domingo, 13 de abril de 2014

Boliches, el corazón del barrio

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS






¿El boliche es el corazón del barrio? También lo es la escuela, la iglesia, (la sinagoga en algunos barrios), el club político, el club social, la plaza… El corazón del barrio se muda de acuerdo a la zona y la persona. Para mi Tía Yeya el corazón del barrio es el baile de Palmitas con canilla libre del único perfume francés del pueblo. Para los parroquianos del Bar El Hacha el corazón del barrio es el Bar El Hacha y para los de Fun Fun es Fun Fun.

Por Matías Rótulo (Publicado el 10/4/14 en Voces) 

Marcelo Fernández conduce “Boliches” (viernes a las 23:00 horas por Canal10). Los periodistas deportivos van a mundiales, Julio Alonso viaja por el mundo, Sergio Gorzy se convierte en Presidente del Comité Israelita ¿Y qué hace Marcelo? Se va de copas.
Por fin el veterano encopado que te dice lo mismo que Larrañaga pero con más convicción, o el muchacho que apenado se apoya en la barra como Constanza el día después de las internas, tienen un lugar en nuestra televisión.

                                             
Hace algunas semanas criticábamos cierto fomento a la payasada a partir del festejo de las acciones de los sujetos alcoholizados (en la columna sobre el programa “Súbete a mi moto”). En el caso de “Boliches” podríamos pensar que:

1. El programa promociona boliches y por lo tanto se fomenta que la gente vaya a este tipo de comercios como punto de encuentro de alcohólicos, por lo tanto enfermos.

2. Se busca establecer una conexión entre una cultura y una identidad popular y por ende local. Ese relacionamiento se da en base a la investigación periodística cuyo resultado es el conjunto de testimonios orales e históricos que construyen un relato educativo, cultural y analítico.

Nos quedamos con la segunda hipótesis (hip, hip). Superada la payasada de la onomatopeya del hipo de un borracho, podemos avanzar en explicar por qué este programa de televisión nos sugiere aquello de lo cultural, aunque para muchos el boliche tenga más de “popular” que de cultura, siendo “lo popular” –en todo caso- también lo cultural. En fin… mozo, traiga una caña.

El boliche es el corazón del barrio en tanto centro de reunión social, pero también como testigo de la historia local. Los boliches forman parte del paisaje y se van a acomodando a él. Sobreviven o no a las crisis económicas, los cambios políticos, y los traspasos de dueños. En el interior de estos recintos hay documentos que “Boliches” recoge en su relato, los presenta al televidente y analiza aquellos cambios que el lugar y su gente experimentaron.

 El programa camina en línea recta (si camina en línea recta es que no ha consumido ninguna bebida alcohólica), hacía la investigación periodística seria. Cuando muchas veces pensamos que los que están en pedo son los que informan cosas más seria en diarios, radios e informativos, resulta que el más sobrio en la investigación es el que se rodea de mamertos para hacer un programa.

El trabajo de producción de “Boliches” es como un güisqui (así escrito) escocés. Las imágenes son dulces como un licor de menta, y la fotografía es delicada como el postre con el café. El menú principal son unos tallarines con tuco. Esto último no tiene nada que ver, simplemente quiero contarles que estoy en un bar céntrico mientras escribo la nota.

En todos los programas hay un relato coherente y sin arrastrar la lengua. Se procura vincular siempre las historias de los protagonistas con la identidad de una sociedad que en buena medida se construyó alrededor del café de la esquina. Por las mesas de los boliches pasaron intelectuales, los no intelectuales, la vida social del Montevideo creado míticamente en las historias de la barra. El programa de Fernández también reúne  a personajes reconocidos del ambiente social y cultural como forma de exponer sus vivencias y confirmar que el boliche y la cultura se unen en una mesa redonda. Benedetti hizo una literatura de eso y forjó una imagen idealizada de la ciudad y el boliche. Recuerdo verlo a Mario sentado junto a la ventana en un boliche de la calle San José. Ahora, la ventana de los boliches es “Boliches” que va por su segunda temporada y pronto se trasladará al interior del país.
Para finalizar le dirijo un mensaje a Marcelo Fernández: recuerde que si toma no debe manejar y sea más vivo, haga la de Julio Alonso, aunque la de Gorzy no está mal.