sábado, 5 de marzo de 2016

Soy de derecha



"Hay una campaña desde la derecha"
Excusa frecuente del gobierno cuando las papas queman.  


Escribir un artículo crítico sobre el gobierno me hace de derecha.Nos hemos  construido en una nación con más de 150 años gobernada por colorados y blancos (en ese orden). Somos batllistas que esperamos sentados el sentido de la ley que nos solucione los problemas. Somos wilsonistas que ponemos el grito en el cielo. Somos un poco pachequistas en nuestra intención segregadora. Somos riveristas y oribistas. Berristas y latorristas. Leemos El País y extrañamos a El Día.

Pero fundamentalmente, somos de derecha desde el momento en el que criticamos al Frente Amplio. 
Hay un complot pensado en un lugar oscuro y con banderas coloradas, blancas, y de cualquier color que no sea el azul, rojo y blanco mezclados. Se esconden los sujetos, se mandan mensajes cifrados, fuman porque fumar es ir en contra del Presidente, tienen un mapa con puntos estratégicos orquestando una operación ultra secreta a corto plazo, en asentamientos donde no entra la policía. Son espías que tienen fotos de Rafael Michellini, Astori, Nin, Marina, Daniel Martínez y Yamandú Orsi, cada uno con una cruz en la frente. Son la derecha del complot que ataca al gobierno.

El Frente Amplio, -el gobierno todo-, cuando no tiene razones de peso para defender sus ideas mal... (iba a escribir algo que me dejaría en evidencia como de ultra derecha). Cuando se le discuten sus contradicciones mal venidas, responde con una denuncia a un ente efímero, invisible y conocido: LA TEMIDA DERECHA. Afirma que hay una campaña despiadada contra ciertos personajes o contra todo el proyecto de Seregni, que de un día para el otro, pasó también a ser olvidado, porque ahora -se animan a decir algunos-, es (fue) de la derecha. Lo fue cuando traicionó a su gente, a su partido, porque tuvo la idea, -mala idea-, de criticar.
Antes era Estados Unidos, Inglaterra o Francia, pero desde que son (somos) amigos, ya no decimos nada al respecto.

Ahora es: LA DERECHA.
 Es un ente misterioso y lejano. No tiene nombres y apellidos que lo representen. Ayer, en el ómnibus, vi y escuché a un señor algo alterado en su razón que le echaba la culpa de todo a seres extraterrestres. Lo mismo hace el Frente Amplio pero con terrestres, derechistas y abstractos.

Soy de derecha por criticar. Como Petinatti, como Luis Lacalle Pou, como Valenti, como Bordaberry, como usted. Todos hermanos de la derecha. ¡Qué ironía!
Criticar me transforma automáticamente como parte de una operación de la derecha contra el proyecto de la izquierda uruguaya e ingreso en un espiral sin salida, me siento identificado en cuanto comunicado se comunique acusándonos de ser los malos, los anti patriotas.
 
Me pregunto yo, a qué derecha respondo ¿A la colorada y batllista? ¿A la blanca? ¿A la derecha de la ultra izquierda Asambleísta y popular? ¿A la anarquía? ¿A la derecha que opera desde adentro de la fuerza que se auto adjudica ser  "la izquierda", es decir a los grupos que se han manifestado dentro del Frente Amplio contra algunas acciones de este santo partido?
¿Soy de una derecha fascista? ¿Soy de una derecha liberal, neoliberal, republicana, neorepublicana?


Obviamente, soy de derecha por ser periodista. Porque los medios atentan contra la hegemonía del poder progresista. Cuando una periodista denuncia el error de un vicepresidente al adjudicarse un título que no tiene, es parte de la derecha que ataca a la izquierda. El Observador es de derecha por ser del opus, El País lo es por ser blanco, Brecha lo es por ser de una izquierda que critica, es decir: es derechista.
Ser de derecha hace que cuando el ministro de economía admite que la barrera del 10% de inflación es superada, pero que el asunto no es el bolsillo sino que surge una "cuestión sicológica", si se lo critica es porque anda la derecha rondando. Mi monedero tiene afectado su ello, mi inconsistente me remonta a etapas de mi pasado cuando noto que el pan es más caro, y revivo todas mis angustias y temores. Es pura sicología. Y la sicología es una ciencia que bien maneja la derecha.
De derecha es el que dice que fue robado, derecha es aquella que se queja de los tropas de paz en zonas donde no hay paz, derecha fue la que conquistó a Bengoa, la que le levantó la mano a Chifflet, la que domina en Adeom y Fenapes.
Los ómnibus son la peor cueva de la derecha. Transportan de un lado al otro a nosotros, los derechistas que desde hoy pagamos más caro el boleto sin explicación alguna. Somos una derecha acumulada y peligrosa que comenta la barbaridad, con la intención de desestabilizar a la izquierda. Como somos de derecha, y la derecha es rica según la izquierda, esos dos  pesos son una excusa para gritar ¡abajo la izquierda!
La derecha es el PIT CNT, formado por traidores al comunismo y al socialismo que se animan a reivindicar que los trabajadores derechistas de este país tengan un aumento de sueldo que pueda equiparar el aumento de las tarifas públicas.

De derecha son las encuestadoras que afirman que bajó la imagen del Presidente.

De derecha somos cuando reclamamos una educación mejor, operando tras reunirnos con vaya a saber qué líder de la derecha que nos orquesta una manifestación para después criticarnos, todo como una forma de pantalla, para que nadie se avive de nuestra campaña.
Las murgas que critican al gobierno son de derecha, la Falta y Resto que se ríe de la auto censura de la izquierda es bien de derecha, pero los Diablos Verdes... eso es izquierda. 
Soy de una derecha invisible y presente. Una derecha que nunca va a tener al Frente Amplio de mi lado. El Frente Amplio tiene una declaración pronta para defender a un vicepresidente de dudosas explicaciones y licenciaturas, pero no para defender a los tres millones de derechistas (vamos a restarle a todos los izquierdistas que forman parte del gobierno) que se quejan por una cosa o por otra de los aumentos, la educación y la seguridad...

La izquierda son los empresarios amigos del gobernante. 
La izquierda es el Ministro que ampara a los torturadores.
La izquierda es el gobierno que no acepta críticas. 
La izquierda es la derecha del pasado. 
La actual derecha, es la izquierda que no se olvidó de lo que fue este país.
La izquierda es compuesta por esos que están orgullosos del proyecto, ciegamente orgullosos, y que cada vez son menos, aunque los pocos que quedan, son los que tienen algún cargo o banca parlamentaria.

Soy de derecha. Me declaro de derecha. Porque no quiero formar parte de una izquierda que se escapa por la forma más simplista de hacer la izquierda. 



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