domingo, 13 de septiembre de 2009

"¿Cómo alguien puede discutir que la historia reciente deba enseñarse?"


ENTREVISTA: PROFESOR JOSE PEDRO BARRAN


Con una vasta experiencia en el área de la investigación científica en torno a la historia, José Pedro Barrán es uno de los más destacados docentes e historiadores de nuestro país. Meses atrás dejó su cargo como vicepresidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). La Universidad de la República (Udelar) lo distinguirá hoy con el título de Doctor Honoris Causa. Barrán recibió a LA REPUBLICA en su hogar y adelantó que está trabajando en un nuevo libro, mientras continúa su actividad al frente de una comisión que articula programas entre la Udelar y la ANEP.

Por Matías Rótulo

¿Qué significa para usted el reconocimiento que le hará la Udelar?

Me da una gran felicidad, porque le debo mucho. Fíjese que los últimos veinte años de mi vida los pasé vinculado a dicha institución. Desde 1985 hasta 2005 estuve vinculado a la Facultad de Humanidades.

Hoy trabaja en una comisión que articula programas entre la Udelar y la ANEP. ¿Qué logros se han alcanzado?

Se avanzó menos de lo que uno quisiera, aunque más que en el pasado. Lo fundamental es que se han creado carreras conjuntas entre las dos instituciones en el plano técnico. Para ello hemos dispuesto una gran inversión, con el apoyo del Parlamento. Este nuevo proceso es necesario y es un buen síntoma para la educación media de Uruguay que exista un buen nivel en el área técnica.

Cuando usted era vicepresidente de ANEP se habló mucho de los desencuentros entre los consejeros. ¿Existen esas diferencias?

No. Pero debo destacar que siempre existen diferencias de criterio, como las hubo entre las cuatro personas que integramos el Codicen. Yo me alejé porque tengo 73 años, y reconozco que no pertenezco al ámbito político. El ámbito del Codicen es, justamente, un ámbito político.

¿Cómo vio el debate educativo?

Yo apoyé el debate educativo. La consulta nunca está mal, siempre y cuando sea como fue. Me refiero claro está a que se le dé lugar a toda la población para que participe. Pero no se debe descuidar que a la gente no le cabe el gobierno de la educación. Eso le cabe al gobierno, a los parlamentarios, que son sus representantes.

¿Está de acuerdo con la autonomía que pidió el Congreso Nacional de Educación para los subsistemas de la educación pública?

Lo que voy a decir es lo que pienso, y no refleja el pensamiento de la institución que representé y que sigo apoyando (se refiere a la ANEP). Si bien estamos de acuerdo en que hay que modificar el gobierno actual de la educación, no estoy de acuerdo con la desconcentración extrema. Ya existió en el pasado, pero hoy en todo el mundo se estila una coordinación en la enseñanza.

¿Y el cogobierno?

En Primaria va a haber un gran problema, y también en Secundaria, por la edad de los alumnos. En Formación Docente lo veo más factible, pero ojo que cogobernar no es garantía de nada. Lo que sí es bueno es el control que el cogobierno hace sobre la propia institución.

También se pidió mayor porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI) para la educación, alrededor del 6%. ¿Será posible este objetivo en tanto hoy se especula con que no se podrá llegar siquiera al 4,5% en 2009?

Mire, en Primaria hay un gran problema, que es el salario de los maestros, lo que también se refleja en Secundaria y en Formación Técnica. Debemos evitar que se genere una especie de proletariado intelectual. Aspiramos a llegar al 4,5 % del PBI para 2009, tal como usted decía. Como hoy marcha la economía es muy posible. Pero existen otros problemas, además del que le mencionaba en torno a los salarios. Por ejemplo, en Secundaria hay algunos desajustes entre la demanda de la sociedad y lo que se le ofrece. Considero que los programas están muy anquilosados, aunque se los reformó el año pasado.

¿La historia reciente se ha convertido en carne de cañón para la derecha?

Es un indicio de que faltan temas de verdadera importancia para ocuparse de ellos y para debatir al gobierno. Para generar un debate político, estos temas tienen un valor relativo. ¿Cómo alguien puede discutir en el mundo que la historia reciente contemporánea debe ser enseñada? Eso no pasa en ningún país del mundo. La historia reciente está señalada como algo muy importante. En Secundaria y en la educación técnica no es ninguna novedad. En el preparatorio se enseña desde la reforma educativa de Germán Rama. Enseñar historia contemporánea es similar a enseñar cualquier tipo de historia. Tal vez sea más riesgoso para la posición política. Pero si se enseña bien contribuye a la libertad del alumno, como debe hacerlo todo pensamiento científico, fomentando el espíritu crítico.

¿La oposición teme al modo en que se da la materia en las aulas o a los programas de estudio?

Puede haber miedo a que el gobierno actual lo use como propaganda política. Para ello habría que pensar que todos los docentes apoyan al gobierno actual, cosa que desconozco. Lo que yo veo es que el conocimiento del pasado deben sentirlo todos los movimientos políticos, desde la derecha, pasando por la izquierda y la ultraizquierda. La política lleva al compromiso y a la búsqueda del poder, y eso debilita los principios. Muchos movimientos y partidos no tuvieron conductas puramente democráticas. El Partido Comunista, entre otros, vio con buenos ojos los comunicados 4 y 7. ¿Se equivocaron? Claro que se equivocaron. El semanario "Marcha", de Carlos Quijano, fue el medio de comunicación de la época que nos aconsejó que tuviéramos en cuenta esos comunicados.

¿La justificación histórica que hacen los partidos políticos de hechos que ocurrieron en otras épocas de la historia nacional se repite con respecto a la última dictadura militar?

Los colorados siempre intentaron justificar el bombardeo de Paysandú, mientras que los blancos justificaron el episodio de la hecatombe de Quinteros, ambos a mediados del siglo XIX. Cuando hay muertos por razones políticas, hay mártires, y es lógico que los usen.

¿El Frente Amplio los usa?

Es inevitable. Es parte de la mecánica, y eso no quiere decir que no sean mártires. Leandro Gómez es un mártir blanco y Cesar Díaz es un mártir colorado.

También tuvo repercusión que se enseñaran las actas del MLN en el liceo.

Pero eso está bien. Si se enseñan documentos de la época, ¿cómo no se van a enseñar las actas? También se debe enseñar algún mensaje del presidente de la República de aquel entonces, Jorge Pacheco Areco, donde exponga su punto de vista. La gente tiene derecho a ver, por ejemplo, una editorial de "Marcha", que forma parte de la historia de aquellos tiempos. El análisis está bien, siempre y cuando se incorporen los documentos de todas las partes. A su vez, hay que incorporar nuevos aportes documentales.

La pasión por la historia

Lo primero que uno ve desde la puerta de la casa de José Pedro Barrán es una gran biblioteca, que ocupa dos paredes esquinadas. Trato de ver algunos de los títulos, y la mayoría dice "Historia" en alguna parte de la solapa. Con su voz grave, pausada, explica que esa asignatura le gustó desde el liceo. "Cuando tuve que estudiar y ganarme la vida pensé en ser profesor", explica. En 1952 preparó el examen de ingreso al Instituto de Profesores. "Sólo ingresaban diez alumnos y yo lo hice en el año 1953. Formé parte de la tercera generación", recuerda. Ser profesor le permitió según dijo­ conjugar su oficio con una forma de ganarse la vida. Confirmó que en estos momentos está trabajando en torno a la historia de la cultura y la intimidad, con base en documentos privados.

La República, Jueves, 12 de abril, 2007 - AÑO 10 - Nro.2517