Bandera de Uruguay Año VII Blog el inaugurado el 15 de diciembre de 2008. Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay - 2014.

No a la baja

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viernes, 29 de agosto de 2014

Ciencia wikipédica







Me ha sorprendido en más de una oportunidad, tener algún que otro profesor del IPA (Instituto de Profesores Artigas) o de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Universidad de la República) recomendando  que leamos Wikipedia. Escribir esto me costará acusaciones sobre mi falta de amor a las instituciones que me formaron profesionalmente, ya que estoy revelando oscuros secretos que en tiempos electorales pueden ser utilizados por Graciela Bianchi, Pablo Da Silveira y hasta por alguno de la izquierda en contra de la educación.

Por Matías Rótulo (publicado en Voces 444)

Wikipedia es la preferida de los cómodos investigadores, y de los confiados curiosos. Para sacarme la duda de algo es más fácil entrar a Wikipedia que revisar páginas como la de la Real Academia Española o la Organización Mundial de la Salud. De hecho, hay una ventaja: para conocer la historia de los presidentes de argentina, uno debe hacer tres click hasta llegar a ellos en el sitio web de la Presidencia de aquel país, y en Wikipedia realiza dos menos. ¡Es muy ventajoso!
Wikipedia es una construcción colectiva sin fines de lucro y bien intencionada (eso se dice). Hace pocas semanas, se difundió la noticia sobre la posible prohibición de editar contenido en el sitio ya que se han alterado datos con fines agresivos. Diego Cánepa, -prosecretario de la Presidencia de la República-, sufrió en carne propia este tipo de ataques anónimos al ser insultado en su perfil de Wikipedia meses atrás.
Wikipedia es una enciclopedia donde hay información sobre biología, geografía, arte, política, minería, economía y cocina. También la había en la Gran Enciclopedia Británica. ¿Se imagina a Cánepa entre las páginas de los enormes volúmenes del saber mundial? Pero sí está en Wikipedia.
Los ataques a este sitio solidario pusieron en duda la fiabilidad de la herramienta, donde cualquier usuario registrado puede modificar su contenido. De hecho, ni bien se difunde la muerte de un famoso, comienza la carrera de usuarios para agregar rápidamente la fecha y lugar de fallecimiento.
Los “editores” tienen la posibilidad de reclamar el uso de fuentes en la información vertida por otros “editores”. Si ese usuario considera que lo escrito por otro no es correcto, puede borrarlo y agregar lo suyo. Algo así como un método científico llevado adelante en la mesa de un bar de chivitos en el centro, entre cuatro amigos que conversan de la mitocondria. La ventaja de la mesa del bar es que los hablantes se pueden conocer unos a otros, en Wikipedia todo se hace detrás de los muros del anonimato.
Wikipedia no pretende ser –creo-, una tesis de grado, sino una especie de enciclopedia general y colectiva, donde cualquier hijo de vecino aporta algo: como en la feria del domingo. El problema es que muchas veces la información de Wikipedia no genera las garantías necesarias.
Tuvo que suceder lo del ataque a personalidades de todo el mundo (y nótese que incluyo a Cánepa como personalidad mundial) para que dudáramos de Wikipedia.
En el mundo del saber, -no impoluto, no inefable-, cualquier investigación requiere citas adecuadas, autores detectados y controles de calidad (a veces no muy eficientes, es cierto).
En sitios de construcción de información colectiva como Wikipedia, las notas bibliográficas al pie de página que dan cuenta del origen de la información son –a veces-, simplemente artículos en blogs, hechos por usuarios que emitieron alguna que otra opinión, y que a su vez no tienen el respaldo de otras fuentes.
Escriba “Palestina” en Wikipedia y descubra cómo la información sale de una sola fuente, y cómo contiene ciertas citas bibliográficas de cuestionada fiabilidad. Entre y hágase del bando enemigo a Palestina de inmediato.

La literatura wikipédica está más que difundida y defendida por muchos docentes. De hecho, en instituciones educativas públicas uruguayas (terciarias) se promueven cursos de utilización de Wikipedia para el aula. No me referiré a estos cursos ya que no los voy a realizar. Pero no debemos sorprendernos cuando los estudiantes llevan a sus docentes información recogida de Wikipedia o de sitios similares, como por ejemplo “Rincón del vago” (cuyo nombre lo dice todo), que también permite una construcción social del saber. Ese saber es esquemático, no revisado o revisado por quién sabe.
Por otro lado, el mundo científico, ese espacio que parece cada vez más cerrado para el ciudadano común, con Wikipedia se abre al cibernauta y le hace creer que es un poco protagonista de la cosa, ya que puede generar “conocimiento”. No genera nada, simplemente copia algo de otro y listo.

La democratización del saber, esa frase bonita y utilizada hasta el cansancio, es en realidad una simplificación del saber. Busque un poco más, pierda ocho o nueve minutos, y verá cómo encontrará sitios de información científica, religiosa, artística y filosófica de mayor calidad que los sitios colectivos, en fuentes reconocidas.  







jueves, 28 de agosto de 2014

sábado, 23 de agosto de 2014

Yo me llamo un concurso de imitadores que imita otros concursos

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS




¿Cuál es la gracia del programa “Yo me llamo”? No, no es el conductor. Aunque dicen en todos lados que es muy gracioso, pero no, no es él.

Por Matías Rótulo (Publicado en Voces 442) 

“Yo me llamo es” un concurso de imitadores de cantantes en un
formato traído desde el exterior y hecho a la uruguaya. No diré nada sobre los participantes porque para ridiculizarlos está el jurado que los evalúa. Los del jurado ponen cara de asco o alegría mientras están cantando los participantes, y después les devuelven conceptos que todos ya sabemos de tanto ver concursos de canto en televisión: tenés un buen color de voz pero desafinaste dos veces, debés trabajar la afinación, contás con un timbre de voz que te ayuda… ¡Qué fácil es imitar al jurado!
Antes de seguir, debemos destacar al imitador de Maxi de la Cruz. Porque si bien habla como Maxi cuando Maxi era adolescente y conducía “Maxianimados”, arrastrando letras entre el babeo y el uso vulgar (“vamo pal otro lado”, “estamo acá”), acomodando su rostro como el de un humorista en ascenso, todavía le falta mucho a ese imitador para llegar a ser tan grande como el más grande de los uruguayos en el mundo después de Suárez. Porque si hay algo que nos dicen en la televisión todo el tiempo, es que Maxi ha logrado un nivel de excelencia artística y humorística que ese imitador en la conducción de “Yo me llamo” no ha logrado demostrar más allá de sus esfuerzos.
¿Cuál es la gracia del programa? ¿Ana Laura Romano entrevistando a los concursantes? ¿Ana Laura tratándolos como tratan los padres a los niños en el preescolar, tras la fiesta de fin de año cuando hacen de pollitos pero en realidad les sale un perrito? “Qué lindo mi amor… quisiste hacer un pollito, ladraste, no hiciste “pio pio”, pero fue un ladrido parecido al “pio pio” de un pollito, te voy a comprar un helado y te olvidás”.

Entonces ¿Cuál es la gracia de “Yo me llamo”? Es un programa de imitación, que a su vez en sí mismo  se dedica a imitar a otros concursos: ponen a un jurado que parodia  a los parodiables jurados de concursos que llenan la televisión. Hay jurados en lo de Tinelli, hay jurados en el concurso de jóvenes talentos en “Agitando una más”, hay jurados en “Yo me llamo”, está el panel de “Buscadores” que es otro jurado, ya no de talentos, pero sí de todo hecho social o político que surja…
¿Qué hace Roberto Musso evaluando la forma de cantar de los participantes? Roberto ¿No escuchaste “Otra Navidad en las Trincheras” y “Barranca Abajo”*? Escuchalos y enterate qué es cantar mal.
¿Qué es lo que hace “Yo me llamo” de un programa interesante? En cada concurso de “talentos” que hay en Uruguay, siempre se afirma que de ahí “surgirá una estrella”. ¿Cuántas estrellas nacieron en programas de concursos realizados acá? Desde el “Cante y Gane” de Cacho de la Cruz se nos prometen estrellas y miren: la única estrella que nació de algo que hizo Cacho fue su propio hijo.
Entonces ¿Cuál es la gracia del programa? La gracia es el cachivache: la solemnidad del jurado, la risa exagerada de Ana Laura Romano, el imitador de Maxi, y las interpretaciones de los concursantes.
¿Ya no teníamos un concurso de talentos e imitadores a gran escala que se llama “Carnaval”?

Nota: Yo me llamo Matías, soy el imitador del columnista original, así que a él no le digan nada sobre esta nota.


(*) Discos de su banda El Cuarteto de Nos.

No discrimino, tengo un amigo gaucho



Por Matías Rótulo (publicado el 26/6/12 en Voces)

El canto VII del Martín Fierro cuenta una historia donde “el otro” se enfrenta a “el otro”. El primer “otro” es el gaucho, el segundo “otro” es “El negro”, y hay una tercera “otra”, la mujer de “El Negro”. Fue en un baile de campaña donde ocurrió la pelea.

De “decir” se trata la cosa. El gaucho fue desplazado, utilizado para las guerras (1), desplazado nuevamente (en el proceso de civilización) aunque integrado a la sociedad “culta”, canonizado, idealizado (hasta hoy). El gaucho dijo en la poesía gauchesca lo que el ciudadano culto quiso que dijera y cómo él quiso hacerlo decir (2). Lo hicieron decir. Uno de esos casos es “Martín Fierro” de José Hernández. Hernández, quien no gustaba de la música (3) realizó un poema (musicalmente perfecto) sobre un gaucho al cual le dio voz para cantar, una guitarra para acompañar, y una historia para sufrir.
Darle voz a alguien, es permitirle hablar, y “permite” quien tiene poder para permitirlo. Es establecer una relación de poder, según Josefina Ludmer, entre dos (o más).
En el canto séptimo de la primera parte, ese gaucho al cuál se le permite hablar intentándose imitar su forma de decir, el gaucho Martín Fierro, se va a un baile de campaña, y allí se encuentra con una “morena” o “negra” y con la pareja de esta: El Negro.

viernes, 22 de agosto de 2014

La directora que se acomodó

Durante seis años, desde 2006 a 2012 fui el periodista encargado de la página de educación en el diario La República. En todo ese tiempo trabajé duramente para que La República sea la referencia periodística en dicha área. A veces lo conseguía, otras veces no. 
Un tarde se me acercó un jefe de redacción y me pidió que revisara la entrevista que le habían hecho a la directora de un liceo que reclamaba ciertas cosas del sistema y sobre un concurso con "trampa". 

Le expliqué a mi jefe que prefería no hablar con esa persona, ya que cada vez que la llamaba, ella me decía lo mismo que le decía a los otros diarios, pero que en la lista de reclamos se incluía uno personal: "por favor decí (publicá) que yo perdí el concurso porque acomodaron a otros". 

Todo había empezado tiempo antes, cuando llamé a esa directora y me planteó lo del concurso que ella no había logrado, y de inmediato llamé a una autoridad de Secundaria que me confirmó que conocían la denuncia de la directora. Como no me quedaban las cosas muy claras porque la información era confusa, preferí esperar a publicar alguna noticia hasta confirmar una información que me iban a dar desde el Codicen y para volver a hablar con mis fuentes. 

Resulta que cuando llamé a la directora algunos días después, ella me recriminó que yo no había publicado ni los reclamos sobre el sistema educativo que ella me había manifestado días antes, y que tampoco había publicado lo de su reclamo personal. 
Le indiqué que la decisión había sido mía ya, que yo tenía dudas sobre la información que tenía en mi poder, y que la llamaba para que me aclarase algunas cosas.
Me respondió a modo de pregunta, pregunta algo pícara: "¿Y qué dice Fasano?" A lo que le contesté que Fasano (Federico Fasano, propietario por entonces de La República) no estaba enterado de esto, y aunque lo estuviera, yo tenía la autonomía suficiente para decidir qué publicaba y qué no, ante las dudas que tenía sobre la información. 

La respuesta fue "entonces le paso la información a El País" siendo que en El País la señora salía casi todos los días dando  su voz. Le respondí que sobre lo que hacía El País, era problema de ese medio, al igual que lo que se publicaba en La República era tema de La República. 
Le pregunté de nuevo sobre cuál era su intención a la hora de hablar conmigo, y la directora, preocupada por el futuro de la educación, me tiró todos sus reclamos individuales sobre cierto concurso y nada más. 

Obviamente, ignoré los reclamos de la señora, dado que me pareció que me quería utilizar a mí y a mi medio como parte de su estrategia personal para sacar algún rédito personal, y que lo del discurso "pro educación" era una fachada para conquistar algún espacio de poder personal en Secundaria. 

Hoy, quería contar esto, dado que estoy en plan de dar a conocer anécdotas de mi vida como periodista. 
Si alguien se da por aludido...

MATÍAS RÓTULO 

viernes, 15 de agosto de 2014

Lectores en el Tejado

Los estudiantes de los Liceos 47 y 66 se muestran como lectores y como creadores. El sitio web que llevo adelante junto a mis estudiantes de tercer año de ambas instituciones públicas pretende mostrar la producción intelectual de adolescentes entre 14 y 17 años. 
M.R.

Ante posibles presiones a los medios de comunicación en año electoral


Montevideo, 14 de agosto de 2014.
El Consejo Directivo Central (CDC) de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) exhorta a todos los actores políticos participantes de la presente campaña electoral a mantener y promover el mejor clima de relacionamiento posible, para no afectar el derecho a la información de la sociedad y al desempeño adecuado de sus funciones de todos los trabajadores de los medios de comunicación del país.
El CDC de la APU quiere señalar que está alerta ante la posibilidad de que se generen situaciones de presión sobre los compañeros trabajadores y denunciará públicamente todos los casos de acciones indebidas, provengan de donde provengan.
El CDC de la APU reclama que la tensión y el estrés que naturalmente se producen en los actores políticos durante las campañas electorales no se trasladen al trabajo de los compañeros de los medios de comunicación.
Del mismo modo, el CDC de la APU exhorta a los jerarcas de los medios de comunicación a no ceder ante eventuales presiones del poder político que pretendan afectar el derecho a la información de la sociedad y el derecho al trabajo de nuestros compañeros.
El CDC de la APU también recuerda a todos los trabajadores de los medios de comunicación del país que las puertas del sindicato están abiertas para presentar cualquier denuncia que estimen conveniente.
CONSEJO DIRECTIVO CENTRAL
ASOCIACIÓN DE LA PRENSA URUGUAYA