocido por estudiantes ni docentes. Durante el año lectivo, la sala docente de Literatura comenzó a promover el uso del espacio, iniciando así un proceso de apropiación del teatro como lugar educativo y cultural. Como resultado, se presentaron 13 obras teatrales a lo largo del año, escritas y actuadas por estudiantes, lo que permitió que el espacio comenzara a recuperar su sentido original dentro de la vida institucional.


En 2026, el proyecto logró contar con horas institucionales destinadas al desarrollo de un taller de artes escénicas y comenzó a gestarse la remodelación del teatro en conjunto con Secundaria y con la APAL. En este proceso, se alcanzó un avance fundamental: la realización de la instalación eléctrica completa del teatro, lo que permitió recuperar condiciones básicas de seguridad y habilitar el uso progresivo del espacio. Asimismo, a través de jornadas de trabajo conjunto con la APAL, se viene avanzando en la restauración de butacas, alcanzando hasta el momento la recuperación de cerca de 250 unidades.

Desde el equipo de dirección del Liceo señalan que esta iniciativa es mucho más grande que su etapa inicial, ya que proyecta al liceo hacia el futuro como un verdadero espacio cultural para la comunidad. Asimismo, los docentes destacan que contar con el teatro ha contribuido a mejorar la convivencia institucional y ha generado un espacio de apropiación positiva por parte de los estudiantes, donde la violencia queda relegada y se fortalece el encuentro a través del arte.

De cara al futuro, aún restan importantes desafíos: la restauración del piso, la recuperación de un mayor número de butacas, la mejora del sistema de audio y la obtención de mayor presupuesto que permita completar y sostener todos los elementos necesarios para el pleno funcionamiento del teatro.

En este marco de recuperación y apertura a la comunidad, próximamente, en el mes de mayo, se realizará el Encuentro de Coros en el marco del proyecto La Ola Celeste, una iniciativa interinstitucional impulsada por ANEP, la Intendencia de Canelones, el MEC a través de Usinas Culturales y ACORDELUR, bajo la dirección artística del maestro Ney Peraza. El proyecto propone la producción de un audiovisual coral de alcance nacional con motivo del Mundial de Fútbol 2026, que reunirá a coros institucionales y vocacionales en la interpretación de un repertorio de canciones futboleras de autores uruguayos.

Este tipo de iniciativas demuestra que el teatro comienza a ver nuevamente la luz, reafirmando su propósito original de servir a la comunidad como un espacio de encuentro y participación. Tal como expresó Carlos Somaruga, su objetivo principal es servir a la comunidad como un espacio de pertenencia, una invitación al ser, consolidándose así como un lugar abierto a la cultura, al arte y a la construcción colectiva de identidad.

 

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