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¿Quién mató a Fidel?

Hace algunos años, un viejo amigo, viejo comunista uruguayo, más comunista que viejo, me dijo que alguien mataría a Fidel.  Me lo dijo en la redacción de un diario pro Fidel, pro Cuba, y pro-clive a vender su ideología al precio de la necesidad. Me lo comentó con un pucho apagado en la boca y hediendo a caña.  El día que Fidel muera -me explicó muy serio-, será porque alguien lo asesinará.  Le pregunté si él pensaba hacerlo. Hizo una pausa de esas que para la revolución sería como para planear el golpe contra el tirano... no, yo no, pero alguien sí. Fidel va a morir asesinado, ya que la naturaleza no se lo puede llevar. Me pidió que si él estaba muerto el día que Fidel ya no esté (hoy sabemos que es el sábado 26 de noviembre de 2016), me encargara de escribir un artículo con el título "¿Quién mató a Fidel?"  Muerto mi amigo comunista, cumplo con la consigna.  ¿Quién fue el brazo ejecutor? ¿Quién lo mató? ¿Fueron los que festejaron anoche en

Crimen y Castigo: la victoria de Trump

POR MATÍAS RÓTULO Caminando por San Petesburgo, Rodión Románovich Raskólnikov, el personaje creado por el ruso Fiodor Dostoievski en su novela Crimen y Castigo , maquinaba su propia captura. Había matado a dos mujeres, y ese crimen le generó un castigo más brutal que el que le podía esperar por parte de la policía y la justicia rusa.  Su mente lo empezó a castigar, viendo a los que lo rodeaban como conocedores de su crimen. Rodión era culpable, de eso no había duda, pero ¿Los otros sabían que era el culpable? El asesino fue y vino de un lado para el otro de la ciudad sin ser atrapado, pero vivió atrapado en la idea de ser un asesino y que a la vuelta de la esquina iba a ser capturado por la policía.  La brillantez del relato dostoievskiano tiene su mayor punto cuando Raskólnikov es citado por la policía por una falta menor (¿O fue citado como sospechoso de un asesinato?), y la duda sobre las intenciones del policía que lo interroga empieza a carcomer el cerebro del asesino.

Cadáveres

El argentino Néstor Perlongher en su voz nos dice que... hay cadáveres.  Bajo las matas En los pajonales Sobre los puentes En los canales Hay Cadáveres En la trilla de un tren que nunca se detiene En la estela de un barco que naufraga En una olilla, que se desvanece En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones Hay Cadáveres

Colombia, NO morirás en paz

M.R. Colombia NO recuerda a sus muertos, NO los olvida porque NO los salva. En Colombia ya nadie implora a los dioses por el perdón de los fusilados, de los quemados, de los descuartizados, de los colombianos que no llegaron, de las mujeres violadas, de las niñas perdidas, de los niños sicarios, de la selva embarrada de sangre seca y agusanada, donde las huellas putrefactas son tapadas por camisas blancas y papeles firmados que son pisoteados por villanos de balota. Los secuestrados vuelven a encerrarse temblando por decir algo en contra de la libertad. Los degollados se ahorcan para no gritar los insultos encarnados. Las madres se tocan el vientre lleno de tripas, carne y llagas... los pechos secos se agrietan de nación y miseria, pariendo generaciones enteras de desentendidos e ignorantes. No hace falta reclamar por los muertos, porque lo muertos colombianos caminan por Medellín, Calí y Bogotá. En Antioquia de eso no se habla. Abren sus carteras y muestran los docume

¿Por uno paramos?

"Por uno que le pega a un profesor se deja a todos los estudiantes sin clases", me dijo un amigo muy crítico al sindicato "ultra, y reaccionario", al cual pertenezco como afiliado. Por Matías Rótulo Le pregunté a mi amigo qué hubiera hecho él. Me contestó que hay otras acciones a realizar. Le pregunté cuáles. Le prometí anotarlas y llevarlas como propuesta a la Asamblea. Me respondió que no sabía qué proponer.  Le consulté cuál era la cifra de profesores agredidos por estudiantes adecuada para hacer paro. Me dijo que no sabía. Y de paso les solicité que me dijera cuáles eran los tipos de agresión que calificarían como correctas para efectuar un paro. Tampoco me respondió. "Por uno dejan afuera de los liceos a 220.000 estudiantes", repitió como condena se supone el número de la injusticia.  Fue así que me puse a pensar en si estaba bien o mal parar en todo el país por el caso de un docente agredido por un estudiante.  Recordé la his