Bandera de Uruguay Año VII Blog el inaugurado el 15 de diciembre de 2008. Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay - 2015.

domingo, 17 de mayo de 2015

Miguel Soler: "¿Qué función más alta cabe a la educación que la de sembrar sueños y cultivarlos?"

El 10 de diciembre de 2014 se presentó en la Torre Ejecutiva el libro "La Túnica en el Perchero" de Matías Rótulo y Victoria Alfaro. El libro fue editado por el Consejo de Educación Inicial y Primaria y contó con el prólogo de Miguel Soler Rocca. Dejamos aquí el texto de lo dicho por Soler el día de la presentación. 



Un tema previo: no puedo iniciar estas palabras en público sobre asuntos vinculados a la educación sin expresar mi dolor, mi indignación y mi protesta ante un hecho de actualidad: me refiero a México, país en el que viví durante siete años y al que mucho debo; a Guerrero, estado mexicano que conocí; a Ayotzinapa, sede de una de las muchas escuelas normales dedicadas en México a la formación de maestros campesinos. Desde allí se reclama hoy la presentación con vida de 43 estudiantes desaparecidos y casi seguramente asesinados. Me sumo a ese reclamo. Deseo lo mejor para México, en particular su regreso a una existencia en paz.
Segundo tema que quiero evocar, fuertemente asociado al anterior: hoy es 10 de diciembre, desde hace 66 años Día Internacional de los Derechos Humanos. Me parece un acierto que nuestras autoridades nos hayan convocado para contribuir, con el libro que hoy se presenta, a conmemorar la fecha en términos muy concretos, emitiendo con ello un vigoroso NUNCA MÁS al amplísimo repertorio de violaciones que el Pueblo Uruguayo padeció en décadas pasadas. Entre ellas, no son nada menores las que afectaron su derecho a una educación libre y el respeto a los trabajadores de la misma. Es el tema de este libro y, con él en la mano, los educadores disponen a partir de ahora de una herramienta más para fortalecer su sentimiento de dignidad individual y colectiva, sin el cual la función docente expira.

No haré comentarios detallados sobre el libro “Maestros destituidos en la dictadura por causas políticas”. Tampoco les resumiré el prólogo que por invitación del CEIP escribí, con el corazón encogido, para esta obra. Me limitaré a unas pocas reflexiones.

En primer término expreso mi apoyo solidario a quienes, desde diversas posiciones en el sistema educativo, han hecho posible la aparición de este libro. Por su tema, por su condición testimonial, por el valor de sus análisis, por el momento en que aparece, publicar este libro desde un organismo del Estado constituye un acto de entereza ética, que le hace un gran bien al país y que ojalá sirva de ejemplo. Como maestro y como ciudadano les hago llegar el aplauso que merece su civismo y su observancia de los principios que fundamentan nuestra Constitución y nuestra legislación, a la vez que les reitero mi gratitud por haberme asociado a esta singular actividad. 
A Matías Rótulo y a Victoria Alfaro, los autores, mis más sinceras felicitaciones. No es fácil hacer periodismo de investigación y ampliar nuestro conocimiento de la historia nacional presentando, con objetividad y al mismo tiempo compromiso, una versión rescatadora de hechos que tantos quieren mantener en el olvido, sea éste intencionado o involuntario. Ustedes lo han logrado, con el aporte de un centenar de docentes y colaboradores que prefirieron dar testimonio de su pasado a seguir conviviendo con el silencio. El resultado es excelente, bien estructurado y documentado, con análisis convincentes, en resumen, portador de claridades. Bravo por todos!!! 
Repito que no entraré a comentarles el contenido del libro. Ya lo hice en el prólogo, escrito éste en caliente, con exceso de adjetivos, con embestidas emocionales que el lector atribuirá, si puedo pedírselo, más a los asuntos de que en él me ocupo que a mi avanzada edad. No dispongo en esta ocasión de tiempo para volver al pasado, sobre el que me he expresado repetidamente en escritos cuyo contenido ratifico. 
Quisiera terminar situándome en el futuro con la expresión de algunos votos muy personales como los siguientes:
Primero: hago votos por una amplia difusión de este libro, por la reimpresión de tantos ejemplares como hagan falta para que todos los educadores en actividad tengan acceso a su mensaje fáctico y ético, con la concesión de facilidades, si ello fuera posible, a editoriales privadas para que se le dé también una circulación comercial no lucrativa. Es preciso que su lectura sea accesible a la ciudadanía.
Segundo: hago votos porque la publicación de este libro no sea el punto final de las investigaciones en el amplísimo campo de la violación de los Derechos Humanos durante la dictadura. Dicen los autores: “Hay que investigar mucho más. (…) Hay que cerrar el camino a la posibilidad de que hechos como estos vuelvan a ocurrir”. Y por su parte, el propio CEIP nos dice en su introducción: “Otros continuarán este camino”. Surgen del texto múltiples ofrecimientos de colaboración con tal fin. Me declaro complacido y esperanzado por la creación por el actual Gobierno de la Institución Nacional de Derechos Humanos, así como por la lectura de sus dictámenes. Los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil no cejan, pese al silencio inmisericorde de los culpables. Un solo ejemplo: tuvieron que pasar 34 años para que aparecieran los restos del Maestro Julio Castro a quien, debo recordarlo, la obra dedica un documentado y doloroso capítulo. ¿Cuántos años más serán necesarios para que conozcamos, juzguemos y castiguemos a sus captores y asesinos, cuyas muertes le vienen ganando la carrera a nuestra Justicia? Hago votos porque nuestros Jueces y Juezas surjan triunfantes de los desafíos que enfrentan, caracterizados la mayor parte de ellos por un inadmisible retraso. Me permito insistir: hago votos por la integral y urgente innegociabilidad del acatamiento a los Derechos Humanos, imponiendo luz y justicia en las violaciones del pasado y concibiendo la educación de modo que contribuya a su futuro y universal respeto.
Tercero: hago votos por una mirada frecuente y comprometida de todos los maestros en actividad y de todos los estudiantes de magisterio a las tres primeras líneas del Programa de Educación inicial y Primaria aprobado en 2008, que dicen: “El Programa Escolar del Consejo de Educación Primaria se centra en los Derechos Humanos, lo que significa que los alumnos son sujetos de derecho y el derecho a la educación debe garantizar el acceso de todos a una cultura general y plural”. Me consta que soplan vientos encontrados sobre los fines, organización y métodos de la futura educación básica, pero no hemos de permitir ningún retroceso en el perfil humanista que la educación tiene y debe seguir teniendo, según la ley vigente, “como un bien público y social que tiene como fin el pleno desarrollo físico, psíquico, ético, intelectual y social de todas las personas sin discriminación alguna”.


Cuarto: hago votos por la pronta anulación oficial del capítulo “Infiltraciones en la enseñanza” de la obra “Testimonio de una nación agredida” publicada en 1978 por el Comando General del Ejército, sin identificación personal de sus autores. En dicho capítulo, 116 educadores asociados a la educación primaria, muchos de ellos verdaderos referentes de la historia de la educación pública, somos presentados (y cito textualmente) como marxistas, comunistas, infiltrados, adoctrinadores, dominadores de las poblaciones marginales, sediciosos, copadores y elementos antinacionales. Sin prueba de clase alguna, los anónimos autores identifican como partícipes de la subversión antipatriótica a escuelas varias, a los sindicatos de docentes y estudiantes, a la mayoría de los Institutos Normales, a las Misiones SocioPedagógicas, al Núcleo de La Mina, al que califican de “enorme esperanza del marxismo”, a la Revista de la Educación del Pueblo, a las Inspecciones Departamentales y Regionales y hasta a las Comisiones de Fomento Escolar. Hoy, a veces con legítima añoranza, otras veces con hipocresía, se habla y se escribe sobre esa etapa como la de los años brillantes de la educación básica nacional. Pero el libelo de 1978 sigue impune, falsificando la historia, ofendiendo instituciones y personas, obstaculizando la adopción de opciones que terminen de limpiar el buen nombre de nuestra Escuela Pública. Pues bien, yo formulo votos por la realización de un acto público y oficial que restablezca la verdad, que restituya a colegas, muchos de ellos ya fallecidos, y a entidades que contribuyeron a la edificación del país, el respeto que la sociedad les debe. En pocas semanas más conmemoraremos los setenta años de la fundación de la Federación Uruguaya del Magisterio. ¿No será esta la oportunidad para que nuestras autoridades declaren la nulidad jurídica, política, intelectual y ética de la obra oficial “Testimonio de una nación agredida”, en mala hora impresa en la entonces intervenida Universidad de la República?


Quinto y último: como educador, reitero los votos que formulé en el Paraninfo de la Universidad de la República en 1987, en oportunidad en que se rendía homenaje a Julio Castro, votos “por el día – dije entonces - en que nuestro planeta haya abolido todos los ejércitos y todas las armas, por el día en que la violencia entre hermanos haya desaparecido, aun en sus más sutiles y solapadas formas, por el día en que en este país nadie pueda dirimir las cuestiones públicas apretando el gatillo. Mientras existan gatillos y dedos en disposición de apretarlos, los que nos ocupamos de educación debemos cuestionar implacablemente nuestro trabajo, hasta lograr el desarme de las manos y de las mentes. ¿Es éste un sueño? Claro que sí, pero ¿qué función más alta cabe a la educación que la de sembrar sueños y cultivarlos, paciente y amorosamente, en perspectiva de siglos si es preciso, hasta su fructificación?”. Eso dije entonces, hace 27 años; eso sigo diciendo.
Muchas gracias.



Montevideo, 10 de diciembre de 2014
Miguel Soler Roca.




sábado, 16 de mayo de 2015

Andrés Abt: “No voy a ser opositor a Martínez, ni un ejecutor más de la Intendencia”






Andrés Abt dio el batacazo en Montevideo y es uno de los dos alcaldes concertantes. Perteneciente al Partido Nacional (Lista 71),  se postuló como alcalde del Municipio CH por el Partido de la Concertación y salió victorioso. De una larga historia de trabajo en temas comunales, Abt se enamoró de la tarea de gestión en su zonal gracias a un frenteamplista.

Por Matías Rótulo. Publicado en Voces 472 el 14/5/15.



¿Qué origen tiene tu apellido?
Alemán. Yo no tengo mucha pinta de alemán, pero lo es. La gente me ha llamado “a-be-te” porque es un apellido difícil de pronunciar.

¿Cómo se compone tu familia?
Mis padres, mi madre, y mi hermana.  Me casé hace tres años y tenemos un hijo de tres meses llamado Felipe. 

¿En qué parte del Municipio CH vivís?
Nací en Vidal y Montero. Ahora vivo en Gestido y Simón Bolívar, cerca de la Plaza Varela. Toda mi vida viví en esta zona (Punta Carretas, donde se hace la entrevista).

¿Cuál es tu experiencia como político?
Me inicié como local en el año 1995 por el Partido Nacional en el Centro Comunal N°5.  Ahora soy suplente de la diputada Gloria Rodríguez, en la pasada administración lo fui de otros legisladores. Además milité  en la CGU de Derecho integrando distintos espacios del gobierno universitario.

¿Cómo ves tu futuro en la política?
Trabajo en política desde hace 22 años, nunca con la relevancia que tengo ahora. Mi idea es continuar y no por mí, sino porque tenemos una oportunidad histórica. El Partido Nacional hace 53 años que no gana en Montevideo y eso es un desafío para todos, para mostrar lo que podemos hacer.
 
¿Vos te propusiste ser alcalde o fue alguien más que te lo ofreció?
Cuando era edil zonal conocí a Eduardo Carrier, un hombre del Frente Amplio por entonces Secretario General del Centro Comunal N° 5 que me hizo enamorar de esta tarea. Nunca lo había nombrado en las entrevistas, y gracias a él, viendo los resultados de las propuestas para mejorar el barrio, me dije que esto era lo que quería hacer. Unos amigos con quienes siempre me reúno, cuando les plantee las posibilidades políticas que tenía, y les conté lo de ser Alcalde, me dieron para adelante.

¿En el CH serás oficialista y opositor en la Intendencia?
Yo no voy a ser opositor a Martínez, ni un ejecutor más de la Intendencia.

¿Ya hablaste con Daniel Martínez?
Lo estoy llamando pero no me he podido comunicar. Pretendo ponerme a las órdenes con él y sería un buen gesto de su parte dar el primer paso. Yo veo esto como una empresa donde él es el jefe y nosotros somos directores de distintas áreas. Me gustaría que hiciera una reunión cada quince días o un mes, una especie de Consejo de Ministros pero de alcaldes. 
Conozco a los alcaldes del Frente Amplio y sé que estamos todos para lo mismo, que si yo tengo que arreglar una vereda le puedo pedir una mano a otro alcalde, y que si a mí me lo piden con gusto la daré. No podemos dejar a la gente de rehenes de la ideología, porque para arreglar una vereda no hay ideología que valga.

En los carteles callejeros de tu campaña dice “UFA, cambiemos todo” (la “U” es roja y el “FA” con letras blancas). ¿Qué significa?
Es una expresión de hartazgo, un “UFA” de rebeldía, de no darnos por vencidos con los problemas que tenemos: la basura, las veredas rotas,  la iluminación... Debemos imaginar una ciudad que cambia constantemente. Pretendemos que nuestro Municipio sea un organismo vivo, que interactúe con otros municipios y con la gente, creciendo constantemente.

¿Qué población abarca el Municipio CH?
Unas 180.000 personas que viven acá. Por día ingresan unas 90.000 personas, lo que hace que estemos interactuando constantemente con toda la ciudad. Montevideo se mueve en nuestro Municipio.

¿Qué costo económico tuvo tu campaña?
Unos 20.000 dólares.

¿De dónde salió esa financiación?
Fue mía. Tuve el aporte de una institución con 2.500 dólares. Es una institución que le da a todos y seguramente le dio más al Frente Amplio que a mí, pensando que iban a ganar.

¿Hasta el domingo qué creías sobre el resultado de la elección?
Pensé tantas veces que ganábamos como que no, pero tenía el sueño intacto. Uno tenía miedo, pero los votos estaban ahí. Mis colaboradores me decían que veníamos bien, pero desde adentro se pierde la objetividad. Yo creía que acá la Concertación podía ganar, porque en octubre hubo una distancia de diez mil votos.

¿Hay un perfil de votante más de derecha en estos barrios, como por ejemplo los hay en el Cerro de la izquierda?
En las elecciones nacionales, en Punta Carretas, la lista más votada fue la 609 y es una de las zonas considerada como rica. La ciudad pasa por acá todos los días, por eso no hay que dividir las cosas en cajetillas o no. Esta es una zona integrada plenamente a Montevideo.
 
¿Qué dice tu declaración patrimonial?
Que tengo un apartamento de dos dormitorios en un tercer piso por escalera, y una papelería en el centro en Tristán Narvaja.

¿Cuáles son las “ideas fuerza” para tu gestión?
Quiero que el Municipio sea el primer escalón entre el vecino y la Intendencia, pensando en un gobierno de cercanía. En la calle la gente nos preguntaba “¿Qué es un alcalde?” Yo creo que si en cinco años, la gente no sabe qué es un alcalde y qué hizo ese alcalde, será porque le erramos. Vamos a abrir el Municipio de todas las maneras posibles: con una web nueva donde se puedan hacer reclamos, y donde la gente vea cuál fue la respuesta o la demora en la atención de esos reclamos. La idea es que sea eficiente y ágil, porque lo peor que hay es que tengas un basural en la esquina de tu casa y cuando vas a hacer la queja te pidan una carta con firmas, siendo que ya estás enojado, andás con mil cosas en tu vida, entonces terminás en no hacer el reclamo.  La segunda tiene que ver con la accesibilidad. El Parlamento aprobó una Ley de accesibilidad y no está puesta en práctica. Es necesario reparar las veredas y hacerlas circulables para todos.

Y el tránsito…
Hay que hacer más ágil el transito que en esta zona está colapsado. Pienso habilitar los estacionamientos en altura para sacar a los autos de la calle. También queremos crear la línea interna de ómnibus “CH1” para la movilidad interna y que junte los puntos más atractivos de la zona.
Otra idea es el mejoramiento de los espacios públicos. Acá no tenemos asentamientos, y eso nos permite la mejora de determinados espacios para disfrute de toda la sociedad. Los expertos dicen que cuando se mejora el entorno, de inmediato aparecen nuevas inversiones y yo quiero nuevas inversiones en esta parte de la ciudad. Por último, queremos que los vecinos sientan que sus impuestos son devueltos en obras. De acá sale el 40% del presupuesto total de la Intendencia de Montevideo. No pretendemos la devolución del 40% porque nuestro sistema es solidario y de ese 40% van dineros a otros municipios, pero sí queremos que el vecino sienta que sus impuestos están bien destinados.

¿Hay que cambiar absolutamente todo de los 25 años de gobierno del Frente Amplio?
Creo que lo que hay que cambiar es el relacionamiento con el vecino. Hay que integrar al vecino en todo su concepto. Tenemos que sentirnos todos cómodos en la ciudad. Hay una gran cantidad de propuestas que hizo la Intendencia que hay que continuar y otras hay que mejorar.


¿Con qué presupuesto contás para tu gestión?
Con unos 6 millones de dólares anuales. Pretendemos asociarnos con privados. Por ejemplo, si un privado arregla una plaza, que ese dinero  ahorrado se destine a otro lugar. Una institución muy importante de la zona le planteó al actual Municipio arreglar todas las veredas a seis cuadras a la redonda, y el municipio dijo que no.

¿Te gusta leer?
Sí, leo mucho aunque en esta época no he podido leer nada. Cuando me voy de vacaciones llevo muchos libros. Me gusta leer de política, he leído mucho sobre la Dictadura en Uruguay tanto de autores de izquierda como de derecha.

¿Hacés deporte?
Hice waterpolo en el Biguá, hago natación y en el fútbol soy de madera.







viernes, 15 de mayo de 2015

Perfectos idiotas

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS


Por Matías Rótulo. Publicado en Voces 472 el 14/5/15.


Se terminó Verano perfecto y por el mismo camino va Día perfecto. Acabo de descubrir que la perfección no existe.

“—Quieres divertirte conmigo —dijo para sí—.
Verás qué mal rato te voy a dar”.
Doña Perfecta en la novela homóloga de Benito Pérez Galdós.

Dijo el ex panelista perfecto Fernando Cristino a La República el 19 de enero de 2015: “Me parece que Algo Contigo tiene un buen panel pero considero que Verano Perfecto es más completo. Tiene un programa más fresco, es más juvenil, si tenía que elegir entre los dos, obviamente y sin dudarlo elegía a Verano Perfecto, porque me transmitía eso, más frescura. Además, algo súper importante: los informes me gustan mucho más”. Si le planteo a Cristino la definición de Aristóteles sobre la perfección, seguramente se le dan vuelta los ojos. Utilizando el mismo razonamiento de Cristino, para no complicarla tanto, digo: una caja completa de lechugas frescas y nuevas del Mercado Modelo, es más perfecta que una caja medio vacía de lechugas del día de ayer. Entre Algo Contigo y la lechuga, obviamente me quedo con la lechuga.
Últimamente,  el ser “más fresco”, lo que “me gusta más”, o lo “más juvenil” no son patrimonio exclusivo de la consideración de Cristino, sino que son la construcción más cómoda para atraer clientes que necesitan sentirse frescos, gustados y jóvenes.
El objeto de esas empresas es vender productos de poca o escaza necesidad: refrescos, sitios web que piden que pongamos “me gusta” a cualquier cosa, o proyectos que nos proponen ser más jóvenes porque “lo viejo” es lo rechazado, lo pasado, lo que no queremos ver más. El televidente no es visto en programas como Día perfecto o Verano perfecto como sujetos críticos, sino como consumidores de un programa de televisión, al igual que compradores de un producto, -el mejor de todos-, decorado con lindas caras, adornado con brillantes colores, y con poca o nula utilidad. Nosotros nos creímos el cuento de la perfección y fuimos unos perfectos idiotas. He mirado ambos programas el mismo día, y Día Perfecto no hizo que mi jornada sea más perfecta entre los problemas propios del trabajo y la vida. Verano perfecto no me sacó el frío en julio. Lo perfecto fue algo así como la “oferta perfecta para vos” que se promociona en algunos comerciales, inclusive en los que proponen préstamos económicos a sola firma. Lo perfecto no es el producto ofrecido, sino la rebaja o la facilidad de compra. Día perfecto o Verano perfecto, productos de mala calidad (aunque frescos y completos), se ofertan como préstamos a sola firma, dejándole al espectador una deuda ideológica y cultural.
Lo perfecto
Desde lo profesional y personal, algunos de los integrantes de Verano perfecto se quedaron sin trabajo –algo que lamento profundamente-. Significa que lo que era perfecto, ya no lo es, o por lo menos para los directamente afectados. Seguramente, para los que vieron en este programa un momento de esplendor profesional, ya no podrán considerar “perfecta” su realidad, dada la problemática del otro. En ese caso, el vínculo entre trabajadores sería perfecto en solidaridad.
¿Qué fue lo perfecto de ambos programas? ¿Las pasadas de factura constante en el matinal perfecto, entre compañeros que parecían tenerse un rencor personal? ¿El contenido liviano, los comentarios banales, la repetición de esquemas vergonzosos de una televisión pensada para la neutralización de la idea del “consumidor”? Verano perfecto, ya desde su nombre, pretendía extender la idealización de una estación del año que supuestamente es “perfecta” siempre y cuando el programa en cuestión hiciera su cobertura del mismo: un móvil, las novedades del verano, la playa y fundamentalmente, la gente “linda”.
Esa cobertura fue el desfile de figuras puestos como panelistas, empaquetados en estándares de belleza, que en la autorreferencia constante de sus logros y gustos personales, lucharon por mostrar que pertenecen a una elite “perfecta” a la cual la mayoría de los ciudadanos no estamos en condiciones de pertenecer. Son de cierta clase “alta” que se auto delata como tal para reafirmarse en ella. Mucho club ecuestre, mucho paseo por Punta, mucho mundo cool en la vida privada de los panelistas, mucha vida glamorosa en el contenido del programa.
En la carta de despedida de Andy Vila se lee: “recuerdo el primer móvil desde el Conrad, lugar que usaba como mi casa para cambiarme, maquillarme y sentarme en los sillones siempre que llovía”. Ya que esto es una lucha de experiencias personales, yo que fui mandadero de farmacia durante diez años de mi vida, al no tener al Conrad cerca, me ponía bolsas de basura en los pies a falta de botas para andar en bicicleta.
Sigue la carta: “mi primer invitado fue Gabriel Corrado porque habíamos grabado una serie juntos en BsAs. Y ahora que recuerdo yo me iba a ir a vivir a BsAs y Verano Perfecto decidió…” (los puntos suspensivos son de Vila).  Lo perfecto no radica en el otro, en el televidente, sino en las sensaciones personales que han determinado el programa en su esencia. En épocas de individualismo extremo, cobijado en la idea de “redes sociales” donde cada uno muestra su ser y comenta desde su ser lo que el ser del otro muestra, ambos programas fueron una especie de lugar de terapia para quienes lo hacían. Pero eso no se transportó nunca a los televidentes. Aquello del “medio de comunicación” no fue pensado desde lo social, sino desde lo individual del sujeto que comunica al invisible universo del receptor. Dicho en palabras menos complejas: les importó muy poco el televidente.

Catálogo de lo perfecto:
-        La idealización  de las figuras argentinas de rutinaria exposición de sus fecalidades (sus cacas).
-        El hacer de ambos programas un espejo de las redes sociales construidas por los famosos. Nótese que Día Perfecto, antes de mostrar noticias de interés, presentaba cada mañana al inicio, los mensajes en las redes sociales de las figuritas de la farándula.
-        Comentar como propios los sucesos de la farándula y hechos en general de la argentina.
-        La desvinculación repentina de algunos conductores que no quedaron muy claras, ni para los afectados ni para el público.
-        El desaprovechar cuanto entrevistado tuvieron, muchos de ellos de una gran riqueza, no valorada por entrevistadores desinformados y no formados para tales casos.
-        Aprovechar la muerte de artistas mediáticos (Páez Vilaró, Galeano, China Zorrilla etc.) para acordarse del arte en las necrológicas. Los artistas no mediáticos no tuvieron lugar ya sea vivos, ya sea muertos.
-        Decir “usted quiere ver esto” imponiendo así el gusto, pero sin darle la posibilidad de formar el gusto.






jueves, 14 de mayo de 2015

Arendt y Vallejo en intertextualidad



   INTERTEXTUALIDADES 



“Los hombres de las SS sabían que el sistema que logra
 destruir a su víctima antes de que suba al
patíbulo es el mejor, desde todos los puntos de vista,
 para mantener a un pueblo en la esclavitud, en
total sumisión. Nada hay más terrible que aquellas
procesiones avanzando como muñecos hacia la
muerte”

Les Jours de notre mort, 1947, citado por
Hanna Arendt en Eichmann en Jerusalén


Por Matías Rótulo (publicado en Humbral el 14/12/13)




La idea de que exista alguien que cumpla órdenes crueles como las cometidas por los nazis en los tiempos de hoy ¿se cuestionan? ¿Han generado una coraza alrededor del sentimiento humano que nos permite estar protegidos para no repetir nuestros errores? O ¿La coraza nos ha insensibilizado? ¿Hemos aprendido algo tras las muertes primer, pero luego de los enjuiciamientos? Se ha juzgado, pero ¿Se ha solucionado algo?  La semana pasada comparamos La Rambla Paralela de Fernando Vallejo con parte de la obra de Hannah Arendt. En este caso veremos la muerte, el cumplimiento de órdenes y el concepto de “musulmanes” (tal lo plantea Primo Levi) aplicados en la obra de Vallejo. Arendt a reclama en Eichmann en Jerusalén:

“La generación de israelitas formada después del holocausto estaba en peligro de perder su sentido de vinculación al pueblo judío y, en consecuencia, a su propia historia: ´Es necesario que nuestra juventud recuerde lo ocurrido al pueblo judío. Queremos que sepa la más trágica faceta de nuestra historia´. Finalmente, otro de los motivos de juzgar a Eichmann era el de “descubrir a otros nazis y otras actividades nazis, como, por ejemplo, las relaciones existentes entre los nazis y algunos dirigentes árabes" (EEJ, 12)

Berstein cita a David Cesarini en su biografía: 

“Ahora, en el siglo veintiuno, en un mundo inundado de refugiados y  víctimas de ´limpiezas étnicas´, en el que el racismo y el fanatismo  continúan dominando la política, y en el que tribunales internacionales  juzgan a militares de a pie de genocidio y a sus superiores políticos y  militares, Eichmann aparece cada vez más como un hombre de nuestro Tiempo”.

En la obra escogida de Vallejo se lee:

“¡Noticias de Colombia en la feria! Que antier mataron al arzobispo de Cali unos sicarios. Y que ayer el país amaneció tan indignado por el vil asesinato que casi tienen que suspender un partido importantísimo de fútbol” (LRP, 45).

La lamentación no es por la muerte del hombre o del representante de cierta institución, sino por el partido de fútbol, aunque el narrador, -El Viejo-, desvalorizar lo importante de la vida desvalorizando también el rol de Colombia como partícipe del mundial de fútbol: "Colombia nunca tendrá un papa ni ganará el mundial de fútbol, pese a lo arrodillada que es y a que tiene el alma en las patas" (LRP, 44)
De la misma forma en La virgen de los sicarios, los asesinatos de hombres y mujeres no se cuestionan más que por la venganza, y de hecho los asesinatos se dan sin que después ocurran cuestionamientos, aunque sí hay una explicación de mandato:“me buscan porque maté a su hermano”, explica Alexis después de asesinar a quienes lo querían asesinar (LVS, filme).

Los personajes, en particular el personaje Fernando (alter ego de Vallejo) en La Rambla Paralela no idealiza al narcotráfico y  parece condenarlo, pero lejos de eso, no hace grandes análisis sobre causas de la violencia aunque  se refiere a ella de una manera determinante, sin mayores ambiciones explicativas:

No era que dijéramos la de las ilusiones. ¡Pobre Colombia, estaba salada! Le iba mal acá, mal allá, mal en todo. Adonde quiera que fuera la perseguía la mala suerte, la salazón. Menos mal que contaba, por compensación, con los colombianos... Y en tanto el viejo se moría, la Iglesia vil, mentirosa, asesina, impune... (LRP, 46)”.

¿A quién le habla este personaje –narrador sino a sí mismo? ¿O nos habla nosotros también? ¿No es lo que dice una representación de aquello que comentaba Arendt sobre el parecido de un criminal nazi al hombre medio de nuestro tiempo y espacio?

“El mal ha probado ser más radical que lo esperado. En términos objetivos, los crímenes modernos no son estipulados en los Diez Mandamientos. O: la tradición occidental está siendo afectada por la preconcepción según la cual las cosas más malas que los humanos pueden hacer surgen del vicio del egoísmo. Sin embargo, sabemos que los males más grandes o el mal radical no tienen nada que hacer ya con aquellos motivos humanamente comprensibles, motivos pecaminoso” (Berstein citando a Arendt).



En el caso de Colombia re-construida por el personaje de Fernando, y Fernando construido por su Colombia ficcional, se transforma en una suerte de construcción similar a un campo de Concentración, no por las intenciones maniqueas que podemos suponer, sino por el resultado que el autor representa en sus personajes a lo largo de toda su obra. Lo antes dicho sirve para comenzar a cuestionarnos sobre, en qué medida, se puede aplicar el concepto de banalidad del mal (impuesto y cuestionado a Arendt) a la realidad colombiana metonímicamente mostrada por Vallejo en su obra.

El asesinato en masa, el genocidio, la tortura y el terror han ocurrido anteriormente en la historia. Pero el objetivo del totalitarismo no es la opresión, ni siquiera la ´dominación total´ si por ella se entiende la dominación total de seres humanos. El totalitarismo, como Arendt lo entiende, se esfuerza por destruir la humanidad de las personas” (Berstein).

Los absolutos sumergen al personaje en una constante indefinición, aunque con absolutos que si bien parecen demostrar la firmeza de una opinión formada, se torna por momentos contradictoria entre sí a lo largo de la obra. Si el personaje es desplazado, desplaza también a otros personajes. Si el personaje está muerto en vida, ubica a otro tipo de muertos, a aquellos que están gozando de la vida. Para el personaje o es Colombia, o es México. O es su vida o es su muerte. O es su presente muerto o es su infancia también muerta aunque viva en un recuerdo:
Luego se ponía el viejo a hacer balances y a sacar cuentas. Balances de lo vivido y cuentas de los que sobran.
—Como cinco mil ochocientos ochenta y nueve millones ochocientos ochenta y nueve mil ochocientos ochenta y nueve hijueputas son los que sobran. Hay más hijueputas aquí abajo pegados de una teta que estrellitas en el cielo. ¡Cuánta bestia bípeda entregada a la cópula! ¡Caterva! Habéis vuelto el planeta una colmena. Y nentráis y salís, sacáis y metéis, zumbáis y zumbáis. Nunca he sido yo partidario de las opiniones drásticas. Él sí. Para él todo era blanco o negro, cielo o infierno. Y pues no, también existen puntos intermedios, como por ejemplo el gris y el purgatorio” (LRP, 22).

El personaje recuerda, agrupa, banaliza el mal, no establece una zona gris de pensamiento, donde –dice Levi con respecto a los horrores de los campos de extermino y la imposibilidad de analizar a los protagonistas presos- “es una zona gris, de contornos mal definidos, que separa y une al mismo tiempo a los dos bandos de patrones y de siervos” (Levi, pp.502-503). El Viejo (Fernando en la obra de Vallejo) se une con los patrones siendo un siervo, lo mismo el narrador que es patrón de la palabra, del saber y se une con su siervo: con ese personaje muerto.
Entonces entramos en el establecimiento de una zona gris del pensamiento del personaje, que es aquel que juzga y es juzgado, pero también es el musulmán (mencionado en la obra de Levi) personificado, o incorpóreo:



 “Y en calidad de tal introducía a los países por los aeropuertos: material vegetal, material animal, armas de fuego, bombas sucias, dinamita, TNT, ánfor, superánfor, pentonita, amonal, semtex, indugel, heroína, cocaína, ántrax, semen, panfletos... Ni lo detectaban los sensores electrónicos ni lo olían los perros.
—Soy inodoro, incoloro, invisible, ingrávido: jamás me han preñado. Y entro y salgo como el viento. Un muerto en una feria de libros muerta, ¿se imagina usted? Porque feria más desangelada, imposible. Colombia le había traído la sal a España. Y después se quejan los paisanos de que les pidan visa y no los quieran dejar entrar. ¿Para qué los van a querer? ¿Para que dejen por donde pasan un reguero de cadáveres? Colombia es como Atila, arrasa hasta con el nido de la perra y no respeta ni a su madre. O sea a la madre patria, España” (LRP. 72)

El culpable puede ser juzgado pero hacerse invisible, inocente por nunca haber sido atrapado pero al fin de cuentas muerto, otro muerto culpable por sus propios delitos, pero también acusador, acusa a Colombia como el gen de su maldad. Cito un fragmento de Eichmann en Jerusalén:

“…a medida que iba revelándose la magnitud «de las penalidades sufridas por el pueblo judío en la presente generación», y a medida que la retórica de Hausner adquiría más y más ampulosidad, la figura del hombre en el interior de la cabina de vidrio se hacía más pálida y fantasmal. Aquella figura no daba signos de vida, ni siquiera cuando el dedo acusador lo señalaba, y cuando la voz indignada clamaba: ´¡Y aquí está sentado el monstruo responsable de todo lo ocurrido!” (Pp. 11).


El Viejo de La Rambla Paralela Juzga (además de ser juzgado), como si juzgar fuera preciso ante su condición sub alterna, posición que le da derecho de reclamar. La zona gris del debate se establece al nivel del lector sobre qué tan malo es el personaje, qué tan bueno, qué tan víctima, qué tan culpable:

“La culpa del insomnio se la achacaba al jet lag y a los incidentes del viaje. Pero no, la culpa no era más que suya, suya propia. ¡Quién lo mandó a salir! ¡Quién lo mandó a venirse a una feria de libros a morirse, si estaba vivo! Bueno, vivo lo que se dice vivo es un decir: vivo a medías, medio vivo. Vivo de verdad no está nadie, ésas son ilusiones de los tontos. Día con día nos estamos muriendo todos de a poquito. Vivir es morirse. Y morirse, en mi modesta opinión, no es más que acabarse de morir”. (LRP, 5)

Pero además los muertos se multiplican y se acumulan, como si el mundo fuera un gran depósito, una acumulación de cuerpos como la retratada por Daniel Defoe en Diario del año de la peste con la diferencia que es fácil encontrar un culpable, o como los muertos del 11S, donde –tal como explica Berstein- también es fácil encontrar culpables en el proceso de banalización del mal. Una acumulación de cuerpos como las que nos revelaron las fotografías de los campos de exterminio.
El Viejo supone ser un privilegiado. ¿O será que estamos todos muertos? Vuelvo a preguntar. ¿O será que estamos condenados, más allá de la acción de la naturaleza caduca de nuestra existencia física, condenados ya por el sólo hecho de haber nacido? En el mundo ya ni recuerdo queda, (particularmente en el mundo del personaje) y al perderse el recuerdo se anula al sujeto (Arendt), se convierte a un sujeto sin un rasgo de humanidad, un musulmán (Levi), pues además el mismo sujeto en la acumulación de cuerpos queda sin identificación posible. Existe sí, una posibilidad de recuerdo, la posibilidad de la identidad, de un pasajero que viaja en su tiempo personal a la idealización del pasado.


“Los guardaba, vencidos y anulados, para poder probarse un día que había vivido, aunque en general no conservaba nada. Pues bien, viendo las fotos de los sucesivos pasaportes que se iban reemplazando unos a otros en la larga serie de su vida, recordó que cada vez que le habían tomado una de esas fotos se le había hecho muy mala, pero muy buena la anterior” (LRP, 31)

Conservar las fotografías –creo- podría tener como etapas:a) tomarse esas fotografías de manera consciente del cambio posterior y la perdurabilidad de estas, b) suponer que el cambio es irremediable, y c) verlas tras conservarlas es añorar el pasado, pero más que nada interrogarse hasta dónde el sujeto se ha devastado.

Cito a Berstein:
“En su famoso intercambio con Gershom Scholem luego de la publicación de Eichmann en Jerusalén, Arendt escribió: ´De hecho mi opinión actual es que el mal nunca es , que es solo extremo, y que no posee ni profundidad ni dimensión demoníaca alguna. Puede crecer y devastar el mundo entero precisamente porque se expande como un hongo sobre la superficie. , como dije, porque el pensamiento trata de alcanzar alguna profundidad, ir a las raíces, y en el momento en que se preocupa del mal, se frustra pues no hay nada”.

La devastación del sujeto lo podría llegar a ser un devastado que no dudaría en devastar desde su posición, pero no en el sentido que Levi presenta a aquellos judíos que fueron los verdugos sabiéndose también muertos, sino que el personaje de El Viejo da un paso más allá: está muerto, es un potencial verdugo, porque en realidad nunca estuvo vivo, salvo en su infancia, donde está la inocencia latente. Aunque también sería (y siempre es complicada la dualidad del pensamiento o la afirmación de contrarios), podría ser El Viejo esos mismos judíos que deben extender su vida matando a otros, ya que El Viejo, muerto ya, comprende que su existencia es posible sólo en el mundo de los vivos, y mantenerlos vivos, en la dinámica del mundo moderno, ¿No será mantenerlos muertos?:

“El genocida se ha vuelto una figura común de la humanidad y en ese punto Eichmann es típico y no aberrante. Esto no equivale a decir  ; significa, en cambio, que las matrices que generan a los penetradores de atrocidades y genocidios se han multiplicado. En estas circunstancias, las personas normales pueden cometer y cometen asesinatos masivos o planearlos…
Ahora, en el siglo veintiuno, en un mundo inundado de refugiados y víctimas de ´limpiezas étnicas´, en el que el racismo y el fanatismo continúan dominando la política, y en el que tribunales internacionales  juzgan a militares de a pie de genocidio y a sus superiores políticos y militares, Eichmann aparece cada vez más como un hombre de nuestro tiempo” (cit. Berstein a Arendt).




Tal vez las afirmaciones que confirman lo que se citó recién es:
Sí, los exterminaron. A todos los mataron para hacer con sus pieles zapatos de puta y cinturones de maricas. Colombia la vandálica los acabó. Ahora se está acabando a sí misma esa demente, sacándose a cuchilladas las tripas. Eso es justicia divina. Que sirva para algo ese viejo güevón de arriba” (LRP, 55)







Bibliografía
-            Agamben, Giorgio. Lo que queda de Auschwitz. Homo Sacer III: Valencia, 2000. Impreso.
-            Arendt, Hannah. Eichmann en Jerusalén. Lumen: Barcelona, 1999. Impreso.
-            Forero, Gustavo. La metonimia de Colombia en La Rambla paralela de Fernando Vallejo. FCU: México, 2008. Impreso.
-            Levi, Primo. La trilogía de Auschwitz. Océano: Barcelona, 2011. Impreso.
-            Ludmer, Josefina. El género Gauchesco. Anagrama: Buenos Aires, 2006. Impreso
-            Vallejo, Fernando. La Rambla Paralela. Alfaguara: Buenos Aires, 2002. Impreso.
-            --- Los días azules. Santillana: México DF, 1985. Impreso.
-             
Otros textos
-       Defoe, Daniel. Diario del año de la peste. Austral: Madrid, 1972. Impreso.
Internet
-       Bernstein, Richard “¿Son todavía relevantes las reflexiones de Arendt sobre el mal?”. Visto en http://textos.pucp.edu.pe/pdf/1650.pdf el 25 de octubre de 2013. Internet.

Películas y videos
-            Schroeder, Babert. La virgen de los Sicarios. RBC, y otros, Bogotá- París, 2000. Filme.
-            Entrevista de Günter Gaus, a Ana Arednt en 1964, disponible enhttp://www.youtube.com/watch?v=DEvmtzg8JE0. Internet. Visto el 10 de setiembre de 2013.