miércoles, 25 de junio de 2014

Carta a la profesora Celsa Puente. La angustia de elegir horas en Secundaria

Montevideo, martes 8 de abril de 2014




Señora Presidenta del Consejo de Educación Secundaria, profesora Celsa Puente:


Somos dos profesores de literatura egresados del Instituto de Profesores Artigas (IPA) que nos dirigimos a usted con el mayor de los respetos. Esta carta pública no tiene el fin de señalar culpables. Intentamos aportar comentarios que tal vez puedan ser de utilidad a la gestión contando nuestra experiencia sobre la elección de horas el pasado jueves 3 de abril de 2014.
Esta carta se escribe a sabiendas de la anunciada reforma del sistema de elección de horas de los profesores. Usted, además de ser la máxima jerarquía del Consejo de Educación Secundaria (CES) es nuestra colega, y entenderá lo que aquí narraremos porque seguramente usted también lo ha vivido. Nosotros recién egresamos, y esta es nuestra segunda o tercera elección de horas.
Hemos escuchado muchas cosas al respecto, historias desalentadoras de colegas, de compañeros enojados, tristes, y avasallados. Pero una cosa es escucharlo y otra cosa es vivirlo en primera persona.



Fuimos con muchas expectativas a elegir nuestras horas el día jueves 3 de abril, casi un mes después del comienzo de clases. Esta es una primera desilusión ya que nos habíamos enterado el año pasado, que la elección de horas iba a ser en octubre pero no ocurrió así. ¡Qué angustioso fue pasar un verano sin saber si íbamos a trabajar este año! Muchos de nosotros, inclusive uno de los firmantes, todavía no tenemos trabajo siendo 8 de abril.
Ambos firmantes estamos en la lista categoría IIB de literatura, es decir –como usted bien sabe-, estamos ubicados en  la lista de interinos y suplentes. Ambos egresamos hace poco tiempo, por lo que tenemos pocas elecciones de horas en nuestro haber. Nuestras primeras impresiones en un momento tan crucial como lo es la elección del lugar donde trabajaremos fueron poco agradables.
La elección que se realizó el jueves 3 de abril de 2014 fue una experiencia realmente tortuosa, algo que nos imaginábamos por nuestra experiencia previa al elegir años atrás nuestro grupo de práctica docente.


El problema de la elección de horas no comienza en el momento de dirigirnos al lugar indicado sino que mucho antes de eso, los profesores nos entramos a preocupar por la falta o poca información existente. Cada vez que debemos buscar información de fechas o listas nos encontramos con un sitio web caótico y desorganizado. El día anterior a la elección de horas, es decir el miércoles 2 de abril de 2014, cuando intentamos entrar a ver si había modificaciones en la lista que nos correspondía, nos encontramos que no se podía ingresar a los listados. De hecho, cuando llegamos a la elección de horas descubrimos que la lista que sí estaba publicada el día de la elección en la web no coincidía con la lista que se manejaba en el acto eleccionario. Ese día fueron agregaron nuevos compañeros a la lista y en cierto momento hubo un corrimiento de los que estaban más abajo. Uno de nosotros pasó de estar en el lugar 298 (según la lista publicada el jueves 3 de abril a las 11:00 horas en la web) al lugar 303 de la lista que se manejaba durante la elección de horas. La elección era hasta el lugar 310 ¿Qué pasó con el profesor que en la lista de la web estaba en el lugar 310 cuando de pronto se encontró algunos lugares más abajo? Nadie nos informó si ese compañero o compañera tenía que ir el otro día o si se iba a contemplar el error cometido por el sistema.
Se nos adjudicó el trabajo de ordenar quién pasaba. ¿No sería más adecuado que sean quien realiza el llamado, es decir el CES que ordene la elección?
La funcionaria que el jueves pasado otorgaba las horas, en cierto momento desapareció sin avisar, lo cual generó que los compañeros que debían elegir horas a las 11:30 horas, siendo las 16:30 horas seguían allí sin ser llamados. La trabajadora tiene derecho a salir a almorzar, pero el CES debería procurar que alguien se quede en su lugar. Los compañeros que llegaron muy temprano se fueron a las 16:00 o 17:00 horas, faltaron a otros trabajos, a estudiar y muchos de nosotros nos fuimos con las manos vacías.


Las incomodidades tienen que ver además con que el acto eleccionario se realizó en la oficina de Reguladora (Rincón 712). Ahí estaban los compañeros profesores de Historia y Música que como nosotros querían elegir sus horas. Además ingresaba público para hacer trámites en Reguladora. En un momento hubo más de cincuenta personas, en un espacio aproximado de seis metros por seis metros, sin aire acondicionado, con un solo baño y nueve sillas. En el correr de la tarde, alrededor de las 15:00 horas, un funcionario se llevó casi todas las sillas quedando tan sólo cuatro para todas las personas en el lugar. Muchas de esas personas estaban allí desde las 10:00 de la mañana y nunca pudieron sentarse mientras esperaban. Algunos profesores fueron con sus hijos ya que no tenían dónde dejarlos. Los niños también estaban parados o sentados arriba de una mesa o en el piso.


El CES prevé que elijan unas cincuenta personas cada media hora, lo cual en los hechos es imposible ya que con cada profesor se demora unos quince minutos (el profesor debe fijarse en los horarios de cada grupo, horarios de coordinación, que no lo coincida con otros horarios de trabajo y hacer los trámites en caso de elegir las horas). ¿Se puede pensar que en la elección de cuatro asignaturas a la vez haya sólo cuatro sillas viendo que puede haber cada media hora unas 200 personas?

La angustia vivida en la elección de horas no fue solamente por el calor y las mínimas comodidades.
Sabemos, porque los compañeros de los liceos nos comunican las vacantes, que en varios liceos de Montevideo hay cargos sin profesores de literatura por licencias anuales. Estas licencias fueron pedidas desde días previos al inicio de clases. Estas licencias todavía no han sido volcadas en el sistema para que sean cubiertas. ¿Por qué no se pusieron las horas vacantes del Liceo 66?
Varias de las horas disponibles el jueves 3 de abril, eran suplencias pero no se sabía por cuánto tiempo. En el Liceo 14 estaban disponibles por lo menos cuatro grupos a cubrir por licencia. El CES no tenía la información sobre el tiempo de las licencias pedidas por los titulares. Una funcionaria nos sugirió que llamemos nosotros al liceo. ¿Es un trabajo que tenemos que hacer nosotros?


Una profesora de literatura eligió el jueves 3 de abril un grupo, se le informó en el acto eleccionario que era una licencia anual, y cuando llegó al liceo a realizar los trámites le comunicaron que la licencia era por diez días. Ella volvió a la elección y devolvió las horas. Esa compañera hoy no tiene trabajo. Cuando regresó al local de Reguladora tuvo el apoyo unánime de todos los profesores de literatura presentes para que detuvieran la elección de horas, algo que debía pedir ella ya que la ampara el derecho. Mientras  fue a su liceo a hacer los trámites y volvió a la elección de horas, otros compañeros ya habían tomado las horas que a ella le pudieron servir. La compañera, solidaria con aquellos que ya habían tomado las horas, prefirió no detener elección ni ir atrás con la elección de los compañeros que la seguían en la lista. Pero de haberlo hecho, se perjudicaría no sólo a los compañeros que de buena fe eligieron sus liceos, sino a toda la elección posterior, y a los estudiantes que se iban a quedar sin profesores. Todo por culpa de una mala información.
Lo mismo sabemos que ocurrió en la elección de horas de los compañeros profesores practicantes del IPA. Una estudiante del IPA eligió un grupo que estaba tomado por otro docente, algo que ocurrió idénticamente en la elección de mayo de 2013 (ya que uno de nosotros fue testigo de ese momento) y en tantos otros casos que sabemos de oídas.


Hay que comprender todo lo que significa realizar la práctica docente de cuarto año, ir con muchas ilusiones a su liceo para tomar por primera vez un grupo a su cargo y encontrarse con esa información. Esto se suma a que los practicantes tuvieron que elegir horas con las clases ya comenzadas. ¿Por qué los practicantes no eligen primero siendo que en promedio no son más de veinte personas que sólo pueden elegir un grupo cada uno?
Se hicieron tres llamados a la elección de los practicantes: en el primero quedaban cuatro horas para veinte compañeros. En el segundo la incertidumbre no fue menor y el acto se atrasó por lo menos ocho horas. El tercero, debía haberse hecho antes que a los de la lista que integramos (la IIB), pero cuando se hizo el llamado a nuestra lista se omitió hacer el llamado en el sitio web a los practicantes con déficit. En el sitio web había por lo menos tres informaciones que se contradecían y de apuro en la página se agregó un anuncio casi invisible para que los practicantes con déficit fueran a elegir a las 8:30 del jueves 3, antes de la elección de los IIB.
¿Se imagina la desesperación de los compañeros que no pudieron elegir horas de práctica en el segundo llamado, y ver dos días antes que se llamaba a los profesores de la lista siguiente y no a ellos?


El llamado a los profesores de la lista IIB fue a los profesores de la lista IIB “con déficit”. Nosotros entendimos eso de “con déficit” como una tomadura de pelo. Si todavía no se había realizado el llamado a los de nuestra lista, por lo tanto ninguno de los compañeros de la lista IIB había tomado horas, no es que estamos con déficit de horas, es que directamente no tenemos trabajo.
Los de la lista IIB usted sabe bien que somos los egresados no efectivos, y la lista está integrada por aproximadamente 400 compañeros, de los cuales muchos ya están efectivos pero no fueron sacados de esa lista. No es muy motivante para los recién egresados ver que les toca en lugares tan lejanos, siendo que vemos en el pizarrón de horas que quedan diez o quince grupos. Es más desmotivante aún saber que hay muchos grupos sin profesor que a pesar del tiempo transcurrido, en algunos casos desde febrero, no han sido puestos a disposición de los docentes. Esto perjudica a los trabajadores pero también a los estudiantes y  a la dinámica de las instituciones educativas.
En la elección de horas pasada, salió el Señor Inspector de Literatura profesor Gustavo Iribarne a  informar sobre las horas que quedaban vacantes, dictando la lista de lugares libres. ¿Por qué en épocas donde cada estudiante y cada docente tiene una computadora, el CES no puso a disposición una computadora para que los docentes vayan viendo qué liceos y qué grupos quedaban pendientes?


También nos llama la atención la arbitraria subida y bajada del sitio web de Secundaria de horas docentes los días previos a la elección, así como durante la misma. El Señor Inspector nos comunicó que durante la realización de la elección de horas se estaban subiendo grupos. ¿Por qué los compañeros que eligieron en primer lugar no tuvieron a la vista esos grupos que se fueron subiendo una o dos horas después?
Nosotros entendemos que no debemos buscar culpables y que no solamente criticando se solucionan las cosas. Tampoco señalamos a ninguna persona, a ningún compañero funcionario.
Contamos lo ocurrido el jueves 3 de abril en la elección de horas de literatura para que el relato pueda ser un ejemplo de lo acontecido y que a partir de él se puedan construir propuestas de mejoras.

Nos hemos enterado esta semana por los medios de comunicación que en los próximos días se reunirá una comisión especial a nivel del Codicen para rediseñar la elección de horas de los profesores, lo cual nos alegra y nos estimula. También reconocemos como positivo que usted haya manifestado su intención de corregir el sistema de elección de horas. También valoramos que la máxima autoridad del subsistema reconozca los errores existentes, no para buscar culpables, sino para comenzar a dar pequeños pasos con el fin de cambiar. Este cambio no solamente implica la defensa del derecho de los trabajadores, también es necesario para que los estudiantes puedan comenzar en tiempo y forma los cursos con profesores contentos y estimulados. Es importante que el proceso de elegir un trabajo no sea desgastante y sufrido tal como es en el CES. Que entre el  no trabajar (con toda la angustia que eso significa) y encontrarse con el estudiante en un aula, no se tenga que vivir una experiencia dirigida por Minos, donde el destino de uno se define por la voluntad de algún ser aterrador, invisible, ese llamado “sistema” que en realidad no se distingue quién es, cómo es, dónde está.
De todas formas, y sin espíritu de desalentar este importante avance que usted anunció en los medios, esta no es la primera vez que escuchamos críticas al sistema de elección de horas por parte de jerarcas de la educación, críticas que implican un dudoso, burocrático, injusto y angustiante sistema, pero que con el tiempo descubrimos  que el modelo sigue estático o cada vez peor. Basta con preguntarles a nuestros colegas de mayor experiencia sobre lo que vivieron en cada elección de horas, y los relatos por momentos trágicos abundan.

También vemos con buenos ojos que la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) ponga este tema en el debate público.
Queremos dar clases, pero que eso no signifique ser tratados mal, en un sistema desorganizado y dudoso.

Quizás hay más historias para contar, nosotros vivimos lo que contamos en esta carta y lo que nos han manifestado algunos practicantes de cuarto año del IPA.

Tenemos la responsabilidad de contar lo que vivimos y de pedir un cambio urgente que contemple que somos trabajadores calificados, responsables y que alrededor de nuestra profesión se construye un discurso donde se nos adjudica responsabilidades a las cuales no escapamos. Somos profesores porque queremos serlo, y no por eso debemos sufrir en un trámite que tratamos de evitar por lo doloroso que es.

Desde ya, poniéndonos a su disposición, la saludamos atentamente:


Prof. José Luis Gadea C.I: 4609131-6

Prof. Matías Rótulo C.I: 4.379.325-2