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Ya nadie escucha rock and roll

Elvis  Prestley apareció y fue un boom. Pero también generó miedo y críticas. El rock pasó a ser la revolución, no sin antes transitar por el oculto proceso de surgir en garages, bares o secundarias. Un buen día, todo explotó y el rock tuvo un proceso similar al de la Ilustración. Hoy, el rock vivió en carne propia su propia historia.  Esta reflexión tras revisar los ranking (tendencias) de las plataformas de música a nivel mundial. El rock no aparece en casi ninguna. Las canciones de modas comienzan con unos sonidos Psicodélicos desgradados sin un inicio claro, y a pura base de máquinas, sustituyendo al humano en su máxima expresión, surgen las voces mejoradas con autotune sin ningún pudor, con letras llanas y ausentes de figuras retóticas complejas, de historias simplonas y cantantes que pareces que acaban de sufrir un ACV y se babean sin sostener ni un rato un estilo origina: todos cantan igual. No se les entiende, igualmente, no hay mucho para entender. Es una música que p...

Borrame de tu Whatfuck (estreno)

 Les presento "Borrame de tu Whatfuck" el primer corte del primer disco de mi banda, EL CONEJO DE PABLITO, donde soy el bajista. 

Saciando con Pan el hambre del alma

En 2006, Luis Alberto Spinetta presentó Pan en Montevideo. Recordamos la crónica del diario La República de Montevideo en Apuntes spinetteanos. Por Matías Rótulo El disco Pan fue presentado en Uruguay, su más reciente trabajo discográfico que, según el propio Spinetta, cuenta las vicisitudes humanas, cuenta del amor, cuenta de su estado de ánimo. Repasó su extensa carrera musical, en uno de los mejores shows extranjeros de 2006 el jueves pasado en el Complejo Plaza. El jueves las musas rodearon el Complejo Plaza desde temprano, en aquella calurosa y húmeda noche de invierno. Esperaron como unas fanáticas enloquecidas a que llegara el flaco, para volverlo a enamorar, para que nos contara a nosotros lo que se siente vivir en estado de constante inspiración, de constante amor. Porque uno puede estar enamorado tanto como Spinetta, pero nadie podrá describir ese amor al modo Spinetta, al modo de uno de los compositores con más genio, músico talentoso, y guitarrista virtuos...

Navidad en el 76

Por Matías Rótulo  S ube el que vende tarjetas navideñas. "Diez por diez", dice mostrando a un Papá Noel.  La señora se va al fondo con sus regalos, los aplasta al pasar junto a un gordo que ocupa el pasillo.  El guarda se pelea con una vieja, porque la vieja le dice, le reclama que es una vergüenza que hasta las 19 horas del 24, que sólo hasta esa hora, uno tenga ómnibus para viajar. Es el mismo 24 y son las 17 horas. Parece que la ciudad se conmociona. Los autos corretean. El ómnibus va lento, muy lento. La gente quiere llegar de una vez a sus hogares, pues es un día de encuentro, un día de felicidad, y de recogimiento. Un día de pensamiento. Sube un niño a cantar una canción. Una de esas dulces canciones de Navidad que cantada por un niño, es hermosa, pero por ese niño, paradójicamente a muchos le da lástima. El niño mientras canta mira para afuera. La canta entonando, pero como con un reflejo de la costumbre de salir a pedir diner...

Distracciones numerales para narrar el nacimiento de una niña llamada Ana

Te plancho la túnica y luego te lavás los dientes –lo dijo protestando, la hoy abuela por entonces madre, diez años dos, antes que naciera Ana-. -         -  Sí, estoy pronta –murmuró sonriendo, escapándose bandida, la hermana más grande, veinte meses dos, antes que naciera Ana-. -       -   Aquella es la luna más lin… me besaste –sonrió la madre por entonces hija después del beso, miles de segundos millones, antes que naciera Ana-. -         -   Se enjuagan las manos –imperando en el apartamento, dieciocho escalones mil seiscientos noventa, antes que naciera Ana. -         -  Tengo que mover mis pies después de aquel compás. Un dos tres, un dos tres –pensó la madre por entonces hija y hermana, tres compases cuatro, antes que naciera Ana. -         -  Y baila, da un paso hacia adelante y abre los dos brazos. Justo adelante –pensó el hermano, treinta metros t...