Bandera de Uruguay Año VII Blog el inaugurado el 15 de diciembre de 2008. Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay - 2015.

lunes, 6 de julio de 2015

A 101 años del asesinato de Delmira Agustini

Delmira sin letras

Foto de Matías  Rótulo (marzo de 2012)

 La niña de las bellas letras uruguaya, Delmira Agustini tiene una piedra en homenaje al lado de la Rosaleda en el Prado montevideano, ahí en la avenida que lleva el nombre de la poeta. Pero hay un detalle, justo el nombre de la escritora, no tiene letras. Se lee "D l  i Agustini". Quién iba a decir que a Delmira le faltarían letras.

Testimonio musical de nuestro mundo sin Gloria


PAPELES SALVAJES


Por Matías Rótulo (publicado el 20/12/2012 en Semanario Voces)


Garo testimonia en su primer disco solista (Un mundo sin gloria) en tono melancólico de guitarras porfiadas, algunas historias que son heridas abiertas. Heridas físicas, morales, pero particularmente golpes en las rodillas de una sociedad que por momentos parece no poder levantarse.
La publicidad de una radio me dio una dirección de Montevideo: “Andes 1206”. Ahí funciona hoy una empresa, y la rutina del tiempo no dejó rastros de aquella casona de principios de siglo XX. “La Tribuna Popular titula hoy 'El amor que mata'”. Aquel “hoy” cantado por Garo y recortado del inicio de la canción promocional para la radio es el 7 de julio de 1914, el día después del asesinato de una mujer y el suicidio de su matador.
 La publicidad era sobre la obra de Garo Arakelian, quién lanzó su proyecto solista llamado Un mundo sin gloria, editado por el sello Bizarro este año. En una narración prolija, sin abuso de mensajes cifrados, “Andes 1206” no refiere al lugar, a esa empresa céntrica de hoy, sino  la pasión y muerte de ayer, un ayer casi centenario.
 Refiere a esa tragedia tan humana como bestial: en Andes 1206 asesinaron a Delmira Agustini.

Matemos a Delmira

PAPELES SALVAJES


Por Matías Rótulo (publicado en Voces 436)

“En el silencio siento pasar hora tras hora
como un cortejo lento, acompasado y frío…”

Delmira Agustini


¿Quién quiere un conjunto de poemas anacrónicos y exquisitos, de una sensualidad sin cuerpos fotografiados y detalles de lujosa lujuria? Esos poemas ni siquiera sirven como los fragmentos de palabras adjudicadas a Cortázar, Borges, o Benedetti utilizados como pancartas de declaración de política barata en Facebook. Su poesía no es políticamente correcta, porque se impuso ante la civilizada sociedad del novecientos con poemas escandalosos pero admirados internacionalmente. No son poemas efectivos en estos tiempos de sencillez, porque el canto que Delmira hizo al amor se elevó al Dios Eros, la muerte no se lloró más que en metáforas sobre la frialdad de los cortejos, y el sexo son llaves entrando en cerraduras (“Amor, la noche estaba trágica y sollozante/ cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura”. Poema “El Intruso”).
¿Quién quiere leer del sexo de los ángeles, teniendo el sexo de ángeles pornográficos a un solo “enter” de distancia?
La poeta Delmira Agustini sufre cada día varias muertes nuevas. La primera sucedió el 6 de julio de 1914. El domingo se cumplen cien años.
La segunda muerte ocurrió cuando los diarios del 7 de julio (uruguayos y argentinos) buscaron explicaciones instantáneas y ligeras (si, la prensa ya hacía eso hace cien años) hurgando por aquella personalidad reflejada en una poesía erótica y fúnebre en las posibles causas del asesino. Se le buscó amantes, se habló de su “locura” y se justificó así su asesinato. Delmira fue asesinada por su esposo. Delmira fue asesinada por la prensa. ¡No dejemos morir la historia de esa mujer asesinada como tantas otras!
La tercera muerte se dio hace poco, cuando el periodista Diego Fischer nos dijo a toda voz en los medios de comunicación que su libro Serás mía o de nadie contenía una nueva teoría: la del pacto suicida de Delmira y su asesino. En el afán de vender, ya no solo se volvió a matar a Delmira sino que se permitió que una teoría nada nueva se presentara como novedosa. Omar Prego Gadea, antes que Fischer, hizo su propia novela histórica sobre Delmira (Delmira, Santillana, 2006). Allí el narrador se pregunta: ¿“Hubo un pacto suicida como sugirieron algunos?” refiriéndose a las serias investigaciones realizadas anteriormente por Luisa Luisi, Emir Rodríguez Monegal, Madeleine Simonet, Ofelia Machado, entre otros. Vender con la muerte de Delmira ¿No es un asesinato brutal?

Reviviendo a Delmira
Delmira muere cada día –como tantos otros escritores y sus obras-, cuando casi no es mencionado salvo anécdotas lejanas en artículos de prensa casi nunca referidos a su obra sino a su muerte. En los diarios y semanarios de Montevideo, de circulación nacional desde el año 2009 a 2013, Delmira aparece en más de 180 artículos. Sólo en cuatro se habla de su poesía como tema central. Aparece indirectamente su vida y su obra gracias a la entrega del premio “Delmira Agustini”, en diversos homenajes realizados por otros artistas, o en relación a otros escritores.
Ella, el personaje histórico y su poesía, reviven en las clases de los liceos públicos y privados, eternizada en el programa de literatura de tercer año. Los adolescentes se encuentran frente a un espejo expresivo distinto al suyo. Con Delmira amplían el lenguaje fragmentado y limitado de “me gusta”, “no me gusta”, “si” y “no”. Descubren una nueva forma de expresar sentimientos humanos generados por el amor, el erotismo y la muerte: “Yo muero extrañamente...  No me mata la Vida. No me mata la Muerte, no me mata el Amor” (Lo inefable).   

Este domingo lea un poema de Delmira, hágala vivir.

Delmira, la muy loca



Por Matías Rótulo (publicado el 5 de julio en Semanario Voces)



“Y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte,
Vino á aullarme al oído un triste ´¡Nunca más!´"

Delmira Agustini


Mañana se cumplen 99 años del asesinato de Delmira Agustini (1886 – 1914). “La muy loca” tal como el “corresponsal” de un diario escribió para Argentina el 7 de julio de 1914. La prensa tuvo un papel esencial durante todo el siglo XX en apañar la violencia doméstica con invisibilidad primero (lo invisible fue la violencia doméstica), y con un discurso justificador después.

Delmira personaje y Delmira mujer se siguen confundiendo hasta hoy. Son dos Delmiras diferentes. Una es la mujer que murió asesinada por su marido en 1914, y la otra es el personaje de la novela histórica de Omar Prego Gadea.
La historia de ambas, es muy parecida a la historias de muchas mujeres de nuestro tiempo, en esta ciudad.
El libro Delmira de Omar Prego Gadea (Santillana, 2006) tiene la muñeca de que le perteneció no al personaje de la obra, sino a la mujer de la vida. Esa muñeca estuvo durante todo el velatorio presente como una doliente más, afirma el narrador con respecto a la muerte del personaje de nombre Delmira.
En la tapa del libro, la muñeca que perteneció a Delmira, la real, parece señalar cautelosamente a alguien, mirando un más allá nostálgico y casi centenario.
La muerte de Delmira enlutó al “pacato” Montevideo de 1914. “No puedo soportar tanta vulgaridad” se narra en el libro de Prego Gadea, al contar que Delmira abandonó el hogar que poco tiempo antes había formado con su a la postre matador, Enrique Job Reyes. ¿Se trata de los personajes, o habrá sido así en realidad?

El día que Delmira Agustini perdió un destino y ganó otro



La palabra asesina. Asesina al silencio. La muerte da vida. Hace vivir a otros seres en una interminable cadena, un tejido que le da sentido a las cosas en un mundo donde el sentido es dado por la palabra que expresa el pensamiento. 

La palabra le da vida al sentido, en un interminable tejido de letras, y palabras, y oraciones que describen a la muerte, a la vida y sus cadenas. 

La palabra está tan destinada a la existencia humana como lo está la muerte. 

Entendemos la muerte por la existencia de la palabra. La muerte estuvo antes que la palabra, pero la idea de muerte existió después de la palabra que le dio nombre. 

Hace cien años, la palabra "muerte" dejó de tener sentido para Delmira Agustini. 

Destinada a morir (como todos los hombres y mujeres), destinada a la palabra (como todos los hombres y mujeres, más sea a la palabra no dicha, pero sí al sentido mínimo de comunicación con otros humanos), en ese segundo que la bala le penetró la piel hasta dejarla sin consciencia, no pudo decir palabra alguna. 

Morir implica no poder decir nunca más ni muerte, ni vida, ni adiós. 

La palabra de una mujer destinada a morir y a decir palabras, siendo que su palabra había descrito a la muerte aquella que provoca vivir, morir, amar y sufrir, ya no era posible de ser dicha. 

Delmira moría y cumplía con el mandato obligado de todo ser vivo: el mandato a morir. Quien la mató, mató su palabra, aniquiló doblemente la creación divina. 
Si según La Biblia Dios dijo y creó vida, el asesino disparó y mató el "dijo", y mató la vida. 

Delmira no dijo más, y si el verbo se mezcla con la sangre las lágrimas no llena la boca de bronca. 
Hoy se cumplen cien años del asesinato de la vida, del asesinato de la palabra.
Estamos destinados a morir y a decir, pero nunca estaremos preparados para expresar el sentimiento de muerte, porque para eso también estaba destinada Delmira, antes de morir. 



M.R.








miércoles, 1 de julio de 2015

viernes, 26 de junio de 2015

Campaña

Soy el profesor de literatura Matías Rótulo. Propongo la campaña de un billete de 1000 con la cara de Delmira. ¡Justicia económica y cultura!. D.A.M.I.S.E.L.A (Delmiristas Asociados Manteniendo Intacta la Seducción, Esperanza y Libertad de Agustini).


Preocupación por demanda a periodista




Montevideo, 25 de junio de 2015
La Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) expresa su rechazo y preocupación por la decisión de tres directores de la empresa Dyrus S.A. –propietaria de Alas Uruguay– de iniciar una demanda judicial contra el periodista Javier Bonilla, al consejero editorial Ricardo Garzón y la directora del diario digital Enfoques María Garzón *.
Los tres directivos de Dyrus demandaron a los periodistas por daños y perjuicios por un monto “no menor a U$S 100.000″, según la denuncia.
Bonilla escribió una serie de columnas de opinión en el diario Enfoques sobre la situación de Alas Uruguay, un emprendimiento respaldado por el Fondo para el Desarrollo (Fondes).
Este tipo de denuncias judiciales afectan la libertad de expresión por tanto buscan amedrentar a quienes informan y opinan sobre temas de notorio interés público.
La APU incorporará esta situación al monitoreo de libertad de expresión: monitoreo.cainfo.org.uy.


Fuente www.apu.org.uy

Cada periodista ve lo que ve

El Consejo de Educación Secundaria presentó o no presentó (según el diario del viernes 26 de junio que se lea) sus planes estratégicos.
De acuerdo a El Observador se presentaron propuestas claras, de acuerdo a El País no se presentó nada. ¿A qué diario le creemos?


jueves, 25 de junio de 2015

Me resbala: la cultura del patinaje sobre la nada

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS

Por Matía Rótulo, publicado en Voces 478. 


Estuve pensando en una polémica que se dio hace algún tiempo atrás. Un actor que hace improvisaciones de manera profesional se quejó porque “Me resbala” (éxito de Canal 12) no seguía las reglas de la improvisación. ¿La improvisación tiene reglas? La única regla de la improvisación debería ser la improvisación. Y una regla para la improvisación le quitaría improvisación a la improvisación.
Si los Consejos de Ministros abiertos fueran así… Si la “Santa Misa” fuera así. Si Blanca Rodríguez soltara la tablilla al inicio de “Subrayado” y la pusieran en un estudio con el piso torcido y Nano Folle se le cayera encima, mientras improvisa esas especulaciones tan suyas sobre el caso policial de moda... ¡Sería todo más divertido!
La televisión resbalosa está entre nosotros. La tenemos desde hace mucho tiempo. Todo empezó la primera vez que la televisión dio un resbalón, y para no aceptar la patinada, quienes la hacían empezaron a decir que todo era con un único fin: divertir a la gente. Era un fin noble, desafiando a los amargados pensadores a no pensar más, y soltarse a la algarabía colectiva. Una orgía de risotadas, gritos, multitudes ovacionando al chistoso de turno: los de “Me resbala”.
Más adelante, entre los dedos de muchos empresarios de la televisión, empezó a resbalarse la plata que ganaban, y nos dijeron que “la televisión es un negocio”. A veces es negocio, a veces es diversión. Muchos no ganan un peso con la televisión y muchos no se divierten. Es mi caso. Entonces, en una época donde toda explicación parece navegar en un mar de gelatina, “Me resbala” calza a la perfección y queda sujetado a la cultura de la baba.
Es la televisión resbalosa y chiclosa. Los que la hacen mastican nuestra diversión, ellos mismos se divierten para que nosotros gocemos con ellos. Pero no podemos tragar el chicle porque nos dolería la panza. Es una forma de entretener desde lo inestable, lo que no queda adherido en nosotros. Lo que se estira en los dedos, lo que se pegotea en el pelo.
El mesías de la diversión, -Rafael Villanueva-, nuestro prócer de las causas divertidas, es el conductor.  Forma parte de una generación de (in)comunicadores, esos que desde algunas radios de moda proponen la revolución de la diversión comentando partidos de tenis o NBA y recomendando cervezas caras. ¡Eso es la revolución! Van a cuanto evento futbolístico del mundo para mostrarnos el lado divertido del evento. Eso incluye comportarse como un hincha de la Selección uruguaya en celo deportivo. Rafa es de la generación resbalosa: aquellos que copan la pantalla con su presencia y son invulnerables a cualquier crítica. En el programa que conduce, él y sus compañeros divierten, improvisan, nos ponen caras divertidas para que nosotros la pasemos muy bien con ellos. Cantan, bailan, concursan, y resbalan.
“Me resbala” es la consagración de la televisión del golpe, de la risotada, del vaciamiento del contenido disfrazado de un mundo promocionado bajo el nombre de “nos divertimos juntos”. ¿Ya no habíamos tenido una televisión así? Sí, pero antes nos reíamos del inocente, ahora los inocentes se ríen de sí mismos y nosotros nos reímos de ellos. De esa forma, los puristas del humor sano, podemos llegar a aceptar con algo menos de culpa la decadente imagen del objeto de la risa. Entonces, si alguno de los de “Me resbala” se parte la cabeza, nos podemos reír, no de él, sino con él, porque él también se ríe (y de hecho aceptó a estar ahí porque es adulto, y porque les pagan).
“Me resbala” es una conducta social. Se traduce en “me divierto en el instante, y después del instante, donde ya no queda lo vivido, no me preocupo mucho porque encontraré otra cosa para divertirme”. El juego de la improvisación, forma parte de la destrucción masiva de productos elaborados. Hay libretos pero no ensayo (seguramente los hay). Hay color en escena (muchas luces y lucecitas) pero no hay iluminaciones que representen emociones, muerte, vida… ¡Matemos a los iluminadores del teatro! Hay vestimenta para disfrazarse, pero el disfraz resulta que siempre es el mismo, el de la personalidad que se divierte, no la del personaje que aflora.
¿Es un buen programa? Yo no lo sé y me resbala.


miércoles, 24 de junio de 2015

Primero el gol, después el dolor

INMORAL PARA TELECTUALES

Un típico inmoral telectual uruguayo es el hincha de fútbol. Su pasión va más allá de cualquier intento lógico por analizar algo lógicamente. Ojo, el inmoral telectual futbolero a veces es contradictorio. Intenta, mediante estadísticas científicas, descubrir si tal o cual equipo ganará el partido del domingo. Entonces, evalúa las estadísticas desde el año 1865 a la fecha. Después se llena la boca hablando de la pasión, la sin razón del sentimiento. Cuando alguien intenta analizar dicha pasión, es tratado como loco, como enfermo, como alguien falto de corazón. 

Pero no es sobre la falsa ciencia utilizada para la falsa pasión que termina siendo un negocio real de lo que hablo. Me refiero a la no concientización. No lo digo por los disturbios y hechos de violencia que son el colmo de la estupidez cada semana. Estupidez que pasa ya casi sin reflexión en un Uruguay que lo acepta, de vez en cuando se lamenta, pero que prefiere que la pelota siga girando. 
No. Hay algo que se llama "prioridades". Una de ellas es la Selección Uruguaya: un emprendimiento privado al cual le atribuimos una representación diplomática pública casi sagrada. 
La Selección Uruguaya: un conjunto de trabajadores que ganan como exitosos empresarios, y a los cuales se los felicita por su trabajo en equipo y esfuerzo. Muchos ganan -en la sociedad nuestra- menos dineros, y se esfuerzan igual y trabajan muy bien en equipo pero nadie los felicita. 

Pero la Selección Uruguaya es una prioridad. Fíjese que ayer el padre de un futbolista mató en un accidente de tránsito a un ciclista en Salto. La espirometría dio positiva. El Inmoral pero Telectual que trabaja en los medios de comunicación dio la noticia pero relacionada a la preocupación social surgida por la noticia. ¿Que siguen habiendo accidentes de tránsito mortales en Uruguay todos los días y de una manera degenerada? ¿Que el conductor había bebido alcohol y que esta sigue siendo una de las causas más frecuentes de accidentes de tránsito? ¿Qué el alcohol es la droga que más perjudica a los uruguayos actualmente? No. La preocupación de casi todo el día fue si el futbolista iba o no a jugar contra Chile el martes. 
Casi de manera automática, cuando el jugador decidió jugar, los inmorales telectuales respiraron tranquilos. Pero la noticia no se centró en el fallecido y su familia, sino en el jugador y su familia. 
Alguien llegó a decir "hubo un accidente, una persona muerta, pero hay que pensar en el mal momento de la familia del jugador". ¿Eso no es sumamente grosero?

¿De dónde vino la moralidad? Increíblemente, por suerte, del seno de la familia del jugador. La madre del deportista salió de lo deportivo y habló a los medios ya no de partido sino de lo lamentable de la familia al perder a un hijo. Pidió -lógicamente- que no agredan al jugador, a su hijo. Si, porque muchos aprovecharon para vincular al jugador que en Chile estuvo ajeno al hecho, con este hecho*. 

La madre, para tranquilizar a los inmorales pero telectuales, igual aclaró que no su iba no iba a dejar de cumplir con su trabajo y  romper con la ilusión de los uruguayos y se iba a bancar el dolor desde Chile. Si lo dijo, será porque el inmoral pero telectual uruguayo está presionando para que el jugador no abandone, porque primero la patria de celeste, primero el gol, después el dolor.
Ojo, alguno hasta llegó a decir que el jugador mostraba una gran valentía al quedarse y jugar y no acompañar a su familia. Otros, llegaron a felicitarlo. Algunos, pantearon que eso es lo que tiene que hacer un buen uruguayo. Porque somos así, porque ante la adversidad, primero el fútbol. Después el fútbol. Má tarde el fútbol.




(*) En esta nota no se cuestiona la decisión del futbolista, tampoco se lo culpabiliza. No se pretende cuestionar al futbolista por dedicarse a esta profesión, sino a aquellos que desde los medios de comunicación son irresponsables al comunicar, ocultando lo verdaderamente importante de este hecho: EDUCAR PARA QUE NO SE MUERAN MÁS PERSONAS EN ACCIDENTES DE TRÁNSITO.