Bandera de Uruguay Año VII Blog el inaugurado el 15 de diciembre de 2008. Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay - 2014.

sábado, 25 de octubre de 2014

Fabiana Goyeneche: La reforma es querer apagar un incendio con nafta

De empezar como una interesada más para trabajar en contra de la propuesta de baja la edad de imputabilidad penal desde los 16 años, y sin representar más que a ella misma y sus principios, se convirtió en la voz oficial que defiende el No a la Baja. Mujer joven, abogada joven y militante joven, es una de las activistas con más visibilidad actualmente en Uruguay. La Comisión No a la Baja nació de una preocupación espontanea de algunos ciudadanos y hoy se convirtió en una gran red que involucra a casi todas las instituciones sociales, y –según las encuestas-, cuenta con un apoyo del 50% de la población. Fabiana Goyeneche le dice NO A LA BAJA y explica por qué.  



 Por Matías Rótulo / Fotos Rodrigo López (En Voces 452 - 23/10/14)


A una semana del plebiscito, una encuesta dio que el 54% está a favor de la baja, pero al otro día se hizo una marcha por 18 de Julio con una cantidad impresionante de gente. ¿Se aplica lo que dicen los políticos que “las encuestas dicen algo, pero yo veo otra cosa en la calle”?
Obviamente que a las encuestas le prestamos atención, porque son un indicador de cómo va la campaña. También sabemos, - porque los mismos profesionales que trabajan en eso lo dicen-, que las encuestas son relativas, ya que las cosas pueden ir cambiando. Por eso vamos haciendo un seguimiento de cómo evolucionan los datos. Lo que siempre nos ha llamado más la atención son las tendencias, y sobre eso nos hemos apoyado. Por suerte, en lo que va del año y hasta estos últimos datos, la tendencia es permanente en el descenso del apoyo al plebiscito. Con las últimas encuestas evaluamos que dentro del voto seguro (no del voto probable) se van consolidando las posturas más firmes hacia un lado y hacia el otro. Nos han explicado que al voto seguro es al que tenemos que prestar más atención en un plebiscito porque hay que recordar que el voto es voluntario. Tenemos la tranquilidad de que se sigue diciendo que el plebiscito no sale, que sigue sin tener la mayoría segura necesaria. Al ver lo de la marcha del miércoles 15, ¡Qué te puedo decir! La calle nos está diciendo otra cosa… fuimos calculando la cantidad de gente mientras íbamos marchando, y el primer número que tuvimos llegando a Plaza Cagancha era de 30.000 personas,  y todavía no se habían sumado un montón de agrupaciones que venían de otro lado, y tampoco teníamos en cuenta la gente que había en la Plaza Independencia. Eran doce cuadras de multitud más la Plaza Independencia. Se llegó –estimamos- a las 50.000 personas. Aparte, no consideramos solamente la cantidad de gente que hubo, sino la forma en que se produjo la marcha. Hay marchas donde uno piensa que habrá robos, edificios rotos, problemas con la gente, y en cambio teníamos a la gente abrazada con la misma consigna, gente de los diferentes partidos que están a nueve días de disputar el gobierno, trabajando juntos, haciendo la misma pancarta, levantando la misma bandera. Para nosotros fue un triunfo, esa marcha fue un triunfo en sí mismo, una construcción en sí misma, y nos dejó muy felices. ¡Y las repercusiones que tuvo! Porque la gente, después de la marcha nos ha llamado, nos ha escrito. La reacción de la gente en la calle mostró que hay un espíritu distinto, más allá de lo que puedan variar los números de las encuestas.

¿Esa marcha repercutirá en las urnas a favor del No a la Baja?
Creo que sí. Nosotros pensamos, siempre lo dijimos, que teníamos una campaña que no se tenía que ir acomodando de acuerdo a cómo venían las encuestas. Porque también es cierto que un tema como este, que mucha gente lo va a votar o no desde la sensibilidad, desde los afectos, desde su propia experiencia, puede variar mucho todo el tiempo porque la sensibilidad varía. Queríamos construir algo sólido, que fuera avanzando a pasos firmes, sin que lo afectara demasiado una encuesta o una noticia en el informativo. Apostábamos a que la movilización, la marcha y la jornada del sábado fueran importantes y de ayuda. El No a la Baja siempre fue una postura que mucha gente tenía y no se animaba a decir. Era una postura muy silenciosa. Nuestro gran desafío no ha sido solamente informar a la gente y persuadirla, sino persuadirla a que se anime a decirlo. Sabíamos y confiábamos en que era mucha más gente de la que nos podíamos imaginar, la que realmente estaba en contra activamente. Queríamos que se viera, y creo que lo conseguimos, y confiamos en que eso va a producir un resultado, el resultado que vemos actualmente.  

No es por pincharte el globo, pero en 2009 también había encuestas que daban que salía la Ley de Caducidad, la gente se movilizaba y al final no salió.
Atendemos las encuestas, pero así como cuando decían que íbamos a perder no bajamos los brazos, tampoco cuando dicen que vamos a ganar nos confiamos en eso. Podríamos haber optado por decir “bueno, que siga su curso”, porque de hecho, si seguía como parecía, la cosa iba a venirse a pique. Las encuestas se pueden equivocar, o pueden ser absolutamente precisas y pasar algo el día de mañana que retumbe en la opinión pública y que haga virar la opinión de mucha gente. Nosotros queríamos hacer una campaña que fuera a pasos firmes, y que dejara a la gente lo más convencida posible, de modo que no la pueda alterar demasiado una noticia de estas. Y en ese sentido vamos tomando medidas. Soy optimista, los números indican algo, la calle indica algo. Yo no voy a estar tranquila hasta que se cuente el último voto de las urnas. Creo que todos los compañeros sentimos lo mismo. Seria pecar de soberbia el decir que esto ya se ganó. Sentimos que lo vamos ganando sentimos que fue un triunfo en sí mismo hacer esa marcha. Pero ta, nosotros tenemos que trabajar hasta la última posibilidad.

La Comisión ha tenido un gran crecimiento. De un grupito al inicio hoy son una gran organización…

En cuanto al crecimiento, hoy sí somos muchos más los que estamos trabajando activamente. Uno de los grandes desafíos que tuvimos, y que cuando lo logramos se notó en el resultado, fue en la descentralización. A medida que fuimos ganando gente, nos fuimos poniendo la meta de descentralizar. Es el gran desafío del Uruguay para todo emprendimiento: descentralizar territorialmente dentro de Montevideo. Hoy en día tenemos varias comisiones territoriales, en cada municipio, en cada barrio y zona, porque es más fácil para la gente hablarle a su vecino que a un extraño, sobre todo en este tema tan sensible. También trabajamos para descentralizar la Comisión en todo el país. Buscábamos comisiones departamentales, tenemos cinco comisiones en una misma localidades, muchas más en el mismo departamento, eso nos ha facilitado mucho. Logramos profesionalizar el método de trabajo, por ejemplo a la hora de comunicar. Teníamos que defender una idea que estaba ampliamente rechazada, frente a otra que no solamente tenía la mayoría de la gente, sino que llegaba muy profundo en la sensibilidad, en las emociones y las creencias de las personas. Pero nosotros teníamos argumentos y las herramientas técnicas nos sobraban. Pero uno de los grandes desafíos era cómo comunicar, y cómo mantener una mirada alegre, pacífica y tolerante frente a un tema que es tan difícil de discutir, frente a las sensibilidades que a veces se despiertan y que  pueden complicar el trato y la discusión del tema. Sobre el fin del año pasado, y a principios de este, asumimos esa necesidad y logramos armar entre nosotros, entre los militantes, un equipo de comunicación que, con las herramientas argumentales que teníamos, lograra establecer una línea de comunicación. Tuvimos que definir cuál sería la mejor manera de transmitir nuestras ideas. De la mano de eso vino el cambio de la estética. Al principio, la estética fue muy vibrante, para el militante, para el que quiere salir a defender la idea. Pero después tuvimos que transformarlo en algo que llegara al que todavía no estaba convencido. Y creo que eso lo hemos logrado. Ojo, a base de mucho esfuerzo y trabajo a pulmón, porque el gran motor de la Comisión sigue siendo el trabajo de hormiga, y la amenaza de lo que puede ocurrir es tan peligroso, que hay que salir adelante. 






¿Han intentado cambiar la posición o el argumento de los promotores de la propuesta, sea Pedro Bordaberry, Luis Lacalle Pou o cualquier otro político?
Nuestra campaña nunca la dirigimos a personas en particular. A mí me pondría muy contenta ver que los promotores de la propuesta llegaran a reflexionar lo suficiente sobre ella como para darse cuenta que es mala. Sería la primera en estrecharles la mano, porque todo el mundo tiene la posibilidad de reflexionar y cambiar de parecer. Sería muy satisfactorio, sobre todo hoy que se cuentan con muchas más herramientas de las que se contaba en 2011.

¿Y alguna vez hablaste con Bordaberry o Lacalle Pou sobre esto?
No, no he hablado con ellos dos. No sé en cuanto a Bordaberry, pero sé que hablaron con Lacalle Pou. Hablaron los compañeros de “Blancos No a la Baja”. Tuvieron una reunión, él les dijo que no compartía lo que pensaban, pero obviamente les daba libertad de acción.

¿En este tiempo hubo un ámbito respetuoso de las dos partes? Me refiero de la Comisión y de quienes están promoviendo y apoyando al Si a la Baja.
Mayoritariamente, el clima por suerte ha sido bueno. Hemos tenido un montón de debates. La gran mayoría de las veces el clima ha sido bueno y de respeto. Ambas partes sabíamos que nos íbamos a cruzar un montón de veces, y que la forma correcta era la de la tolerancia y el respeto, porque esa era y es la mejor manera de convivir en la campaña.

¿Ustedes no aceptan ninguna de las propuestas del Si a la Baja? ¿Hay alguna propuesta de reforma constitucional que ustedes consideren aceptar en algún momento?
Hay algo de lo que se habla, que se propone, y que para nosotros sería muy bueno que se pensara en ello en el futuro. Pero la forma en cómo está propuesto en la papeleta del Sí, es lo que nosotros no compartimos. Se trata del tema de mejorar el sistema de privación de libertad. El sistema de responsabilidad penal adolescente, el SIRPA, hoy tiene carencias, tiene problemas. También tiene cosas buenas, no es que sea todo malo como están diciendo ahora los que defienden el Si a la Baja. Tiene cosas para arreglar, pero como las tiene el sistema penal juvenil todo. Entonces, discutir eso y discutir cómo tiene que ser la institucionalidad, sí, lo hacemos, y de hecho muchos de los que integran la Comisión del No a la Baja lo están haciendo activamente desde hace años, y en particular en este último año. No es que nosotros estemos diciendo que está todo bien y “esto no se toca”, el problema es que la papeleta del Si, lo único que dice es que el Estado va a tener que encargarse de sacarlo de la órbita del INAU. Pero el hecho de darle autonomía a un organismo no garantiza que la cosa funcione bien. Y ni siquiera están haciendo eso, porque la papeleta dice que el Estado lo va a tener que hacer. Tendríamos que esperar al gobierno que viene para que los legisladores aprueben una ley que apruebe eso que se propone, y esperar a ver si sale y ver cómo se ejecuta. De hecho, tenemos una ley que ya dice eso, y no se hizo. Y por ponerlo en la Constitución de la República no va a ser mayor la imposición. Lo que hace falta es voluntad política, y si hay voluntad política se puede hacer perfectamente sin incluirlo en la Constitución. De hecho, en el Partido Nacional —lo pongo a modo de ejemplo porque tiene un candidato a favor de la reforma constitucional— los principales referentes en materia de seguridad, que son (Carlos) Moreira y (Álvaro) Garcé, están en contra de la reforma y dijeron que no la van a votar. Y Garcé ya estuvo hablando, yo lo he escuchado en los medios, que él pretende reformar el sistema penal juvenil y mejorarlo, se apruebe o no se apruebe la reforma. Eso es una prueba clara, (lo pongo de ejemplo porque es una persona que sabe de lo que habla y no es oficialista), porque muchas veces se acusa a esto de estar defendiendo lo que ya está hecho, y no es así. Pero es una prueba de que se puede seguir mejorando, pero hace falta hacerlo, y es una prueba de que no hay necesidad de esta reforma. No hace falta. No es cierto, como se está diciendo, que para rehabilitar hay que aprobar la reforma. Eso es absolutamente mentira.

La estética del No a la Baja, -como decías anteriormente-, tuvo un cambio. El colibrí habla de la idea de libertad. Hay una parte de la campaña del Sí a la Baja que plantea, por un lado, la explicación correcta de lo que se va a hacer, y otra que pone a familiares de personas que fueron asesinadas y demás. ¿Cómo ven esa campaña? Una de ellas plantea el tema de una víctima que murió en La Teja y dice que eso se hubiera prevenido….
Lo digo primero porque es lo que a veces se nos reprocha: me parece bien que las víctimas tengan voz, siempre. Soy de las que cree firmemente que tienen que tener voz, y no sólo frente a las cámaras, sino en toda la oportunidad que corresponda, por ejemplo en el proceso penal del cual son parte. De hecho, ya hay una reforma encaminada en ese sentido, y que fue votada por unanimidad en el Senado. Pero también me parece que hay que ser cuidadoso al exponerlas en una campaña. Pero sobre todo, y en cuanto a tu pregunta, nosotros realmente creemos que no se va a prevenir que ocurran estas cosas con la reforma. En la Comisión hay un montón de personas y familiares que han sido víctimas de delitos. ¿A alguien se le ocurre que de las 50.000 personas que marcharon por 18 de Julio, ninguna sufrió un delito? De hecho a mí me pasó, y varias veces, y me pasó con menores de edad. Pero estamos seguros que esto no va a prevenir el delito, como no lo previene con los adultos.  Porque lo que la reforma propone es aplicarle una ley a los menores que se le está aplicando a los mayores, que son los que comenten nueve de cada diez delitos. ¿A quién se le ocurre que si no funciona en los adultos va a funcionar en los adolescentes? Porque aparte, la reforma no propone prevenir, propone que la advertencia de una ley más dura evite que la persona delinca. Ya vemos que no pasa. Y la medida en concreto se va a aplicar después de que el daño ya está hecho. Primero está la persona que falleció, después está el herido, y después viene el Código Penal. Por ahí se nos ha contestado que mientras estén encerrados no van a seguir lastimando. Si vamos en esa lógica, que primero no es cierta, porque uno no puede leer el futuro y saber a quién tener encerrado para que no siga lastimando, terminamos en la cadena perpetua. La cual, paradójicamente, las personas de Sí a la Baja han dicho que no promueven y que no apoyan. Por lo menos a los que yo he escuchado hablar del tema. Eso no es un capricho, nuestra propuesta está basada en la experiencia en Uruguay de aplicar leyes de este tipo. Uruguay, en los años noventa —justo ahora estaban circulando noticias de este tipo en las redes— tuvo una gran alarma por el problema de la inseguridad, se propuso una gran reforma legislativa que aumentó las penas, que creó nuevos la figura de nuevos delitos, que se dijo que iba a ser la que sacara a los delincuentes de las calles. Y está comprobado, y no hay persona especializada en materia legal que te lo pueda negar, ni que te lo quiera negar, que eso fue lo que trajo el aumento exponencial de las cárceles, el aumento exponencial de los presos, y también el aumento del delito, porque aumentó la reincidencia y la violencia. Nosotros no queremos que ese aumento siga pasando.

Bueno, José Pedro Varela lo demostró en el siglo XIX trayendo datos extranjeros (de Texas por ejemplo) sobre que el aumento de penas en el mundo no solucionaba el problema…
¡Y ahora está pasando exactamente lo mismo! De hecho, ahora en Texas, en materia de menores, está pasando exactamente eso. Y en Nueva York también está pasando. En Nueva York los mismos que hace veinte años pidieron bajar la edad de imputabilidad a dieciséis, hoy están pidiendo que suba. Obviamente, están pidiendo que suba para algunos delitos, para los más leves, porque por algo se empieza, porque los procesos de descriminalización, cuando uno empieza a retroceder en materia penal, a quitar penas o a disminuirlas, son procesos y van de a poco. Si subís la edad de imputabilidad de golpe, o despenalizás una conducta abiertamente, es mucho más difícil lograrlo, y capaz que hasta más arriesgado, porque están tomando demasiadas medidas en conjunto. Se va de a poco, pero se está promoviendo empezar en ese camino, porque la experiencia muestra que no son medidas eficaces. Aparte hay que tener en cuenta que en el sistema occidental hay treinta y siete Estados (la gran mayoría) donde la edad de imputabilidad está en dieciocho. Buena parte del mundo tiene países con sistemas penales juveniles. Se ha dicho por parte de la Comisión Para Vivir en Paz, que hay cincuenta y cuatro países que bajaron la edad de imputabilidad. Eso, si hablamos de la baja como se propone acá, es mentira. Lo que se hizo fue aplicar una edad de imputabilidad adolescente como la que acá tenemos a los trece años, porque en Uruguay a los trece años ya sos responsable y te castigan por los delitos, vas ante un juez y te privan de libertad. Porque la paradoja es que se llenan la boca hablando de que hay impunidad para los menores, sin embargo también señalan las carencias de un SIRPA que está muy poblado de adolescentes. Entonces, ¿Quiénes son esos adolescentes, si son impunes? Es la contradicción sistemática que tiene la propuesta de ellos. Todo lo que nosotros hemos estudiado en la experiencia nacional y extranjera demuestra que este tipo de medidas no sirven. No sirven y son caras, y lo peor de todo es que aumentan el problema, porque lo primero que hacen es aumentar la violencia, aumentar la reincidencia, y bajar la edad de inicio de la criminalidad. Porque hay un problema que es real, y que acá en Uruguay ocurre, que es el tema de los menores que son reclutados por adultos para delinquir. Los reclutan por un montón de factores, no solo por el hecho de que tengan menos pena. Es porque tienen menos pena, porque son más difíciles de atrapar ya que corren más rápido, y para hablar de algo muy concreto, porque el dominio que puede ejercer en situaciones de vulnerabilidad un adulto sobre un menor, permite que lo manden a hacer lo que se les antoje. Ahora, si al adolescente lo tenemos cada vez más tiempo encerrado, con una medida de excesivo período de tiempo, con la baja, lo primero que van a hacer es ir a reclutar gurises más chicos, que es lo que ha pasado en otros países. Nosotros estamos seguros que esto no sirve y que va a ser peor, pero ante la duda no se puede correr el riesgo, sobre todo porque esto va a ir en la Constitución, y donde veamos que empiece a andar mal no lo vamos a poder derogar así como así. No es que los legisladores un día van a decir: “esto no sirve, no se aplica más”. Hay gente que nos dice: “Algo hay que hacer, después cualquier cosa presentamos un recurso en la corte”. No se va a poder. Hay que plebiscitar o hacer una Asamblea General Constituyente y dejar que el Poder Legislativo se ponga de acuerdo, en un proceso que es súper complejo.




¿Qué van a hacer el 27, tanto si sale como si no sale? ¿Se desintegra la Comisión, van a ir por algún otro camino constitucional, legal?
Hasta ahora siempre hemos dicho que la Comisión se creó para el plebiscito, y queremos tener todas las energías concentradas ahí. Más allá de eso, obviamente que la conversación y las preguntas surgen. Lo hemos pensado mucho, y lo que queremos hacer es esperar a ver qué ocurre. La Comisión en sí misma no va a seguir existiendo, por el hecho de haber un montón de organizaciones que se abocaron a este objetivo concreto, y aparte se dedican a un montón de otras cosas, ya tienen su camino por donde recorrer para este objetivo de defensa del adolescente, en el tema penal juvenil, etcétera. Hay quienes evaluarán cómo pueden seguir y qué cosas pueden hacer. Hay algunas organizaciones para la que es más concreto, como el Comité de los Derechos del Niño , que pase lo que pase va a seguir bregando por la defensa de los adolescentes, los que están en conflicto con la ley y los que no. Hay otras personas que irán evaluando de qué manera lo toman o por qué camino siguen.

¿Vos a quién estás representando? ¿Estás por tu cuenta?
Yo fui por mi cuenta desde el primer día. Caí por el interés que me despertaba el tema. Cuando me enteré que estaba la iniciativa de recolección de firmas, la verdad  es que me pareció un disparate por lo que se estaba proponiendo. Me enteré que había gente convocando para hacer algo al respecto y fui.

Eras estudiante de Derecho todavía.
No, estaba recibida hacía dos años.
¿Cuántos años tenías ahí?
Veintiséis. De hecho cumplía veintiséis el día de la primera reunión de la Comisión.

¿Cómo ha cambiado tu vida esta exposición personal en los medios, la calle, las redes…?
Capaz que cuando baje un poco a tierra te lo puedo contestar mejor. Sí tengo más exposición, y hay cosas a las que no estaba acostumbrada, a las que hoy tengo que prestarle atención por esto de estar tan expuesta…  capaz hay gente que me conoce y yo no me doy cuenta. O que mis opiniones a veces se escuchan y se tienen en cuenta más de lo que yo creo. Te pongo un ejemplo: en las redes sociales escribo algo y eso capaz que hasta termina siendo levantado por la prensa. Pero más allá de todo esto, yo sigo siendo la misma de antes, solo que en este momento más activa, aunque igual siempre fui de tener mucha actividad y acaparar muchas cosas.

¿Y a tu alrededor personal?
 A nivel personal, siempre he tenido desde mis afectos un apoyo y respaldo absoluto… También lo que se siento es ese involucramiento con el mundo de la política, porque yo nunca había militado, jamás. Estuve abocada solamente al tema del No a la Baja, pero claro, por el mismo tema de la Comisión y mi papel como vocera y coordinadora, tengo vínculo con personas de distintos partidos, con los sectores que se han mostrado en contra y con los que nos están respaldando.

¿Ya te invitaron a militar en alguno de ellos?
Tuve algunas invitaciones, de más de un partido.

¿Inclusive de los partidos que apoyan la baja, como el Partido Colorado?
No, del Partido Colorado ninguna, de otros partidos sí, y no solo de los que están en contra de la baja.

Hablabas de no exponer a las víctimas y que está bien que tengan voz. ¿Los adolescentes qué voz tienen en todo esto? Te pregunto en general, no solo los adolescentes infractores.
Los adolescentes en nuestro trabajo han tenido mucha participación. Nos pasó eso de querer  darles voz pero también cuidarlos y no exponerlos demasiado, porque sentimos que se está tomando una decisión crucial sobre ellos, que se va a votar sobre ellos, pero ellos no pueden votar, y muchas veces el problema es que no se los escucha y no se conoce de ellos más que lo malo, que es lo que más se expone y se publica. Pero también darles esa voz y exponerlos frente a la opinión pública es un riesgo, por algo el adolescente está especialmente protegido en ese sentido. Lo que hemos logrado, y en buena parte fue por iniciativa de ellos mismos, es la posibilidad del debate y del intercambio. Los gurises de los liceos nos viven llamando porque quieren hacer talleres, debates, obras de teatro. O estudiantes que me han hecho entrevistas para sus trabajos del liceo o de la facultad. Revelarte hizo una campaña de fotografía adolescente, obviamente con los respectivos permisos. Estaban entusiasmadísimos porque sentían que se los estaba señalando para castigarlos, pero nadie hablaba de darles derechos o preguntarles su opinión y que sólo se preocupan cuando hacen algo mal y que nunca salen en la tele cuando hacen algo bien. Bueno, la Coordinadora de Enseñanza Media estuvo en contra de la baja activamente desde el principio, y han hecho un montón de cosas.

¿Podría ser aplicable la idea de que si se baja la edad de imputabilidad, también tendría que bajarse la edad para que tengan nuevos derechos?
Creo que esto no es una negociación de “te doy una cosa a cambio de otra”. No hay equivalencia entre ser responsable penalmente y tener el derecho a votar. La discusión es bastante más profunda y compleja. Podemos discutir con seriedad si el adolescente es más maduro hoy en día que antes, pero con seriedad, y no con el fundamento de que hoy en día usan más tecnología, tal como hemos escuchado. O que maduran antes porque tienen acceso a Internet y los tiempos cambiaron, eso es un disparate. Y de hecho, los estudios de neurociencia y psicología a los que hemos accedido nos dicen que no, que no es cierto que maduran antes, sino lo contrario. Hay países como Alemania y Holanda que han extendido la edad de imputabilidad hasta los veintiuno y los veintitrés. Pero sí sería interesante que por lo menos, para mantener una coherencia, si se va a hablar de si son más maduros o no y corresponde ampliarles el espectro de regulación jurídica a los adolescentes, bueno, discutirlo en serio y de forma integral, porque esta reforma se dice integral y de integral no tiene nada, porque lo único que propone es castigo. Deberíamos discutir si hay que darles la ciudadanía más temprano, el derecho al voto, el derecho a trabajar en las condiciones de un adulto, a manejar su patrimonio, un montón de cosas. Creo que este tipo de discusiones forman parte de un proceso, no es una cosa que se empiece a discutir o que se proponga en el Parlamento y se hable de un día para el otro.

¿Con cuánta plata disponen? Si tuvieron algún tipo de financiación, ¿de dónde la sacaron?
Los números concretos no los tengo, yo no manejo las finanzas. En este momento hay un equipo haciendo una rendición de cuentas, porque nosotros tratamos que todas las organizaciones que integran la Comisión estén al tanto de dónde viene el dinero y en qué se gasta. Ahora estamos medio en rojo. La financiación viene de las organizaciones que nos integran. Nos han ayudado muchísimos los sindicatos, algunos en dinero y otros en impresiones, materiales, o con fuerza de trabajo. Creo que el gran capital que hemos tenido, y que no sé cómo se puede evaluar económicamente, es la mano de obra, la gente militando, trabajando, pintando, diseñando. Eso es incalculable.

¿Y empresas?
No.

¿Y partidos políticos?
Han puesto materiales. A los partidos que están con la postura contraria a la baja les pedimos que ellos produzcan su propio material de No a la Baja. El Partido Independiente y el Frente Amplio son los partidos que enteros tienen postura en contra, y de ambos suelen los militantes de a pie pedirnos material. Nosotros lo que hacemos es pedirles, en la medida de lo posible, que cada partido produzca el material para sus militantes, porque nosotros queremos tener un espectro muy amplio de trabajo y no nos alcanza para todo. También hay colaboraciones que son más difíciles de evaluar, por ejemplo si precisamos un amplificador, o poner un escenario, o un generador para hacer una actividad en una plaza, o cosas así, se nos ayuda en eso con insumos.

¿Qué le dirías vos, cara a cara, a un votante de sí a la baja?
Que preocupados por la seguridad estamos todos, creo que eso es lo primero. Hoy en día se ha polarizado mucho y creo que se quiere hacer pensar que el que está a favor de la baja está a favor de la seguridad, mientras que el que está en contra está defendiendo la impunidad. Y eso no es así. Somos muchos las víctimas del delito, o que no son víctimas pero no quieren llegar a serlo, y que están en contra de la baja. Sabemos que esta propuesta no soluciona la inseguridad, y no es una buena herramienta. Sentimos que algo hay que hacer, pero a veces esa necesidad imperiosa por una respuesta urgente —que tan urgente no fue, porque se propuso hace tres años— no nos puede llevar a tomar decisiones apresuradas y malas decisiones, sobre todo cuando son decisiones que son con un efecto casi permanente y muy difícil de revertir. Cuando uno tiene un problema serio, como un familiar enfermo, busca una respuesta rápida, una solución, siente que algo hay que hacer, pero también siente que la decisión se tiene que tomar de forma meditada, con información, con el mejor médico. Bueno, esto es lo mismo. Nosotros lo que solemos decir es que reclamemos, para un problema tan complejo, soluciones complejas, y que no aceptemos más de lo mismo, porque al fin y al cabo lo que nos están proponiendo con esto es un efecto placebo, es sentir que estamos haciendo algo por la seguridad, que con poner la papeleta estamos haciendo algo. Y en realidad nos vamos a quedar con esa sensación, y el resultado va a ser muchísimo peor de lo que tenemos hoy en día. Por eso, nosotros invitamos a no poner la papeleta. Y que cuando crean, o cuando les digan, que están entre poner la papeleta y no hacer nada, se acuerden que hay siete partidos políticos disputando el gobierno y la gestión de la seguridad, y hay uno solo que en su programa incluye bajar la edad de imputabilidad. Tenemos seis programas más con propuesta de seguridad que no necesitan aplicar la reforma. Eso es una clara señal de que la alternativa no es “la baja o nada”. Es la baja o soluciones mucho mejores.

¿Cómo se comportaron los medios de comunicación?
Creo que desde que empezó hasta ahora, ha habido un cambio, una evolución en el buen sentido. Creo que cuando todo este tema explotó, la exposición de la crónica roja vinculada a adolescentes era altísima, mucho mayor a la proporción de cantidad de delitos que había, y a la proporción con los delitos de adultos. Estaba focalizada en la delincuencia juvenil. Eso, hoy día lo vemos bastante más moderado. En cuanto a nosotros y en cuanto a la campaña, la verdad es que, en términos generales, no tengo más que palabras de agradecimiento, porque nos han tratado muy bien.  A mí, que a título personal soy de las que ha estado más en contacto con los medios de comunicación, me han tratado con respecto, nos han tratado con igualdad, cuando por ejemplo se trata de un debate donde una persona va por el sí y yo voy por el no. En algunas ocasiones aisladas y en algunos medios en particular, tal vez han hecho alguna publicación más tendenciosa. Hubo una vez sola en la que yo realmente sentí que tergiversaron mis dichos explícita y deliberadamente, pero fue un caso aislado. Desde la Comisión No a la Baja somos muy críticos de los medios de comunicación, porque sabemos lo que influyen en la gente, y lo que influye un informativo en horario central cuando una persona está preocupada por la seguridad. Pero también hemos visto gente de la prensa que muchas veces se tiene que jugar la camiseta por hacer un periodismo independiente, porque a veces una cosa es quien está en la cabeza, o quién toma las decisiones empresariales, y otra cosa son los periodistas, las personas que tienen que hacer su trabajo, que además muchas veces es golpeado desde todos lados.  Nosotros queremos lograr que no salga el plebiscito, pero queremos lograr, además, y capaz que con mayor razón, que la gente sepa qué es lo que está votando. Que si vota la baja, bueno, pero que por lo menos sepa que lo único que está votando es encierro por una cantidad de años, que no está votando rehabilitación, ni prevención, ni inclusión, ni inseguridad. Está votando encierro sin ningún tipo de respuesta, está votando más de lo mismo. Si la gente quiso eso y aun así quiso votar, y bueno… Pero creo que lo importante es que los medios permitan que uno pueda contar las cosas realmente como son, porque ahí está la responsabilidad del comunicador.

Así como te pregunté si habías tenido contacto con algún político al alguien del sí a la baja, 
¿Alguna víctima se ha acercado?
Sí, muchas veces.

¿Y qué pasó en ese momento?
En términos generales, el trato ha sido absolutamente respetuoso. A lo largo de la campaña, y sobre todo al principio, hemos recibido un montón de agravios. Agravios, insultos y cuestionamientos hasta el día de hoy. La absoluta mayoría de esos agravios viene de personas que no son víctimas. El típico planteo de “si te matan un familiar…”, la persona que lo usa agraviándote, en lo que a mi experiencia respecta, no es el que lo vivió. Sí, nos ha pasado que personas con familiares fallecidos en delitos graves se nos han acercado o nos escriben mails o en las redes sociales, pero con un gran respeto. A veces nos escriben diciéndonos que no opinan lo mismo que nosotros y no los vamos a convencer. Siempre tratamos de respetar y de cuidar muchísimo el dolor, porque a veces es difícil, si vos pasaste por una cosa así, que te vengan a decir que lo que vos estás diciendo no legitima lo que se está proponiendo. Es delicado. Ahí, lo único que podés hacer es mostrarle a la persona que estamos mano a mano y que todos queremos lo mismo, solo que nosotros creemos que este camino es el indicado. Porque queremos lo mismo, queremos seguridad y que estas cosas no pasen más. En esto estamos de acuerdo, y el que diga que no estamos de acuerdo miente. Y aparte creemos que esta reforma no hace nada por las víctimas, porque la reforma dice que se le va a dar prioridad a las víctimas del delito, punto, es una expresión de deseo. Se les puede dar prioridad a las víctimas con esa reforma o sin esa reforma. Vos sos víctima del delito hoy, o sos víctima del delito el 28 de octubre con el delito aprobado, y te van a tratar igual, el Estado va a hacer lo mismo y tu vida va a cambiar de la misma manera, no te va a dar ningún beneficio, ni ninguna protección ni ningún amparo del Estado el poner esta reforma.

De hecho se acaba de aprobar una ley…
Se acaba de aprobar en el Senado el Código de Proceso Penal, la primera ley que sustancialmente le da voz a la víctima en el proceso del acusado. Por primera vez, la ley y el sistema penal va a hacer algo más, va a permitirle algo más que hacer la denuncia. Participar y darle acceso a recurrir, y eso se aprobó por unanimidad en Senadores, o sea que el sistema político está de acuerdo en eso, y es probable que se termine de aprobar en Diputados y en un tiempo esté aplicándose. Y se hizo sin esta reforma constitucional, y se han aprobado otras leyes y se pueden aprobar un montón más. Hay cosas que uno puede discutir y estaría bueno hacerlas, pero el disparate más grande es que se necesite aprobar esta reforma para hacerlas. Te hablo de los antecedentes, te hablo de la institución nueva y de considerar las víctimas, todo eso se podría hacer por ley perfectamente. El disparate más grande es que para hacer todo eso en esta reforma, además tenés que votar la baja. Por eso nosotros nos llamamos No a la Baja, porque es lo peor, es lo más dañino, es lo más grave, y ninguna de las otras medidas necesita la baja para aplicarse.

Una pregunta técnica, ¿el Código de la Niñez no pasaría a confrontar con la Constitución?
En realidad la Constitución derogaría parcialmente su aplicación. Hoy tenemos dos sistemas, el del Código de la Niñez y el del Código Penal, y pasaríamos a tener un tercer sistema que sería un híbrido entre los dieciséis y los dieciocho años, donde en algunos casos se aplicaría el Código de la Niñez y en otros se aplicaría el de adultos.

Para los casos graves se aplicaría la Constitución.
Claro, y la Constitución te manda aplicar el Código Penal. Y aparte, el que decidía cuál de los dos sistemas se aplica al fin y al cabo, sería el juez, porque la reforma dice que el juez va a tener que resolver si el adolescente tenía discernimiento en el momento de cometer el delito. Entonces el juez, en el momento de resolver el procesamiento, tiene que decidir qué estaba haciendo el adolescente y qué tenía en su cabeza. Toda esta reforma se promueve diciendo que los adolescentes son más maduros, pero deja que el juez decida si el adolescente era maduro o no. O sea que al fin y al cabo va a depender de con qué juez caigas y de qué formación en psiquiatría y psicología tenga ese juez, o de qué técnicos tiene para asesorarlo en ese momento. Y lo que termina pasando es que a unos una ley y a otros otra, que es lo más peligroso de todo.

¿Sentís que de un lado o del otro algún político utilizó el tema de la baja para su rédito?
Sí.

¿De los dos lados?
Posiblemente.

¿Lo han hablado con ellos? Sobre todo con los que están del apoyando el No a la Baja.
No, porque creo que a nosotros no nos corresponde. No nos quisimos meter en la campaña política, siempre hemos procurado hablar solamente de este tema. Esto que te dije es una opinión personal y hablando de individualidades, no de partidos ni de corrientes. Pero creo que no nos corresponde, porque de esa discusión hay bastante, y nosotros nos quisimos centrar en informarle a la gente que la reforma no era buena. Que cada cual haga su campaña. Esto ha sido un trabajo en red, la campaña de la Comisión es la campaña de la Comisión, y los demás que hagan su campaña. Acompañaremos lo que está bueno, y lo que no nos parezca que está bueno, no lo acompañamos. Y cada cual es dueño de sus dichos, nosotros nos hacemos cargo de los dichos de la Comisión, que los demás se hagan cargo de los suyos. De todas formas creo que por parte de los partidos políticos y todas las personas que han actuado en contra de la baja, en buena manera fue por convicción. Además he visto cómo mucha gente se ha jugado mucho por defender esta idea. Ahora, con el diario del lunes, muchos te pueden decir que usaste el No a la Baja para ser popular o para acercar jóvenes o cosas así, como se está diciendo desde un partido y del otro y del otro. La realidad es que cuando hubo que jugarse en contra de la baja, era lo menos popular y lo menos redituable políticamente hablando. Estaba muy abajo, no “vendía” decir “No a la Baja”, no rendía políticamente ni de ninguna manera. Creo que no podés decir que hubo un partido u otro partido u otro sector de un partido, hablando de los tres con representación parlamentaria que están en contra, que lo haya hecho con interés partidario, porque aparte, tanto en el Partido Nacional, como en el Frente Amplio y el Partido Independiente, hubo pronunciamientos en contra allá cuando había 70% a favor de la baja. Creo que se la jugaron porque lo creían.

¿No sería curioso que salga el Sí a la Baja, siendo que el PIT-CNT, instituciones religiosas, la Universidad, ONGs acaparan entre todas al 100% de los uruguayos?
Nosotros creíamos que iba a servir para atraer más gente al No, y creo que ocurrió. La historia hubiera sido distinta si fuéramos un grupo de desconocidos. Nos respaldamos en organizaciones que tienen legitimidad para hablar, porque no es lo mismo que venga Fabiana Goyeneche a decirte “no a la baja” que  venga Fabiana Goyeneche a decirte que la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y el director del Instituto Pasteur y la Universidad de la República y la gran mayoría de especialistas en derecho penal en este país le estén diciendo “no a la baja”. No me tenés que creer a mí, yo te traigo gente de peso y organizaciones con mucha legitimidad para hablar sobre el tema, y te estoy contando lo que ellos han dicho. Y la gente responde a eso, porque aparte del lado del sí no hay nadie.

Pero hay partidos, hay un partido entero histórico y legítimo.
Nosotros quisimos ser otra voz, no la partidaria. Atrás del No y atrás del Sí hay partidos que apoyan.

Entonces  pesará la tradición partidaria a la hora de votar…
Pesará la tradición partidaria, sin dudas. Pero nosotros quisimos mostrar que incluso fuera de la tradición partidaria hay un montón de argumentos en contra de la baja. Sin embargo, fuera de la discusión partidaria, el único argumento a favor de la baja es la necesidad de revancha y de encierro, o el “algo hay que hacer”, que es lo que nosotros encontramos más comprensible. Hay mucha gente que siente que esto no es una buena medida pero “algo hay que hacer”, y es a la que nosotros le decimos que eso es apagar un incendio con nafta, que votás esto porque “algo hay que hacer” y lo que en verdad estás haciendo es alimentar el problema. Pero no hay organizaciones y no hay estudios. De hecho, los únicos estudios que han llegado a usar como fundamento dicen que la baja va a reducir el problema un tiempo y que a la larga va a ser peor.

¿Lo de José Luis Zapatero les afectó? ¿Les molestó?
Lo que me molestó es que la Comisión para Vivir en Paz use eso como respaldo para la reforma, cuando no lo es. Primero, porque hasta donde yo sé, Zapatero no dijo que la reforma constitucional era buena. Tal vez yo no lo escuché. Lo que hay en España es un sistema penal juvenil, el Código Penal español actual, en artículo 19 —porque fui a ver el artículo para poder citarlo, porque me cansé de escuchar las mentiras— dice que el Código Penal de adultos se aplica a partir de dieciocho años. España tiene un sistema penal adolescente a partir de los catorce y hasta los dieciocho, como Uruguay lo tiene de los trece a los dieciocho, solo que para los delitos graves tiene penas de hasta diez años, pero una cosa son penas de hasta diez años en un sistema diseñado para adolescentes, y otra cosa es lo que se propone acá, que es un sistema diseñado para adultos con penas de hasta treinta años. No podés decir que te respaldás en Zapatero porque querés hacer lo de España, porque lo de España no es lo que se está proponiendo votar acá. Es un disparate querer aprobar la reforma en base a eso. Es una mentira deliberada.

¿El domingo se festeja si sale el no?
Sí, sin dudas. Se festejará.                                                                                                                                  





viernes, 24 de octubre de 2014

Rompamos la veda a favor de la buena música: Oliú diputado

Oliú guiado al pueblo a la salvación. ¡Viva Oliú!



Me tildarán de blanco, me tildarán de de rompe vedas, de alcahuete y de Oliuista. Vale la pena romper la veda electoral. Votemos a Oliú, un candidato que debe ser valorado y tenido en cuenta para este domingo.
¿Qué propone? No sé. Pero si la musiquita de su canción de propaganda nos entró como el destornillador que uso para rascarme las orejas, ya que dicen que el cotonete es malo porque deja restos de algodón en el interior, quiero rescatar una obra maestra musical de las internas, que pasó casi desapercibida.

Antes que nada, les dejo esta foto para que vean este rostro y lo recuerden:



Ese señor que como notarán se vuelca a la derecha, pero sin corbata, lo que lo hace estar a la derecha pero al centro, porque los  de centros son descontracturados y no usan corbata..., ese señor es Oliú. Así como no usa corbata, como los jóvenes (Oliú es seguido por los jóvenes, tal como se ve en la foto) también se sabe ubicar bien al costado para que los protagonistas sean sus votantes, inclusive la muchacha que está medio atrás y tiene una bandera del Frente Amplio. Porque Oliú es unidad y también debate de ideas, y a la muestra un botón: el único botón que tiene en su saco.
Oliú es juventud (haciendo la rima de su último gran éxito musical) pero también es tradición.
Porque Oliú mantiene la tradición vistiendo un saco que bien podría haber sido considerado monumento histórico nacional, si es que un día Oliú entra con él puesto al Palacio Taranco y se le ocurre tirarse al piso boca arriba simulando ser una alfombra tipo tigre descuerado, ya que se confundiría la fina tela de su ropaje con el decorado barroco que tenía Taranco. Es que con Oliú hay rebeldía, pero también estamos a punto de recuperar con él los valores del pasado que nos hicieron grandes... Grandes como la bufanda de la muchacha del fondo que está siendo atrapada por una bufanda símil boa...

¿Por qué debemos votar a Oliú? por el siguiente video de Paul Mc Cartney. Mírelo primero (al menos los primeros diez segundos) antes de seguir con la lectura.






Así como Paul ha logrado renovar la música mundial con buen gusto y talento, Oliú ha generado en todos nosotros una nueva forma de hacer política a partir de sus melodías.
Recuerdo mis inicios del periodismo cuando hacía crónicas de recitales de rock o comentaba discos. Lo mismo haré con la siguiente propaganda de Oliú para las internas 2014, escúchela con admiración, con la admiración de cualquier gran canción de los setenta, con esa sutileza e inocencia que el rock más elegante puede tener.







Al mejor estilo de Paul, Oliú se enfrenta a su arte político con el esmero de un artesano a la hora de cubrir con su manualidad con protector para la humedad. Oliú en esa pieza publicitaria nos enfrenta al dilema: ¿Palito Ortega habrá permitido que Pacheco utilizara su canción "Yo tengo fe"? De esta misma forma, confiamos en que Paul ha dejado su presencia imponente en el arte para lubricar el agujero divino que Oliú abre en el mundo de la política, con esta penetrante delicia armoniosa. Con bajos de sonatina de verano, y altos beats, Oliú se encaminó a lograr dos cosas: hacer una linda melodía pero utilizando al mismo coro uruguayo que otrora le ha dado vida a la música de Angres, La casa de la herramienta, y Herracor un amigo de fierro. 
Es así que lo popular se mezcla con la alta cultura.


Este domingo: Oliú diputado. 

Ahora, algunas fotitos.

Oliú escucha a todos, inclusive a los rugbier. Oilú diputado. 

Oliú es asediado por los medios. ¡Déjenlo en paz!

Oliú va a la casa de la gente a dialoga con ella. Nótese los juguetes de los nenes a la derecha. Oliú es amado por los niños que en ese momento estaban mirando los dibujitos.  

Oliú no se acomoda. Para eso están los que acomodan el auto de Oliú. 

Oliú te dice las cosas de frente, en su justa medida pero siempre con una sonrisa. 

Oliú trabajando con una agenda muy cargada. Ahí la agenda está en blanco, pero blanco como Saravia. 

Oliú se da un tiempo para ser cashual. 

Voto cantado




 por matías rótulo

Hoy son las elecciones. Como buen empleado público debo cumplir con mi deber de asistir en una de las mesas de votación. Me asignaron el circuito 46 de la Escuela 120 “Manuel Belgrano”. Una pequeña escuela de dos pisos que está cerca del límite entre Parque Batlle y Buceo, más en este último que en el primero. Para evitar líos de nomenclatura y pertenencia se optó por decir que la Escuela 120 está en el barrio Belgrano.
Pensar que en Buenos Aires, Belgrano es toda una gran localidad, un barrio enorme del cual hablan en la tele y acá, en Montevideo, se limita a unas poquitas cuadras entre un gran barrio y otro.
Creo que mis compañeros de mesa no tienen mucha voluntad de estar acá. La gorda que trajo los bizcochos dormita entre votante y votante. El presidente de mesa me mira con algo de recelo. Creo que es profesor. Tiene barba de profesor, cara de profesor, voz de profesor, manos de profesor. La gorda me mira y se sonríe. Creo que es funcionaria del Banco República. Está muy bien vestida al contrario del profesor. Supongo que debe ganar dos, tres, cuatro veces más que él.
La gorda ya ensució la planilla de registro de alguien que vino a votar. Encima del ojo de perfil de una señora hay ahora y por la eternidad de su vida electoral una marca de crema pastelera amarilla, o casi blanca.
El profesor miró a la gorda con un ojo torcido. Habrá pensado “esta pituca banquera”. Ella le sonrió. Yo preferí no mirar más. El profesor me preguntó a quién votaría. “Ya voté” le dije. “Es cierto que votó observado”, me contestó moviendo más la barba que la boca.
“Yo soy colorada” gritó casi orgullosa la señora. Yo la miré. El profesor la miró. “Con Batlle entré a la administración”, declaró impunemente.
Yo la miré nuevamente. El profesor tomó la bombilla del mate con su mano derecha, la movió de un lado para el otro. La miró de nuevo. “Yo soy comunista”, dijo mientras yo pensaba en que yo era blanco.
“Yo no voto a nadie”, respondí casi encima y mintiendo.
La gorda colorada me dijo que eso era irresponsable.
Yo pensé que ella era una irresponsable por votar a los colorados que nos llevaron a más de una dictadura y crisis y...
“Usted es un irresponsable”, me dijo el profesor ya sin mover siquiera la barba,  y sin mirarme.
Yo pensaba que el irresponsable era él por estar votando a los comunistas que nunca hicieron nada bien en los años de la U.R.S.S.
La gorda me miró. Me miró con algo de odio. Pero tenía que mirar al comunista, tendrían que estar enfrentados.
El profesor me miró. La miró a la colorada. Se miraron. La gorda chorreaba su crema pastelera por la comisura de los labios y una bufanda de adorno de esas negras que tiene fibras plateadas alojaba algunas miguitas.
El profesor tenía una camisa azul. A cuadros. Recién planchada. Los cuadros son horribles. Cuadros celestes, azules y blancos que en conjunto hacen una camisa azul. Un pantalón vaquero, unos zapatos marrones. Omití decir que los botones superiores de la camisa estaban desprendidos. “Bien cosa de comunista”, habrá pensado la gorda colorada. La gorda colorada hablaba del auto y se preocupaba por él. “A quien le habrá robado” pensaría el profesor comunista. La gorda venía muy perfumadita, por lo que sería soltera con sus cuarenta y pico y su estado físico deplorable. El profesor sería casado por su camisa planchada y su alianza.
La gorda le preguntó si era comunista de Lenin, Trotski o Marx. El comunista dijo que era comunista y para decirse tal, uno debe sentirse orgulloso y confiado de que puede serlo, tal como diría Gramsci. Entonces hubo una pausa de silencio. Los dos miraron al piso. “Usted no votó ¿Eso quiere decir que votó en blanco?”, me preguntó el profesor ya sin mover siquiera la cabeza.
“Voté en blanco señor”, aunque en realidad había votado al viejo Partido Nacional, un sucesor de Herrera que era sobrino o algo así que se había postulado por primera vez y que venía de Lavalleja.
Entonces miraron hacía el piso nuevamente la gorda y el profesor, la bancaria y el barbudo, el comunista y la colorada, y me entró como cierta impaciencia, mientras la margarita de la gorda estaba en la barba del profesor y la bombilla del comunista era parte de la babosa boca de la bancaria. Yo me sentía sapo de otro pozo. Si hubiera dicho que era blanco, todo hubiera sido diferente, hubieran tenido otro trato conmigo, no me hubieran aislado, y recién son las diez de la mañana.
La gorda le preguntó si tenía hijos. Obviamente tiene hijos, pues lleva un llavero colgando de su vaquero comunista hecho por “Levis”, con la foto de dos preciosas rubias de cuatro años. “No tengo, pero les muestro las fotos de mis dos sobrinas, hijas de mi hermana” respondió a mis pensamientos enseñándonos el llavero como para aislarme aún más.
“¿Qué opina de la dictadura del setenta?” Preguntó irreverente el profesor comunista a la gorda bancaria colorada. “Fue un hecho lamentable que no debe volver” sentenció la gorda, que ya se llevaba su primer pan con grasa helado a su boca verde del mate del comunista.
“Es verdad” dijo el comunista profesor sin mirarla.
A mí nadie me preguntaba nada.
Pensé en hablar de los desaparecidos pero tal vez el comunista pensaría que yo soy de izquierda y lo que menos quería era que pensaran eso. La gorda pensaría que yo soy de izquierda y que le mentí, y me aislaría más.
“¿Cómo se llama?” Me preguntó la gorda. Claro que no me iba a preguntar nada de política porque yo no voto supuestamente, o mejor dicho, voté en blanco, aunque –como ya mencioné-, soy blanco como Saravia, Oribe y Herrera. “Capurro”, le respondí sin mirarla a los ojos. “Domingo Capurro” agregué tomando nervioso una lapicera.
“Mirá Milton, se llama como el barrio” dijo la gorda al comunista, y esa misma gorda colorada le dijo al profesor comunista por su nombre. Milton, se llamaba Milton. Y la gorda ya sabía que se llamaba Milton. Y yo recién me enteraba  y por boca de la gorda que al decir Milton mostró el membrillo de un bizcochito que masticaba.
“Si Graciela, igual que el barrio” agregó Milton, demostrando que conocía el nombre de la gorda colorada. El profesor barbudo sin hijas y con dos sobrinas preciosas, que era comunista y que se llevaba muy bien con una colorada fascista, bancaria y gorda que a su vez era solterona, y no dejaba de comer bizcochos.
Y yo condenado por no votar a nadie, y en realidad soy blanco. Condenado por ser blanco. Condenado por ser diferente a ellos. Por no poder decir qué soy o qué voto en un país donde la mayoría domina, y la minoría también. Un país donde la política es todo pero sólo en año electoral. Un país donde los colorados primero, y los izquierdistas ahora, muchos años después de quejarse de ser los grandes desplazados, se piensan que son los mejores de esta tierra.
Pero yo soy Domingo Capurro, un trabajador público, un funcionario ministerial que está a punto de buscarle la ficha de la credencial a esta tal Lorena Barrera. Mientras la gorda colorada le anota el nombre, y el profesor barbudo y comunista le da un sobre. Entonces Barrera, Lorena Barrera, pregunta: “¿Habrá listas del Partido Independiente?” Lo dice con total inocencia. Lo dice antes de ir al cuarto secreto.
Y la gorda colorada, y el profesor comunista, y yo, el desplazado blanco que no se anima a decir a quién vota amparándome en el secreto de mi voto, aunque observado, nos miramos. Nos miramos y sonreímos como perfectos empleados públicos a punto de  cumplir con nuestra obligación. Y los tres al unísono le decimos a Lorena Barrera: “lo sentimos, debemos anular su voto por ser cantado”.



jueves, 23 de octubre de 2014

José Pedro Varela no votaría la baja



¿Qué votaría José Pedro Varela este domingo? Seguramente no votaría la baja. ¿Es arriesgado decirlo? Varela da una respuesta a la problemática que el domingo se plebiscita. Sin embargo (ni siquiera los asesores en educación leyeron lo que Varela escribió en la década de 1870 para advertir sobre la única solución posible: educar.


Por Matías Rótulo (Publicado en Voces 452 - 23/10/14)

Paradójicamente, los asesores en educación de los partidos políticos que acompañan la baja de la Edad de Imputabilidad no han recordado a Varela, el reformador de la Escuela uruguaya. No lo han consultado, siendo que más de una vez se los escuchó añorar aquella educación “vareliana” ejemplar. Él da una única solución al problema de la delincuencia toda y en particular la juvenil: escolarizar y no encarcelar.
¿Quiénes son los expertos? Los expertos hacen gala de experticia por sus títulos e investigaciones.  Mientras el mundo del conocimiento exige un estudio de campo que acompañe la práctica, ellos desde afuera nos dan ideas proyectadas a un ideal no experimentado. Tienen sus estudios hechos, sus libros escritos, sus teorías reveladoras. Algunos aspiran a ser Ministros de Educación, sabiendo que deberían reformar alguna que otra norma para que dicha cartera tenga una mínima injerencia en la educación primaria, media o universitaria pública (La Universidad de la República es un ente autónomo cogobernado por sus órdenes). Sin embargo, no piden ser Presidentes de la ANEP o consejeros, sino que se alejan del espacio de trabajo en las políticas educativas aspirando a un ministerio ciego, sordo y mudo en temas de educación pública. Esos doctores en educación se olvidaron de leer a Varela. No lo leyeron para advertirles a sus candidatos que Varela había dado una solución a la delincuencia adolescente en 1874.

José Pedro Varela, en La Educación del Pueblo establece que la educación debe contribuir al desarrollo del hombre. En el capítulo VI del libro, se lee que “a medida que la educación se difunde, mejoran las condiciones generales de la sociedad, se aminoran los crímenes y los vicios, y aumenta la prosperidad, como la fortuna y el poder de las naciones”. De este modo, dirá Varela, la educación produce importantes ventajas y beneficios al individuo, pero también a la sociedad. La educación no garantiza que el sujeto no delinca, sin embargo, “las pasiones del hombre educado son siempre mejor dirigidas que las del ignorante, aquél tiene una conciencia clara del bien y del mal”. Varela se refería al sujeto de su época, al gaucho, aquel sujeto utilizado en las luchas independentistas, después temido e ignorado y posteriormente idealizado. ¿No ocurre lo mismo con los adolescentes de ahora? Son utilizados como consumidores de cuanto producto salga a la venta, son idealizados como buenos y malos, y a partir de ahí son preferentemente temidos. Varela critica a la sociedad de su momento, -algo que se podría aplicar al presente- en tanto que la sociedad intenta frenar “las pasiones del ignorante” por medio del “temor, es decir, amenazándolo con los castigos que sufrirá si comete tal o cual delito”. Tal como se procura con la baja de la edad de imputabilidad.
Varela recoge informes internacionales y analiza: “el interesante informe de Mr. Duruy sobre la instrucción primaria en Francia da a este respecto cifras concluyentes. Así, el número total de los acusados por crímenes, de edad de menos de 21 años, que había disminuido solamente de 235 en el período decenal de 1828-1836, al período decenal de 1838-1847, decreció de 4.152, es decir casi dieciocho veces más.... En 1847 se contaban 115 jóvenes de menos de 16 años conducidos ante la justicia; en 1862 no hubo más que 44 (…) En el país de Badén, en el que desde treinta años se ha hecho mucho por la instrucción pública, de 1854 a 1861 el número de los presos ha bajado de 1.426 a 691: así, se suprimen algunas prisiones”.
¿Es anacrónico? Tal vez. Para quienes exhortan recordar a Varela cada vez que se recuerda nuestro “buen” pasado educativo con el fin de criticar la crisis actual, Varela resulta ignorado para este asunto en particular. No conviene decir que Varela recomendó menos cárceles para todos, particularmente para los menores de 21 años, y más educación para ellos. De recordarse, no habría propuesta de reforma constitucional.