Bandera de Uruguay Año VII Blog el inaugurado el 15 de diciembre de 2008. Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay - 2014.

BIENVENIDOS

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jueves, 30 de octubre de 2014

Oscar en el psicólogo

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS


Por Matías Rótulo- Publicado en Semanario Voces 453, 30/10/14

      - Mire doctor...
-       No soy doctor, soy licenciado en psicología.
-        Y yo no soy adivino, pero la gente no me lo perdona y espera exactitud, datos precisos, análisis certeros. Usted  y yo no podemos asegurar nada de eso. Menos usted que habla con el osito de peluche que yo sueño cuando me hipnotiza.
-       Bueno,  tranquilo, cuénteme a qué vino.
-       Para que hagan mierda al Sordo...
-        Quédese tranquilo que a él lo tengo agendado para la próxima hora...
-        Mi problema es en cada elección. Me siento presionado. El domingo, en un momento, yo no dejaba de pensar en que debo minimizar todos los errores. Es que veíamos que la  cosa venía mal y no cerraba. Y la gente espera mucho de nosotros y nosotros somos humanos.
-        ¡Debe hacer oídos sordos a las críticas!
-        ¿Y me dejo la barba y tranco la garganta para hablar?
-        …
-       Sí, disculpe, me desubiqué.
-        ¿Eso fue un gas?
-        Ya le dije que me siento presionado. Todos me preguntan todo. Voy a un cumpleaños y me preguntan quién ganará. Voy a la almacén y lo mismo. Pero usted es el que sabe y espero que me ayude. Pregunte lo que considere necesario.
-        Está bien ¿Hay probabilidades que Pedro haga mierda a Tabaré?
-        Si cambia de rumbo y dice que apoya a Tabaré... porque todo lo que toca Pedro lo caga.
-       Yo voto a Pedro...
-       Bueno, ahora se entiende por qué usted es psicólogo.
-        ¡Basta! Cuénteme un poco más.
-        Mire, el domingo estaba sentado en el escritorio del estudio, yo miraba la pantalla que mostraba el fin la publicidad de “Vida de perros”...
-        ¿Por qué el conductor de Vida de Perros tiene voz de pito siendo que tiene el lomo de un fisiculturista? No importa, disculpe. Siga.
-        Daniel me pidió algo.
-        ¿Qué Daniel?
-        Castro.
-       ¿Qué le pidió?
-        Que no le diera bola a Fernando cuando me apure con la hora. Estábamos por salir al aire y me llegaron nuevos datos.
-       ¿Qué datos?
-       Los que estaba dando el Sordo. A él le llegaron los que estaba dando el botija del 10. Y a ese le llegaron los que estaba dando yo. Entonces fue ahí que noté que estábamos al aire, cuando de pronto pensé “son las 20:21” y nos quedaban nueve minutos para poder decir lo datos. Recordé “no le des bola a Fernando, no le des bola a Fernando, no le des bola a Fernando”. Y miré la hora en la pantalla...“No le des bola a Fernando”... Me sacaron la hora de la pantalla, me la escondieron, y de tanto repetir “no le des bola a Fernando”...
-   ¿Qué pasó?
-  Como siempre, caí en la trampa y Fernando ya estaba pidiéndome los datos. Entonces me dije “Oscar, sé más vivo y busca una solución”. Entonces busqué de refilón los relojes grandotes que hay en el estudio. Allá está el que da la hora de Arizona, el de Moscú, el del Borro (porque en Telenoche se trata al Borro como un barrio de otro planeta). Fernando dijo al aire que eran y veintiocho y que “dos minutos más o dos minutos menos eso no importa”. El Sordo tiene una ventaja: es sordo y no escucha las presiones de los conductores que priorizan una primicia tonta e inexacta como nuestras encuestas, al respeto de la veda electoral. El Sordo hace de cuenta que escucha las preguntas pelotudas de Claudia y él le responde a cualquier cosa. Pero con Fernando no puedo.
-   Y usted dio los datos...
-   Claro. Íbamos a peder. La televisión es un negocio. Piense que los periodistas no investigan y repiten como loros lo que decimos nosotros, lo que dicen las señoras a favor de la baja, lo que publican los diarios... Importa el negocio, el impacto, no la información. No queríamos pasar más verguenza. Bastante tuvimos con la pelea tonta de los periodistas por quién abre el primer voto. Entonces me puse a hablar. Me retuvieron una hora al aire dando datos que estaban todos mal. Y ahora sé que tengo que salir a reconocer el error, pero debo minimizarlos.
-  Debe salir ante la cámara y decir la verdad. No considere a la televisión solamente como un  espectáculo. Usted es un científico, no un showman. Menos con esa cara. Admita el error. ¿Le  parece?
-   ...
-   Se fue. No sé por qué siempre se van cuando se les pide sinceridad. 





miércoles, 29 de octubre de 2014

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Tapa de esta semana, número 453, jueves 30/10/14














La tristeza del beso que Grisel no me dejó darle


Yo no sé qué es la tristeza. De tantas veces que la sentí, perdió sentido. Pero sin dudas, ella la tendrá impresa en su frente.

Ella es Grisel: adolescente virginal que se suicidó en mis brazos. Muñeca helada que vivió en la década del veinte entre la Boca y El Buceo. Una muñeca satírica que desnuda hervía la sangre del mismo demonio. Yo era muy joven cuando sucedió, tendría unos mil veinte años. 

Su ilusión fue de cristal.
Tenía la edad de la adolescencia cuando escuché por primera vez este tango, y coincidió con ser la primera vez que escuché la versión de Spinetta y Páez, la primera vez que ponía ese disco en un pequeño reproductor Philips al que le reventé un parlante de presionarlo con el alto volumen. 

En el ritual de los discos recién comprados, La La La significó el momento menos ritualista de todos. Hasta ese momento, lo primero que hacía era pasar canción a canción, dejándola sonar unos diez segundos. Pero con La La La me quedé dormido  hasta la hora de la noche. Fue un estado de olvido, tanto es así, que La La La nunca fue escuchado completo por mí sin caer en ese sueño imprevisto. No por aburrido, sino por elocuente, La La La es la mecánica del arte haciendo girar con gracia todas las correas de ese hermoso motor de felicidad.  

Castigado de tantos años, la verdad fue que intentaba leer un libro de Jorge Luis Borges en la cama de mi altillo en Miguel Martínez y Bustamante, en el Buceo. El disco me hizo olvidar de El Informe de Brodie.  

Entraba el sol, o me imagino en el recuerdo que entraba el sol por una pequeña ventana que daba a la azotea. 

“No debí pensar jamás…” La voz de Spinetta me era desconocida. No por ese tango que Mariano Mores compuso con Contursi. Spinetta recién empezaba a entrar a mi poco desarrollado tímpano y se instalaba cómodamente hasta hoy.  Busqué la oscuridad de mis ojos cerrados, y me fui dibujando cada espacio de piel de Grisel, pero no estaba nunca completa.

Es que Grisel es una canción que intenta recomponer a Grisel, pero nunca aparece en el filamento de la boca de Luis Alberto. Y como un fantasma reprochando el más esquizofrénico de los recuerdos, la voz de Fito Páez operando como el demonio que llamará por teléfono representando a la muerte en Ciudad de Pobres Corazones.
Grisel fue encontrada y cubierta por los besos del yo lírico, pero después los puntos suspensivos.

“No debí pensar jamás,
en lograr tu corazón,
y sin embargo te busqué,
hasta que un día te encontré,
y con mis besos te aturdí,
sin importarme que eras buena...”

La vida de todos fue un engaño, de todos los que buscamos alguna vez a Grisel en una mujer olvidada por ese paso del tiempo que además de pasar, nos deja sin esperanzas de un beso, de una caricia, de conocer a Grisel. De saber por qué alguien la lloró. Yo la lloré también. Ni me acuerdo de tí, pero seguramente vos tampoco de mí. 







domingo, 26 de octubre de 2014

70 años de la APU







Los desafíos que se vienen
           Estimados compañeros trabajadores de los medios de comunicación, hace unos pocos días y en el marco de un proceso complejo que se pudo superar con la ayuda de muchos de ustedes se celebraron las elecciones en la APU, nuestro sindicato que hoy sábado 25 de octubre está cumpliendo 70 años de vida. La voluntad de los trabajadores que participaron del acto determinó que por los próximos dos años me corresponda ocupar la Presidencia del gremio y trabajar junto a diez compañeros en la directiva.
Pero llevar adelante esta tarea sin la ayuda de cada uno de ustedes, trabajadores como yo, pude ser una quimera. Y no yo, sino todos, no podemos perder dos años de nuestra vida o perder tiempo. No se puede permitir, no nos lo podemos permitir.
Sé que hay compañeros enojados, me consta. No soy necio. Y desde ya me comprometo desde hoy mismo a sumar, a incluir, a lograr que vos -que podés estar o no afiliado a APU- entiendas que esta es tu casa.
Esta “casa” es la que permitió –gracias a los Consejos de Salarios- que tu sueldo no siguiera cayendo y al contrario, recuperara su poder de compra. Esta “casa” logró que ahora, en buena parte de las empresas, tengamos categorías. Ya sé que queda mucho, mucho, mucho por hacer (los compañeros del interior siguen postergados en sus aspiraciones, por ejemplo). Y sabés una cosa, me pesa, nos pesa a quienes estamos en la Directiva. Pero si vos nos das a todos algo de tu tiempo, alguna idea, una, será todo un poco menos complicado.
       No te miento. Tengo interés en que te afilies, en que contribuyas social y económicamente. Y parece más que claro que juntos, juntos, siempre será más fácil cualquier batalla gremial que se nos presente como trabajadores. Y los que hoy son socios, queremos que se acerquen e involucren más en el sindicato.
Algunos compañeros me han tirado ideas: discutir la eventualidad de crear un complemento jubilatorio, lograr beneficios para los socios, buscar terminar la colonia en San Luis, discutir cómo podemos darle una mano a los veteranos, organizar eventos deportivos y sociales de integración, etc.
La lista puede seguir y seguir. Seguramente podes agregar vos tantas y tantas ideas. ¡Bienvenidas! Las discutiremos -contigo y todos los que se sumen-, y luego resolveremos. Objetivo, plan y concreción. Así será. Pero, te necesitamos. Por suerte tenemos hoy formas diversas de comunicarnos y no es imprescindible estar reunidos en presencia horas y horas. El tiempo vale. Vos estudias, tenés pareja, sos padre o madre y hay vida más allá del trabajo. Por eso, aprovechando que empezamos a festejar los 70 años de vida de APU es que contamos contigo.

Daniel Lema




La "fiesta" de la democracia o "beibi showerg"


Cada vez que un candidato, comunicador, periodista o ciudadano común plantean que la jornada de hoy es "una fiesta de la Democracia" me da una fiesta en las tripas, se me retuercen un poco, y el dolor de cabeza que me genera llega a ser como una resaca de sábado de noche con veda y sin venta de alcohol. 

Por Matías Rótulo 

¿Cuál es la fiesta? Este es el mundo de "La Fiesta" donde todo tiene que ser festejado. La diversión suprime cualquier intento de pensamiento profundo sobre algún asunto que nos puede remitir a la depresión. "Hay que ser positivo" pide Lacalle Pou en su dinámica de fiesta, donde se festeja lo bueno por encima de lo malo, el decir sí frente al decir no. Ser positivo implica negar lo negativo, por lo tanto, tan positivo no es. Ser positivo siempre, es no criticar y decir a todo que sí. Es obedecer, no ser crítico. Como en una fiesta de quince donde uno, que es muy serio y cohibido en la vida real, se anima a bailar con la abuela, ponerse una peluca azul, mover las maracas, pitar con un chifle, y dejar de lado sus prejuicios sobre Los Auténticos Decadentes y bailar "Somos los piratas"... Una vez leí de Benedetti "un pesimista es un optimista bien informado". Limitar la elección a una fiesta es pretender que se deje guiar por su emoción y no por su conocimiento. En una fiesta uno no espera escuchar canciones con letras que hagan referencia a Diderot, Marx o Sócrates sino cosas así: "mueve tu cucu nena que te doy el pototo en el poroto". 

Una conocida me dice siempre que no hay que pensar tanto en las cosas malas pero vota a Bordaberry, que basó su campaña en lo malo del otro, e hizo un recorte de la realidad a partir de un estudio pesimista de la realidad. Sin embargo Pedro basó su campaña televisiva en la fiesta, en el baile y en la alegría de ser colorado. Como lo hicieron los del Frente Amplio y el Partido Nacional. Para completar la fiesta, el Partido Independiente nos hizo un dibujito animado. Mi amiga, la que dice que no hay que ser negativo y me acusa de serlo y de sufrir por eso en mi vida privada y negativa, cuando hay un video de una ejecución en Medio Oriente, allá va mi amiga y lo mira. Esos son dos ejemplos de "La Fiesta", que está generalmente asociada al mundo del espectáculo, de ver algo representado, presente, luminoso y en movimiento. Sea una ejecución o el video del parto de tu hijo: todo es espectáculo. 

Porque la "espectacularización" de todo lo que antes se hacía sin tantas luces, hoy sería imposible de hacerse. Las críticas que escucho por parte de la gente en un espectáculo musical incluyen: qué buena ropa, qué lindas las pantallas y las imágenes, qué lindo que es el músico tal o cual. De la música no hablamos. 
La Fiesta, el festejo de cumpleaños, el Carnaval, el grito de gol, y las elecciones entran en esa categoría de sustancia babosa que bien puede también contemplar; el rejunte de gente en la casa de alguien previo a ir al baile, un velorio a la mexicana, la marcha de los "zombis" por 18, la marcha de la diversidad por 18, el desfile de Carnaval por 18, el programa de Tinelli, "Consentidas TV", el informativo y las elecciones de hoy. 

La fiesta del primer voto
Ayer de noche escuché a un periodista en Canal 4 diciendo que le honraría mostrar la apertura del primer voto. Esa será su fiesta personal. Su éxito y festejo posterior se limita a la buena voluntad de la mesa receptora a apurarse para formar parte de la cultura de la fiesta. De hacerlo, el acto democrático quedaría de nuevo a la deriva en el océano virtual de la televisión, que además es la gran representante del mundo del espectáculo. El acto democrático debería estar garantizado por personas que respeten, no los tiempos de la televisión ni de un periodista ansioso por su personalismo barato, sino por los tiempos de su propia integridad y lucidez a la hora de contar los votos. Sé de buena fuente, que en los cursos de la Corte Electoral se les recomendó a los integrantes de las Mesas Receptoras de Votos que se tomen su tiempo, se despejen quince minutos antes de contar votos, ya que es la tarea de mayor responsabilidad y complejidad. 

Al periodista que aludí anteriormente, le es mejor ganarle una apuesta a una tradición, (que como toda tradición deja de tener un sentido en sí mismo porque ni siquiera tiene origen), que mostrar la información relevante para estas fechas: la correcta realización de la labor de los integrantes de la Mesa, por ejemplo. 
Quizás, en la primera elección durante la Dictadura, el Plebiscito de 1980, mostrar un primer voto por televisión implicaba un hecho histórico para una nación sin Democracia, y con un intento fascista de destrucción a partir de una reforma constitucional que por la voluntad popular no se aprobó. 

La culpa es de Sócrates
Pero eso, de querer abrir el primer sobre es culpa de Sócrates, que nos hizo creer que los parteros  y parteras son importantes en el mundo y por eso ese periodista tiene complejo de partera. 
La "Fiesta de la Democracia" es planteada antes de concretado el acto democrático de vota. Se habla de una fiesta en ese momento de reflexión tras haber hecho de la campaña política una fiesta de canciones, bailes, actos, papelitos, listas, y lo que más nos gusta: peleas descarnadas. Porque si algo nos ha dejado José Pedro Barrán en su libro sobre la Sensibilidad Uruguaya, es la explicación de por qué nos gusta tanto ver que en el medio de la fiesta, la gente se reviente la cabeza. Por ejemplo, en el festejo de fin de año de la Ciudad Vieja (donde la gente se tira con botellas en el Mercado del Puerto), el programa de Tinelli, el fútbol o las campañas políticas. La respuesta está en nuestro pasado bárbaro del siglo XIX, donde la fiesta era destrucción y no festejo. 

El festejo
En el mundo de la fiesta, festejamos antes de la victoria. ¿Qué se festeja? no los resultados de un gobierno, sus políticas y sus acciones, sino la adhesión de los votantes que manifiestan lo que van a votar. Entonces La República se regodea de un éxito que en realidad no es tal. Es una simple celebración numérica. Lo que el diario "de izquierda" festeja es el resultado ideológico de las políticas de derecha, que se han  movido en lo masivo de la voluntad de compra de la gente. Es como saber el sexo de la criatura antes de nacer. Se festeja si es nena o varón, se festeja la suerte que tuvo un espermatozoide al llegar a su destino. 

Todos reconocemos en nuestra sociedad la no lectura de los planes de gobierno y la periférica elección de los uruguayos a partir de la tradición familiar, canciones, imágenes y con mucha suerte, de algún dicho afortunado o desafortunado de algún candidato. ¿Se festeja -entonces- la desinformación a cambio de la elección por la pasión? ¡Qué buen sistema democrático!

Si festejamos un niño por nacer... 
Pero está bien que se festeje la Democracia, siendo que la Democracia es algo que no se ve pero se percibe como una idea visible en el acto de votar. No es tan absurdo, teniendo en cuenta que le hacemos una fiesta a un ser humano encerrado entre los líquidos de una embarazada. 
Si lo celebramos inclusive sin conocerlo, sin saber si quiera si ese sujeto llegará a salvo a este mundo. Si además llamamos "Beibi shawer" a dicha fiesta como para esconder el verdadero motivo: "futura mamá, futuro papá, son unos desgraciados que necesitan tener ayuda nuestra porque hacer nacer a alguien sale caro". Igual de caro sale hacer nacer un voto. En eso se va el futuro de nuestro y de ese ser humano por nacer. También festejamos al político, ese ser que tradicionalmente sabemos que tarde o temprano en algún punto nos traicionará. Pero lo celebramos igual, porque no podemos quedarnos ajenos al festejo, de hacerlo, nos perderíamos la oportunidad de evadirnos de tanta carga negativa volcada como sujetos como yo. 

La Fiesta de la Democracia es el "Beibi shawer" de una república. Ese momento previo en el cual nos miramos a nosotros mismos y celebramos al niño antes de nacer. El niño no existe en nuestro mundo pero hacemos de cuenta que existe. Tal candidato todavía no gobernó en el período por el cual lo voto, pero lo festejo igual.

Está por nacer
En el "Beibi shawer" nos miramos a nosotros y miramos la panza llena de la madre. Porque al mirarnos entre nosotros nos sentimos presentes, y decimos: "si vos existís, yo existo" es una suerte de existencialismo renovado gracias a los seguidores que tengo en Facebook y los "Like" a mis publicaciones. Si me siguen, si les gusta lo que escribo, es que existo. Y si yo existo, eso es lo importante. Mis seguidores son tan importantes y necios como la mayoría de los seguidores de los políticos. Somos pequeños seres políticos que nos creemos parte de la Democracia por escribir lo que pensamos. Es más, esto que escribo me hace sentir parte de la Democracia. Póngale un "Like" así me siente un pequeño Tabaré pero sin poder, sin su dinero, sin su religión, sin su logia y sin su peinado. 

Nuestro individualismo nos hace sentir por primera vez importantes después de cinco años, cuando ponemos el sobre en la urna, sabiendo que nuestro voto por sí sólo no sirve para nada porque deben sumarse las voluntades de los otros con la mía para que eso tenga un efecto. Hay otras fiestas democráticas (si se les puede llamar fiesta): el voto de mi representante en el parlamento por ejemplo. Pero eso no es fiesta, porque no es importante convocar una fiesta para convencer a ningún senador y diputado sobre una buena idea. Sin embargo, la fiesta, la canción pegadiza y el acto con regalos es necesario para que yo los vote. 

A mí, votante, me dicen que es una fiesta porque es mejor que así lo crea, así, tal vez, puedo votar al que tenga la fiesta mejor preparada. 

No es fiesta democrática, porque uno festeja algo casual, lo que no siempre ocurre. Las elecciones son lo que deben ser en una nación republicana. No se tendría que ver como algo extraordinario, sino como algo ordinario, normal. 
Los que proponen "la fiesta" nos distraen del objetivo, minimizan mi voto, y toman de forma banal la mayor responsabilidad que tenemos como patriotas*: votar. 

(*) Patriota (Según la Real Cacademia Española): adj. 1. uruguayo que puede no votar por no tener credencial, o votar en blanco o anulado por no leer un plan de gobierno pero ir a hacerle el aguante a Suárez después de hacer trampa en un Mundial de Fútbol. 2. Uruguayo que puede no pagar sus impuestos pero gritar goles de la Selección de Fútbol y sentirse bien pero bien uruguayo. 3. uruguayo que se llama de "sangre charrúa" pero no quiere ser como un boliviano porque en Bolivia son "indios". 4. uruguayo que se siente orgulloso de serlo con las donaciones sociales a buenas causas, pero al otro día se queda en la mitad del pasillo del ómnibus sin dejar pasar a la gente, lo que impide que los que quieren subir no lo puedan hacer. 

sábado, 25 de octubre de 2014

Fabiana Goyeneche: La reforma es querer apagar un incendio con nafta

De empezar como una interesada más para trabajar en contra de la propuesta de baja la edad de imputabilidad penal desde los 16 años, y sin representar más que a ella misma y sus principios, se convirtió en la voz oficial que defiende el No a la Baja. Mujer joven, abogada joven y militante joven, es una de las activistas con más visibilidad actualmente en Uruguay. La Comisión No a la Baja nació de una preocupación espontanea de algunos ciudadanos y hoy se convirtió en una gran red que involucra a casi todas las instituciones sociales, y –según las encuestas-, cuenta con un apoyo del 50% de la población. Fabiana Goyeneche le dice NO A LA BAJA y explica por qué.  



 Por Matías Rótulo / Fotos Rodrigo López (En Voces 452 - 23/10/14)


A una semana del plebiscito, una encuesta dio que el 54% está a favor de la baja, pero al otro día se hizo una marcha por 18 de Julio con una cantidad impresionante de gente. ¿Se aplica lo que dicen los políticos que “las encuestas dicen algo, pero yo veo otra cosa en la calle”?
Obviamente que a las encuestas le prestamos atención, porque son un indicador de cómo va la campaña. También sabemos, - porque los mismos profesionales que trabajan en eso lo dicen-, que las encuestas son relativas, ya que las cosas pueden ir cambiando. Por eso vamos haciendo un seguimiento de cómo evolucionan los datos. Lo que siempre nos ha llamado más la atención son las tendencias, y sobre eso nos hemos apoyado. Por suerte, en lo que va del año y hasta estos últimos datos, la tendencia es permanente en el descenso del apoyo al plebiscito. Con las últimas encuestas evaluamos que dentro del voto seguro (no del voto probable) se van consolidando las posturas más firmes hacia un lado y hacia el otro. Nos han explicado que al voto seguro es al que tenemos que prestar más atención en un plebiscito porque hay que recordar que el voto es voluntario. Tenemos la tranquilidad de que se sigue diciendo que el plebiscito no sale, que sigue sin tener la mayoría segura necesaria. Al ver lo de la marcha del miércoles 15, ¡Qué te puedo decir! La calle nos está diciendo otra cosa… fuimos calculando la cantidad de gente mientras íbamos marchando, y el primer número que tuvimos llegando a Plaza Cagancha era de 30.000 personas,  y todavía no se habían sumado un montón de agrupaciones que venían de otro lado, y tampoco teníamos en cuenta la gente que había en la Plaza Independencia. Eran doce cuadras de multitud más la Plaza Independencia. Se llegó –estimamos- a las 50.000 personas. Aparte, no consideramos solamente la cantidad de gente que hubo, sino la forma en que se produjo la marcha. Hay marchas donde uno piensa que habrá robos, edificios rotos, problemas con la gente, y en cambio teníamos a la gente abrazada con la misma consigna, gente de los diferentes partidos que están a nueve días de disputar el gobierno, trabajando juntos, haciendo la misma pancarta, levantando la misma bandera. Para nosotros fue un triunfo, esa marcha fue un triunfo en sí mismo, una construcción en sí misma, y nos dejó muy felices. ¡Y las repercusiones que tuvo! Porque la gente, después de la marcha nos ha llamado, nos ha escrito. La reacción de la gente en la calle mostró que hay un espíritu distinto, más allá de lo que puedan variar los números de las encuestas.

¿Esa marcha repercutirá en las urnas a favor del No a la Baja?
Creo que sí. Nosotros pensamos, siempre lo dijimos, que teníamos una campaña que no se tenía que ir acomodando de acuerdo a cómo venían las encuestas. Porque también es cierto que un tema como este, que mucha gente lo va a votar o no desde la sensibilidad, desde los afectos, desde su propia experiencia, puede variar mucho todo el tiempo porque la sensibilidad varía. Queríamos construir algo sólido, que fuera avanzando a pasos firmes, sin que lo afectara demasiado una encuesta o una noticia en el informativo. Apostábamos a que la movilización, la marcha y la jornada del sábado fueran importantes y de ayuda. El No a la Baja siempre fue una postura que mucha gente tenía y no se animaba a decir. Era una postura muy silenciosa. Nuestro gran desafío no ha sido solamente informar a la gente y persuadirla, sino persuadirla a que se anime a decirlo. Sabíamos y confiábamos en que era mucha más gente de la que nos podíamos imaginar, la que realmente estaba en contra activamente. Queríamos que se viera, y creo que lo conseguimos, y confiamos en que eso va a producir un resultado, el resultado que vemos actualmente.  

No es por pincharte el globo, pero en 2009 también había encuestas que daban que salía la Ley de Caducidad, la gente se movilizaba y al final no salió.
Atendemos las encuestas, pero así como cuando decían que íbamos a perder no bajamos los brazos, tampoco cuando dicen que vamos a ganar nos confiamos en eso. Podríamos haber optado por decir “bueno, que siga su curso”, porque de hecho, si seguía como parecía, la cosa iba a venirse a pique. Las encuestas se pueden equivocar, o pueden ser absolutamente precisas y pasar algo el día de mañana que retumbe en la opinión pública y que haga virar la opinión de mucha gente. Nosotros queríamos hacer una campaña que fuera a pasos firmes, y que dejara a la gente lo más convencida posible, de modo que no la pueda alterar demasiado una noticia de estas. Y en ese sentido vamos tomando medidas. Soy optimista, los números indican algo, la calle indica algo. Yo no voy a estar tranquila hasta que se cuente el último voto de las urnas. Creo que todos los compañeros sentimos lo mismo. Seria pecar de soberbia el decir que esto ya se ganó. Sentimos que lo vamos ganando sentimos que fue un triunfo en sí mismo hacer esa marcha. Pero ta, nosotros tenemos que trabajar hasta la última posibilidad.

La Comisión ha tenido un gran crecimiento. De un grupito al inicio hoy son una gran organización…

En cuanto al crecimiento, hoy sí somos muchos más los que estamos trabajando activamente. Uno de los grandes desafíos que tuvimos, y que cuando lo logramos se notó en el resultado, fue en la descentralización. A medida que fuimos ganando gente, nos fuimos poniendo la meta de descentralizar. Es el gran desafío del Uruguay para todo emprendimiento: descentralizar territorialmente dentro de Montevideo. Hoy en día tenemos varias comisiones territoriales, en cada municipio, en cada barrio y zona, porque es más fácil para la gente hablarle a su vecino que a un extraño, sobre todo en este tema tan sensible. También trabajamos para descentralizar la Comisión en todo el país. Buscábamos comisiones departamentales, tenemos cinco comisiones en una misma localidades, muchas más en el mismo departamento, eso nos ha facilitado mucho. Logramos profesionalizar el método de trabajo, por ejemplo a la hora de comunicar. Teníamos que defender una idea que estaba ampliamente rechazada, frente a otra que no solamente tenía la mayoría de la gente, sino que llegaba muy profundo en la sensibilidad, en las emociones y las creencias de las personas. Pero nosotros teníamos argumentos y las herramientas técnicas nos sobraban. Pero uno de los grandes desafíos era cómo comunicar, y cómo mantener una mirada alegre, pacífica y tolerante frente a un tema que es tan difícil de discutir, frente a las sensibilidades que a veces se despiertan y que  pueden complicar el trato y la discusión del tema. Sobre el fin del año pasado, y a principios de este, asumimos esa necesidad y logramos armar entre nosotros, entre los militantes, un equipo de comunicación que, con las herramientas argumentales que teníamos, lograra establecer una línea de comunicación. Tuvimos que definir cuál sería la mejor manera de transmitir nuestras ideas. De la mano de eso vino el cambio de la estética. Al principio, la estética fue muy vibrante, para el militante, para el que quiere salir a defender la idea. Pero después tuvimos que transformarlo en algo que llegara al que todavía no estaba convencido. Y creo que eso lo hemos logrado. Ojo, a base de mucho esfuerzo y trabajo a pulmón, porque el gran motor de la Comisión sigue siendo el trabajo de hormiga, y la amenaza de lo que puede ocurrir es tan peligroso, que hay que salir adelante. 






¿Han intentado cambiar la posición o el argumento de los promotores de la propuesta, sea Pedro Bordaberry, Luis Lacalle Pou o cualquier otro político?
Nuestra campaña nunca la dirigimos a personas en particular. A mí me pondría muy contenta ver que los promotores de la propuesta llegaran a reflexionar lo suficiente sobre ella como para darse cuenta que es mala. Sería la primera en estrecharles la mano, porque todo el mundo tiene la posibilidad de reflexionar y cambiar de parecer. Sería muy satisfactorio, sobre todo hoy que se cuentan con muchas más herramientas de las que se contaba en 2011.

¿Y alguna vez hablaste con Bordaberry o Lacalle Pou sobre esto?
No, no he hablado con ellos dos. No sé en cuanto a Bordaberry, pero sé que hablaron con Lacalle Pou. Hablaron los compañeros de “Blancos No a la Baja”. Tuvieron una reunión, él les dijo que no compartía lo que pensaban, pero obviamente les daba libertad de acción.

¿En este tiempo hubo un ámbito respetuoso de las dos partes? Me refiero de la Comisión y de quienes están promoviendo y apoyando al Si a la Baja.
Mayoritariamente, el clima por suerte ha sido bueno. Hemos tenido un montón de debates. La gran mayoría de las veces el clima ha sido bueno y de respeto. Ambas partes sabíamos que nos íbamos a cruzar un montón de veces, y que la forma correcta era la de la tolerancia y el respeto, porque esa era y es la mejor manera de convivir en la campaña.

¿Ustedes no aceptan ninguna de las propuestas del Si a la Baja? ¿Hay alguna propuesta de reforma constitucional que ustedes consideren aceptar en algún momento?
Hay algo de lo que se habla, que se propone, y que para nosotros sería muy bueno que se pensara en ello en el futuro. Pero la forma en cómo está propuesto en la papeleta del Sí, es lo que nosotros no compartimos. Se trata del tema de mejorar el sistema de privación de libertad. El sistema de responsabilidad penal adolescente, el SIRPA, hoy tiene carencias, tiene problemas. También tiene cosas buenas, no es que sea todo malo como están diciendo ahora los que defienden el Si a la Baja. Tiene cosas para arreglar, pero como las tiene el sistema penal juvenil todo. Entonces, discutir eso y discutir cómo tiene que ser la institucionalidad, sí, lo hacemos, y de hecho muchos de los que integran la Comisión del No a la Baja lo están haciendo activamente desde hace años, y en particular en este último año. No es que nosotros estemos diciendo que está todo bien y “esto no se toca”, el problema es que la papeleta del Si, lo único que dice es que el Estado va a tener que encargarse de sacarlo de la órbita del INAU. Pero el hecho de darle autonomía a un organismo no garantiza que la cosa funcione bien. Y ni siquiera están haciendo eso, porque la papeleta dice que el Estado lo va a tener que hacer. Tendríamos que esperar al gobierno que viene para que los legisladores aprueben una ley que apruebe eso que se propone, y esperar a ver si sale y ver cómo se ejecuta. De hecho, tenemos una ley que ya dice eso, y no se hizo. Y por ponerlo en la Constitución de la República no va a ser mayor la imposición. Lo que hace falta es voluntad política, y si hay voluntad política se puede hacer perfectamente sin incluirlo en la Constitución. De hecho, en el Partido Nacional —lo pongo a modo de ejemplo porque tiene un candidato a favor de la reforma constitucional— los principales referentes en materia de seguridad, que son (Carlos) Moreira y (Álvaro) Garcé, están en contra de la reforma y dijeron que no la van a votar. Y Garcé ya estuvo hablando, yo lo he escuchado en los medios, que él pretende reformar el sistema penal juvenil y mejorarlo, se apruebe o no se apruebe la reforma. Eso es una prueba clara, (lo pongo de ejemplo porque es una persona que sabe de lo que habla y no es oficialista), porque muchas veces se acusa a esto de estar defendiendo lo que ya está hecho, y no es así. Pero es una prueba de que se puede seguir mejorando, pero hace falta hacerlo, y es una prueba de que no hay necesidad de esta reforma. No hace falta. No es cierto, como se está diciendo, que para rehabilitar hay que aprobar la reforma. Eso es absolutamente mentira.

La estética del No a la Baja, -como decías anteriormente-, tuvo un cambio. El colibrí habla de la idea de libertad. Hay una parte de la campaña del Sí a la Baja que plantea, por un lado, la explicación correcta de lo que se va a hacer, y otra que pone a familiares de personas que fueron asesinadas y demás. ¿Cómo ven esa campaña? Una de ellas plantea el tema de una víctima que murió en La Teja y dice que eso se hubiera prevenido….
Lo digo primero porque es lo que a veces se nos reprocha: me parece bien que las víctimas tengan voz, siempre. Soy de las que cree firmemente que tienen que tener voz, y no sólo frente a las cámaras, sino en toda la oportunidad que corresponda, por ejemplo en el proceso penal del cual son parte. De hecho, ya hay una reforma encaminada en ese sentido, y que fue votada por unanimidad en el Senado. Pero también me parece que hay que ser cuidadoso al exponerlas en una campaña. Pero sobre todo, y en cuanto a tu pregunta, nosotros realmente creemos que no se va a prevenir que ocurran estas cosas con la reforma. En la Comisión hay un montón de personas y familiares que han sido víctimas de delitos. ¿A alguien se le ocurre que de las 50.000 personas que marcharon por 18 de Julio, ninguna sufrió un delito? De hecho a mí me pasó, y varias veces, y me pasó con menores de edad. Pero estamos seguros que esto no va a prevenir el delito, como no lo previene con los adultos.  Porque lo que la reforma propone es aplicarle una ley a los menores que se le está aplicando a los mayores, que son los que comenten nueve de cada diez delitos. ¿A quién se le ocurre que si no funciona en los adultos va a funcionar en los adolescentes? Porque aparte, la reforma no propone prevenir, propone que la advertencia de una ley más dura evite que la persona delinca. Ya vemos que no pasa. Y la medida en concreto se va a aplicar después de que el daño ya está hecho. Primero está la persona que falleció, después está el herido, y después viene el Código Penal. Por ahí se nos ha contestado que mientras estén encerrados no van a seguir lastimando. Si vamos en esa lógica, que primero no es cierta, porque uno no puede leer el futuro y saber a quién tener encerrado para que no siga lastimando, terminamos en la cadena perpetua. La cual, paradójicamente, las personas de Sí a la Baja han dicho que no promueven y que no apoyan. Por lo menos a los que yo he escuchado hablar del tema. Eso no es un capricho, nuestra propuesta está basada en la experiencia en Uruguay de aplicar leyes de este tipo. Uruguay, en los años noventa —justo ahora estaban circulando noticias de este tipo en las redes— tuvo una gran alarma por el problema de la inseguridad, se propuso una gran reforma legislativa que aumentó las penas, que creó nuevos la figura de nuevos delitos, que se dijo que iba a ser la que sacara a los delincuentes de las calles. Y está comprobado, y no hay persona especializada en materia legal que te lo pueda negar, ni que te lo quiera negar, que eso fue lo que trajo el aumento exponencial de las cárceles, el aumento exponencial de los presos, y también el aumento del delito, porque aumentó la reincidencia y la violencia. Nosotros no queremos que ese aumento siga pasando.

Bueno, José Pedro Varela lo demostró en el siglo XIX trayendo datos extranjeros (de Texas por ejemplo) sobre que el aumento de penas en el mundo no solucionaba el problema…
¡Y ahora está pasando exactamente lo mismo! De hecho, ahora en Texas, en materia de menores, está pasando exactamente eso. Y en Nueva York también está pasando. En Nueva York los mismos que hace veinte años pidieron bajar la edad de imputabilidad a dieciséis, hoy están pidiendo que suba. Obviamente, están pidiendo que suba para algunos delitos, para los más leves, porque por algo se empieza, porque los procesos de descriminalización, cuando uno empieza a retroceder en materia penal, a quitar penas o a disminuirlas, son procesos y van de a poco. Si subís la edad de imputabilidad de golpe, o despenalizás una conducta abiertamente, es mucho más difícil lograrlo, y capaz que hasta más arriesgado, porque están tomando demasiadas medidas en conjunto. Se va de a poco, pero se está promoviendo empezar en ese camino, porque la experiencia muestra que no son medidas eficaces. Aparte hay que tener en cuenta que en el sistema occidental hay treinta y siete Estados (la gran mayoría) donde la edad de imputabilidad está en dieciocho. Buena parte del mundo tiene países con sistemas penales juveniles. Se ha dicho por parte de la Comisión Para Vivir en Paz, que hay cincuenta y cuatro países que bajaron la edad de imputabilidad. Eso, si hablamos de la baja como se propone acá, es mentira. Lo que se hizo fue aplicar una edad de imputabilidad adolescente como la que acá tenemos a los trece años, porque en Uruguay a los trece años ya sos responsable y te castigan por los delitos, vas ante un juez y te privan de libertad. Porque la paradoja es que se llenan la boca hablando de que hay impunidad para los menores, sin embargo también señalan las carencias de un SIRPA que está muy poblado de adolescentes. Entonces, ¿Quiénes son esos adolescentes, si son impunes? Es la contradicción sistemática que tiene la propuesta de ellos. Todo lo que nosotros hemos estudiado en la experiencia nacional y extranjera demuestra que este tipo de medidas no sirven. No sirven y son caras, y lo peor de todo es que aumentan el problema, porque lo primero que hacen es aumentar la violencia, aumentar la reincidencia, y bajar la edad de inicio de la criminalidad. Porque hay un problema que es real, y que acá en Uruguay ocurre, que es el tema de los menores que son reclutados por adultos para delinquir. Los reclutan por un montón de factores, no solo por el hecho de que tengan menos pena. Es porque tienen menos pena, porque son más difíciles de atrapar ya que corren más rápido, y para hablar de algo muy concreto, porque el dominio que puede ejercer en situaciones de vulnerabilidad un adulto sobre un menor, permite que lo manden a hacer lo que se les antoje. Ahora, si al adolescente lo tenemos cada vez más tiempo encerrado, con una medida de excesivo período de tiempo, con la baja, lo primero que van a hacer es ir a reclutar gurises más chicos, que es lo que ha pasado en otros países. Nosotros estamos seguros que esto no sirve y que va a ser peor, pero ante la duda no se puede correr el riesgo, sobre todo porque esto va a ir en la Constitución, y donde veamos que empiece a andar mal no lo vamos a poder derogar así como así. No es que los legisladores un día van a decir: “esto no sirve, no se aplica más”. Hay gente que nos dice: “Algo hay que hacer, después cualquier cosa presentamos un recurso en la corte”. No se va a poder. Hay que plebiscitar o hacer una Asamblea General Constituyente y dejar que el Poder Legislativo se ponga de acuerdo, en un proceso que es súper complejo.




¿Qué van a hacer el 27, tanto si sale como si no sale? ¿Se desintegra la Comisión, van a ir por algún otro camino constitucional, legal?
Hasta ahora siempre hemos dicho que la Comisión se creó para el plebiscito, y queremos tener todas las energías concentradas ahí. Más allá de eso, obviamente que la conversación y las preguntas surgen. Lo hemos pensado mucho, y lo que queremos hacer es esperar a ver qué ocurre. La Comisión en sí misma no va a seguir existiendo, por el hecho de haber un montón de organizaciones que se abocaron a este objetivo concreto, y aparte se dedican a un montón de otras cosas, ya tienen su camino por donde recorrer para este objetivo de defensa del adolescente, en el tema penal juvenil, etcétera. Hay quienes evaluarán cómo pueden seguir y qué cosas pueden hacer. Hay algunas organizaciones para la que es más concreto, como el Comité de los Derechos del Niño , que pase lo que pase va a seguir bregando por la defensa de los adolescentes, los que están en conflicto con la ley y los que no. Hay otras personas que irán evaluando de qué manera lo toman o por qué camino siguen.

¿Vos a quién estás representando? ¿Estás por tu cuenta?
Yo fui por mi cuenta desde el primer día. Caí por el interés que me despertaba el tema. Cuando me enteré que estaba la iniciativa de recolección de firmas, la verdad  es que me pareció un disparate por lo que se estaba proponiendo. Me enteré que había gente convocando para hacer algo al respecto y fui.

Eras estudiante de Derecho todavía.
No, estaba recibida hacía dos años.
¿Cuántos años tenías ahí?
Veintiséis. De hecho cumplía veintiséis el día de la primera reunión de la Comisión.

¿Cómo ha cambiado tu vida esta exposición personal en los medios, la calle, las redes…?
Capaz que cuando baje un poco a tierra te lo puedo contestar mejor. Sí tengo más exposición, y hay cosas a las que no estaba acostumbrada, a las que hoy tengo que prestarle atención por esto de estar tan expuesta…  capaz hay gente que me conoce y yo no me doy cuenta. O que mis opiniones a veces se escuchan y se tienen en cuenta más de lo que yo creo. Te pongo un ejemplo: en las redes sociales escribo algo y eso capaz que hasta termina siendo levantado por la prensa. Pero más allá de todo esto, yo sigo siendo la misma de antes, solo que en este momento más activa, aunque igual siempre fui de tener mucha actividad y acaparar muchas cosas.

¿Y a tu alrededor personal?
 A nivel personal, siempre he tenido desde mis afectos un apoyo y respaldo absoluto… También lo que se siento es ese involucramiento con el mundo de la política, porque yo nunca había militado, jamás. Estuve abocada solamente al tema del No a la Baja, pero claro, por el mismo tema de la Comisión y mi papel como vocera y coordinadora, tengo vínculo con personas de distintos partidos, con los sectores que se han mostrado en contra y con los que nos están respaldando.

¿Ya te invitaron a militar en alguno de ellos?
Tuve algunas invitaciones, de más de un partido.

¿Inclusive de los partidos que apoyan la baja, como el Partido Colorado?
No, del Partido Colorado ninguna, de otros partidos sí, y no solo de los que están en contra de la baja.

Hablabas de no exponer a las víctimas y que está bien que tengan voz. ¿Los adolescentes qué voz tienen en todo esto? Te pregunto en general, no solo los adolescentes infractores.
Los adolescentes en nuestro trabajo han tenido mucha participación. Nos pasó eso de querer  darles voz pero también cuidarlos y no exponerlos demasiado, porque sentimos que se está tomando una decisión crucial sobre ellos, que se va a votar sobre ellos, pero ellos no pueden votar, y muchas veces el problema es que no se los escucha y no se conoce de ellos más que lo malo, que es lo que más se expone y se publica. Pero también darles esa voz y exponerlos frente a la opinión pública es un riesgo, por algo el adolescente está especialmente protegido en ese sentido. Lo que hemos logrado, y en buena parte fue por iniciativa de ellos mismos, es la posibilidad del debate y del intercambio. Los gurises de los liceos nos viven llamando porque quieren hacer talleres, debates, obras de teatro. O estudiantes que me han hecho entrevistas para sus trabajos del liceo o de la facultad. Revelarte hizo una campaña de fotografía adolescente, obviamente con los respectivos permisos. Estaban entusiasmadísimos porque sentían que se los estaba señalando para castigarlos, pero nadie hablaba de darles derechos o preguntarles su opinión y que sólo se preocupan cuando hacen algo mal y que nunca salen en la tele cuando hacen algo bien. Bueno, la Coordinadora de Enseñanza Media estuvo en contra de la baja activamente desde el principio, y han hecho un montón de cosas.

¿Podría ser aplicable la idea de que si se baja la edad de imputabilidad, también tendría que bajarse la edad para que tengan nuevos derechos?
Creo que esto no es una negociación de “te doy una cosa a cambio de otra”. No hay equivalencia entre ser responsable penalmente y tener el derecho a votar. La discusión es bastante más profunda y compleja. Podemos discutir con seriedad si el adolescente es más maduro hoy en día que antes, pero con seriedad, y no con el fundamento de que hoy en día usan más tecnología, tal como hemos escuchado. O que maduran antes porque tienen acceso a Internet y los tiempos cambiaron, eso es un disparate. Y de hecho, los estudios de neurociencia y psicología a los que hemos accedido nos dicen que no, que no es cierto que maduran antes, sino lo contrario. Hay países como Alemania y Holanda que han extendido la edad de imputabilidad hasta los veintiuno y los veintitrés. Pero sí sería interesante que por lo menos, para mantener una coherencia, si se va a hablar de si son más maduros o no y corresponde ampliarles el espectro de regulación jurídica a los adolescentes, bueno, discutirlo en serio y de forma integral, porque esta reforma se dice integral y de integral no tiene nada, porque lo único que propone es castigo. Deberíamos discutir si hay que darles la ciudadanía más temprano, el derecho al voto, el derecho a trabajar en las condiciones de un adulto, a manejar su patrimonio, un montón de cosas. Creo que este tipo de discusiones forman parte de un proceso, no es una cosa que se empiece a discutir o que se proponga en el Parlamento y se hable de un día para el otro.

¿Con cuánta plata disponen? Si tuvieron algún tipo de financiación, ¿de dónde la sacaron?
Los números concretos no los tengo, yo no manejo las finanzas. En este momento hay un equipo haciendo una rendición de cuentas, porque nosotros tratamos que todas las organizaciones que integran la Comisión estén al tanto de dónde viene el dinero y en qué se gasta. Ahora estamos medio en rojo. La financiación viene de las organizaciones que nos integran. Nos han ayudado muchísimos los sindicatos, algunos en dinero y otros en impresiones, materiales, o con fuerza de trabajo. Creo que el gran capital que hemos tenido, y que no sé cómo se puede evaluar económicamente, es la mano de obra, la gente militando, trabajando, pintando, diseñando. Eso es incalculable.

¿Y empresas?
No.

¿Y partidos políticos?
Han puesto materiales. A los partidos que están con la postura contraria a la baja les pedimos que ellos produzcan su propio material de No a la Baja. El Partido Independiente y el Frente Amplio son los partidos que enteros tienen postura en contra, y de ambos suelen los militantes de a pie pedirnos material. Nosotros lo que hacemos es pedirles, en la medida de lo posible, que cada partido produzca el material para sus militantes, porque nosotros queremos tener un espectro muy amplio de trabajo y no nos alcanza para todo. También hay colaboraciones que son más difíciles de evaluar, por ejemplo si precisamos un amplificador, o poner un escenario, o un generador para hacer una actividad en una plaza, o cosas así, se nos ayuda en eso con insumos.

¿Qué le dirías vos, cara a cara, a un votante de sí a la baja?
Que preocupados por la seguridad estamos todos, creo que eso es lo primero. Hoy en día se ha polarizado mucho y creo que se quiere hacer pensar que el que está a favor de la baja está a favor de la seguridad, mientras que el que está en contra está defendiendo la impunidad. Y eso no es así. Somos muchos las víctimas del delito, o que no son víctimas pero no quieren llegar a serlo, y que están en contra de la baja. Sabemos que esta propuesta no soluciona la inseguridad, y no es una buena herramienta. Sentimos que algo hay que hacer, pero a veces esa necesidad imperiosa por una respuesta urgente —que tan urgente no fue, porque se propuso hace tres años— no nos puede llevar a tomar decisiones apresuradas y malas decisiones, sobre todo cuando son decisiones que son con un efecto casi permanente y muy difícil de revertir. Cuando uno tiene un problema serio, como un familiar enfermo, busca una respuesta rápida, una solución, siente que algo hay que hacer, pero también siente que la decisión se tiene que tomar de forma meditada, con información, con el mejor médico. Bueno, esto es lo mismo. Nosotros lo que solemos decir es que reclamemos, para un problema tan complejo, soluciones complejas, y que no aceptemos más de lo mismo, porque al fin y al cabo lo que nos están proponiendo con esto es un efecto placebo, es sentir que estamos haciendo algo por la seguridad, que con poner la papeleta estamos haciendo algo. Y en realidad nos vamos a quedar con esa sensación, y el resultado va a ser muchísimo peor de lo que tenemos hoy en día. Por eso, nosotros invitamos a no poner la papeleta. Y que cuando crean, o cuando les digan, que están entre poner la papeleta y no hacer nada, se acuerden que hay siete partidos políticos disputando el gobierno y la gestión de la seguridad, y hay uno solo que en su programa incluye bajar la edad de imputabilidad. Tenemos seis programas más con propuesta de seguridad que no necesitan aplicar la reforma. Eso es una clara señal de que la alternativa no es “la baja o nada”. Es la baja o soluciones mucho mejores.

¿Cómo se comportaron los medios de comunicación?
Creo que desde que empezó hasta ahora, ha habido un cambio, una evolución en el buen sentido. Creo que cuando todo este tema explotó, la exposición de la crónica roja vinculada a adolescentes era altísima, mucho mayor a la proporción de cantidad de delitos que había, y a la proporción con los delitos de adultos. Estaba focalizada en la delincuencia juvenil. Eso, hoy día lo vemos bastante más moderado. En cuanto a nosotros y en cuanto a la campaña, la verdad es que, en términos generales, no tengo más que palabras de agradecimiento, porque nos han tratado muy bien.  A mí, que a título personal soy de las que ha estado más en contacto con los medios de comunicación, me han tratado con respecto, nos han tratado con igualdad, cuando por ejemplo se trata de un debate donde una persona va por el sí y yo voy por el no. En algunas ocasiones aisladas y en algunos medios en particular, tal vez han hecho alguna publicación más tendenciosa. Hubo una vez sola en la que yo realmente sentí que tergiversaron mis dichos explícita y deliberadamente, pero fue un caso aislado. Desde la Comisión No a la Baja somos muy críticos de los medios de comunicación, porque sabemos lo que influyen en la gente, y lo que influye un informativo en horario central cuando una persona está preocupada por la seguridad. Pero también hemos visto gente de la prensa que muchas veces se tiene que jugar la camiseta por hacer un periodismo independiente, porque a veces una cosa es quien está en la cabeza, o quién toma las decisiones empresariales, y otra cosa son los periodistas, las personas que tienen que hacer su trabajo, que además muchas veces es golpeado desde todos lados.  Nosotros queremos lograr que no salga el plebiscito, pero queremos lograr, además, y capaz que con mayor razón, que la gente sepa qué es lo que está votando. Que si vota la baja, bueno, pero que por lo menos sepa que lo único que está votando es encierro por una cantidad de años, que no está votando rehabilitación, ni prevención, ni inclusión, ni inseguridad. Está votando encierro sin ningún tipo de respuesta, está votando más de lo mismo. Si la gente quiso eso y aun así quiso votar, y bueno… Pero creo que lo importante es que los medios permitan que uno pueda contar las cosas realmente como son, porque ahí está la responsabilidad del comunicador.

Así como te pregunté si habías tenido contacto con algún político al alguien del sí a la baja, 
¿Alguna víctima se ha acercado?
Sí, muchas veces.

¿Y qué pasó en ese momento?
En términos generales, el trato ha sido absolutamente respetuoso. A lo largo de la campaña, y sobre todo al principio, hemos recibido un montón de agravios. Agravios, insultos y cuestionamientos hasta el día de hoy. La absoluta mayoría de esos agravios viene de personas que no son víctimas. El típico planteo de “si te matan un familiar…”, la persona que lo usa agraviándote, en lo que a mi experiencia respecta, no es el que lo vivió. Sí, nos ha pasado que personas con familiares fallecidos en delitos graves se nos han acercado o nos escriben mails o en las redes sociales, pero con un gran respeto. A veces nos escriben diciéndonos que no opinan lo mismo que nosotros y no los vamos a convencer. Siempre tratamos de respetar y de cuidar muchísimo el dolor, porque a veces es difícil, si vos pasaste por una cosa así, que te vengan a decir que lo que vos estás diciendo no legitima lo que se está proponiendo. Es delicado. Ahí, lo único que podés hacer es mostrarle a la persona que estamos mano a mano y que todos queremos lo mismo, solo que nosotros creemos que este camino es el indicado. Porque queremos lo mismo, queremos seguridad y que estas cosas no pasen más. En esto estamos de acuerdo, y el que diga que no estamos de acuerdo miente. Y aparte creemos que esta reforma no hace nada por las víctimas, porque la reforma dice que se le va a dar prioridad a las víctimas del delito, punto, es una expresión de deseo. Se les puede dar prioridad a las víctimas con esa reforma o sin esa reforma. Vos sos víctima del delito hoy, o sos víctima del delito el 28 de octubre con el delito aprobado, y te van a tratar igual, el Estado va a hacer lo mismo y tu vida va a cambiar de la misma manera, no te va a dar ningún beneficio, ni ninguna protección ni ningún amparo del Estado el poner esta reforma.

De hecho se acaba de aprobar una ley…
Se acaba de aprobar en el Senado el Código de Proceso Penal, la primera ley que sustancialmente le da voz a la víctima en el proceso del acusado. Por primera vez, la ley y el sistema penal va a hacer algo más, va a permitirle algo más que hacer la denuncia. Participar y darle acceso a recurrir, y eso se aprobó por unanimidad en Senadores, o sea que el sistema político está de acuerdo en eso, y es probable que se termine de aprobar en Diputados y en un tiempo esté aplicándose. Y se hizo sin esta reforma constitucional, y se han aprobado otras leyes y se pueden aprobar un montón más. Hay cosas que uno puede discutir y estaría bueno hacerlas, pero el disparate más grande es que se necesite aprobar esta reforma para hacerlas. Te hablo de los antecedentes, te hablo de la institución nueva y de considerar las víctimas, todo eso se podría hacer por ley perfectamente. El disparate más grande es que para hacer todo eso en esta reforma, además tenés que votar la baja. Por eso nosotros nos llamamos No a la Baja, porque es lo peor, es lo más dañino, es lo más grave, y ninguna de las otras medidas necesita la baja para aplicarse.

Una pregunta técnica, ¿el Código de la Niñez no pasaría a confrontar con la Constitución?
En realidad la Constitución derogaría parcialmente su aplicación. Hoy tenemos dos sistemas, el del Código de la Niñez y el del Código Penal, y pasaríamos a tener un tercer sistema que sería un híbrido entre los dieciséis y los dieciocho años, donde en algunos casos se aplicaría el Código de la Niñez y en otros se aplicaría el de adultos.

Para los casos graves se aplicaría la Constitución.
Claro, y la Constitución te manda aplicar el Código Penal. Y aparte, el que decidía cuál de los dos sistemas se aplica al fin y al cabo, sería el juez, porque la reforma dice que el juez va a tener que resolver si el adolescente tenía discernimiento en el momento de cometer el delito. Entonces el juez, en el momento de resolver el procesamiento, tiene que decidir qué estaba haciendo el adolescente y qué tenía en su cabeza. Toda esta reforma se promueve diciendo que los adolescentes son más maduros, pero deja que el juez decida si el adolescente era maduro o no. O sea que al fin y al cabo va a depender de con qué juez caigas y de qué formación en psiquiatría y psicología tenga ese juez, o de qué técnicos tiene para asesorarlo en ese momento. Y lo que termina pasando es que a unos una ley y a otros otra, que es lo más peligroso de todo.

¿Sentís que de un lado o del otro algún político utilizó el tema de la baja para su rédito?
Sí.

¿De los dos lados?
Posiblemente.

¿Lo han hablado con ellos? Sobre todo con los que están del apoyando el No a la Baja.
No, porque creo que a nosotros no nos corresponde. No nos quisimos meter en la campaña política, siempre hemos procurado hablar solamente de este tema. Esto que te dije es una opinión personal y hablando de individualidades, no de partidos ni de corrientes. Pero creo que no nos corresponde, porque de esa discusión hay bastante, y nosotros nos quisimos centrar en informarle a la gente que la reforma no era buena. Que cada cual haga su campaña. Esto ha sido un trabajo en red, la campaña de la Comisión es la campaña de la Comisión, y los demás que hagan su campaña. Acompañaremos lo que está bueno, y lo que no nos parezca que está bueno, no lo acompañamos. Y cada cual es dueño de sus dichos, nosotros nos hacemos cargo de los dichos de la Comisión, que los demás se hagan cargo de los suyos. De todas formas creo que por parte de los partidos políticos y todas las personas que han actuado en contra de la baja, en buena manera fue por convicción. Además he visto cómo mucha gente se ha jugado mucho por defender esta idea. Ahora, con el diario del lunes, muchos te pueden decir que usaste el No a la Baja para ser popular o para acercar jóvenes o cosas así, como se está diciendo desde un partido y del otro y del otro. La realidad es que cuando hubo que jugarse en contra de la baja, era lo menos popular y lo menos redituable políticamente hablando. Estaba muy abajo, no “vendía” decir “No a la Baja”, no rendía políticamente ni de ninguna manera. Creo que no podés decir que hubo un partido u otro partido u otro sector de un partido, hablando de los tres con representación parlamentaria que están en contra, que lo haya hecho con interés partidario, porque aparte, tanto en el Partido Nacional, como en el Frente Amplio y el Partido Independiente, hubo pronunciamientos en contra allá cuando había 70% a favor de la baja. Creo que se la jugaron porque lo creían.

¿No sería curioso que salga el Sí a la Baja, siendo que el PIT-CNT, instituciones religiosas, la Universidad, ONGs acaparan entre todas al 100% de los uruguayos?
Nosotros creíamos que iba a servir para atraer más gente al No, y creo que ocurrió. La historia hubiera sido distinta si fuéramos un grupo de desconocidos. Nos respaldamos en organizaciones que tienen legitimidad para hablar, porque no es lo mismo que venga Fabiana Goyeneche a decirte “no a la baja” que  venga Fabiana Goyeneche a decirte que la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y el director del Instituto Pasteur y la Universidad de la República y la gran mayoría de especialistas en derecho penal en este país le estén diciendo “no a la baja”. No me tenés que creer a mí, yo te traigo gente de peso y organizaciones con mucha legitimidad para hablar sobre el tema, y te estoy contando lo que ellos han dicho. Y la gente responde a eso, porque aparte del lado del sí no hay nadie.

Pero hay partidos, hay un partido entero histórico y legítimo.
Nosotros quisimos ser otra voz, no la partidaria. Atrás del No y atrás del Sí hay partidos que apoyan.

Entonces  pesará la tradición partidaria a la hora de votar…
Pesará la tradición partidaria, sin dudas. Pero nosotros quisimos mostrar que incluso fuera de la tradición partidaria hay un montón de argumentos en contra de la baja. Sin embargo, fuera de la discusión partidaria, el único argumento a favor de la baja es la necesidad de revancha y de encierro, o el “algo hay que hacer”, que es lo que nosotros encontramos más comprensible. Hay mucha gente que siente que esto no es una buena medida pero “algo hay que hacer”, y es a la que nosotros le decimos que eso es apagar un incendio con nafta, que votás esto porque “algo hay que hacer” y lo que en verdad estás haciendo es alimentar el problema. Pero no hay organizaciones y no hay estudios. De hecho, los únicos estudios que han llegado a usar como fundamento dicen que la baja va a reducir el problema un tiempo y que a la larga va a ser peor.

¿Lo de José Luis Zapatero les afectó? ¿Les molestó?
Lo que me molestó es que la Comisión para Vivir en Paz use eso como respaldo para la reforma, cuando no lo es. Primero, porque hasta donde yo sé, Zapatero no dijo que la reforma constitucional era buena. Tal vez yo no lo escuché. Lo que hay en España es un sistema penal juvenil, el Código Penal español actual, en artículo 19 —porque fui a ver el artículo para poder citarlo, porque me cansé de escuchar las mentiras— dice que el Código Penal de adultos se aplica a partir de dieciocho años. España tiene un sistema penal adolescente a partir de los catorce y hasta los dieciocho, como Uruguay lo tiene de los trece a los dieciocho, solo que para los delitos graves tiene penas de hasta diez años, pero una cosa son penas de hasta diez años en un sistema diseñado para adolescentes, y otra cosa es lo que se propone acá, que es un sistema diseñado para adultos con penas de hasta treinta años. No podés decir que te respaldás en Zapatero porque querés hacer lo de España, porque lo de España no es lo que se está proponiendo votar acá. Es un disparate querer aprobar la reforma en base a eso. Es una mentira deliberada.

¿El domingo se festeja si sale el no?
Sí, sin dudas. Se festejará.