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Colombia, NO morirás en paz

M.R. Colombia NO recuerda a sus muertos, NO los olvida porque NO los salva. En Colombia ya nadie implora a los dioses por el perdón de los fusilados, de los quemados, de los descuartizados, de los colombianos que no llegaron, de las mujeres violadas, de las niñas perdidas, de los niños sicarios, de la selva embarrada de sangre seca y agusanada, donde las huellas putrefactas son tapadas por camisas blancas y papeles firmados que son pisoteados por villanos de balota. Los secuestrados vuelven a encerrarse temblando por decir algo en contra de la libertad. Los degollados se ahorcan para no gritar los insultos encarnados. Las madres se tocan el vientre lleno de tripas, carne y llagas... los pechos secos se agrietan de nación y miseria, pariendo generaciones enteras de desentendidos e ignorantes. No hace falta reclamar por los muertos, porque lo muertos colombianos caminan por Medellín, Calí y Bogotá. En Antioquia de eso no se habla. Abren sus carteras y muestran los docume

¿Por uno paramos?

"Por uno que le pega a un profesor se deja a todos los estudiantes sin clases", me dijo un amigo muy crítico al sindicato "ultra, y reaccionario", al cual pertenezco como afiliado. Por Matías Rótulo Le pregunté a mi amigo qué hubiera hecho él. Me contestó que hay otras acciones a realizar. Le pregunté cuáles. Le prometí anotarlas y llevarlas como propuesta a la Asamblea. Me respondió que no sabía qué proponer.  Le consulté cuál era la cifra de profesores agredidos por estudiantes adecuada para hacer paro. Me dijo que no sabía. Y de paso les solicité que me dijera cuáles eran los tipos de agresión que calificarían como correctas para efectuar un paro. Tampoco me respondió. "Por uno dejan afuera de los liceos a 220.000 estudiantes", repitió como condena se supone el número de la injusticia.  Fue así que me puse a pensar en si estaba bien o mal parar en todo el país por el caso de un docente agredido por un estudiante.  Recordé la his

Déjenme solo

No me dejen salir. No me pidan perdón, tampoco comprendan mis motivos, si se asustan.. buuu, alármense, desalámbrense pero no me dejen salir. No me dejen mentir No se crean mi historia del poeta. No pudran más la manzana, que la manzana está intacta, pues no hay manzana alguna, les dije, les pedí que no me dejaran mentir. No me dejen mentir, pues la verdad es la única esperanza y la verdad es mentira. No me dejen aquí, Váyanse todos. No me hagan venir. No me dejen morir. Mátenme. Pero no me dejen morir. Si muero en la guerra, que sea de espaldas, corriendo de miedo, gritando a mis enemigos que no me dejen morir, pues no me dejen morir. No me dejen, no por favor, no me dejen besarla. Que sus besos me desarman, que no hay ojos verdes más infames que no me dejen  besarla que no quiero besarla pero mi boca apunta a su boca pero no me dejen, no me dejen mentir. Que no me dejen besarla pero no me dejen salir. Que no puedo salir. Que de risa se mueren lo ser

Estados de suspensión

Los hombres y mujeres que alguna vez supieron vivir la infancia, saben bien que el final de su niñez tiene un día y una hora. Para la sicología, el proceso evolutivo es determinante. Para el derecho, hay algún año en particular sobre obligaciones que el ciudadano debe respetar desde los 18 años. Para la biología, debe existir una hormona, un momento calculable del desarrollo del organismo. Pero para los hombres y mujeres que supimos vivir la infancia, todo tiene un día y una hora, porque no hay ciencia que supere lo que siente la sensible alma humana. Se trata del momento preciso en el que le dijimos adiós a nuestra última maestra de escuela. A partir de ahí se abre una brecha, un punto en suspensión en algún lugar de nuestra mente, una suspensión parecida a la que se dio en el momento previo a la creación universal. En 1994, aquel último día en la Escuela 120 Manuel Belgrano de Montevideo, varios niños pasaron a la adultez, quedando atrapados en ese estado de suspensión que les

Soy de derecha

Escribir un artículo crítico sobre el gobierno me hace de derecha, por eso se aborda qué es ser de izquierda.  "Hay una campaña desde la derecha" Excusa frecuente del gobierno  cuando las papas queman.    Por Matías Rótulo Nos hemos construido en una nación con más de 150 años gobernada por colorados y blancos (en ese orden). Somos batllistas que esperamos sentados el sentido de la ley que nos solucione los problemas. Somos wilsonistas que ponemos el grito en el cielo. Somos un poco pachequistas en nuestra intención segregadora. Somos riveristas y oribistas. Berristas y latorristas. Leemos El País y extrañamos a El Día. Pero fundamentalmente, somos de derecha desde el momento en el que criticamos al Frente Amplio.  Hay un complot pensado en un lugar oscuro y con banderas coloradas, blancas, y de cualquier color que no sea el azul, rojo y blanco mezclados. Se esconden los sujetos, se mandan mensajes cifrados, fuman porque fumar es ir