Oscar en el psicólogo

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS


Por Matías Rótulo- Publicado en Semanario Voces 453, 30/10/14

      - Mire doctor...
-       No soy doctor, soy licenciado en psicología.
-        Y yo no soy adivino, pero la gente no me lo perdona y espera exactitud, datos precisos, análisis certeros. Usted  y yo no podemos asegurar nada de eso. Menos usted que habla con el osito de peluche que yo sueño cuando me hipnotiza.
-       Bueno,  tranquilo, cuénteme a qué vino.
-       Para que hagan mierda al Sordo...
-        Quédese tranquilo que a él lo tengo agendado para la próxima hora...
-        Mi problema es en cada elección. Me siento presionado. El domingo, en un momento, yo no dejaba de pensar en que debo minimizar todos los errores. Es que veíamos que la  cosa venía mal y no cerraba. Y la gente espera mucho de nosotros y nosotros somos humanos.
-        ¡Debe hacer oídos sordos a las críticas!
-        ¿Y me dejo la barba y tranco la garganta para hablar?
-        …
-       Sí, disculpe, me desubiqué.
-        ¿Eso fue un gas?
-        Ya le dije que me siento presionado. Todos me preguntan todo. Voy a un cumpleaños y me preguntan quién ganará. Voy a la almacén y lo mismo. Pero usted es el que sabe y espero que me ayude. Pregunte lo que considere necesario.
-        Está bien ¿Hay probabilidades que Pedro haga mierda a Tabaré?
-        Si cambia de rumbo y dice que apoya a Tabaré... porque todo lo que toca Pedro lo caga.
-       Yo voto a Pedro...
-       Bueno, ahora se entiende por qué usted es psicólogo.
-        ¡Basta! Cuénteme un poco más.
-        Mire, el domingo estaba sentado en el escritorio del estudio, yo miraba la pantalla que mostraba el fin la publicidad de “Vida de perros”...
-        ¿Por qué el conductor de Vida de Perros tiene voz de pito siendo que tiene el lomo de un fisiculturista? No importa, disculpe. Siga.
-        Daniel me pidió algo.
-        ¿Qué Daniel?
-        Castro.
-       ¿Qué le pidió?
-        Que no le diera bola a Fernando cuando me apure con la hora. Estábamos por salir al aire y me llegaron nuevos datos.
-       ¿Qué datos?
-       Los que estaba dando el Sordo. A él le llegaron los que estaba dando el botija del 10. Y a ese le llegaron los que estaba dando yo. Entonces fue ahí que noté que estábamos al aire, cuando de pronto pensé “son las 20:21” y nos quedaban nueve minutos para poder decir lo datos. Recordé “no le des bola a Fernando, no le des bola a Fernando, no le des bola a Fernando”. Y miré la hora en la pantalla...“No le des bola a Fernando”... Me sacaron la hora de la pantalla, me la escondieron, y de tanto repetir “no le des bola a Fernando”...
-   ¿Qué pasó?
-  Como siempre, caí en la trampa y Fernando ya estaba pidiéndome los datos. Entonces me dije “Oscar, sé más vivo y busca una solución”. Entonces busqué de refilón los relojes grandotes que hay en el estudio. Allá está el que da la hora de Arizona, el de Moscú, el del Borro (porque en Telenoche se trata al Borro como un barrio de otro planeta). Fernando dijo al aire que eran y veintiocho y que “dos minutos más o dos minutos menos eso no importa”. El Sordo tiene una ventaja: es sordo y no escucha las presiones de los conductores que priorizan una primicia tonta e inexacta como nuestras encuestas, al respeto de la veda electoral. El Sordo hace de cuenta que escucha las preguntas pelotudas de Claudia y él le responde a cualquier cosa. Pero con Fernando no puedo.
-   Y usted dio los datos...
-   Claro. Íbamos a peder. La televisión es un negocio. Piense que los periodistas no investigan y repiten como loros lo que decimos nosotros, lo que dicen las señoras a favor de la baja, lo que publican los diarios... Importa el negocio, el impacto, no la información. No queríamos pasar más verguenza. Bastante tuvimos con la pelea tonta de los periodistas por quién abre el primer voto. Entonces me puse a hablar. Me retuvieron una hora al aire dando datos que estaban todos mal. Y ahora sé que tengo que salir a reconocer el error, pero debo minimizarlos.
-  Debe salir ante la cámara y decir la verdad. No considere a la televisión solamente como un  espectáculo. Usted es un científico, no un showman. Menos con esa cara. Admita el error. ¿Le  parece?
-   ...
-   Se fue. No sé por qué siempre se van cuando se les pide sinceridad.