lunes, 27 de febrero de 2017

Informamos sobre la angustia de un tipo viendo este informativo


ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS
En Voces, 23 de febrero de 2017
Por Matías Rótulo


Estamos en vivo desde la casa de un hombre que quedó paralizado, sí, escuchó bien, pa-ra-li-za-do frente a su televisor, viendo la crónica de este periodista sobre su parálisis. ¿Qué le pasó? Se aburrió, estuvo tanto tiempo sentado que se le paspó la espalda por tenerla apoyada en el respaldo de su asiento. Además, tal como se puede apreciar gracias a las imágenes de nuestro camarógrafo, se meo, se cagó y para peor, no se informó de nada.

En España duran cuarenta minutos, en Argentina los hay de una hora u hora y media, en Alemania media hora, acá duran dos horas cuatro veces por día. Son nuestros informativos de televisión, y también son nuestra gran pasión. Algunos funcionan como las oficinas públicas que describía Mario Benedetti en su obra literaria: oscuros recintos con gente sentada, mostrando sus rostros irritados, burócratas repitiendo las mismas palabras que leyeron de los portales web de los diarios en el correr del día.
Otros, tal es el caso de los periodistas de Canal 4, se ventilan un poco:


- Vamos ahora con el móvil en vivo desde adentro de un auto, Leo...
- Gracias Daniel, recordar que... estar en marcha, recordar que está en marcha, -perdón, es la adrenalina-, en estos momentos, un operativo policial... y nosotros estamos en vivo, absolutamente en vivo, no como el hombre que vemos en la vereda, pero pasemos a otro tema... Además, tenemos un hurto en las inmediaciones de lo que es Paraguay y Mercedes; un carrito de feria que se rompió en lo que es el Barrio Municipal; un choque de bicicletas en lo que es la rambla, y... me informan que en estos momentos se produce un parto en lo que es un taxi, puja, puja, puja, respire, y que la parturienta está siendo asistida por el taxista que mete sus dedos por el lugar donde pasa el dinero reclamando que la señora le pague el viaje y que no le ensucie el tapizado. Es un varón. Y en otro orden, otro parto se dio, pero este fue en lo que es un auto de Uber, y en este caso es una niña nacida de tres kilos, pero que no es tan importante como el primer niño nacido en cada año nuevo. Me informan que la niña nacida en el auto de Uber recibió tres caramelos de regalo como atención al usuario. Vamos a estudios.
- Ahora, Marcelo está en la marcha de 18 de Julio.
- Gracias Daniel, estamos en vivo, volvemos en seguida para contar más detalles.
- (con voz engolada de presentadora de CNN devaluada en conductora de informativo uruguayo) Muy completo el informe de Marcelo, sensacional. Y ya vamos con la noticia en vivo desde una pollería donde se escucha el cocorocó y el quiquiriquí.


¿Qué podemos hacer en dos horas?
En dos horas podemos disfrutar de un recital de rock, contemplar la magia de Suárez y Messi en un partido de fútbol, Viajar de Montevideo a Colonia. Dos horas es lo que duran muchas clases en la Universidad. Puede ver a Momosapiens y Zíngaros en el Teatro de Verano, o a Momosapiens, Zíngaros, La Gran Muñeca, C1080 y Sociedad Anónima en un tablado de barrio. Si el tablado es municipal, en dos horas puede ver los anteriormente nombrados, más el bingo, Falta y Resto, Araca la Cana y hasta presenciar alguna piñata afuera.
Un amigo me preguntó qué informativo miro. Me di cuenta que los miro a todos. Que empiezo a las 19:00 con Telenoche y termino como a las 22:00 con Telemundo. En el medio paso por Subrayado y el informativo de Televisión Nacional. No puedo ver el de VTV porque no tengo cable. Pierdo (¿O gano) tres horas de mi vida haciendo eso.
Los informativos centrales uruguayos son una explicable consecuencia de nuestro ser nacional: tediosos, protestones, son un derroche de energía vital. Pero los informativos uruguayos no son ni sensacionalistas, ni tremendistas porque si fueran así valdría la pena tenerlos al aire por dos horas.
Los informativos uruguayos son principalmente patriotas. Repiten cada repercusión uruguaya en el mundo como un mandado imperante: goles de uruguayos en el extranjero; si nuestro país es mencionado en cualquier medio internacional; si Mujica se pasea por Francia. Si ocurrió una tragedia en el mundo, antes de informar sobre dicha tragedia, aclaran que no hubo uruguayos en el hecho.
Son también tan oficialistas que reproducen cada comunicado de prensa del gobierno. Intentan cubrir todo lo que ocurre en el país como si fuera un mandato social a riesgo de ser ejecutado por algún grupo extremistas de televidentes con ansias de saber a qué acto concurre el director de la oficina de trámites poco relevantes ubicado en el quinto piso de algún ministerio.
 Los informativo no fomentan la cultura, no contrastan fuentes, no descubren casi ningún hecho nuevo. Los informativos uruguayos son todavía conducidos por Giacosa, Defeo y Néber pero con rostros de Daniel, Blanca y Aldo. Los noticieros ahora tienen cabezas jóvenes, pero que visten los mismos trapos viejos.  

domingo, 26 de febrero de 2017

Delmira, la muy loca



Por Matías Rótulo (publicado el 5 de julio en Semanario Voces)



“Y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte,
Vino á aullarme al oído un triste ´¡Nunca más!´"

Delmira Agustini


Mañana se cumplen 99 años del asesinato de Delmira Agustini (1886 – 1914). “La muy loca” tal como el “corresponsal” de un diario escribió para Argentina el 7 de julio de 1914. La prensa tuvo un papel esencial durante todo el siglo XX en apañar la violencia doméstica con invisibilidad primero (lo invisible fue la violencia doméstica), y con un discurso justificador después.

Delmira personaje y Delmira mujer se siguen confundiendo hasta hoy. Son dos Delmiras diferentes. Una es la mujer que murió asesinada por su marido en 1914, y la otra es el personaje de la novela histórica de Omar Prego Gadea.
La historia de ambas, es muy parecida a la historias de muchas mujeres de nuestro tiempo, en esta ciudad.
El libro Delmira de Omar Prego Gadea (Santillana, 2006) tiene la muñeca de que le perteneció no al personaje de la obra, sino a la mujer de la vida. Esa muñeca estuvo durante todo el velatorio presente como una doliente más, afirma el narrador con respecto a la muerte del personaje de nombre Delmira.
En la tapa del libro, la muñeca que perteneció a Delmira, la real, parece señalar cautelosamente a alguien, mirando un más allá nostálgico y casi centenario.
La muerte de Delmira enlutó al “pacato” Montevideo de 1914. “No puedo soportar tanta vulgaridad” se narra en el libro de Prego Gadea, al contar que Delmira abandonó el hogar que poco tiempo antes había formado con su a la postre matador, Enrique Job Reyes. ¿Se trata de los personajes, o habrá sido así en realidad?

sábado, 25 de febrero de 2017

Los alcahuetes no escuchan Radio Fénix

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS
Publicado en Voces, 9 de febrero de 2017
Por Matías Rótulo


Los cambios en la radiofonía uruguaya no afectaron a CX 40 Radio Fénix. Por suerte, sigue manteniendo esa estética propia de radio histórica que avisa que los espacios son contratados, y por lo tanto, la radio no se hace responsable de los dichos de nadie. Su página informa que fue actualizada en 2013. En Voces, somos hinchas de Radio Fénix porque somos así, contras.

Hay un grupo de periodistas, -un pequeño puñado de los míos-, que se agrupan alrededor de noticias sin importancia, pero que las hacen importantes con artículos en portales web y diarios (como este mismo artículo). Son aquellos que celebran como focas adiestradas para aplaudir pescados a Jorge Piñeyrua y amigos. ¿Usted le daría a “Piñe” un radio para que se la dirija? Yo no lo daría ni un carrito para la feria, pero el nuevo dueño de Del Sol no lo dudó. Se ve que hacerse el distraído, el cómico, el no sé nada de nada y hablo por radio diciéndolo que estoy orgulloso de esto que soy, da muy buen fruto. Ahora, “Piñe” hombre dirige la nueva Del Sol, un proyecto que desdobla a Océano FM, es decir que ahora hay dos radios iguales. ¿Hay público para tanto?

Me tienen podrido con FM Del Sol, Océano FM, Sarandí y El Espectador. Estos periodistas obsecuentes de los cuales escribo, estudiaron cuatro años de comunicación para opinar de cuatro medios y ningún otro. Son -mis colegas- esa especie de pensadores que piensan lo que piensa Darwin y lo repiten como si fueran máximas propias. No escuchan Malos Pensamientos por grasa, por hacer lo mismo desde 1990, y porque es un programa que tiende a vincularse con el populacho. Pero también festejan que Justicia Infinita haga lo mismo desde hace una década, que proclamen la libertad y los excesos y la revolución de la política de lo políticamente incorrecto, desde su postura de padres rockers, mientras comentan partidos de tenis o hacen observaciones sobre bebidas caras y fiestas de onda. ¡Pura revolución! A fin de año, los justicieros (hay que escribir artículos diciéndoles “los justicieros” para ser amigos de ellos) nos indican el momento justo del comienzo de las vacaciones con su “bajada”, que hasta marzo no puede remontarse, pero que ellos violan con todo derecho en el verano, trabajando como nunca y facturando más que nunca.

Si Gustaf se va para allá, si Nacho vuelve de vacaciones, o si El Espectador perdió a Daniel Castro, no importaría tanto de no ser por estos periodistas que se olvidan de otros movimientos que hay en la radiofonía uruguaya.

Nadie, (vale reconocer que tampoco nosotros) reflexiona sobre los espacios radiales captados por dueños de cuestionable procedencia. Hay extranjeros que tienen radios cuando la ley indica claramente que no pueden. Hay espacios comprados por religiones de perturbables antecedentes y sospechas. Algunas radios son empresas que pagan sus sueldos a duras penas a trabajadores que no tienen la fama ni las posibilidades del Piñe, Fabregat, Bonino, Joel, Figares, Juanchi, Diego González, Mariano, Fablet, o Jaime Clara. Pero no se mencionan estos asuntos, porque no es “diver”, “súper”, “de más”, o “divino”.

Reducir la radio en estos personajes y sus programas, sería no respeto el esfuerzo que hacen trabajadores y dueños de radios privadas y públicas (nosotros somos los dueños de estas últimas) para emitir contenidos de calidad. Así como hay contenidos sucios, no hay que desconocer las propuestas político partidarias, sociales y religiosas que de manera honesta se sitúan en la periferia del dial, y que han colaborado a la construcción democrática en los últimos cien años.
Los programas deportivos abundan, las propuestas musicales, de las más populares, o llámese de cumbia o tropical son las más escuchadas. Aire FM, Monte Carlo, o Petinatti, captan buena parte del público uruguayo pero son ignoradas por los demás medios al ser parte de la tradición.
Porque los nuevos formatos de radios en señales viejas como Del Sol, en definitiva ya son parte de una tradición: periodístico más humorista que hace un personaje se convierte en un éxito. Es la radio de “me chupa un huevo todo”.





martes, 14 de febrero de 2017

Los niños se están muriendo (este fue el sueño que tuve después de ver las imágenes de un ataque en Gaza)

La niña ya está perfumada y lista para que su vestidito a rayas verdes sea sustituido por una mortaja blanca. Tiene siete años y su condena durará cuarenta y seis segundos en el informativo de las siete en mi país. Yo la miré indignado y supuse que ella me miraba. Sentí que me pedía perdón por algo que yo había hecho. A veces pienso que nací en el lugar equivocado. Agarré un libro para empezar la página mil, y no pude enfrentarme a las primeras tres letras de la primera palabra de la hoja. Porque la niña me susurraba el nombre de un poderoso dios que me echaría una maldición. Hice un espacio lo suficientemente grande en mi mesa como para que entrara una vela encendida, volqué miel en el vidrio, regué de arroz a la llama, que ni se inmutó con la lluvia. Y de pronto la luna empezó a temblar. Los días pasaron y yo veía a la niña a los pies de mi cama. Con su vestido de rayas rojas, de manchas rojas, de sangre manchada. Entonces me asusté cuando un viernes la dejé de ver. Pero el sábado llegó y ella estaba ahí como el jueves. Y el jueves llegó y el sábado estaba ahí. Y la niña me besó en la frente, me manchó el ojo con su saliva, se cayó en mis brazos, le solté la mano. Me morí allí mismo. Esperando que ella respirase. Queriéndola ver, bailando como la última vez. La niña tenía pronta la mortaja, se vestía de ella. Y empezó a arañar la tierra hasta desaparecer. Trajo encima la condena de mil años de guerra. Y todo eso duró unos cuarenta y siete segundos de un informe en televisión.              m.r. agosto 2014





miércoles, 1 de febrero de 2017

Durazno Sangrando



Dibujo de Gabi Rubi

DURAZNO SANGRANDO POR GISSELLE TAPIA (vea el video)




Durazno Sangrando, una canción de la consciencia. (Por Matías Rótulo)

Si Rasguña las Piedras de Charly García fue un grito de desesperación por la libertad del hombre (sacándole toda connotación política), Durazno Sangrando enfrenta los dilemas más esenciales del hombre ilustrado: su consciencia por la libertad y la libertad en sí misma.
En centro del asunto (valga la redundancia) es el centro del dilema humano, y a la vez el centro del objeto. Ese objeto es un Durazno que sangra. En realidad, el durazno tiene un atributo “sangrando” y un verbo elidido que establece la relación con el Durazno. Ante la pregunta ¿Cómo está el Durazno? Se puede responder: “El Durazno está sangrando” recuperando el verbo copulativo. El Durazno está en un constante sangrado. Eso significa la muerte agónica, pero además el dolor perdurable. En la naturaleza el “sangrado” del durazno es el alimento de otras especies, la posibilidad de la consciencia lo hace dolorido, agónico, pues ser alimento de otros en vida, es una de las tensiones esenciales que enfrentamos: el ser devorados vivos.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Durazno Sangrando es un poema de vida o un poema de muerte?

A veces, la idea de vida o muerte nos es más cercana si entendemos a aquel que protagoniza la situación como un cercano, un igual, en definitiva un pariente o un amigo. En Durazno Sangrando hay un acto simple de acercamiento a lo humano. El durazno tiene piel, consciencia (se vio a sí mismo –“al verse”-), sangra (ya no como un fruto sino como cualquier otro animal y algunos insectos) y no solamente goza del humano beneficio de la consciencia, sino que hasta hace uso de la fe: “a la orilla de un río su fe lo hizo llegar”. ¿Hay un intento de movimiento o una explicación interna por parte de objeto poético, que es el Durazno, sobre su situación? Otros rasgos humanos impuestos al Durazno son la facultad de escuchar (escuchó una melodía muy triste del sur) por lo que además tiene discernimiento de lo estético. La música es creación del alma, pero también desde el alma se crea música fúnebre, el canto de despedida. Tal vez, en este caso es canción de vida, canción que despierta la conciencia, pero despertar la consciencia es despertar la idea de la muerte.
Las descripciones del elemento poético, el Durazno, en un ciclo de vida, se dan con un marcado rasgo de tiempo y lugar. El durazno cae temprano… ¿Con respecto a qué es temprano? El caer del árbol implica un ciclo de vida que la naturaleza regula con ayuda de la fuerza de la gravedad. ¿Cayó temprano, o mejor dicho, antes de lo que tenía que caer? O ¿Cayó de mañana temprano?
La mañana, el despertar de un nuevo día, de una nueva vida es un tema spinetteano por excelencia. La mañana o el mañana son motivos de dejar atrás el pasado, pero además de futuro incierto. El durazno que sangrará (en futuro porque los tiempos del poema así van marcando el paso del tiempo en sus verbos conjugados).

El pretérito se ve en los verbos “cayó” (el durazno del árbol), “era” (su piel), lo hizo (su fue lo hizo llegar a la orilla del río), y de pronto se impone otro verbo, el presente “son” con respecto a los duraznos y los duendes. La voz lírica asume un papel presencial en la historia, su visión es la visión del lector: de narrador pasa a ser testigo que especula: “dicen que en este valle los duraznos son de los duendes…” ¿Quién lo dice? No se aclara pero es ahí, en la incertidumbre y el tiempo presente que se ubica la voz poética, en el mismo lugar de conocimiento que el lector del poema.
El poema es dinámico en sus tiempos: hay un hecho en pasado: la caída del durazno del árbol, pero también una situación de incertidumbre en el presente:
“Pasó cierto tiempo en el mismo lugar
Hasta que un buen día se puso a escuchar
Una melodía muy triste del sur
Que así le lloraba desde su interior: 

"Quién canta es tu carozo
Pues tu cuerpo al fin tiene un alma”

La incertidumbre es por parte del Durazno, pero además del receptor. Es allí, en el momento en el que el narrador habla en presente (ubicándose en el presente del Durazno pero también del receptor), el asunto determinante: "Quién canta es tu carozo/ Pues tu cuerpo al fin tiene un alma”.
¿Es la caída del árbol un rasgo de madurez y libertad o el desprendimiento hacía la muerte?

El carozo
El centro físico  - simétrico de los seres vivos no es necesariamente el corazón aunque lo consideramos el centro de la vida pero no el centro de la consciencia. De hecho, el corazón es un músculo que nada tiene que ver con los sentimientos, es el símbolo generalizado del amor (una construcción cultural de antaño).  Sabemos que todos los órganos cumplen un papel fundamental para la vida (aunque algunos pueden ser suprimidos o funcionar mal). Pero el cerebro y el corazón son fundamentales. Sólo los seres humanos somos conscientes de la función de ambos. En el caso del Durazno, su “corazón” desde el punto de vista poético es el carozo, ubicado en el centro justo del fruto, rodeado por su pulpa y cáscara (su piel). El corazón del Durazno es el centro físico donde se chocan fuerzas contrarias. En el interior del casi esférico planeta Tierra hay fuerzas de gravedad pero también contrarias. El encierro del carozo en el durazno es una fuerza que se ejerce hacía el exterior. El durazno late en los silencios musicales y el latido es una fuerza motora de impulso. Pero hay una fuerza externa desconocida: la música, el ambiente, el mundo.
El Durazno está libre de su atadura primaria: la del árbol, pero su interior está atrapado en su propio cuerpo.
“Y si tu ser estalla
Será tu corazón el que sangre”
La angustia es doble: la de la libertad, el deseo de libertad y de vida, pero también la posibilidad de libertad y muerte.

El ciclo de vida

“Y la canción que escuchas
Tu cuerpo abrirá con el alba"
El durazno está condenado a morir. ¿Cuándo está con vida el Durazno? ¿En el árbol, en el suelo, cuando va a ser recolectado, cuando es un fruto apreciado por los seres humanos?
La brisa de enero a la orilla llegó
La noche del tiempo sus horas cumplió
Y al llegar el alba el carozo cantó
Partiendo al durazno que al río cayó
Y el durazno partido
Ya sangrando está bajo el agua”.

El ciclo se cumple en la desolación. El Durazno por fin pudo ser libre al cantar. El Durazno fue canción en Spinetta y se hizo canción en el interior del poema. La canción es la libertad. “Y al llegar el alba el carozo cantó” (nótese la continuidad que le da el conector “y” en la narración temporal). La libertad para el Durazno nunca fue ejercida con libertad absoluta. La libertad le costó la vida. El agua, generalmente es símbolo de vida, pero de vida futura en especial. Es en el agua (simplificando los que nos acompaña durante nuestro desarrollo fetal) donde los humanos vivimos nueve meses, sumergidos en el vientre de nuestras madres. El Durazno vuelve a lo que le dio vida en su germinación. El durazno es un fruto y el agua es su fuente de nutrición. El agua y la luz son parte de su proceso (siendo la oscuridad esencial en el nuestro y de allí es que “dar a luz” es el cambio de estado del niño al nacer). Allá vuelve, a ser, ahora herido, cobijado por el tercer elemento mencionado en el poema después del viento y la tierra: el agua. Es allí donde morirá. Pero su muerte es el resultado de una vida que tuvo un privilegio: el de la consciencia.
Por eso no es una canción ni de vida ni de muerte, sino que su poema se centra en la reflexión sobre ambos gracias al existir y conocernos. Somos esto, seremos aquello: el Durazno fue un ser feliz por entenderse, aunque eso también lo llevó a la angustia de la extinción. 


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DURAZNO SANGRADO


Temprano el durazno del árbol cayó

Su piel era rosa dorada del sol

Y al verse en la suerte de todo frutal

A la orilla de un río su fe lo hizo llegar

Dicen que en este valle

Los duraznos son de los duendes

Pasó cierto tiempo en el mismo lugar
Hasta que un buen día se puso a escuchar
Una melodía muy triste del sur
Que así le lloraba desde su interior: 

"Quién canta es tu carozo
Pues tu cuerpo al fin tiene un alma

Y si tu ser estalla
Será tu corazón el que sangre

Y la canción que escuchas
Tu cuerpo abrirá con el alba"

La brisa de enero a la orilla llegó
La noche del tiempo sus horas cumplió
Y al llegar el alba el carozo cantó
Partiendo al durazno que al río cayó
Y el durazno partido
Ya sangrando está bajo el agua 



viernes, 20 de enero de 2017

Papi que moriste ¡te extraño! Me gusta • Comentar • Compartir •

PAPELES SALVAJES

Escribir se ha vuelto una rutina para millones de personas en el mundo. Hay un Borges al lado de cada miga de pan caído sobre el teclado, junto a ese vaso de Coca Cola ya tibio de esperar ser tomado, mientras nosotros, entretenidos vaya uno a saber por qué foto “hot” en la pantalla, exponemos nuestras ideas. 
Por Matías Rótulo (publicado en Voces el 27/06/13)
La misa en la Iglesia se transformó en “pego la estampita de la virgen por una hora” y “si tú la pegas ayudarás a fulano de tal a punto de morirse”. Anunciamos el voto a favor o en contra en las elecciones en 140 caracteres, emitimos mensajes ambiguos y enigmáticos tales como “a vos, si a vos que sé que lees, te odio, no me jodas más”. Además, ya no vamos a la tumba, pues la tumba ahora es el muro de la “red social”. Otros cuentan información sobre los niños que apenas saben abrir la boca para chupar una teta, información que a cualquiera de nosotros, adultos, nos espantaría de vergüenza propia: “mi hijo hace una caca color verde rara… tengo miedo”.

martes, 17 de enero de 2017

Kamikaze






ESCUCHE EL DISCO COMPLETO AQUÍ


2 de abril de 1982. En la calle Montevideo y 9 de Julio, el vendedor de diarios ponía la tapa de Clarín. Eran las 6 de la mañana. La capital despertaba tranquila.

Lejos de ahí, la muerte.

Inminente recuperación de Malvinas. La prensa favorita de la Dictadura se tiraba como un kamikaze en contra de la credibilidad. Todo eso ocurría cuando Spinetta editaba su L.P. recopilando temas viejos.

El disco, Kamikaze, de Luis Alberto Spinetta es una aventura en solitario, con banda sí, con oyentes también, pero en la más perturbadora soledad.

La portada misma, es una explosión roja, de letras desgastadas que anuncian la obra en una picada vertiginosa, hacía lo más profundo del arte. Es una explosión de sangre, de fuego, de manchas alternadas con la lógica de la letra empuñada en formas punteagudas. 


Desde la portada hay una idea de desastre, pero el disco en sí es un ordenado detalle de causas, consignas, y narraciones constantes y esperanzadoras, más allá de las tragedias.
Si en la canción "Kamikaze" el homenaje resulta perturbador, en "Barro tal vez" lo perturbador es la existencia en sí. La perturbadora existencia es aquella a la cual nos enfrentamos al sabernos conscientes de nuestra vida, y por ende, nuestra muerte. 


La canción

"Kamikaze" abre el disco al cual le da nombre. Rompiendo el silencio existente, sin más introducción que la nada, la canción empieza como un estruendo que lastima los oídos, con esa dulzura propia de la voz de Spinetta: 

"Cayó por fin el noble kamikaze"


La primera persona -cuando la mencionamos en el relato-, marca la territorialidad como un anuncio de los tiempos que corren. Nos inmolamos desnudando nuestras más pobres licencias personales; el artista es un ser personal que entrega su intimidad al otro. Hoy, el yo es la selfie, el anuncio por Facebook de la insignificante realidad que vivimos, el "yo pienso que..." sin que me importe lo que piense el otro. El Kamikaze no puede contar lo historia en primera persona, pues uno es kamikaze en la medida que se inmola. Para eso está el artista. El yo lírico que narra es el que recoge la historia, la hace canción. 
La nobleza del otro, de aquel héroe de guerra que es el personaje lírico de esta obra, es destacada con un simple adjetivo que se antepone al sustantivo. ¿Aquellos eran nobles? 
El "Por fin..."  establece la espera como propia. El yo lírico no es para nada ajeno de aquello. Es parte interesada, sea del bando del kamikaze o no. 

Ya no hay nobleza en nuestro espíritu, sino torpeza. El Kamikaze tenía una causa. El asesino de hoy, el que se encierra en la cabina del avión y lo estrella en Los Alpes, no es más que el producto de nuestro egocentrismo llevado al extremo. Muero por mí y conmigo voy arrastro a tantos yo como sea posible. 
Spinetta  no le cantaría -supongo- a ese Kamikaze, al asesino de pasajeros inocentes que hoy son gritos en una esperada grabación de audio por difundir, por emitir, por recuperar vaya a saber uno para qué. Ese asesino que la prensa actual insiste en llamar "suicida" cuando es suicida pero también asesino, más asesino que suicida. El Kamikaze justificó su caída con la bandera, con la sangre del otro. La historia los condena y los premia. 

Aquellos Kamikazes, los que Spinetta narró en líricas canciones, también fueron los adolescentes argentinos y los guerreros ingleses que cruzaron la frontera del patriotismo para conquistar una isla, en un país rodeado por aguas tenebrosas: la dictadura. Fueron los asiáticos que cruzaron el cielo rumbo a su objetivo, porque había una causa. ¿Se puede justificar la causa? Si, aunque no sea compartida. Kamikazes somos todos aquellos que salimos a una causa, "los locos Kamikazes" los presente etopéyicamente el yo lírico. 

Canta Spinetta:

"su piel ardió 
quemando al enemigo 

al ser tocado 

cambió de rumbo 

y apuntó hacia el fin 

así le dio razón 

a su sangre"

En la razón está la sangre, como si la sangre pensara en algo. Como si la razón considerara a la sangre como algo importante. Pues la sangre es la herencia. ¿Cuántas veces escuchamos por estos tiempos lo de la "herencia" para justificar crímenes ligados a contiendas religiosas? 



De guerras


Como una broma del futuro, después de la Segunda Guerra venía el oxímoron de la historia, algo llamado Guerra Fría. Si algo ridículo tuvo el siglo XX fue aquello, como si poco bastara todo lo ridículo que fue asesinando a la humanidad desde 1914. 

Mientras héroes de traje y corbata se disputaban armas, el Kamikaze quemó su piel para quemar al enemigo. El victorioso era el kamikaze muerto, la víctima era el enemigo muerto. Uno ganaba. 



"Cayó por fin 
el loco kamikaze 

creyó ubicar, 

su propio sol naciente 

luego en su reino 
el kamikaze comprendió su error 
al fin 
morir así 
es en vano"


Cuando el disco fue editado, la guerra en 1982 estaba cada vez más presente. El personaje lírico mencionado es el kamikaze japonés de la segunda Guerra Mundial. Morir así no era en vano para aquellos que dejaron su error al fin. En el disco también está el Águila de fuego Tupac Amarú, y Barro Tal Vez. Todos tienen el desafío del entendimiento de la soledad siniestrada. 
Ante la pregunta "¿El kamikaze es el que se la juega solo por la suya?" Spinetta responde en entrevista: "Y se juega por la pasión de lo suyo. Muere por esa pasión: el rockero con su viola y el médico con su bisturí. No quiero no sentir pasión por lo que estoy haciendo, o hacerlo por un simple y determinado compromiso con la gente. Ese es el gran error. Acá, en la guerra de las Malvinas, sé de posta que hubo kamikazes. Pero dejá de lado el plano bélico y ponelo como energía de polenta, aplicalo a la creación, a luchar contra la mediocridad y contra la destrucción del mundo”. (Vida, edición de diciembre 1982".

Kamikaze es aquel que quema al enemigo, un enemigo que no conoce, que se pone en pie de guerra contra aquel. En la guerra nada se pierde al perder la vida, Spinetta con el arte sabe que cada vida es belleza.

¿Qué es ser un Kamikaze? Así lo explica Spinetta:







sábado, 14 de enero de 2017

Dime cómo dices y te digo qué comunicador eres

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS
Por Matías Rótulo en Voces 486 




La televisión (la radio y los medios de Internet también) han cambiado más allá de los logros técnicos. Se concretaron importantes giros en la forma de comunicar desde el uso del idioma propio de los periodistas y conductores (un idioma que cuesta asociar al español). Los nuevos giros los alejan de la practicidad  y las renovaciones son incorporadas por la población en general, aunque en algunos casos, es la población común la que introduce  los modismos en los medios de comunicación.

1. El infinitivo. ¿Qué tienen en común un cartelito pegado en la puerta de la heladera con la leyenda “recordar pagar la luz” y un periodista de televisión? El infinitivo y el frío detrás de la fachada. El periodista ha cultivado la forma del infinitivo con gran maestría. “Recordar que hoy juega en el Estadio...”, “recordar que estarán cortadas las calles...”. El verbo “recordar” en su estado más puro se merece un premio Iris. El periodista dibuja el verbo en infinitivo con elocuencia práctica, con belleza de verdad aristotélica pero sin dejar el estilo de los “indios” de las series del lejano oeste: “tu ser cara pálida”. Leonardo Pedrouza, -presentador de “Teledía” los fines de semana-, es un buen ejemplo pero no es el único. ¡Recordar verlo este fin de semana!


2.El “enloqueismo”. Si algo hay que agradecerle a los vendedores de ómnibus es la incorporación a la televisión del “enloqueismo”. Se trata del recurso de estiramiento de una frase que expresa alguna idea con el fin de convencer al potencial comprador de medias can can que viaja en un 142. Se podrían ahorrar palabras al evitarlo, pero los periodistas uruguayos de televisión y radio se esfuerzan por el público y trabajan más. Citaré textualmente a un vendedor de medias: “la media se pone en lo que es el pie de esta forma y se estira en lo que es la pierna”. Cito a otro que el lunes subió al 76 a vender chicles “... lo que son las grandes fábricas... viene a traer lo que es este producto que en lo que es cualquier local comercial sale $12”. Los periodistas de televisión han incorporado esta sofisticada estrategia de ventas: “estamos en lo que es el Latu, para presentar lo que será el...” o “se jugará desde este sábado lo que será el campeonato uruguayo...”. El “enloqueismo” puede ser disfrutado en lo que son los móviles de lo que es cada programa de lo que es la televisión de lo que es este país.

3. A ver. Extraído de las complejas tácticas de aquel que quiere imponer su opinión a un hiperactivo que no puede escuchar dos segundos quieto, llegó el “a ver”. Supongo que no es el “haber”. Es muy común en “Esta boca es mía”, “Algo contigo”, “Buscadores” y cualquier programa que suponga debates. Washington Abdala y la panelista de “Algo Contigo” Sofría Rodríguez lo repiten estratégicamente a cada instante.  También lo usa Luis Lacalle Pou. La técnica es sencilla pero efectiva: el emisor del mensaje, al comenzar cada idea, dice “a ver” para llamar la atención del otro, y si alguien está hablando encima, ese emisor puede utilizar el “a ver, a ver, a ver” e inmediatamente después realiza una minúscula pausa para tomar aire y permitir la reflexión generalizada. De esta forma, el emisor le da importancia a su propio mensaje porque parece que lo elabora mirando a lo lejos, viendo en su alma, como un Tiresias que sacará del fondo de su ser
todo el saber contenido ante tanta ceguera. Luis Alberto Carballo tiene su propia versión que es el “a ver chicos”, un poco más aporteñado pero igual de simpático y bien logrado.

4. Divino. De las canteras de Momo se instaló el “divino”. El “está divino” se impuso como una forma de expresar que algo está bien, tan bien como Dios, porque la divinidad hasta antes de “Queso Magro” era Dios. Claro que al ser todo divino, lo “divino” pierde su sentido original. Una cosa es lo que para Sturla es “divino”, y otra lo que significa que algo sea divino para Yamandú Cardozo. ¿Cómo está La Pedrera en Verano? Divino. ¿Cómo está Agarrate Catalina? Divina. ¿Cómo está el helado de chocolate con bananas? Divino. ¿Cómo está ese flaco? Divino. Por ahora, es muy común escucharlo en personajes de televisión vinculados al carnaval, pero se va extendiendo al común de la población.


5. A mí me pasa. El “a mí me pasa” implica centrar toda experiencia a lo personal y de ahí se hace transferible al resto. Un experto es Fernando Tetes, que en “Ponete Cómodo” nutre cualquier entrevista de su “a mí me pasa” o “a mí me pasó”, lo que provoca que sus entrevistas sean una batería de preguntas que implican su propia existencia y después la existencia del entrevistado.

6. Nosotros. De las trincheras políticas y los vestuarios de fútbol, se instaló entre los periodistas, la primera persona del plural: “nosotros”. Es una forma elegante de no cargar los mensajes con el ya mencionado “a mí me pasa”. Entonces se transforma la cosa en un “nos pasa”, involucrando al resto de una humanidad. El emisor no parece tan egocéntrico, aunque sigue hablando de sí mismo, pero la diferencia es que es un ego colectivo.


7. Me explico. El “me explico” es el cierre perfecto para un enunciado que comienza con el “a ver”. Primero llamo tu atención invitándote a observar, y por último te impongo que primero entiendas mi mensaje, y después que hagas otro esfuerzo por volver a entenderlo cuando te pregunto “¿Me explico?”. Ahí entra Gorzy, el feriante de la esquina, mi Tía Yeya y otros tantos.

Spinetta: de militancia y rock and roll




Luis Alberto Spinetta murió pero dejó una causa abierta: la del arte comprometido. El debate sobre el compromiso del arte con la sociedad tiene a marxistas y corrientes posmodernistas en diálogo a pesar de las distancias. Spinetta no salda el debate, pero en su obra deja abierta la posibilidad de que la sensibilidad (tanto del artista como del receptor), se involucren con la sociedad.
Fito Páez cuestionó hace algunos años a los críticos de la música. Dijo -entre otras cosas- que hacen “en el mejor de los casos, escuálidos proyectos domésticos de sociólogos, eso sí, potentes observadores de las conductas de sus mascotas”. Páez declara en contra de lo que se opina sobre su obra cuando se dice que “Fito es muy autobiográfico”, que “Fito se refiere a sí mismo, y demás” (vease las críticas hechas a su obra en medios como Rolling Stone, La Nación y otros).

Este debate lo han tenido por décadas los críticos de la literatura. De hecho Freud (que no fue crítico literario) se animó a ensayar sobre la psicología de Fiodor Dostoievski y sacó brillantes y después desmentidas conclusiones sobre la sexualidad, las enfermedades y la supuesta violencia por parte del padre del ruso hacía el escritor siendo niño.
En la crítica de Páez se trasluce un aspecto esencial que hasta el día de hoy se nota en el análisis de un artista de la música (cuando la música tiene letra): su letra. Tal vez para Páez, la cuestión radique en que la letra no forma parte de la obra de un músico que compone canciones con letra, siendo -aquí lo más paradójico del discurso de Páez-, que sus letras más brillantes marcaron su obra (escúchese las canciones “La casa desaparecida” o “Ámbar violeta”, o “Detrás del muro de los lamentos” como para citar algunos ejemplos).
Es como pretender no estudiar los entornos, los paisajes de las obras de Onetti o sus personajes, por el sólo hecho de que se tenga que analizar la obra como si fuera un combo de una casa de comidas rápidas.
Tester de violencia
Entonces a Spinetta no se lo podría leer sin la lectura que requieren sus letras. Letras que en muchos casos habla de una militancia. Por ejemplo, la melodía de la canción “La bengala perdida” (del disco “Tester de Violencia”), logra una elevación cercana a lo sublime (utilizando un lenguaje tomado de la estética más conservadora cuando pretende mostrar un acercamiento a lo divino). Si sacamos la letra, y en vez de nombrar (los Seres Humanos nombramos para crear y creamos para nombrar), podemos agregarle un simple “la la la” (de hecho, hay una canción que le da nombre al disco que Páez y Spinetta hicieron juntos a mediados de los ochenta y su única letra es “la la la…”) nos quedaríamos con lo sublime y nada despreciable de una melodía hermosa.
Pero la música es abstracta, nos dice algo cuando se acerca a las sensaciones que conocemos o cuando nos genera una nueva. Las letras se acompañan de un significado, de un significante. Si en “La bengala perdida” en vez de decir “un tibio día se precipitó hasta aquí, aquí donde no hay nada que hacer”, justo ahí donde la melodía y la letra se conjugan en una obra de arte de una ternura y tristeza digna de los corazones más sensibles, se deja el vació de la palabra, el sentido de la obra cambiaría.
Nada sería “La bengala perdida” sin su nombre que por casualidad, se asemeja a un hecho que años después marcó años después la historia del rock argentino en una tragedia. Pues la historia de la canción refiere a otra tragedia, una muerte en un estadio. Spinetta es narrador, historiador, y crítico de la violencia en el fútbol. “De las tribunas se puede regresar, tan solo hace falta ser de masa gris” dice la letra y después “por un color, solo por un color…” agrega en uno de sus pasajes.
Rutas argentinas
Es que Spinetta fue un militante. Fito Páez diría que soy otro sociólogo que experimento con Spinetta. Pero ¿quién puede desconocer la militancia de Spinetta? La tragedia automovilista de un grupo de estudiantes argentinos hace pocos años, motivó parte de su lucha promoviendo “El día del estudiante solidario”. La campaña tuvo a otros artistas comprometidos con la causa, y fue para sensibilizar a los automovilistas y peatones sobre los peligros del tránsito.
De la misma forma, en el interior del disco “San Cristóforo”, se indica: “tome la estatuilla y colóquela en su vehículo”. Se refiere a una pequeña estatua de plástico del San Cristóforo que venía dentro del estuche que guarda el fonograma editado en 1998 con “Los socios del desierto” (por cierto, el disco más potente en cuanto al sonido de Spinetta).
En el mismo librito y bajo el título “protección 2” se indican los pasos para poner correctamente un preservativo. Eso es militancia, es enseñanza.
Los niños y el arte
Los niños en Spinetta no solo aparecen cuando le da título al disco “Los niños que escriben en el cielo”. El homenaje a “Coquito y Piluso” en San Cristóforo reflejan una letra didáctica (en forma de homenaje al personaje de Olmedo); “Piluso y Coquito, la leche tomarán, escuchan a su abuela, y cintas de Popeye, han de mirar…”.
En “Todas las hojas son del viento”, pieza que le da una delicada apertura al disco “Artaud”, considerado por los críticos (sociólogos que experimentan), como la mayor obra musical de la música argentina, Spinetta hace un pedido de conciencia: “cuida bien al niño, cuida bien su mente, dale el sol de enero, dale un vientre blanco, dale tibia leche de tu cuerpo” y más adelante “cuídalo de drogas…”
Pero no debemos dejar pasar la letra de “Plegaria para un niño dormido” a la cual no hay nada más para agregar: “plegaria para un niño dormido, quizás tenga flores en su ombligo y además en sus dedos que se vuelven pan barcos de papel sin alta mar…”
Cuando el arte ataque
La militancia social de Spinetta también estaba situada en cierto punto, en el propio arte.
En “Cuando el arte ataque” del disco “La La La” (1986) con Fito Páez se comprometen ambos desde una mirada idealista y combativa con el arte, digna del español Gabriel Celaya (1911 – 1991) donde afirma que la poesía “es un arma cargada de futuro”.
En el texto entregado a los espectadores en el teatro Astral de Buenos Aires en 1973 cuando se lanzó “Artaud” (escrito por Spinetta), se lee: “son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local -entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano-, son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales como ser mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña complaciente y sobremuda que: el que recibe debe comprender definitivamente que los proyectos en materia de rock argentino nacen de un instinto”.
El músico agrega más adelante que “el rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía. Es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso”.
El tratado incluia denuncias: “denuncio a ciertas agrupaciones musicales que se alimentan con esas mentalidades no libres, a pesar de contar con el apoyo del público de mente libre. Denuncio a otros grupos musicales por repetitivos y parasitarios, por atentar contra la música amplia y desprejuiciada, estableciendo mitos con imágenes calcadas de otras músicas que son tan importantes como las que ellos no se atreven a crear ni sentir”.
El artista se critica
A Luca Prodan (1953-1987) no le gustaban las letras “rebuscadas de Spinetta”. El músico italiano líder de Sumo en una entrevista* dijo “Spinetta me parece muy rebuscado, todos dicen las letras matan, pero yo no entiendo lo que está diciendo (…) A mí me gustó ese disco “Kamikase”, eran letras más sencillas, más directas”.
¿Habrá alguna respuesta de Spinetta? Spinetta respondía con su propia obra. Después de morir, el canal de televisión argentino Encuentro recordó una entrevista reciente que se le hizo. En la misma el músico explicaba que la letra de “Muchacha ojos de papel” tenía cierto contenido machista. “No hables más muchacha, corazón de tiza”, parafraseando a Spinetta, era visto como una imposición del hombre a la mujer.
Pero no debemos perder de vista una de las premisas del crítico literario Roland Barthes (1915 – 1980), que afirma que en un texto, el autor muere, quedando una voz narrativa: la del narrador. ¿Quién habla en la canción de Spinetta “Nena boba” cuya letra dice: “Nena boba no sabes bailar, nena boba no sabes amar, yo te chisto te quiero seguir y vos me respondes ‘Esto no es para mí’”.
Para los árboles
Fue un militante de la naturaleza. En Uruguay, en un recital dado en el Complejo Plaza en 2006, cuando anunció que iba a cantar “Muchacha ojos de papel dijo “voy a cantar Muchacha ojos de papelera”, e hizo un gesto de negación a la instalación de una fábrica de pasta de celulosa en Río Negro, Uruguay. La naturaleza fue -diría el teórico de la estética, el italiano Benedetto Croce (1866-1952)- el material de Spinetta para elaborar su obra. Utilizó al sol, la luna, las estrellas (el disco “Fuego gris” tal vez es el que más demuestra cómo Spinetta trabajó en base a elementos naturales), y el Durazno sangrando, ocupó título de disco, de canción y la narración que comienza “temprano el durazno del árbol cayó. Su piel era rosa dorada del sol. Y al verse en la suerte de todo frutal, a la orilla de un río su fe lo hizo llegar”.
Dios de la adolescencia
También fueron la vida y la muerte, sus relaciones personales y la poesía, el centro de su atención. Su “Bajo Belgrano”, al igual que el amor trunco de la Muchacha ojos de papel, lo tuvieron como protagonista de su obra. En los días posteriores a su muerte, la televisión argentina se ocupó de repasar la historia y vida en imágenes del músico. En una de las tantas imágenes emitidas, Spinetta se quejaba de la idolatría al músico. “Yo no soy un Dios” decía y recordaba su canción “BolsoDios” de su disco “Pan” (2006). En dicha entrevista explicaba que él era creyente. La religión atravesó su obra. “Rezo por vos” escrita con Charly García, o su voz prestada para “Bello abril” de Fito Páez cuya letra dice “Dios santo que bello abril” (disco “Naturaleza sangre”) y el ya mencionado disco “San Cristóforo”, y la poética “Diosa salvaje” de la banda Spinetta Jade, entre otros son claros ejemplos. Con invisible, el Dios de adolescencia se conjugó con una historia de vida: “Ella solo intenta ser feliz, tropezando está. Nadan hoy sus ojos entre el rímel, su mentira, ya se hundió, en la hiedra”.

(Texto publicado en el diario La República de Montevideo, por Matías Rótulo el 3 de marzo de 2012).

viernes, 13 de enero de 2017

Se convirtió en la noche





ESCUCHE "Se convirtió en la noche"

Pensemos en ciclos. Por ejemplo en un cuento: tiene un principio, un desarrollo y un fin. Una canción: el silencio inicial, una introducción melódica, un desarrollo y esa nota que cierra la pieza y que parece encerrar en un círculo perfecto todo lo que hubo en el medio.
La canción de Spinetta con los Socios del Desierto es en sí un ciclo en sí mismo desde su melodía, pero fundamentalmente en la letra.
Comienza en una argumentación sobre lo que es motivo de la obra poética. Traza una línea curva desde una argumentación que parte de dos conceptos: el nacimiento como explicación de un proceso, y el nacimiento de la idea discutida en sí misma, en el proceso temporal. Aclarando esta idea y resumiéndola, nos queda la canción cuando empieza con lo que nace y muere, y si bien empieza sin tiempo (no sabemos si es día o noche el nacimiento del tallo, por ejemplo), termina sí, dejándose establecido un momento temporal: se convirtió en la noche, no sin antes atravesar la tarde.
El tallo, el río, la lágrima, el sol son los elementos visibles, naturales incontenibles. El tallo crece solo gracias al agua, el agua alimenta al tallo. La lágrima es pequeña en comparación al río: lágrima salada, río dulce. La poesía de Spinetta tiene así un sinfín de movimientos. Es el movimiento de arriba abajo (la lágrima), de abajo a arriba (el tallo), de oriente a occidente (el sol), y el río que va en tránsito incierto.
Tal como proclamó Mario Benedetti, la vida es un paréntesis. La fugacidad de Quevedo y Manrique se toma como tema en la canción de Spinetta.
Ahí se muestra un determinismo divino. ¿Qué es el destino que te hizo tallo? De esa forma, el poeta crea a la vez la idea. Es un Dios creador de la idea de Dios. ¿No es así como los hombres construyen a Dios? Ya lo escribió Fiodor Dostoievski en Los Hermanos Karamazov: si Dios no existiera, habría que crearlo.
En los primeros dos versos hay una creación, un tránsito y una despedida. “El destino te hizo tallo/como tallo creces y luego chau”. Cada una de las imágenes operan en paralelo.