Historia de la música popular uruguaya VS. El Mundo


Escribo esta columna porque es cool opinar bien sobre la “Historia de la Música Popular Uruguaya”. ¿No tenían un nombre más corto y pegadizo para ponerle al programa?

Por Matías Rótulo para el Semanario Voces / 30-07-09

Yo que sé, “El Sabalero se refregó con el Braulio” o “Cristina y Washing­ton suplantan a los Pimpinela en verano”. Algo así, con onda. Una onda como la de Gabriel Romano y su peinado… No, eso sería algo pegadizo. ¿Por el gel vio? Retomando lo prime­ro, escribo esta columna para quedar simpático, y formar parte de todos aquellos que hablan bien de algo, porque está bien hacerlo. Resulta que en la interna de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación (LICCOM), que forma algo así como comunicadores, circulan varios mails dónde se destaca al ciclo que emite Canal 5 y que –según anunció-, repetirá.

Además, los de la productora del programa mandan hermo­sos comunicados de prensa por cada buen comentario que reci­ben. Hasta citan al medio, algo que por ejemplo, no aprendie­ron a hacer los periodistas de Radio Carve cuando leen las noticias de los diarios y las da como propias en las mañanas. Se ve que ahí no fueron a la LICCOM.

Luego de llegarme una canti­dad asombrosa de mails de la LICCOM así como de la produc­tora dándole para adelante al programa, noté que varios me­dios alcahuetes, (no tanto como Voces que ahora le sacamos “Del Frente” porque sabemos que el gobierno va a ser del Partido Nacional), escribieron sus artículos con el fin de –se­guramente-, poder ser parte de la cadena de mails de un lado o de otro. Yo pensé en aprove­char la oportunidad para que alguien me nombre en un mail, y por eso escribo esta colum­na ya que Luis A.Carballo en su programa de radio no me nombra directamente, pero me dice “boludo que no tiene nada para hacer y se sienta a criticar” lo cual es un halago vi­niendo del vivo que logró que uno prefiera verlo a Cacho, an­tes de ver Canal 4. Volviendo a lo del programa que emite Canal 5, antes de hablar bien, y fiel a mi estilo, algo mal ten­go que decir aunque no sea verdad. La Historia de la Mú­sica Popular Uruguaya es una porquería. Una basura. Una verdadera lástima televisiva. No tienen un notero estrella, ni carcajadas exageradas como el 95% de nuestra televisión. Carece de culos, tetas, vagi­nas debajo de telitas rosadas, blancas o amarillas. A cambio hablan de las bombitas amari­lla de un tal Jaime ¿Será que es un homosexual travestido y se puso tetas y a veces anda de sostén amarillo? Si será la­mentable que muestran a una cantidad de dopados en un patio cantando “A redoblar, a redoblar…” sin swing, sin mo­vimiento, sin la caminata lu­nar de Michael, o las polleritas cortas de las bailarinas de Te­lemental moviendo el traste, aunque no lo suficiente para pegarle en la cabeza a los con­ductores y así despertarlos de su siesta telemental.

Contra el mundo

La Historia de la bla bla bla es un ciclo que se basa en algo tan simple, que de simple uno piensa, que todos estos genios de la televisión, no supieron verlos. Me refiero a gerentes, programadores, conductores que defienden a gerentes y programadores, informativis­tas que se sienten dueños de canales de televisión y hablan como tales, que dicen pensar en lo que el televidente quiere ver, pero ¿nunca pensaron en una idea así y que a alguno de nosotros nos podría interesar ver? Por simple es buena. Aun­que simple, tuvo una compleja producción que llevó, según leí por ahí, algunos años de pro­ducción y el esfuerzo para que alguien aceptara emitir este ci­clo.

Eso es estar contra el mundo. Es darle pelea a un medio que su fundamento es el de ser vis­to, pero a su vez es ciego. Claro que no es un material muy co­mercial que digamos, ¿A quien le importa hoy ver cómo se pe­leaba desde la música por los ideales? Hoy el ideal de la mú­sica es el de vender algún disco más, o que la banda, murga o hasta Los Olimareños, tengan un grupo en Facebook. Claro, la Historia… es además de un programa, un material testi­monial y documental digno de una tesis de la LICCOM, aunque con más calidad. Un material educativo (para los que dicen que la televisión no es educa­ción sino entretenimiento), entretenimiento (para los que dicen que la televisión es sólo entretenimiento y que “no jo­dan con la cultura”) y cultura (para los que dicen que la cul­tura está en los museos). Es un material de archivo imprescin­dible. Los testimonios allí reco­gidos forman parte de una co­lección que en el bruto, es decir en lo que quedó afuera del propio ciclo, deberían ser con­servados como un documento útil para las próximas genera­ciones. El programa de nombre largo, es un acercamiento a lo verdaderamente nuestro. Y no hizo falta una propaganda de embutidos o de mate que nos muestre una murga, el centro y una vaca con una bande­ra uruguaya al final en el Ce­rro para hacernos comprender que hay un sentimiento que hace la idiosincrasia uruguaya. Es un material inigualable en cuanto a las posibilidades que brinda una excelente edición y recolección de documentos útil para los profesores de música, literatura, historia, arte, y de­más.

Mientras tanto, los canales pri­vados que piensan que quere­mos ver una cantidad de su­perficialidades, nos las ofrecen. Nos ofrecen frivolidades o el conocer en exclusiva el orgas­mo de ayer de Moria Casan.

Historia de la Música Popular Uruguaya, es un ejemplo de que se puede conocer más de nuestra cultura, que es a su vez, el conocernos más a noso­tros mismos y todo desde ese aparato que a veces muestra a un montón de nabos festejan­do a los zapallos: la televisión.