lunes, 24 de junio de 2013

El Alberto y la Mariana con un libro redundante

PAPELES SALVAJES


Alberto Silva en su programa de radio llama a las personas por su nombre, pero es redundante al anteponer un artículo cada vez que lo hace. En vez de decir “Matías” dice “el Matías”.  Lo mismo ocurre con el libro que Silva publicó junto a Mariana Albistur con un título redundante. Un título que es un lugar común: “El futuro es ahora” y más redundante es su subtítulo: “Más de 100 talleres de Educación Popular y Derechos Humanos”.

Por Matías Rótulo (publicado el 20/6/13 en Voces)

Significado 1 de “Redundancia” según la RAE*: “Sobra o demasiada abundancia de cualquier cosa o en cualquier línea”

El libro recoge la experiencia educativa llevada adelante por la educadora y el periodista reconocido por su termo y mate en televisión: una redundancia de su vida como comunicador con un programa a cuestas llamado Amargueando.
La propuesta de Educación Popular y Derechos Humanos que realiza Silva junto a Albistur a nivel nacional permite un acercamiento de la sociedad a los Derechos Humanos desde distintas actividades en talleres públicos. Dichos talleres se realizan de manera coordinada y con una temática específica partiendo –claro está-, en la necesidad de concretar una tarea participativa y reflexiva. El resumen de estos diez años de trabajo es recogido en el libro editado por Letraeñe.
La redundancia primera está en que el libro recoge la historia de una experiencia pasada, con recortes de prensa del pasado, tras cien talleres educativos en todo el país. Es redundante, muy redundante. Un festejo a la década de trabajo. Un festejo redundante, porque ellos mismos, autores del libro y creadores de la propuesta educativa festejan su éxito.
Lo más redundante, -ya lo dije-, es el título por ser un lugar común. De todas formas, criticar un libro en un diario y/o semanario diciendo que está cargado de “lugares comunes” es un lugar común por parte de los periodistas críticos de libros en todos los medios escritos de la actualidad. Asumo mi lugar común.
Lo otro redundante del libro es el subtítulo. ¿Por qué a Silva y Albistur se les ocurre hacer “educación popular”? ¿Nuestra educación no es popular? ¿Hemos perdido el rumbo de Varela con una escuela popular? Peor aún ¿Por qué los Derechos Humanos están en relación a la educación como una propuesta diferenciada siendo que uno de los principios de nuestra educación es el de los Derechos Humanos?
Dice una de las comentaristas al libro “Auguro que este libro se convertirá en un manual imprescindible para todos aquellos que trabajen en educación de Derechos Humanos” (María Elena Martínez Salgueiro, pág. 16). ¿Todos se pusieron de acuerdo con los autores para ser redundantes? ¿Quién  trabaja en Uruguay en educación alejado de los Derechos  Humanos? ¿Los hay?

Significado 2 de “Redundancia” según la RAE: Repetición o uso excesivo de una palabra o concepto”.

Louis Althusser planteó que la educación es uno de los aparatos ideológicos del Estado. Por eso, a la hora de plantear una educación basada en los Derechos Humanos, en particular en el Derecho Humano de saber lo que ocurrió en nuestro pasado reciente, algunos ideólogos del Estado se opusieron. Que Silva y Albistur, desde la educación “no formal” planteen un trabajo redundante al respecto no es un error sino un aporte que se convierte en crítica a una posible falta de atención y profundización en el tema de los Derechos Humanos en la educación formal. La crítica radica desde los receptores del libro y los receptores del trabajo de ambos en cada uno de los talleres que convocan a miles de personas desde 2003 en todo el país. Desde el punto de vista de los receptores del libro notamos que la sistematización de la información sobre los talleres realizados en todo el país, además de ser un aporte en sí mismo como elemento de reflexión, es de las pocas sistematizaciones sobre la tarea educativa en relación a los Derechos Humanos en Uruguay. Es cierto que la tarea del aula queda en el aula (aunque sale de ella con los estudiantes y su inserción social) pero ¿Qué información tenemos al respecto desde los organismos estatales de educación sobre lo hecho en materia de Derechos Humanos en nuestras escuelas, universidades, liceos y centros de formación profesional? Esos organismos que como entes autónomos e instituciones privadas se encargan de educar (según la Ley de Educación vigente) en Derechos Humanos, no recogen las decenas de experiencias de los centros educativos oficiales que bien serviría para mostrarle a la sociedad que hay una preocupación que parte desde el alumnado y docentes por estas temáticas. ¿O todo quedó en el debate público sobre la historia reciente y educación sexual, y después de ahí ya nada importa, una vez que se logró la instrumentación de estos temas en los planes oficiales?   

Significado 3 de “Redundancia” según la RAE: “Cierta repetición de la información contenida en un mensaje, que permite, a pesar de la pérdida de una parte de este, reconstruir su contenido”.

La segunda crítica, entendiendo crítica como un trabajo reflexivo de aporte intelectual se da desde los participantes de los talleres. Ellos reflexionan sobre los Derechos Humanos, critican de manera reflexiva su propia historia y presente y realizan nuevos aportes que enriquece a todos los participantes. El libro recoge aportes de esos talleristas: “Washington tiene un recuerdo grabado de sus nueve años. Su padre guardaba celosamente revistas sindicales de la Fábrica en donde él trabajaba” explica uno de los pasajes del libro. Lo redundante a partir de ahí está en el propio Washington, en su recuerdo del pasado y cómo él logró reconstruirlo en una de las actividades. Es redundante para él y para todos los que lo vivieron ¿Cuántos tendrán recuerdos similares? Es redundante entonces para todos. Para los que leemos el libro y para los que participaron de los talleres ¿Está mal ser redundante? Ser redundantes, en este caso es no olvidar y reconstruir nuevos significados. Es para que los que no vivimos esas situaciones las asumamos como parte de nuestra propia identidad del pasado.
Si el título del libro es El futuro es ahora, debería agregársele “el pasado también es ahora” ya que la línea del tiempo pensada desde un hoy hacía un mañana no sería posible si no se piensa desde un hoy hacía un ayer.
Juan Raúl Ferreira, otro comentarista de la publicación también se dio cuenta del asunto de la reiteración ya que afirma que el libro “construye saberes desde la experiencia particular y colectiva”. La educación es un trabajo redundante donde las generaciones (diría Durkheim) se van transmitiendo información unas a otras, de ida y vuelta.
Silva y Albistur intentan sumar militantes a una causa que no debería tener colores políticos partidarios, raza, religión, sexo, clase social: la causa de los Derechos Humanos (viva ese lugar común, si algún día se concreta).
Es que la idea del Alberto y la Mariana es una idea militante, por una educación militante, lo cual es una redundancia ya que ¿Hay algún educador, profesor o maestro que no sea militante?  

(*) Real Academia Española