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Bosnia: Spinetta y su Guernica

Luis Alberto Spinetta retrató en su música el recuerdo permanente de una guerra sangrienta, brutal e infame, así como Pablo Picasso lo hizo en su momento desde su pintura. Analizamos "Bosnia" en Apuntes Spinetteanos. Por Matías Rótulo E ra el año 1992 cuando Bosnia empezó a temblar. Recuerdo las lejanas imágenes de la televisión que con mi adolescencia a punto de nacer, me revelaban la muerte de una generación que nunca más iba a vivir.  El conflicto sigue siéndome ajeno, pero no impropio. En tiempos de guerras, aviones caídos por bombas teledirigidas, ataques y sirenas, desapariciones y dulces amenazas en ese juego llamado matar a mi enemigo, no puedo más que escuchar "Bosnia". La llamada "Guerra de Bosnia" fue una reedición del intento suicida (es suicida cuando el hombre atenta contra el hombre) de exterminio de un población entera de civiles. Los casi nueve mil musulmanes Bosnios que murieron en Srebrenica, nos hace imposible d

Paulo Coelho no tiene la culpa

Paulo Coelho no es un mal escritor. Lo digo sin vergüenza y me someto a cualquier jurado, y debato con cualquiera, empezando por Mercedes Vigil.  El problema lo tienen quienes lo leen.   Por Matías Rótulo No entienden que su simpleza, criticada injustamente, obedece a que el mundo es estúpido, perdón, la gente lo es, y que por lo tanto merecemos una literatura así. También merecemos el fútbol, los juegos de azar, la televisión, el fin de semana del patrimonio, las carreras 4k, 5k, 6k 182k que se hacen todas las semanas, haciendo que la gente pague para correr sabiendo que no va a ganar nunca el primer lugar. Que pague sabiendo que se puede correr libremente, sin apuro y sin controles en la hermosa Montevideo. Que pague al igual que pagan por los libros de Coelho siendo que tienen la explicación y análisis de la obra en Rincondelvago con sólo buscar información sobre alguna obra de Shakespeare, Calderón, o inclusive Auster, dado que Coelho vive rindiéndole homenaje a lo ya escr

Vas a iluminar la casa

Garo testimonia en su primer disco solista, en tono melancólico de guitarras porfiadas, algunas historias que son heridas abiertas.  Son heridas físicas, morales, pero particularmente golpes en las rodillas de una sociedad que por momentos parece no poder levantarse. L a publicidad de una radio me dio una dirección de Montevideo: “Andes 1206”. Ahí funciona hoy una empresa, y la rutina del tiempo no dejó rastros de aquella casona de principios de siglo XX. “ La Tribuna Popular titula hoy 'El amor que mata'”. Aquel “hoy” cantado por Garo y recortado del inicio de la canción promocional para la radio es el 7 de julio de 1914, el día después del asesinato de una mujer y el suicidio de su matador.  La publicidad era sobre la obra de Garo Arakelian, quién lanzó su proyecto solista llamado Un mundo sin gloria , editado por el sello Bizarro este año . En una narración prolija, sin abuso de mensajes cifrados, “Andes 1206” no refiere al lugar, a esa empresa céntrica de ho

La pasión de María

Cuento inspirado en una novela de Máximo Gorki. “ Todo su cuerpo con espinas y a mí me siguen las moscas” (Rodolfo Páez: “Polaroid de Locura Ordinaria”, Ey! , 1987) Por Matías Rótulo  Sale vapor del Samovar. Las ideas vuelan como aquellas moscas que van desentendidas del mundo en el cual les tocó vivir. De ser una mosca, yo sería una mosca espía. Tendría una visión múltiple, y lo que quisiera ver lo confirmaría mil veces, lo volvería a ver para asegurarme de lo visualizado. Pero sería una mosca, y no tendría idea de mí misma ni de mi visión múltiple. Mis alas no servirían más que para volar. Nosotros los humanos soñamos con volar y ellas vuelan pero no lo disfrutan, no lo sueñan, pues Dios no se los permite. El vidrio se empaña y observar el afuera es un dolor en mis cejas que se fruncen tratando de descubrir una figura. Es una mujer. Una mujer que se acerca con bastón. No le puedo ver sus ojos, porque apenas logro identificar una prenda blanca. La mujer sigue y descu

Delmira sin letras

Foto de Matías  Rótulo (marzo de 2012)  La niña de las bellas letras uruguaya, Delmira Agustini tiene una piedra en homenaje al lado de la Rosaleda en el Prado montevideano, ahí en la avenida que lleva el nombre de la poeta. Pero hay un detalle, justo el nombre de la escritora, no tiene letras. Se lee "D l  i Agustini". Quién iba a decir que a Delmira le faltarían letras.