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Lo elemental de Telemental

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS Este verano tenemos Telemental. Un programa elemental. Lo mental fue que la “Tele”, puso al aire un programa de televisión, cuya mayor virtud mental, fue hacer lo elemental de nuestra televisión: copiar. Por Matías Rótulo. Publicado el 12 de febrero en el Semanario Voces Notas telementales, o televisivas, o mentales, o elementales. El nuevo gran éxito de los domingos de noche se llama Telemental (12). Una versión renovada de Caiga Quien Caiga (CQC) aunque quienes participan en este programa afirman y reafirman que nada tiene que ver con el ciclo que hasta el año pasado estuvo en la pantalla de Canal 4. No, de ninguna manera, no permitiremos decir que es una copia de CQC. No lo diremos. Es pura casualidad que algunos de los noteros de Telemental tengan el mismo estilo punzante, molesto, risueño de los noteros de CQC. Es también un hecho fortuito que a veces los noteros salgan corriendo tras los autos de los entrevistados, t

Nosotros tenemos nuestro "O"*

Obama es el nuevo Presidente de Estados Unidos y todos tenemos nuestro Obama en potencia.  Por  Matías  Rótulo   En un país donde nos gusta ir a ver las llamadas pero luego cuando queremos culpar a alguien de un crimen decimos que fue un menor o un NEGRO de mierda.  En un país que se corta al medio gracias al Río NEGRO.  En un país donde vivimos cuanto martes NEGRO , jueves NEGRO o Abril NEGRO que se cruce en el mundo con una retroactividad de años, y pagando en cuotas el precio de cada crisis que ocurre.  En un país donde todavía en los cumpleaños de quince se sigue bailando "El NEGRO " no puede, como que fuera la gran novedad musical, motivo para que la tía baile esos tres minutos como si fueran los últimos de su vida.  En un país donde un ex ministro (Mercader) dice que un debate educativo es una "Merienda de NEGROS " y nadie hace nada para decirle que este país se hizo gracias a los NEGROS así como gracias a los blancos, españoles, italia

Navidad y junio

Un cuento inspirado en la infancia del autor, pero en tiempo real. Aparecen los personajes que en épocas de fiestas tradicionales, desatan toda su ira, alegría y tristeza.  Por Matías Rótulo E s verdad. Ayer fue 1 de enero, o eso parece.  Es verdad, ya pasó el año 2008. Ahora nos vamos a emborrachar y a festejar y a declararle nuestro amor a la primita de 18 años que se puso muy fuerte, pero no le vamos a decir eso. Le vamos a decir que la amamos, mientras en nuestro estado etílico la abrazamos con discreción. También le vamos a decir que lo amamos a nuestro abuelo, a quien queremos internar porque ya no puede hacer caca solo, pero no podemos, cobra una buena jubilación. Pero son las fiestas, y la familia debe estar unida, toda junta, antes de que termine uno en el Clínicas apuñalado por el hermano, y otros dos presos por correr a la madre. Es verdad, la Navidad nos pone sensible. Lloramos abrazados de una columna pidiendole perdón a no se quien, por haberle roba

Carta a mis amigos del Facebook

Queridos contactos del facebook, que a su vez (en muchos casos) son amigos en la vida real. Por Matías Rótulo ¿A mi que me importa saber las fotos que comentan mis amigos? ¿A mí que me importa si tal o tal se hicieron “fan” de el Súper Agente 86. ¿A mi que me importa ver las fotos de gente que no conozco? ¿A mi que me importa que gente que pueda conocer a mis amigos, me agregue a su página de ego, con fotitos hiper, super, requete, re, extra, indefectiblemente divertidas… y boludas. Me firmás, te firmo, te firmo, te firmo, pero firmarme, firmame, firmame. Soy una cara, una cara en una foto, con una amiga, con un amigo, con mi novia, firmame, tengo para ofrecerte lo que soy, lo que soy yo por afuera, lo que ves en mi foto, mi foto, mi foto, firmame mi facebook, y haceme famoso. Me cree el facebook porque las amigas de mi novia me insistieron. El primer motivo fue para ver fotos. Claro que el ver fotos para mi es un evento por demás aburrido. Hay muy pocas fotografí

Entrevista al año 2008

P or Matías Rótulo Mojado, crucé Juncal. Con el agua de mi pelo chorreando pedacitos de papel, facturas que nunca se pagaron pero que sirvieron de lluvia para el festejo de año fin de año. Escuché gritos de “¡feliz año nuevo!”, y la euforia de fin de año. Llegué a un callejón. Oscuro callejón.  - Hola, usted debe ser el periodista. - Ese mismo. - Lo estábamos esperando, señor periodista. - Lo sé. - Trajo lo que le pedí. - Si, lo traje. - ¿Cuánto es? - Cien pesos. - ¿Cien pesos? - Cien pesos… - ¿Cien pesos por esto? - Cien pesos. - Está bien, usted es el periodista. Se preguntarán qué le vendí. Cien pesos por las dos lamparitas de bajo consumo que canjee con mi recibo de U.T.E ya que era necesario para iluminar ese callejón. Hizo el hombre un buen negocio ya que una de esas vale como $70. Seguí mi camino. Llegué a la peatonal Sarandí. Ahí compré algunos collares, una quena, y una alfombra india pero fabricada en China. Entonces pasé por enfrente d