sábado, 26 de octubre de 2013

Dos preguntas difíciles de hacer 1) ¿Usted es homosexual? y 2) ¿Usted es periodista?



Por Matías Rótulo (periodista)

Convocatoria a jóvenes periodistas

La semana pasada, un periodista le preguntó a un político uruguayo si era (si es) homosexual. El Código de Ética de la función Periodística que rige en Uruguay, promovido y aprobado por la Asociación de la Prensa Uruguaya en 2013 recomienda en el artículo 16 que "los periodistas deben respetar la privacidad de las personas. El derecho a la información de los ciudadanos prevalecerá sólo cuando se viera afectado un bien de la comunidad o el interés público por un aspecto relacionado con la intimidad de una persona involucrada de manera directa en el asunto que es objeto de la cobertura". 

De inmediato, sin casi nombrar al periodista para evitar problemas, lanzando indirectas sobre su ética y preferentemente por las redes sociales, comenzó el debate. En dicho debate participaron periodistas, personas no periodistas, y personas que opinaron por sus simpatías políticas. 

Me vi sorprendido por el destaque que tuvo en las redes sociales el artículo 16 del Código de Ética de la Función Periodística por parte de:

1) No periodistas que además de argumentar a partir del artículo 16 le agregaron cuestionamientos personales sobre el periodista como sobre el entrevistado a sus comentarios, contribuyendo desde la crítica a lo que ellos mismos criticaron. 

2) Periodistas que en el debate previo a la aprobación del Código y posterior a la aprobación han manifestado su rechazo a la existencia del mismo, lo cual no invalida la posibilidad de opinión y bienvenido sea que se sumen a llevarlo a la práctica. 

3) Periodistas que constantemente cometen la misma falta señalada por ellos mismos en el caso del periodista que entrevistó al político, u otras establecidas en el Código, inclusive faltas señaladas en el marco legislativo nacional, por ejemplo: el Código de la Niñez y la Adolescencia.

Debo reconocer, -soy consciente de ello-, que he llevado a cabo, previo a la aprobación del Código de Ética, prácticas profesionales que actualmente podrían ser consideradas como no aceptables de acuerdo a las recomendaciones que hace el Código que apoyé, voté y contribuí a elaborar. También acepto que recientemente (con el Código vigente) cometí algún error (tal vez cometí otros que no advertí), siempre por desconocimiento, aunque eso no me salva de la culpa. Cuando leí una nota recientemente escrita por mí, tras el señalamiento de un colega, acudí al Código, lo leí, y reconocí mi falta. El Código de Ética es en definitiva para eso: aprender, aprehender y no seguir cometiendo errores, pero más que nada. es para contribuir a que no se vulneren derechos de los otros: nuestro lectores, nuestros entrevistados, etc. 

Volviendo a las críticas sobre la pregunta de mi colega al político, me pregunto; ¿Por qué causó tanto impacto? ¿Por tratarse de un periodista reconocido y con cierto poder en la generación de opinión, inclusive de poder en un medio de prensa (es editor de El Observador, uno de los diarios más importantes de Uruguay)? ¿Por tratarse de un entrevistado político, que se perfila como un posible Presidente de la República?

En los puntos 2 y 3 me centré en los periodistas y sus actitudes, pero ¿Si nos centramos en otros otro tipo de entrevistado que padecen a diario lo mismo que el político entrevistado? 

El debate se centró en si está bien o no que un periodista le pregunte a un político si es homosexual.  Insisto, el debate se desarrolló, -lamentablemente- solo en las redes sociales (salvo alguna excepción), aunque sería un buen debate para el ámbito académico, sindical e inclusive para que sea tratado con la seriedad del caso, en el ámbito de los medios de comunicación y no como un simple chisme que roza la competencia de egos o un espectáculo de circo. 

No nos olvidemos que también se condenó la pregunta sobre si es homosexual, pero casi no se cuestionó -ni siquiera por los periodistas- (cito a El Observador en su crónica sobre la entrevista) que el entrevistado "admitió conocer los rumores de que dirigentes del Frente están manejando este argumento como arma en su contra" (1). 

Hay que tener en cuenta que el entrevistado (Gabriel Pereyra en el programa "En la Mira" de VTV) mientras hace la cuestionada entrevista, explica: "Es normal preguntarle a un político ¿te drogaste alguna vez?" y de inmediato el entrevistado, Raúl Sendic, respondió que no, aunque la pregunta no era tal, sino que se trataba de una introducción del periodista para lanzar la pregunta final. Inmediatamente, el periodista explicó que así como se le pregunta ese tipo de cosas que, siguiendo el criterio de los que dicen que nada aporta lo de la pregunta de la homosexualidad, tampoco nada aporta saber si alguien se fumó un porro, interroga si el entrevistado es gay y le aclara "vos sabés por qué te lo pregunto" y hace una apreciación sobre el dicho de un político del interior al respecto. 

La utilización de la homosexualidad como arma política casi no se mencionan en las críticas, algo que debería ser cuestionado ya no solo por los periodistas sino por la población, preferentemente por los votantes del Frente Amplio. ¿Es más grave preguntarle a alguien sobre su condición homosexual, que dirigentes políticos de una nación utilicen la homosexualidad como arma de guerra? Claro que para algunos, la homosexualidad sigue formando parte del eje del mal. 

Lo vemos, cuando algunos de mis colegas comunicadores tratan el tema con especial distinción a la hora de informar un hecho policial que involucra a un homosexual, lesbiana, transexual, etc,. La explicación de la preferencia sexual de la persona no es importante, pero como los sujetos de la noticia no son políticos, y a veces los periodistas no son tan reconocidos, el tema muere en el éter. De todas maneras, nosotros los periodistas, con nuestras informaciones relativas a la homosexualidad o minoridad (para poner otro ejemplo), generamos una suerte de angustia social que provoca que sea cada vez más difícil preguntarle a alguien (como si importara) "¿Sos homosexual?"* De la misma forma, es difícil ir por la calle y no ver a un adolescente de gorrito caminando hacía uno y no pensar que lo va a robar. 

Nadie pone en cuestión cuando mis colegas van a una persona recién asaltada a preguntarle qué haría con los menores que cometieron el delito (casi siempre son menores, ya que eso es lo que informamos con frecuencia), o cuando mis colegas identifican niños, niñas, adolescentes y adultos abusados de distintas maneras, cuando no se cita la fuente, cuando no se confirman fuentes, cuando no se le da la voz a los desplazados, discapacitados, minorías, etc. Todo con recomendaciones claras en el Código de Ética.
Nadie, -ni siquiera los periodistas-, decimos nada cuando otros periodistas banalizan la profesión, haciéndonos banales a todos los demás (también a la sociedad), provocando que en definitiva sea realmente peligroso para cualquier mortal, preguntarle a otro mortal algo que podría ser tan incómodo como: ¿Usted es periodista? 




(*) Destaco el trabajo de los colectivos organizados por terminar de una buena vez con toda con la discriminación en los medios de comunicación, y en la sociedad toda. 
(1) Anónimo. "Raúl Sendic y su condición sexual". En El Observador (versión web). Montevideo, 25 de octubre de 2013. Visto el 26 de octubre de 2013 en http://www.elobservador.com.uy/noticia/263506/raul-sendic-y-su-condicion-sexual/. Internet. 

La entrevista de Gabryel Pereira a Raúl Sendic. 
Fuente El Observador - Youtube.