viernes, 20 de enero de 2017

Papi que moriste ¡te extraño! Me gusta • Comentar • Compartir •

PAPELES SALVAJES

Escribir se ha vuelto una rutina para millones de personas en el mundo. Hay un Borges al lado de cada miga de pan caído sobre el teclado, junto a ese vaso de Coca Cola ya tibio de esperar ser tomado, mientras nosotros, entretenidos vaya uno a saber por qué foto “hot” en la pantalla, exponemos nuestras ideas. 
Por Matías Rótulo (publicado en Voces el 27/06/13)
La misa en la Iglesia se transformó en “pego la estampita de la virgen por una hora” y “si tú la pegas ayudarás a fulano de tal a punto de morirse”. Anunciamos el voto a favor o en contra en las elecciones en 140 caracteres, emitimos mensajes ambiguos y enigmáticos tales como “a vos, si a vos que sé que lees, te odio, no me jodas más”. Además, ya no vamos a la tumba, pues la tumba ahora es el muro de la “red social”. Otros cuentan información sobre los niños que apenas saben abrir la boca para chupar una teta, información que a cualquiera de nosotros, adultos, nos espantaría de vergüenza propia: “mi hijo hace una caca color verde rara… tengo miedo”.

martes, 17 de enero de 2017

Kamikaze






ESCUCHE EL DISCO COMPLETO AQUÍ


2 de abril de 1982. En la calle Montevideo y 9 de Julio, el vendedor de diarios ponía la tapa de Clarín. Eran las 6 de la mañana. La capital despertaba tranquila.

Lejos de ahí, la muerte.

Inminente recuperación de Malvinas. La prensa favorita de la Dictadura se tiraba como un kamikaze en contra de la credibilidad. Todo eso ocurría cuando Spinetta editaba su L.P. recopilando temas viejos.

El disco, Kamikaze, de Luis Alberto Spinetta es una aventura en solitario, con banda sí, con oyentes también, pero en la más perturbadora soledad.

La portada misma, es una explosión roja, de letras desgastadas que anuncian la obra en una picada vertiginosa, hacía lo más profundo del arte. Es una explosión de sangre, de fuego, de manchas alternadas con la lógica de la letra empuñada en formas punteagudas. 


Desde la portada hay una idea de desastre, pero el disco en sí es un ordenado detalle de causas, consignas, y narraciones constantes y esperanzadoras, más allá de las tragedias.
Si en la canción "Kamikaze" el homenaje resulta perturbador, en "Barro tal vez" lo perturbador es la existencia en sí. La perturbadora existencia es aquella a la cual nos enfrentamos al sabernos conscientes de nuestra vida, y por ende, nuestra muerte. 


La canción

"Kamikaze" abre el disco al cual le da nombre. Rompiendo el silencio existente, sin más introducción que la nada, la canción empieza como un estruendo que lastima los oídos, con esa dulzura propia de la voz de Spinetta: 

"Cayó por fin el noble kamikaze"


La primera persona -cuando la mencionamos en el relato-, marca la territorialidad como un anuncio de los tiempos que corren. Nos inmolamos desnudando nuestras más pobres licencias personales; el artista es un ser personal que entrega su intimidad al otro. Hoy, el yo es la selfie, el anuncio por Facebook de la insignificante realidad que vivimos, el "yo pienso que..." sin que me importe lo que piense el otro. El Kamikaze no puede contar lo historia en primera persona, pues uno es kamikaze en la medida que se inmola. Para eso está el artista. El yo lírico que narra es el que recoge la historia, la hace canción. 
La nobleza del otro, de aquel héroe de guerra que es el personaje lírico de esta obra, es destacada con un simple adjetivo que se antepone al sustantivo. ¿Aquellos eran nobles? 
El "Por fin..."  establece la espera como propia. El yo lírico no es para nada ajeno de aquello. Es parte interesada, sea del bando del kamikaze o no. 

Ya no hay nobleza en nuestro espíritu, sino torpeza. El Kamikaze tenía una causa. El asesino de hoy, el que se encierra en la cabina del avión y lo estrella en Los Alpes, no es más que el producto de nuestro egocentrismo llevado al extremo. Muero por mí y conmigo voy arrastro a tantos yo como sea posible. 
Spinetta  no le cantaría -supongo- a ese Kamikaze, al asesino de pasajeros inocentes que hoy son gritos en una esperada grabación de audio por difundir, por emitir, por recuperar vaya a saber uno para qué. Ese asesino que la prensa actual insiste en llamar "suicida" cuando es suicida pero también asesino, más asesino que suicida. El Kamikaze justificó su caída con la bandera, con la sangre del otro. La historia los condena y los premia. 

Aquellos Kamikazes, los que Spinetta narró en líricas canciones, también fueron los adolescentes argentinos y los guerreros ingleses que cruzaron la frontera del patriotismo para conquistar una isla, en un país rodeado por aguas tenebrosas: la dictadura. Fueron los asiáticos que cruzaron el cielo rumbo a su objetivo, porque había una causa. ¿Se puede justificar la causa? Si, aunque no sea compartida. Kamikazes somos todos aquellos que salimos a una causa, "los locos Kamikazes" los presente etopéyicamente el yo lírico. 

Canta Spinetta:

"su piel ardió 
quemando al enemigo 

al ser tocado 

cambió de rumbo 

y apuntó hacia el fin 

así le dio razón 

a su sangre"

En la razón está la sangre, como si la sangre pensara en algo. Como si la razón considerara a la sangre como algo importante. Pues la sangre es la herencia. ¿Cuántas veces escuchamos por estos tiempos lo de la "herencia" para justificar crímenes ligados a contiendas religiosas? 



De guerras


Como una broma del futuro, después de la Segunda Guerra venía el oxímoron de la historia, algo llamado Guerra Fría. Si algo ridículo tuvo el siglo XX fue aquello, como si poco bastara todo lo ridículo que fue asesinando a la humanidad desde 1914. 

Mientras héroes de traje y corbata se disputaban armas, el Kamikaze quemó su piel para quemar al enemigo. El victorioso era el kamikaze muerto, la víctima era el enemigo muerto. Uno ganaba. 



"Cayó por fin 
el loco kamikaze 

creyó ubicar, 

su propio sol naciente 

luego en su reino 
el kamikaze comprendió su error 
al fin 
morir así 
es en vano"


Cuando el disco fue editado, la guerra en 1982 estaba cada vez más presente. El personaje lírico mencionado es el kamikaze japonés de la segunda Guerra Mundial. Morir así no era en vano para aquellos que dejaron su error al fin. En el disco también está el Águila de fuego Tupac Amarú, y Barro Tal Vez. Todos tienen el desafío del entendimiento de la soledad siniestrada. 
Ante la pregunta "¿El kamikaze es el que se la juega solo por la suya?" Spinetta responde en entrevista: "Y se juega por la pasión de lo suyo. Muere por esa pasión: el rockero con su viola y el médico con su bisturí. No quiero no sentir pasión por lo que estoy haciendo, o hacerlo por un simple y determinado compromiso con la gente. Ese es el gran error. Acá, en la guerra de las Malvinas, sé de posta que hubo kamikazes. Pero dejá de lado el plano bélico y ponelo como energía de polenta, aplicalo a la creación, a luchar contra la mediocridad y contra la destrucción del mundo”. (Vida, edición de diciembre 1982".

Kamikaze es aquel que quema al enemigo, un enemigo que no conoce, que se pone en pie de guerra contra aquel. En la guerra nada se pierde al perder la vida, Spinetta con el arte sabe que cada vida es belleza.

¿Qué es ser un Kamikaze? Así lo explica Spinetta:







sábado, 14 de enero de 2017

Dime cómo dices y te digo qué comunicador eres

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS
Por Matías Rótulo en Voces 486 




La televisión (la radio y los medios de Internet también) han cambiado más allá de los logros técnicos. Se concretaron importantes giros en la forma de comunicar desde el uso del idioma propio de los periodistas y conductores (un idioma que cuesta asociar al español). Los nuevos giros los alejan de la practicidad  y las renovaciones son incorporadas por la población en general, aunque en algunos casos, es la población común la que introduce  los modismos en los medios de comunicación.

1. El infinitivo. ¿Qué tienen en común un cartelito pegado en la puerta de la heladera con la leyenda “recordar pagar la luz” y un periodista de televisión? El infinitivo y el frío detrás de la fachada. El periodista ha cultivado la forma del infinitivo con gran maestría. “Recordar que hoy juega en el Estadio...”, “recordar que estarán cortadas las calles...”. El verbo “recordar” en su estado más puro se merece un premio Iris. El periodista dibuja el verbo en infinitivo con elocuencia práctica, con belleza de verdad aristotélica pero sin dejar el estilo de los “indios” de las series del lejano oeste: “tu ser cara pálida”. Leonardo Pedrouza, -presentador de “Teledía” los fines de semana-, es un buen ejemplo pero no es el único. ¡Recordar verlo este fin de semana!


2.El “enloqueismo”. Si algo hay que agradecerle a los vendedores de ómnibus es la incorporación a la televisión del “enloqueismo”. Se trata del recurso de estiramiento de una frase que expresa alguna idea con el fin de convencer al potencial comprador de medias can can que viaja en un 142. Se podrían ahorrar palabras al evitarlo, pero los periodistas uruguayos de televisión y radio se esfuerzan por el público y trabajan más. Citaré textualmente a un vendedor de medias: “la media se pone en lo que es el pie de esta forma y se estira en lo que es la pierna”. Cito a otro que el lunes subió al 76 a vender chicles “... lo que son las grandes fábricas... viene a traer lo que es este producto que en lo que es cualquier local comercial sale $12”. Los periodistas de televisión han incorporado esta sofisticada estrategia de ventas: “estamos en lo que es el Latu, para presentar lo que será el...” o “se jugará desde este sábado lo que será el campeonato uruguayo...”. El “enloqueismo” puede ser disfrutado en lo que son los móviles de lo que es cada programa de lo que es la televisión de lo que es este país.

3. A ver. Extraído de las complejas tácticas de aquel que quiere imponer su opinión a un hiperactivo que no puede escuchar dos segundos quieto, llegó el “a ver”. Supongo que no es el “haber”. Es muy común en “Esta boca es mía”, “Algo contigo”, “Buscadores” y cualquier programa que suponga debates. Washington Abdala y la panelista de “Algo Contigo” Sofría Rodríguez lo repiten estratégicamente a cada instante.  También lo usa Luis Lacalle Pou. La técnica es sencilla pero efectiva: el emisor del mensaje, al comenzar cada idea, dice “a ver” para llamar la atención del otro, y si alguien está hablando encima, ese emisor puede utilizar el “a ver, a ver, a ver” e inmediatamente después realiza una minúscula pausa para tomar aire y permitir la reflexión generalizada. De esta forma, el emisor le da importancia a su propio mensaje porque parece que lo elabora mirando a lo lejos, viendo en su alma, como un Tiresias que sacará del fondo de su ser
todo el saber contenido ante tanta ceguera. Luis Alberto Carballo tiene su propia versión que es el “a ver chicos”, un poco más aporteñado pero igual de simpático y bien logrado.

4. Divino. De las canteras de Momo se instaló el “divino”. El “está divino” se impuso como una forma de expresar que algo está bien, tan bien como Dios, porque la divinidad hasta antes de “Queso Magro” era Dios. Claro que al ser todo divino, lo “divino” pierde su sentido original. Una cosa es lo que para Sturla es “divino”, y otra lo que significa que algo sea divino para Yamandú Cardozo. ¿Cómo está La Pedrera en Verano? Divino. ¿Cómo está Agarrate Catalina? Divina. ¿Cómo está el helado de chocolate con bananas? Divino. ¿Cómo está ese flaco? Divino. Por ahora, es muy común escucharlo en personajes de televisión vinculados al carnaval, pero se va extendiendo al común de la población.


5. A mí me pasa. El “a mí me pasa” implica centrar toda experiencia a lo personal y de ahí se hace transferible al resto. Un experto es Fernando Tetes, que en “Ponete Cómodo” nutre cualquier entrevista de su “a mí me pasa” o “a mí me pasó”, lo que provoca que sus entrevistas sean una batería de preguntas que implican su propia existencia y después la existencia del entrevistado.

6. Nosotros. De las trincheras políticas y los vestuarios de fútbol, se instaló entre los periodistas, la primera persona del plural: “nosotros”. Es una forma elegante de no cargar los mensajes con el ya mencionado “a mí me pasa”. Entonces se transforma la cosa en un “nos pasa”, involucrando al resto de una humanidad. El emisor no parece tan egocéntrico, aunque sigue hablando de sí mismo, pero la diferencia es que es un ego colectivo.


7. Me explico. El “me explico” es el cierre perfecto para un enunciado que comienza con el “a ver”. Primero llamo tu atención invitándote a observar, y por último te impongo que primero entiendas mi mensaje, y después que hagas otro esfuerzo por volver a entenderlo cuando te pregunto “¿Me explico?”. Ahí entra Gorzy, el feriante de la esquina, mi Tía Yeya y otros tantos.

Spinetta: de militancia y rock and roll




Luis Alberto Spinetta murió pero dejó una causa abierta: la del arte comprometido. El debate sobre el compromiso del arte con la sociedad tiene a marxistas y corrientes posmodernistas en diálogo a pesar de las distancias. Spinetta no salda el debate, pero en su obra deja abierta la posibilidad de que la sensibilidad (tanto del artista como del receptor), se involucren con la sociedad.
Fito Páez cuestionó hace algunos años a los críticos de la música. Dijo -entre otras cosas- que hacen “en el mejor de los casos, escuálidos proyectos domésticos de sociólogos, eso sí, potentes observadores de las conductas de sus mascotas”. Páez declara en contra de lo que se opina sobre su obra cuando se dice que “Fito es muy autobiográfico”, que “Fito se refiere a sí mismo, y demás” (vease las críticas hechas a su obra en medios como Rolling Stone, La Nación y otros).

Este debate lo han tenido por décadas los críticos de la literatura. De hecho Freud (que no fue crítico literario) se animó a ensayar sobre la psicología de Fiodor Dostoievski y sacó brillantes y después desmentidas conclusiones sobre la sexualidad, las enfermedades y la supuesta violencia por parte del padre del ruso hacía el escritor siendo niño.
En la crítica de Páez se trasluce un aspecto esencial que hasta el día de hoy se nota en el análisis de un artista de la música (cuando la música tiene letra): su letra. Tal vez para Páez, la cuestión radique en que la letra no forma parte de la obra de un músico que compone canciones con letra, siendo -aquí lo más paradójico del discurso de Páez-, que sus letras más brillantes marcaron su obra (escúchese las canciones “La casa desaparecida” o “Ámbar violeta”, o “Detrás del muro de los lamentos” como para citar algunos ejemplos).
Es como pretender no estudiar los entornos, los paisajes de las obras de Onetti o sus personajes, por el sólo hecho de que se tenga que analizar la obra como si fuera un combo de una casa de comidas rápidas.
Tester de violencia
Entonces a Spinetta no se lo podría leer sin la lectura que requieren sus letras. Letras que en muchos casos habla de una militancia. Por ejemplo, la melodía de la canción “La bengala perdida” (del disco “Tester de Violencia”), logra una elevación cercana a lo sublime (utilizando un lenguaje tomado de la estética más conservadora cuando pretende mostrar un acercamiento a lo divino). Si sacamos la letra, y en vez de nombrar (los Seres Humanos nombramos para crear y creamos para nombrar), podemos agregarle un simple “la la la” (de hecho, hay una canción que le da nombre al disco que Páez y Spinetta hicieron juntos a mediados de los ochenta y su única letra es “la la la…”) nos quedaríamos con lo sublime y nada despreciable de una melodía hermosa.
Pero la música es abstracta, nos dice algo cuando se acerca a las sensaciones que conocemos o cuando nos genera una nueva. Las letras se acompañan de un significado, de un significante. Si en “La bengala perdida” en vez de decir “un tibio día se precipitó hasta aquí, aquí donde no hay nada que hacer”, justo ahí donde la melodía y la letra se conjugan en una obra de arte de una ternura y tristeza digna de los corazones más sensibles, se deja el vació de la palabra, el sentido de la obra cambiaría.
Nada sería “La bengala perdida” sin su nombre que por casualidad, se asemeja a un hecho que años después marcó años después la historia del rock argentino en una tragedia. Pues la historia de la canción refiere a otra tragedia, una muerte en un estadio. Spinetta es narrador, historiador, y crítico de la violencia en el fútbol. “De las tribunas se puede regresar, tan solo hace falta ser de masa gris” dice la letra y después “por un color, solo por un color…” agrega en uno de sus pasajes.
Rutas argentinas
Es que Spinetta fue un militante. Fito Páez diría que soy otro sociólogo que experimento con Spinetta. Pero ¿quién puede desconocer la militancia de Spinetta? La tragedia automovilista de un grupo de estudiantes argentinos hace pocos años, motivó parte de su lucha promoviendo “El día del estudiante solidario”. La campaña tuvo a otros artistas comprometidos con la causa, y fue para sensibilizar a los automovilistas y peatones sobre los peligros del tránsito.
De la misma forma, en el interior del disco “San Cristóforo”, se indica: “tome la estatuilla y colóquela en su vehículo”. Se refiere a una pequeña estatua de plástico del San Cristóforo que venía dentro del estuche que guarda el fonograma editado en 1998 con “Los socios del desierto” (por cierto, el disco más potente en cuanto al sonido de Spinetta).
En el mismo librito y bajo el título “protección 2” se indican los pasos para poner correctamente un preservativo. Eso es militancia, es enseñanza.
Los niños y el arte
Los niños en Spinetta no solo aparecen cuando le da título al disco “Los niños que escriben en el cielo”. El homenaje a “Coquito y Piluso” en San Cristóforo reflejan una letra didáctica (en forma de homenaje al personaje de Olmedo); “Piluso y Coquito, la leche tomarán, escuchan a su abuela, y cintas de Popeye, han de mirar…”.
En “Todas las hojas son del viento”, pieza que le da una delicada apertura al disco “Artaud”, considerado por los críticos (sociólogos que experimentan), como la mayor obra musical de la música argentina, Spinetta hace un pedido de conciencia: “cuida bien al niño, cuida bien su mente, dale el sol de enero, dale un vientre blanco, dale tibia leche de tu cuerpo” y más adelante “cuídalo de drogas…”
Pero no debemos dejar pasar la letra de “Plegaria para un niño dormido” a la cual no hay nada más para agregar: “plegaria para un niño dormido, quizás tenga flores en su ombligo y además en sus dedos que se vuelven pan barcos de papel sin alta mar…”
Cuando el arte ataque
La militancia social de Spinetta también estaba situada en cierto punto, en el propio arte.
En “Cuando el arte ataque” del disco “La La La” (1986) con Fito Páez se comprometen ambos desde una mirada idealista y combativa con el arte, digna del español Gabriel Celaya (1911 – 1991) donde afirma que la poesía “es un arma cargada de futuro”.
En el texto entregado a los espectadores en el teatro Astral de Buenos Aires en 1973 cuando se lanzó “Artaud” (escrito por Spinetta), se lee: “son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local -entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano-, son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales como ser mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña complaciente y sobremuda que: el que recibe debe comprender definitivamente que los proyectos en materia de rock argentino nacen de un instinto”.
El músico agrega más adelante que “el rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía. Es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso”.
El tratado incluia denuncias: “denuncio a ciertas agrupaciones musicales que se alimentan con esas mentalidades no libres, a pesar de contar con el apoyo del público de mente libre. Denuncio a otros grupos musicales por repetitivos y parasitarios, por atentar contra la música amplia y desprejuiciada, estableciendo mitos con imágenes calcadas de otras músicas que son tan importantes como las que ellos no se atreven a crear ni sentir”.
El artista se critica
A Luca Prodan (1953-1987) no le gustaban las letras “rebuscadas de Spinetta”. El músico italiano líder de Sumo en una entrevista* dijo “Spinetta me parece muy rebuscado, todos dicen las letras matan, pero yo no entiendo lo que está diciendo (…) A mí me gustó ese disco “Kamikase”, eran letras más sencillas, más directas”.
¿Habrá alguna respuesta de Spinetta? Spinetta respondía con su propia obra. Después de morir, el canal de televisión argentino Encuentro recordó una entrevista reciente que se le hizo. En la misma el músico explicaba que la letra de “Muchacha ojos de papel” tenía cierto contenido machista. “No hables más muchacha, corazón de tiza”, parafraseando a Spinetta, era visto como una imposición del hombre a la mujer.
Pero no debemos perder de vista una de las premisas del crítico literario Roland Barthes (1915 – 1980), que afirma que en un texto, el autor muere, quedando una voz narrativa: la del narrador. ¿Quién habla en la canción de Spinetta “Nena boba” cuya letra dice: “Nena boba no sabes bailar, nena boba no sabes amar, yo te chisto te quiero seguir y vos me respondes ‘Esto no es para mí’”.
Para los árboles
Fue un militante de la naturaleza. En Uruguay, en un recital dado en el Complejo Plaza en 2006, cuando anunció que iba a cantar “Muchacha ojos de papel dijo “voy a cantar Muchacha ojos de papelera”, e hizo un gesto de negación a la instalación de una fábrica de pasta de celulosa en Río Negro, Uruguay. La naturaleza fue -diría el teórico de la estética, el italiano Benedetto Croce (1866-1952)- el material de Spinetta para elaborar su obra. Utilizó al sol, la luna, las estrellas (el disco “Fuego gris” tal vez es el que más demuestra cómo Spinetta trabajó en base a elementos naturales), y el Durazno sangrando, ocupó título de disco, de canción y la narración que comienza “temprano el durazno del árbol cayó. Su piel era rosa dorada del sol. Y al verse en la suerte de todo frutal, a la orilla de un río su fe lo hizo llegar”.
Dios de la adolescencia
También fueron la vida y la muerte, sus relaciones personales y la poesía, el centro de su atención. Su “Bajo Belgrano”, al igual que el amor trunco de la Muchacha ojos de papel, lo tuvieron como protagonista de su obra. En los días posteriores a su muerte, la televisión argentina se ocupó de repasar la historia y vida en imágenes del músico. En una de las tantas imágenes emitidas, Spinetta se quejaba de la idolatría al músico. “Yo no soy un Dios” decía y recordaba su canción “BolsoDios” de su disco “Pan” (2006). En dicha entrevista explicaba que él era creyente. La religión atravesó su obra. “Rezo por vos” escrita con Charly García, o su voz prestada para “Bello abril” de Fito Páez cuya letra dice “Dios santo que bello abril” (disco “Naturaleza sangre”) y el ya mencionado disco “San Cristóforo”, y la poética “Diosa salvaje” de la banda Spinetta Jade, entre otros son claros ejemplos. Con invisible, el Dios de adolescencia se conjugó con una historia de vida: “Ella solo intenta ser feliz, tropezando está. Nadan hoy sus ojos entre el rímel, su mentira, ya se hundió, en la hiedra”.

(Texto publicado en el diario La República de Montevideo, por Matías Rótulo el 3 de marzo de 2012).

viernes, 13 de enero de 2017

Se convirtió en la noche





ESCUCHE "Se convirtió en la noche"

Pensemos en ciclos. Por ejemplo en un cuento: tiene un principio, un desarrollo y un fin. Una canción: el silencio inicial, una introducción melódica, un desarrollo y esa nota que cierra la pieza y que parece encerrar en un círculo perfecto todo lo que hubo en el medio.
La canción de Spinetta con los Socios del Desierto es en sí un ciclo en sí mismo desde su melodía, pero fundamentalmente en la letra.
Comienza en una argumentación sobre lo que es motivo de la obra poética. Traza una línea curva desde una argumentación que parte de dos conceptos: el nacimiento como explicación de un proceso, y el nacimiento de la idea discutida en sí misma, en el proceso temporal. Aclarando esta idea y resumiéndola, nos queda la canción cuando empieza con lo que nace y muere, y si bien empieza sin tiempo (no sabemos si es día o noche el nacimiento del tallo, por ejemplo), termina sí, dejándose establecido un momento temporal: se convirtió en la noche, no sin antes atravesar la tarde.
El tallo, el río, la lágrima, el sol son los elementos visibles, naturales incontenibles. El tallo crece solo gracias al agua, el agua alimenta al tallo. La lágrima es pequeña en comparación al río: lágrima salada, río dulce. La poesía de Spinetta tiene así un sinfín de movimientos. Es el movimiento de arriba abajo (la lágrima), de abajo a arriba (el tallo), de oriente a occidente (el sol), y el río que va en tránsito incierto.
Tal como proclamó Mario Benedetti, la vida es un paréntesis. La fugacidad de Quevedo y Manrique se toma como tema en la canción de Spinetta.
Ahí se muestra un determinismo divino. ¿Qué es el destino que te hizo tallo? De esa forma, el poeta crea a la vez la idea. Es un Dios creador de la idea de Dios. ¿No es así como los hombres construyen a Dios? Ya lo escribió Fiodor Dostoievski en Los Hermanos Karamazov: si Dios no existiera, habría que crearlo.
En los primeros dos versos hay una creación, un tránsito y una despedida. “El destino te hizo tallo/como tallo creces y luego chau”. Cada una de las imágenes operan en paralelo.

jueves, 12 de enero de 2017

Historia de una planta que fue arrancada y arrancada volvió a ser plantada en una nueva historia


Por Matías Rótulo 

La raíz que arrancó del fondo de la tierra, desgarrando el corazón de la maceta, arrastró la vida de la planta. Los dedos de ella tuvieron las marcas del asesinato por un buen rato. Porque del ojo más próximo al viento noroeste se le plantó una lágrima en la mejilla. Y la lágrima fue secada con el despojo del cuerpo verde al cual todavía le tiritaban las piernitas flacas, peludas, desparejas, amarillas.
No tuve más que respirar profundo entre su duelo y el mío. Mientras ella lloraba, yo me hería de un silencio constante, suspirando un rezo por el dolor de los años, el olor de los daños, la consecuencia de los actos, la frutalidad de la bruta. La brutalidad de la fruta.
Entonces entró en juego la ternura del abrazo, le pedí perdón y me dijo que sí. Anduvo por ahí tiritando de frío la única luz del puerto aquella noche. Una sombra pasó por debajo del agua. Y creo que vimos caer al piso la trama secreta de todo este lío.
No pasaron dos minutos hasta que le dije su nombre. Hasta que el beso tibio volvió a sonar en la calle de julio de dos mil y tan pocos años después de Cristo. Un trece de enero, tan de febrero que parecía marzo aquel mayo cuando junio fue julio. Ese día una semilla se sostuvo sola en la cornisa del vientre: la tierra abierta por un pájaro.
Luego se decidió a saltar y se durmió en los brazos de alguna lombriz bailando en la Penumbra. Penumbra… Con la música en la Penumbra.
Y creció, y se hizo noche, y dio tallos, y las hojas movieron el viento, porque el viento movió a las hojas.
Y el cielo se acercó a ella, porque la Tierra se acercó a las gotas de lluvia.
Y hoy… hoy alguien arrancó la planta, porque no hay planta que dure mil años. Pero sí hay plantas que pueden volver a ser plantadas.
La tierra que arrancó del fondo de la raíz, corazonando el desgarrón de la maceta, arrastró la planta de la vida. Los dedos de ella le volvieron a dar vida. Las marcas de la resurrección le sobrevivieron hasta la muerte. Por que el viento más próximo al ojo fue el sur, que mejilloneó una planta a la lágrima. Y la lágrima fue despojada de todo secamiento del verde cuerpo que ahora acurrucaba sus piernitas flacas, peludas, amarillas, para sostenerse fuerte.



miércoles, 11 de enero de 2017

De Gaúcho a Gaucho

En una plaza de Porto Alegre se recuerda a Artigas. Desde la tierra de los gaúchos al líder de los gauchos. Foto de Matías Rótulo, enero de 2013.

martes, 10 de enero de 2017

Declaración de pocos principios

Yo creo que el sufrimiento es un anhelo que tenemos los seres humanos. Exagero, generalizo, pongo en boca de los otros lo que me pasa a mí. El anhelo que tengo es el del gustito en el paladar de la lengua dulce de una muchacha que me bese. De una mujer que no existe. Se llama XXXX y tiene 18 años. Rubia, de ojos verdes (lo de los ojos verdes es una mentira piadosa, tiene ojitos azules).
Si escucho “Autoblues” de Fernando Cabrera me pongo melancólico. Entonces pongo a Spinetta o a Los Rodríguez. ¿Por qué Spinetta hace “Peluson of Milk”?
En el futuro quiero ser profesor de historia, o de literatura, y escribir mucho. En el futuro quiero morirme de pie. No sufrir, ser acribillado, y que la rubia me llore como la virgen María debajo de la cruz. Quiero que mi sobrina peine su pelo rojo.
Si leo a Jorge Luis Borges me decepciono de mi espantosa prosa, de mi poca capacidad para escribir algo así. Envidio a Borges y tengo ganas de mandarlo a la mismísima mierda. ¿Por qué Borges escribía tan bien y yo no?
Malvín, vieja barriada sin fin. Soy del Buceo y a mucha honra. Ser del Buceo es no olvidarme de mis hermanos, del bestia del cementerio, del Mano Loca y Natalia.
Parque Batlle: envidio a Jorge Luis Borges porque dibuja en mi mente las palabras que no puedo leer en otro lado. Estoy por leer un libro de poesía de José Martí. Voy al liceo. Tengo una novia rubia de ojos verdes. Nadie me llora. Moriré de pie, pero sufriré. En el futuro seguiré anhelando el gusto en mi paladar.

Mi padre ha muerto. No me he olvidado de mis hermanos, ni del Buceo.










Por m.r. Escrito en el año 2003. Sin correcciones. Recuperado gracias a un amigo del liceo de aquella época. Este texto fue parte de un trabajo de la materia literatura. 

sábado, 7 de enero de 2017

Literatura nórdica, traducida al español y a disposición de los uruguayos

PAPELES SALVAJES

Aquello de “traductor, traidor” (en italiano Traduttore, traditore”) se pone en duda con esta noticia. En Uruguay existe una biblioteca en la cual la traducción, más que una posible traición a los textos literarios, es una aliada para conocer la literatura nórdica. La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República tiene en su biblioteca unas cuatrocientas obras de esta región, traducidas al español y disponible para todo público.

viernes, 6 de enero de 2017

“Sarmiento, el hijo”



Fue uno de los hombres que forjó la patria argentina. Su retrato de hombre serio, combativo, nada simpático, tuvo una niñez, un pasado. ¿Cómo era la madre de aquel niño lector compulsivo, después Presidente de una nación? Un hombre que se construyó a sí mismo por medio de sus escritos ¿Fue capaz de construir literariamente a quien le dio vida? ¿O habrá reconstruido históricamente a su madre a partir de sí mismo?

Por Matías Rótulo (Publicado el 4/2/12 en Hum Bral)

Paula Albarracín de Sarmiento, ocupa un capítulo en “Recuerdos de provincia”[i]. Dicho capítulo se llama “Historia de mi madre”. Sarmiento se confiesa así como hijo aunque su intención parece ser la de reafirmar como político, heredero de una tradición familiar, educado, lector empedernido, reformador de la educación, fundador de escuelas, enemigo de Rosas, Facundo Quiroga y Artigas, autodidacta y político.
En la obra, utiliza fuentes escritas (inclusive cierra la obra con un repaso de su propia bibliografía, sus escritos repasados como para dejarse plasmado a sí mismo en su propio libro) pero también orales. No faltan las narraciones familiares que desfilan en testimonio de Sarmiento reconstruyendo su propio árbol genealógico. De allí que algunas veces se lo acuse a Sarmiento de cometer errores en la historia, tal vez por cierta imprudencia al dejarse llevar por sus propios sentimientos y recuerdos.
Para llegar al capítulo sobre su madre hay que transitar por una gran cantidad de parientes lejanos, la mayoría hombres, que son constructores de idea, de cambios, de principios que Sarmiento prefirió ubicar antes que a la constructora de su vida inicial. Los Sarmiento y los Oro desfilan como héroes de su idea, pero también de la historia religiosa y política de Argentina. Sarmiento es consciente de la manipulación del orden cronológico para sus propios fines. No comienza Recuerdos de Provincia con su nacimiento[ii], dice Silvia Molloy.
Es así que el narrador expresa: “siento una opresión en el corazón al estampar los hechos de que voy a ocuparme”[iii]. Es en este momento donde el yo se impone al autor. Es el narrador el que habla en la primera persona que debe tener cualquier autobiografía que se precie de tal.